En las salas de urgencias de Milán, durante la primera ola de la pandemia, los médicos comenzaron a percibir una asimetría que la ciencia no podía dejar pasar: los hombres morían de Covid-19 con una frecuencia desproporcionada. Un equipo del Hospital San Raffaele descubrió que casi el 90% de los hombres hospitalizados por la enfermedad presentaba niveles de testosterona por debajo del umbral normal, y que aquellos con los niveles más bajos tenían seis veces más probabilidades de morir. La pregunta que queda abierta —si la hormona caía antes o a causa del virus— convierte este hallazgo no en un
Hombres con testosterona baja tienen seis veces más riesgo de morir por Covid-19
Cuanto menor es la testosterona, mayor es la gravedad y la probabilidad de muerte
¿Por qué crees que los investigadores no esperaban encontrar una proporción tan alta de deficiencia de testosterona en los pacientes con Covid?
Porque aunque sabían que más hombres que mujeres enfermaban gravemente, no tenían una hipótesis clara sobre el mecanismo. Cuando vieron que el 90 por ciento de los pacientes tenía testosterona baja, fue un hallazgo que superó sus expectativas.
¿Qué significa realmente que la testosterona sea de 0,7 nanomoles por litro en alguien que muere, versus 3 o 4 en alguien con síntomas leves?
Significa una diferencia de escala. No es un cambio marginal. Es como comparar a alguien con una vela encendida contra alguien en casi total oscuridad. La hormona simplemente no está ahí para hacer su trabajo protector.
¿Crees que esto significa que los hombres con testosterona baja deberían haber sido tratados diferente durante la pandemia?
Esa es la pregunta que Salonia está intentando responder ahora. Primero necesita saber si la deficiencia era preexistente o causada por el virus. Si era preexistente, sí, podrían haber sido identificados como grupo de riesgo. Si el virus la causa, entonces el tratamiento tendría que ser diferente.
¿Qué pasa con las mujeres en este estudio? ¿Tienen testosterona también?
Sí, pero en cantidades mucho menores naturalmente. El estudio se enfocó en hombres porque la diferencia de género en la gravedad del Covid era lo que primero llamó la atención de los investigadores. Las mujeres no fueron el foco de esta investigación.
¿Cuál es el siguiente paso lógico después de este hallazgo?
Seguimiento a largo plazo. Ver si los niveles de testosterona se recuperan en los sobrevivientes, si permanecen bajos, o si el virus causa un daño permanente. Eso les dirá si esto es reversible o si el virus deja cicatrices hormonales duraderas.
O Pulso
- Los hombres morían de Covid-19 a una tasa alarmantemente mayor que las mujeres, y nadie tenía una explicación hormonal clara hasta que los datos de Milán comenzaron a hablar.
- El contraste fue brutal: casi nueve de cada diez pacientes hospitalizados tenían testosterona por debajo del umbral normal, frente a apenas uno de cada seis en hombres sanos.
- Los casos más graves revelaron niveles hormonales casi en el suelo —entre 0,7 y 1,0 nanomoles por litro—, mientras que quienes sobrevivieron con síntomas leves triplicaban o cuadruplicaban esa cifra.
- La causalidad permanece sin resolver: ¿es la testosterona baja una condición previa que agrava el Covid-19, o es el propio virus el que destruye las células que la producen?
- El equipo de investigación sigue a estos pacientes en el tiempo, buscando en sus hormonas una clave que podría redefinir cómo se trata a los hombres vulnerables ante futuras pandemias.
En las salas de urgencias de Milán, durante la primera ola de la pandemia, los médicos comenzaron a percibir una asimetría que la ciencia no podía dejar pasar: los hombres morían de Covid-19 con una frecuencia desproporcionada. Un equipo del Hospital San Raffaele descubrió que casi el 90% de los hombres hospitalizados por la enfermedad presentaba niveles de testosterona por debajo del umbral normal, y que aquellos con los niveles más bajos tenían seis veces más probabilidades de morir. La pregunta que queda abierta —si la hormona caía antes o a causa del virus— convierte este hallazgo no en una respuesta, sino en el inicio de una investigación más profunda sobre la biología masculina y la vulnerabilidad ante la enfermedad.
Durante la primera ola del Covid-19 en Milán, los médicos del Hospital Universitario San Raffaele observaron un patrón inquietante: los hombres llegaban en estado grave con una frecuencia que no podía explicarse solo por la edad o las enfermedades previas. El profesor Andrea Salonia, con 25 años de experiencia en urología y endocrinología, lideró un estudio que comparó a 286 hombres hospitalizados por Covid-19 con 305 voluntarios sanos, midiendo sus niveles de testosterona durante los primeros meses de 2020.
Los resultados fueron contundentes. Casi el 90% de los pacientes con Covid presentaba testosterona por debajo del umbral de referencia de 9,2 nanomoles por litro, con un promedio de apenas 2,5 nanomoles. En los hombres sanos, esa deficiencia solo aparecía en el 17% de los casos. Más revelador aún fue el vínculo con la gravedad: quienes desarrollaron síntomas leves tenían niveles de entre 3 y 4 nanomoles, mientras que los ingresados en cuidados intensivos o los que fallecieron apenas alcanzaban entre 0,7 y 1,0 nanomoles. Cuanto más baja la hormona, mayor el riesgo de intubación, hospitalización prolongada y muerte, incluso al controlar por edad, peso y comorbilidades.
Sin embargo, el estudio no podía responder la pregunta más urgente: ¿era la testosterona baja una condición preexistente que hacía a estos hombres más vulnerables, o era el propio virus el que la reducía? Investigaciones paralelas apuntan a que el SARS-CoV-2 podría dañar las células de Leydig, responsables de producir testosterona, y que ciertos receptores virales están vinculados a las hormonas masculinas. Para despejar esta incógnita, el equipo realiza un seguimiento a largo plazo de los pacientes. Los hallazgos fueron presentados en el congreso de la Asociación Europea de Urología en julio de 2021, abriendo una nueva frontera en la comprensión de por qué el Covid-19 golpea más duramente a ciertos hombres.
Durante la primera ola de la pandemia en Milán, los médicos notaron algo que no podían ignorar: muchos más hombres que mujeres llegaban al hospital con formas graves de Covid-19. Un equipo de investigadores del Hospital Universitario San Raffaele decidió explorar por qué. Lo que encontraron fue una correlación tan marcada que el profesor Andrea Salonia, especialista en urología y endocrinología, afirmó no haber visto nada parecido en sus 25 años de carrera: los hombres hospitalizados con niveles bajos de testosterona tenían seis veces más probabilidades de morir por la enfermedad.
El estudio comparó a 286 hombres que acudieron a urgencias con Covid-19 contra 305 voluntarios varones sanos que donaban sangre entre febrero y mayo de 2020. Los investigadores midieron los niveles de testosterona en ambos grupos, usando como referencia un umbral de 9,2 nanomoles por litro. Lo que descubrieron fue dramático: casi el 90 por ciento de los pacientes con Covid tenían testosterona por debajo de este nivel, mientras que solo el 17 por ciento de los hombres sanos presentaba esta deficiencia. Más aún, los enfermos no solo estaban por debajo del umbral, sino que sus niveles eran extremadamente bajos, promediando alrededor de 2,5 nanomoles por litro.
La gravedad de la enfermedad se correlacionaba directamente con la profundidad de esta deficiencia hormonal. Los pacientes con síntomas leves tenían niveles de testosterona entre 3 y 4 nanomoles por litro. Aquellos que fueron ingresados en cuidados intensivos o que murieron presentaban niveles de apenas 0,7 a 1,0 nanomoles por litro. El patrón era inequívoco: cuanto más baja la testosterona, mayor la necesidad de ventilación mecánica, mayor el tiempo de hospitalización, mayor el riesgo de muerte. Incluso después de ajustar los datos por edad, enfermedades preexistentes e índice de masa corporal, las diferencias seguían siendo marcadas.
Lo que el estudio no podía responder era una pregunta fundamental: ¿llegaban estos hombres al hospital con niveles bajos de testosterona ya presentes, una condición que agravó su enfermedad? ¿O fue el propio virus el que causó esta caída hormonal? Los investigadores no tenían datos previos de estos pacientes antes de contraer Covid-19, por lo que no podían establecer la dirección de la causalidad. Sin embargo, otras investigaciones han sugerido pistas. Algunos receptores virales, incluida la enzima TMPRSS2, están vinculados a las hormonas masculinas. Además, se ha demostrado que el SARS-CoV-2 reduce la cantidad de células de Leydig en el cuerpo, las células responsables de producir testosterona.
Salonia reconoce la ambigüedad. La testosterona juega un papel protector contra las enfermedades en los hombres, pero es posible que el virus mismo induzca una reducción aguda de esta hormona, predisponiendo a estos hombres a peores resultados. Para resolver este enigma, el equipo está realizando un seguimiento a largo plazo de estos pacientes, observando cómo cambian sus niveles hormonales con el tiempo. Los hallazgos fueron presentados en el congreso de la Asociación Europea de Urología entre el 8 y el 12 de julio de 2021, abriendo una nueva línea de investigación sobre la relación entre las hormonas masculinas y la gravedad del Covid-19.
Citações Notáveis
Nunca había visto algo así en mis 25 años en el campo— Profesor Andrea Salonia, especialista en urología y endocrinología del Hospital San Raffaele
La testosterona juega un papel en la protección de los hombres de las enfermedades, pero también es posible que el virus en sí mismo pueda inducir una reducción aguda en los niveles de testosterona— Profesor Andrea Salonia