Geoffrey Hinton, el científico que ayudó a dar forma a la inteligencia artificial moderna, contempla ahora su creación con una lucidez incómoda: advierte que la IA no es una amenaza neutral, sino una herramienta que, en manos del capitalismo, concentrará la riqueza en pocos y dejará a la mayoría sin empleo ni propósito. Su voz importa no solo por el Nobel que lleva consigo, sino porque conoce desde adentro lo que ha sido construido.
Hinton advierte: la IA causará desempleo masivo y concentrará riqueza en pocos
Los ricos usarán la IA para reemplazar trabajadores, no es culpa de la IA sino del capitalismo
Hinton ha estado advirtiendo sobre la IA durante años. ¿Por qué ahora, con el Premio Nobel, su voz parece más urgente?
Porque ahora tiene la plataforma más grande que ha tenido nunca. El Nobel le da credibilidad institucional. Y porque lo que predijo hace años ya está sucediendo: las empresas están despidiendo gente y reemplazándola con sistemas de IA.
Pero espera. ¿Tenemos números reales sobre cuántos empleos se han perdido específicamente por IA? El artículo dice que las empresas están despidiendo a "miles", pero ¿miles cuántos exactamente?
Ese es un punto justo. El artículo no da cifras concretas. Lo que sí sabemos es que Hinton observa una tendencia clara: las compañías reportan que funciona bien para ellas.
¿Y su argumento sobre el capitalismo? ¿Está diciendo que la IA en sí no es el problema, sino cómo la estamos usando?
Exactamente. Hinton separa la tecnología del sistema económico. La IA es una herramienta. El capitalismo es la estructura que decide cómo se usa esa herramienta. Si los dueños de capital la usan para maximizar ganancias a costa de los trabajadores, eso es una elección del sistema, no de la máquina.
Pero entonces, ¿por qué se fue de Google? Si el problema es el capitalismo y no la IA, ¿qué diferencia hace que él esté dentro o fuera de la empresa?
Quizá porque no quería ser cómplice. No quería estar en la sala cuando se lanzara Gemini, sabiendo lo que sabía sobre cómo se usaría.
¿Y la sanidad? ¿Por qué cree que está protegida?
Probablemente porque requiere empatía, contacto humano, decisiones éticas complejas. Cosas que la IA aún no puede replicar de manera confiable. O al menos, no de manera que la sociedad acepte.
Aunque eso podría cambiar. La medicina es uno de los campos donde la IA está avanzando más rápido. ¿Está Hinton siendo demasiado optimista sobre la sanidad?
Es posible. Pero lo que está claro es que ve diferencias entre sectores. No cree que todo desaparezca. Solo que la mayoría de los trabajos rutinarios sí.
Le Pouls
- Hinton alerta que las empresas ya están despidiendo trabajadores masivamente para sustituirlos por IA, y que los datos tempranos les dan la razón económica para seguir haciéndolo.
- El desempleo proyectado no será uniforme: los empleos rutinarios desaparecerán casi por completo, mientras los de alta cualificación sobrevivirán, profundizando la brecha entre quienes tienen y quienes no.
- La sanidad emerge como el único sector que Hinton considera relativamente protegido, un oasis estrecho en un paisaje laboral que describe como en colapso.
- Hinton rechaza la renta básica universal propuesta por Sam Altman no solo por razones económicas, sino porque considera que ignora algo más difícil de medir: la dignidad y el sentido que el trabajo da a las personas.
- El experto señala que la responsabilidad no recae en la tecnología en sí, sino en el sistema capitalista que la despliega sin considerar sus consecuencias sociales a largo plazo.
Geoffrey Hinton, el científico que ayudó a dar forma a la inteligencia artificial moderna, contempla ahora su creación con una lucidez incómoda: advierte que la IA no es una amenaza neutral, sino una herramienta que, en manos del capitalismo, concentrará la riqueza en pocos y dejará a la mayoría sin empleo ni propósito. Su voz importa no solo por el Nobel que lleva consigo, sino porque conoce desde adentro lo que ha sido construido.
Geoffrey Hinton no es solo el Nobel de Física 2024. Es uno de los arquitectos de la inteligencia artificial moderna, alguien que revolucionó el campo dos veces y que en 2023 decidió abandonar Google antes de que lanzara Gemini. Desde entonces habla sin eufemismos sobre lo que ve venir.
En una entrevista reciente con The Financial Times, Hinton trazó un panorama sombrío: las empresas usarán la IA para reemplazar trabajadores, acumular ganancias enormes y enriquecer a unos pocos mientras empobrece a la mayoría. No culpa a la tecnología, sino al sistema capitalista que la maneja con la vista puesta en el corto plazo y sin atender las consecuencias sociales.
Su lectura del mercado laboral es precisa: los empleos rutinarios desaparecerán; los de alta cualificación resistirán. La sanidad, dice, es la única excepción real, el único sector con cierta protección frente al colapso que se aproxima.
Cuando se le planteó la renta básica universal que defiende Sam Altman como respuesta al desempleo tecnológico, Hinton la descartó. No solo porque no resuelve la disrupción económica de fondo, sino porque pasa por alto algo que los números no capturan: el valor psicológico y social del trabajo, la dignidad que viene de sentirse necesario. Para Hinton, ese es el verdadero costo que nadie está calculando.
Geoffrey Hinton ganó el Premio Nobel de Física en 2024, pero su nombre resuena en los círculos tecnológicos por una razón distinta: es el hombre que ayudó a construir la inteligencia artificial moderna. Dos veces revolucionó el campo. Dos veces cambió lo que era posible. Y desde hace varios años, no deja de advertir que hemos creado algo cuyas consecuencias no comprendemos.
En 2023, Hinton se fue de Google. La empresa estaba a punto de lanzar Gemini, su propio sistema de IA. Él decidió que no quería estar allí cuando sucediera. Desde entonces se ha convertido en una de las voces más escuchadas cuando se habla del futuro de esta tecnología, y en uno de los pocos dispuestos a nombrar sin rodeos lo que ve venir: un futuro que describe como negro.
En una entrevista reciente con The Financial Times, Hinton fue directo sobre quién ganará y quién perderá en la era de la IA. "Lo que realmente sucederá es que los ricos utilizarán la IA para reemplazar trabajadores", dijo. El resultado, según él, será desempleo masivo y ganancias empresariales enormes. Unas pocas personas se volverán mucho más ricas. La mayoría se empobrecer. "Eso no es culpa de la IA", aclaró, "sino del sistema capitalista".
Ya hay evidencia de esto en movimiento. Las empresas están despidiendo a miles de empleados para sustituirlos por sistemas de inteligencia artificial. Muchas reportan que la estrategia funciona bien. Hinton observa que estas compañías están enfocadas en ganancias a corto plazo, no en las consecuencias a largo plazo de lo que están haciendo o en cómo afectará a la sociedad.
Su análisis del mercado laboral es específico. Los trabajos que consisten en tareas rutinarias desaparecerán. Los empleos que requieren habilidades complejas y de alto nivel probablemente permanecerán. Hay una excepción notable: la sanidad, según Hinton, es el único sector que podría estar protegido del colapso laboral que se aproxima.
Cuando se le preguntó sobre la propuesta de Sam Altman, el CEO de OpenAI, de implementar una renta básica universal como amortiguador contra el desempleo causado por la IA, Hinton la rechazó. No funciona, argumentó, porque la IA no solo reduce la demanda de trabajadores, sino que perturba toda la economía. Pero hay algo más profundo en su objeción: una renta básica universal, dijo, "no tiene en cuenta la dignidad humana" ni el valor psicológico y social que las personas obtienen al tener un trabajo. Es una respuesta que va más allá de los números económicos, hacia algo que los números no capturan.
Citations marquantes
Lo que realmente sucederá es que los ricos utilizarán la IA para reemplazar trabajadores. Esto provocará desempleo masivo y ganancias enormes. Unas pocas personas se volverán mucho más ricas. La mayoría se empobrecer.— Geoffrey Hinton, en entrevista con The Financial Times
Una renta básica universal no tiene en cuenta la dignidad humana ni el valor que las personas obtienen al tener un empleo.— Geoffrey Hinton, rechazando la propuesta de Sam Altman