Hermanos chilenos logran entrar a Y Combinator con startup de contabilidad con IA

Yo estaba en shock. Le decía que sí a todo.
Alfonso recuerda el momento en que Y Combinator lo llamó para ofrecerle un lugar en la aceleradora.
Mark

¿Por qué Y Combinator los rechazó la primera vez si la idea era sólida?

Mimi

No era sólida. Estaban enfocados en pymes, que no pagan bien por contabilidad y no quieren ordenarse. Gustaf Alströmer los rechazó pero siguió hablando con ellos, y en esa conversación les ayudó a ver que necesitaban apuntar a empresas más grandes.

Luke

Pero eso significa que el rechazo fue correcto. ¿Qué cambió entre el primer pitch y el segundo?

Mimi

Confirmaron dos clientes nuevos justo antes de la segunda entrevista. Eso probablemente fue lo que hizo la diferencia, más que un cambio estratégico.

Mark

¿Cómo es posible que una empresa sin dinero en caja haya conseguido diez clientes?

Mimi

Empezaron con referidos de amigos que tenían startups. Después Alfonso escribió a más de cien contadores por LinkedIn buscando empresas más grandes.

Luke

Pero eso no explica cómo convencieron a esas empresas de usar un producto que acababan de construir, sin track record.

Mimi

Probablemente porque el problema es real. Los contadores se quejaban de balances malos, demoras, información de poca calidad. Sintropix ofrecía una solución directa.

Mark

¿Y el dinero? Dijeron que pidieron un préstamo para viajar.

Mimi

Sí, la empresa no tiene caja. Ni siquiera han hecho el flip a Delaware que YC exige antes de depositar los 500 mil dólares.

Luke

Entonces están operando con diez clientes sin capital de trabajo. ¿Cómo pagan los servidores, el equipo?

Mimi

No lo dicen en la entrevista. Probablemente están muy ajustados.

Mark

¿Cuál es el riesgo más grande que ven?

Mimi

Que el mercado estadounidense sea diez veces más grande pero también diez veces más competitivo. No saben si van a quedarse en San Francisco o volver a Chile.

Luke

Y eso es importante porque el Demo Day es en tres meses. Necesitan crecer quince veces en ese tiempo para levantar dinero.

Mimi

Exacto. Es un objetivo ambicioso para una empresa que acaba de llegar a San Francisco sin dinero.

  • Alfonso y Borja Márquez fueron aceptados en Y Combinator el 28 de agosto de 2026
  • Sintropix tiene 10 clientes en Chile, México, Brasil y Estados Unidos
  • Los hermanos pidieron un préstamo para viajar a San Francisco porque la empresa no tiene dinero en caja
  • Fueron rechazados previamente por Platanus, Startup Chile y Y Combinator antes de ser aceptados
  • Su objetivo para el Demo Day es crecer 15 veces

Sintropix es un ERP que usa IA para conciliar movimientos bancarios y asignar gastos automáticamente, dirigido a empresas medianas con múltiples sociedades o operaciones internacionales. Los hermanos renunciaron a sus empleos sin financiamiento, pidieron préstamo para viajar a San Francisco, y tienen 10 clientes en Chile, México, Brasil y Estados Unidos tras dos pivotes estratégicos.

Alfonso y Borja Márquez, emprendedores chilenos, fueron aceptados en Y Combinator con Sintropix, un ERP que automatiza contabilidad con inteligencia artificial, tras ser rechazados previamente por aceleradoras locales.

Alfonso y Borja Márquez llegaron a San Francisco el martes 8 de septiembre con una empresa sin dinero en caja, un préstamo que apenas cubría el viaje, y una noticia que los golpeó apenas bajaron del avión: el departamento que habían pagado por adelantado ya estaba ocupado. Era la segunda vez que se quedaban sin alojamiento en la ciudad californiana. Esa noche durmieron en un departamento prestado por alguien que les había cancelado el arriendo anterior. Dos días después de llegar, los hermanos chilenos recibieron el correo que cambiaría todo: habían sido aceptados en Y Combinator, la aceleradora que lanzó a Airbnb, Instacart, Reddit y Stripe. Eran los únicos chilenos en el nuevo batch.

Alfonso tiene 30 años y Borja 24. Ambos renunciaron a sus empleos este año para construir Sintropix, un sistema de gestión empresarial que automatiza la contabilidad usando inteligencia artificial. El producto es simple en concepto pero sofisticado en ejecución: el software concilia movimientos bancarios contra facturas, consulta el historial de la empresa para saber en qué cuenta contable va cada gasto, y cuando algo no encaja, pregunta. El sistema está diseñado no solo para que lo usen personas, sino también para que agentes de inteligencia artificial como Claude o Codex lo operen de forma autónoma. El nicho que identificaron son empresas medianas que han superado la capacidad de los ERP locales porque tienen varias sociedades o ya operan en más de un país, pero aún no están listas para sistemas empresariales masivos como NetSuite o SAP.

El camino hasta Y Combinator fue tortuoso. Alfonso vendía adaptadores de China en octavo básico y después fundó Ruca Outlet, una pequeña empresa de productos outdoor donde él mismo hacía la contabilidad y pagaba multas por declarar mal. En 2021 entró a Toku como empleado número cuatro y terminó liderando producto, pasando dos años y medio en México. Borja es ingeniero en computación de la PUC que lleva diez años programando. Cuando Alfonso renunció a Toku en abril sin saber qué harían, lo único que tenían era un nombre sacado de la sintropía, el inverso de la entropía: el orden en el universo.

Su primera idea fue sobre logística. En diciembre de 2025 viajaron a Nueva York con una presentación y cero líneas de código, se la mostraron a un gerente de logística estadounidense, quien la rechazó y les dijo que él mismo la construiría. "Por suerte nos rechazó, porque después no encontramos muchos más clientes", dice Alfonso. Siguieron buscando y empezaron a escuchar un reclamo recurrente de contadores: balances malos, demoras, información de poca calidad. A fines de abril pivotaron hacia contabilidad. Partieron con un cliente y sumaron cuatro más por referidos, casi todos startups de amigos. Borja, que no sabía nada de finanzas, aprendió sobre la marcha: mientras le explicaba a un cliente cómo hacer un balance, estaba leyendo libros de finanzas para entender qué estaba haciendo.

Postularon a Platanus Ventures, Startup Chile y Y Combinator. Los tres los rechazaron. Gustaf Alströmer, group partner de YC, los entrevistó, los rechazó, pero luego les envió un link para agendar media hora adicional. Se juntaron un mes y medio después, cuando los hermanos estaban dudando del pivote. Hacerle contabilidad a empresas pequeñas no funcionaba: una pyme no paga mucho por un contador y tampoco quiere ordenarse. De esa conversación con Alströmer salieron dos decisiones: construir su propio ERP en lugar de arrendar el de otro, e ir tras empresas más grandes que están obligadas a tener los números ordenados porque las auditan. "Lo contraintuitivo es que la empresa grande a veces es más fácil de abordar que la chica, aunque tenga más data. Hay alguien contratado para que le importe este tema", explica Alfonso.

Volvieron a postular a Y Combinator con la recomendación de Alströmer. Quedaban tres días de entrevistas cuando confirmaron dos clientes nuevos y lo mandaron por la aplicación. Los citaron para el viernes 28 de agosto, el último día en que se comunicaban los seleccionados. La conversación con Harj Taggar, managing partner de YC, y Andrew Miklas, fundador de PagerDuty, duró diez minutos. Les preguntaron por sus planes de vivir en Estados Unidos. Alfonso respondió que no tenían planes, que el mercado estadounidense es diez veces mayor pero también la competencia es diez veces más fuerte. Salieron de la reunión convencidos de que los habían rechazado. Esa noche, a las 22:00, llegó un correo con la palabra "follow up" y un número de WhatsApp. Cuando Alfonso escribió, lo llamaron de inmediato. "Me dice: 'Hey guys, do you want to join YC?'. Yo estaba en shock. Le decía que sí a todo", recuerda.

Hoy tienen diez clientes en Chile, México, Brasil y Estados Unidos. Cobran una cuota mensual según las integraciones y sociedades del cliente, sin cobrar por implementación, que es donde ganan dinero los modelos tradicionales. "Todas las personas con las que hablamos decían que es una relación tóxica", dice Alfonso sobre el modelo convencional. Su objetivo para el Demo Day es crecer quince veces. "El foco es armar la mejor versión de la empresa y que los clientes que ya tenemos estén felices", dice Alfonso. "Y en el Demo Day ojalá levantar algo de plata para armar equipo en Chile. Quizás nos quedamos acá, no sé... Uno no sabe".

Lo contraintuitivo es que la empresa grande a veces es más fácil de abordar que la chica, aunque tenga más data. Hay alguien contratado para que le importe este tema.
— Alfonso Márquez
Yo no sabía nada de finanzas. Soy computación dura y tuve que aprender no más.
— Borja Márquez
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