En las aguas del embalse de Tominé, donde el ocio festivo se cruzó con la fatalidad, tres días de búsqueda incesante concluyeron con el hallazgo del cuerpo de Sandy Astrid Sereny, una mujer de 59 años que desapareció el lunes cuando una cuerda de actividad acuática enredó la lancha en que viajaba. Su muerte recuerda cuán delgada es la frontera entre el descanso y el peligro en los espacios que compartimos, y deja abierta la pregunta sobre quién responde cuando esa frontera se rompe.
Hallan cuerpo de Sandy Astrid Sereny tras tres días de búsqueda en embalse de Tominé
Cuatro de cinco personas lograron salir a la superficie; una no volvió
¿Cómo es posible que cuatro personas salieran a la superficie pero una no?
El accidente ocurrió cuando una lancha se enredó con una cuerda de actividad acuática. En esos momentos de caos, cuando la embarcación se voltea o se hunde, no todos reaccionan igual. Algunos logran nadar hacia arriba instintivamente, otros quedan atrapados bajo la estructura de la lancha o enredados en las cuerdas mismas.
¿Por qué tardaron tres días en encontrar el cuerpo?
El embalse de Tominé es profundo y extenso. Aunque movilizaron 42 personas con sonar y ecosonda, buscar en el agua es fundamentalmente diferente a buscar en tierra. El sonar te da pistas, pero los buzos tienen que descender, explorar, verificar. Cada inmersión dura solo diez minutos por seguridad. Tres días de búsqueda sistemática es en realidad un operativo rápido.
¿Qué significa que la cuerda se enredara con la lancha?
Probablemente había una cuerda tendida en el agua para algún deporte acuático, quizás esquí o wakeboard. Una lancha en movimiento puede no verla, especialmente si está sumergida parcialmente. Cuando la hélice o el casco la atrapan, puede causar un vuelco instantáneo. Es un riesgo conocido en estos lugares.
¿Qué investigará ahora la Fiscalía?
Buscarán determinar si hubo negligencia: ¿estaban las cuerdas señalizadas adecuadamente? ¿Había personal de seguridad? ¿Los operadores de las lanchas recibieron capacitación? ¿Había chalecos salvavidas? Estos detalles dirán si fue un accidente inevitable o evitable.
¿Qué significa que participaran la Armada, la Defensa Civil y la Sijín?
Indica que fue una operación seria, coordinada a nivel regional. La Armada aporta experiencia en rescate acuático, la Defensa Civil maneja emergencias civiles, la Sijín investiga. No es una búsqueda improvisada; es un protocolo establecido para tragedias en cuerpos de agua.
¿Volverá a ser seguro el embalse para actividades acuáticas?
Probablemente sí, pero con cambios. Las autoridades revisarán los protocolos de seguridad, la señalización de cuerdas, la capacitación de operadores. Este tipo de accidente, aunque trágico, genera lecciones que se implementan para evitar que se repita.
El Pulso
- Un día festivo en el embalse de Tominé se convirtió en tragedia cuando una lancha quedó atrapada en una cuerda de actividad acuática y Sandy Astrid Sereny desapareció bajo el agua mientras cuatro acompañantes lograban salir.
- Durante 72 horas, 42 personas de Bomberos, Armada, Defensa Civil, Policía y Sijín peinaron el embalse con sonar, ecosonda y equipos de buceo profesional en una operación coordinada y sistemática.
- El embalse fue dividido en sectores y los buzos realizaron inmersiones controladas de diez minutos, con rotación de personal y georreferenciación GPS para no dejar ninguna zona sin revisar.
- El miércoles 19 de agosto el cuerpo fue localizado; el alcalde de Guatavita expresó condolencias y el cuerpo quedó bajo custodia de la Fiscalía, que ahora investiga responsabilidades.
- La pregunta que queda abierta es si el accidente fue producto de negligencia, falta de protocolos de seguridad o un hecho imprevisible, una respuesta que importa tanto a la familia como a quienes frecuentan el embalse.
En las aguas del embalse de Tominé, donde el ocio festivo se cruzó con la fatalidad, tres días de búsqueda incesante concluyeron con el hallazgo del cuerpo de Sandy Astrid Sereny, una mujer de 59 años que desapareció el lunes cuando una cuerda de actividad acuática enredó la lancha en que viajaba. Su muerte recuerda cuán delgada es la frontera entre el descanso y el peligro en los espacios que compartimos, y deja abierta la pregunta sobre quién responde cuando esa frontera se rompe.
El miércoles 19 de agosto, tras tres días de búsqueda en el embalse de Tominé, los organismos de socorro encontraron el cuerpo sin vida de Sandy Astrid Sereny, de 59 años. La mujer había desaparecido el lunes festivo cuando una de las lanchas en que viajaba se enredó con una cuerda de actividad acuática cerca del Club La Marina. De los cinco ocupantes de la embarcación —cuatro adultos y un menor— solo ella no logró salir a la superficie. La emergencia fue reportada a las 11:39 de la mañana y de inmediato se activó una operación de rescate que se prolongaría 72 horas.
La búsqueda fue liderada por el Grupo especializado de Rescate Acuático de Bomberos de Cundinamarca y reunió a 42 integrantes de la Armada Nacional, la Defensa Civil, la Policía y la Sijín. El operativo empleó ecosonda, sonar y equipos de buceo profesional. El embalse fue dividido en sectores que se barrieron de forma sistemática: los buzos realizaban inmersiones de aproximadamente diez minutos, rotaban según protocolos de exposición y cada inmersión quedaba registrada. La georreferenciación por GPS permitió coordinar embarcaciones, buzos y el puesto de comando central.
El alcalde de Guatavita, Aldemar Cortés González, confirmó el hallazgo y expresó las condolencias de la administración municipal a la familia. El cuerpo quedó bajo custodia de la Fiscalía General de la Nación, que ahora deberá determinar si el accidente fue resultado de negligencia, ausencia de medidas de seguridad o circunstancias impredecibles. Esa respuesta será decisiva tanto para los seres queridos de Sereny como para evaluar la seguridad de las actividades acuáticas en el embalse.
El miércoles 19 de agosto, después de tres días de búsqueda coordinada en las aguas del embalse de Tominé, los organismos de socorro localizaron el cuerpo sin vida de Sandy Astrid Sereny. La mujer de 59 años había desaparecido el lunes anterior, día festivo, cuando un accidente entre dos lanchas en las cercanías del Club La Marina la dejó atrapada bajo el agua mientras cuatro de sus cinco compañeros de viaje lograban salir a la superficie.
La emergencia fue reportada alrededor de las 11:39 de la mañana del lunes. Según las primeras investigaciones, una de las embarcaciones se enredó con una cuerda que formaba parte de una actividad acuática, lo que desencadenó el incidente. En la lancha viajaban cuatro adultos y un menor de edad. Tras el accidente, cuatro personas emergieron del agua, pero Sereny no apareció, iniciándose inmediatamente una operación de búsqueda y rescate que se extendería durante setenta y dos horas.
El alcalde de Guatavita, Aldemar Cortés González, confirmó el hallazgo del cuerpo y expresó las condolencias de la administración municipal a la familia de la víctima, reconociendo además el trabajo de las instituciones que participaron en la operación. El cuerpo quedó bajo custodia de la Fiscalía General de la Nación, que ahora liderará la investigación para determinar las circunstancias exactas del accidente y las responsabilidades correspondientes.
La operación de búsqueda fue liderada por el Grupo especializado de Rescate Acuático de Bomberos de Cundinamarca e involucró a 42 integrantes de múltiples instituciones: Bomberos, Armada Nacional, Defensa Civil, Policía e investigadores de la Sijín. El operativo desplegó tecnología de punta, incluyendo ecosonda, sonar y equipos de buceo profesional, además de embarcaciones de apoyo y un equipo de reserva permanente para garantizar la rotación segura del personal.
La estrategia de búsqueda fue meticulosa y sistemática. El embalse fue dividido en sectores que fueron barridos de manera organizada, con inmersiones controladas de aproximadamente diez minutos de duración cada una, lo que permitía a los buzos trabajar dentro de límites de seguridad establecidos. Se utilizó georreferenciación por GPS para mapear el área y coordinar los esfuerzos entre los equipos de buceo, las embarcaciones y el puesto de comando central. El personal fue rotado según protocolos de tiempo de exposición, y se mantuvo un registro detallado de cada inmersión realizada.
Este tipo de operación representa una movilización significativa de recursos y personal especializado. La coordinación entre diferentes cuerpos de seguridad y rescate, junto con el uso de tecnología avanzada, permitió que la búsqueda fuera exhaustiva, aunque el resultado final fue el hallazgo de una víctima fatal. Ahora corresponde a la Fiscalía determinar si el accidente fue resultado de negligencia, falta de medidas de seguridad o circunstancias impredecibles, información que será crucial para las familias involucradas y para evaluar la seguridad de las actividades acuáticas en el embalse.
Citas Notables
Queremos extender un abrazo de solidaridad y nuestras condolencias a toda su familia y a sus seres queridos. Por supuesto, también agradecer el trabajo tan impresionante que se realizó, en articulación con las instituciones— Aldemar Cortés González, alcalde de Guatavita