Los nódulos crecen un milímetro cada millón de años
Estados Unidos facilita permisos para minería submarina sin marco regulatorio multilateral, violando gobernanza global de aguas internacionales. La zona Clarion-Clipperton contiene nódulos polimetálicos valiosos pero su extracción destruiría ecosistemas únicos y afectaría migraciones de ballenas y tortugas.
- Zona Clarion-Clipperton: seis millones de kilómetros cuadrados entre Hawái y México
- Orden ejecutiva de Trump (abril 2025): instruyó a NOAA facilitar permisos de minería submarina
- Nódulos polimetálicos crecen 1-12 milímetros cada millón de años
- Zona ubicada a 144 km de Reserva de la Biósfera del Pacífico Mexicano Profundo
- Sesiones de ISA: 13-31 de julio en Jamaica
Greenpeace y el Centro para la Diversidad Biológica advierten sobre los peligros de la explotación unilateral de Estados Unidos de fondos marinos en la zona Clarion-Clipperton, pidiendo una moratoria a la ISA.
Entre Hawái y México se extiende una región oceánica de seis millones de kilómetros cuadrados conocida como la zona Clarion-Clipperton. En sus fondos marinos reposan millones de nódulos polimetálicos, pequeñas esferas del tamaño de una pelota de béisbol que contienen níquel, cobre, cobalto y otros metales preciosos para la fabricación de teléfonos, computadoras y baterías. Esta riqueza mineral ha despertado el interés de empresas mineras y gobiernos. Ahora, dos organizaciones ambientales advierten que la explotación de estos recursos podría desencadenar un desastre ecológico sin precedentes.
Greenpeace y el Centro para la Diversidad Biológica presentaron el lunes un informe que acusa directamente a Estados Unidos de eludir los marcos regulatorios internacionales para facilitar licencias de minería submarina. La Autoridad Internacional de Fondos Marinos, organismo encargado de regular la explotación en aguas internacionales, aún no ha adoptado un marco legal para estas actividades. Estados Unidos, que no forma parte de esta institución, ha encontrado una vía alternativa. En abril de 2025, el gobierno de Donald Trump emitió una orden ejecutiva que instruye a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica a acelerar los permisos para proyectos de minería en aguas profundas. Las organizaciones denuncian que esta acción unilateral socava la gobernanza global y crea un precedente peligroso para la gestión de recursos compartidos.
La empresa The Metals Company se ha beneficiado de esta política. Posee contratos de exploración con la Autoridad Internacional de Fondos Marinos y ha iniciado un procedimiento legal ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para frenar una investigación que la institución abierta el año pasado para identificar y sancionar a contratistas involucrados en actividades mineras ilegales. El conflicto refleja una tensión fundamental: mientras algunos actores buscan acceso rápido a estos recursos, otros advierten sobre consecuencias que aún no se comprenden completamente.
El informe detalla los riesgos ambientales conocidos. La extracción de nódulos generaría enormes nubes de sedimento que se dispersarían por el océano, obstruyendo los sistemas de filtración de organismos marinos y alterando las cadenas alimenticias en la columna de agua. Los nódulos mismos crecen extraordinariamente lentamente, entre uno y doce milímetros cada millón de años. Constituyen el sustrato duro principal en las llanuras abismales, permitiendo que corales, esponjas y otros organismos construyan microhábitats. Su extracción eliminaría estos refugios de manera prácticamente irreversible en escalas de tiempo humanas.
La zona Clarion-Clipperton no es un ecosistema aislado. Funciona como corredor azul, una ruta migratoria crucial para múltiples especies oceánicas. Ballenas azules, ballenas jorobadas, tiburones ballena y diversas especies de tortuga dependen de esta región para alimentarse y reproducirse. Las ballenas jorobadas, en particular, tienen una conexión directa entre sus zonas de reproducción en México y Hawái y sus áreas de alimentación en la zona Clarion-Clipperton. La minería submarina interrumpiría estos ciclos vitales, con consecuencias que podrían propagarse a través de toda la red trófica oceánica.
México ocupa una posición estratégica en este conflicto. La zona Clarion-Clipperton se encuentra a apenas 144 kilómetros de la Reserva de la Biósfera del Pacífico Mexicano Profundo y a 290 kilómetros del Parque Nacional Revillagigedo. Más importante aún, México es miembro tanto de la Autoridad Internacional de Fondos Marinos como de su Consejo, en calidad de Estado parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Esta membresía le otorga voz y voto en las decisiones sobre gobernanza marina.
Greenpeace y el Centro para la Diversidad Biológica han entregado su informe a la representación mexicana con una solicitud explícita: que México asuma una posición de liderazgo firme en las próximas sesiones de la Autoridad Internacional de Fondos Marinos, programadas para celebrarse del 13 al 31 de julio en Jamaica. Las organizaciones piden que México se oponga activamente a cualquier iniciativa unilateral de explotación minera en aguas profundas y que presione por una moratoria. La decisión que México tome en las próximas semanas podría determinar si la comunidad internacional logra establecer límites a la explotación de estos fondos marinos o si permite que prevalezca el enfoque unilateral estadounidense.
Citas Notables
Estados Unidos ha creado una ruta fuera del marco multilateral para facilitar licencias a empresas de minería submarina— Greenpeace y Centro para la Diversidad Biológica
La zona Clarion-Clipperton no es un ecosistema aislado sino un corredor azul utilizado por múltiples especies en sus desplazamientos, rutas migratorias y actividades de alimentación— Informe de Greenpeace y Centro para la Diversidad Biológica
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Estados Unidos puede actuar así si no es miembro de la Autoridad Internacional de Fondos Marinos?
Porque no está vinculado por sus regulaciones. Al no ser parte del tratado, puede emitir permisos dentro de su propia jurisdicción y facilitar que empresas estadounidenses operen en aguas internacionales sin someterse al marco multilateral.
¿Y qué impide que otros países hagan lo mismo?
Nada, en teoría. Ese es precisamente el peligro. Si Estados Unidos establece este precedente sin consecuencias, otros países podrían seguir el mismo camino, fragmentando completamente la gobernanza marina.
¿Cuán lentamente crecen realmente esos nódulos?
Entre uno y doce milímetros cada millón de años. Si extraemos los que existen hoy, no habrá nódulos nuevos en escalas de tiempo relevantes para la humanidad. Son, efectivamente, un recurso no renovable.
¿Por qué es tan importante que México tome una posición ahora?
Porque está cerca, porque es miembro del organismo regulador, y porque sus propias reservas marinas y especies migratorias están directamente amenazadas. Si México no habla, el silencio de los afectados más cercanos debilita cualquier argumento contra la minería.
¿Qué podría hacer México concretamente?
Presionar por una moratoria en las sesiones de julio, exigir que se complete la investigación sobre impactos ambientales antes de permitir cualquier operación, y aliarse con otros países para bloquear iniciativas unilaterales.
¿Tiene alguna posibilidad de ganar esta batalla?
Depende de cuántos países se alineen con México y de si la evidencia científica logra pesar más que los intereses económicos. Por ahora, el tiempo juega en contra.