En el cruce entre la regulación y la innovación, Google ha plantado una bandera en Madrid: Waymo Iberia SL, constituida en julio con capital modesto pero ambiciones continentales, es la apuesta silenciosa de la compañía por liderar el transporte autónomo en la península ibérica. Como en tantos momentos de transformación tecnológica, la carrera no la gana quien llega primero a la calle, sino quien llega primero al papel. España, a la espera de que la DGT abra la puerta, se convierte en el próximo escenario donde la humanidad negociará su relación con las máquinas que conducen solas.
Google constituye Waymo Iberia en Madrid a la espera de autorización de la DGT para robotaxis
Google ha llegado temprano. Ahora espera la señal de la DGT.
¿Por qué Google crea una filial separada en lugar de operar directamente desde su matriz?
Porque necesita estar registrada localmente para obtener autorizaciones regulatorias. La DGT no va a aprobar pruebas a una empresa extranjera sin presencia legal establecida en España. Es un requisito administrativo, pero también una señal de compromiso.
¿Qué significa que Uber haya elegido a WeRide en lugar de Waymo para las pruebas en Madrid?
Significa que la alianza entre Uber y Waymo se está fracturando. En Estados Unidos funcionó bien, pero Uber quiere diversificar sus proveedores de tecnología autónoma. WeRide es más barata, probablemente, o Uber simplemente quiere no depender de un solo proveedor.
¿Por qué el capital inicial es tan bajo, solo 100.000 euros?
Porque no necesita más para empezar. Una filial de pruebas no requiere inversión masiva en infraestructura. El dinero real llegará después, cuando la DGT autorice y comience el piloto. Ahora es solo el esqueleto legal.
¿Qué ventaja tiene Google si se alía con Cabify o Bolt en lugar de ir solo?
Acceso inmediato a usuarios y a infraestructura operativa. Cabify y Bolt ya tienen flotas, conductores, sistemas de pago. Google tendría que construir todo eso desde cero. Una alianza es más rápida.
¿Puede Tesla realmente competir aquí?
Teóricamente sí. Tesla tiene millones de vehículos en la calle recopilando datos de conducción. Pero aún no ha demostrado que su tecnología autónoma sea tan confiable como la de Waymo. En Madrid, probablemente no será un competidor inmediato.
¿Qué sucede si la DGT no autoriza las pruebas pronto?
Google espera. La filial está constituida, lista para actuar. Pero sin autorización regulatoria, no puede hacer nada. Todo depende de cuándo la DGT publique el marco de pruebas y qué requisitos imponga.
Der Puls
- Google registró Waymo Iberia SL en Madrid el 14 de julio, con 100.000 euros de capital, antes de que exista siquiera autorización oficial para operar vehículos autónomos en España.
- La tensión se agudiza porque Uber, socio histórico de Waymo en Estados Unidos, ha elegido a su rival WeRide para las pruebas que planea realizar en Madrid antes de fin de año.
- La Dirección General de Tráfico se convierte en árbitro involuntario de una batalla tecnológica global: su aprobación es el recurso más escaso y más codiciado del sector.
- Google explora alianzas con Cabify o Bolt para no llegar solo al mercado español, mientras Tesla acecha como amenaza latente en el horizonte del negocio de robotaxis.
- Lo que se decida en Madrid en los próximos meses podría fijar el modelo de despliegue de coches autónomos para toda Europa.
En el cruce entre la regulación y la innovación, Google ha plantado una bandera en Madrid: Waymo Iberia SL, constituida en julio con capital modesto pero ambiciones continentales, es la apuesta silenciosa de la compañía por liderar el transporte autónomo en la península ibérica. Como en tantos momentos de transformación tecnológica, la carrera no la gana quien llega primero a la calle, sino quien llega primero al papel. España, a la espera de que la DGT abra la puerta, se convierte en el próximo escenario donde la humanidad negociará su relación con las máquinas que conducen solas.
Los coches autónomos llevan años circulando por ciudades estadounidenses, pero su llegada a España sigue dependiendo de un permiso que aún no existe. Google no ha querido esperar: este verano constituyó Waymo Iberia SL, registrada en Madrid el 14 de julio con 100.000 euros de capital inicial. El nombre —Iberia— ya apunta hacia Portugal, y los estatutos de la sociedad permiten tanto operar servicios de transporte autónomo como apoyar la oferta comercial de terceros. La infraestructura jurídica está lista; lo que falta es la señal de la Dirección General de Tráfico.
La maniobra no es aislada. Google ha abierto filiales similares en Países Bajos, Francia, Tokio y Corea del Sur, con los mismos representantes —Steven Hahn y Francis Kelly— apareciendo en los registros de cada país. La estrategia es ocupar posiciones en los mercados clave antes de que la competencia lo haga.
Pero la competencia ya se mueve. Uber, que en Estados Unidos ha sido socio clave de Waymo, ha optado en España por la tecnología de WeRide, una rival directa de Google, para las pruebas que planea realizar en Madrid antes de que acabe el año. La empresa española Avomo, vinculada a Moove, se encargará de mantener la flota y ya opera con Uber en Atlanta y Austin.
Google tiene dos caminos: presentarse solo ante la DGT o aliarse con operadores como Cabify o Bolt, que verían en Waymo una palanca para competir con Uber. Tesla, por su parte, observa desde la distancia como amenaza potencial. En Madrid se está escribiendo, casi en silencio, el primer capítulo del transporte autónomo europeo.
Los coches autónomos dejaron de ser ciencia ficción hace años en Estados Unidos. Ahora, mientras la tecnología se prepara para llegar a España, Google no quiere quedarse atrás. Este verano, la compañía constituyó Waymo Iberia SL, una filial registrada en Madrid el 14 de julio con 100.000 euros de capital inicial. El nombre mismo —Iberia— sugiere ambiciones que van más allá de las fronteras españolas, apuntando también hacia Portugal. Los documentos de registro, a los que accedió EL MUNDO, revelan que la empresa está lista para operar en el mercado ibérico tan pronto como las autoridades lo permitan.
Esta no es una maniobra aislada. Google está moviendo piezas en todo el mundo simultáneamente. En Europa, ha abierto filiales en Países Bajos y Francia. En Asia, ha establecido presencia en Tokio y Corea del Sur. La estrategia es clara: posicionarse en cada mercado clave antes de que la competencia lo haga. Steven Hahn, subsecretario del Consejo de Waymo, y Francis Kelly, responsable de finanzas, aparecen como representantes en los registros españoles y también en los de otros países donde la empresa planea operar. Son los mismos nombres que aparecen una y otra vez en los documentos de constitución de estas nuevas sociedades.
La oficina madrileña de Waymo Iberia está ubicada en un despacho de la calle Serrano. El capital inicial de 100.000 euros sugiere que el lanzamiento no será inmediato, pero la infraestructura está lista. Lo que falta es la autorización de la Dirección General de Tráfico para comenzar las pruebas de conducción autónoma. Esa aprobación es el verdadero premio que todos los actores del sector están esperando.
Mientras Google prepara su jugada, el mercado ya está en movimiento. Uber, que hasta ahora ha sido socio clave de Waymo en el despliegue de robotaxis en ciudades estadounidenses, está adelantando sus propios planes en España. La plataforma de movilidad ha confirmado que realizará pruebas de coches autónomos en Madrid antes de que termine el año, pero no utilizará la tecnología de Google. En su lugar, ha optado por WeRide, una competidora directa de Waymo. Este giro estratégico marca una ruptura importante en la alianza que ambas empresas han mantenido en ciudades como Atlanta y Austin.
La tercera pieza del rompecabezas es Avomo, la unidad de vehículos autónomos de Moove, una empresa española. Avomo ya trabaja con Uber en Austin y Atlanta, y tiene el encargo de mantener una flota potencial de cientos de robotaxis en Madrid. El plan de Uber es comenzar con un piloto limitado y expandirlo gradualmente conforme se liberen más zonas para conducción autónoma y los usuarios adopten el servicio.
Google tiene opciones. Podría presentarse solo a las pruebas que la DGT autorize, o buscar alianzas con otros operadores españoles como Cabify o Bolt. Ambas empresas verían acelerada su capacidad para competir con Uber en este terreno. También está la amenaza potencial de Tesla, que considera los robotaxis como una de sus líneas de negocio futuras. La nueva sociedad española de Google está diseñada para ambas posibilidades. Sus estatutos permiten tanto prestar servicios de transporte mediante vehículos autónomos como participar en la prestación de servicios que apoyen la oferta comercial de terceros. Este modelo es el que Waymo ha utilizado exitosamente en varias ciudades estadounidenses: los usuarios pueden solicitar un Waymo desde la aplicación de Uber, eligiendo entre un vehículo autónomo, un taxi tradicional o un servicio con conductor.
Lo que suceda en Madrid en los próximos meses podría definir cómo se despliegan los robotaxis en toda Europa. Google ha llegado temprano. Ahora espera la señal de la DGT.
Bemerkenswerte Zitate
Waymo Iberia puede prestar servicios de transporte mediante vehículos autónomos o participar en la prestación de servicios que apoyen la oferta comercial de terceros— Estatutos de Waymo Iberia SL