Gobierno alista cárceles flotantes en mar abierto para aislar cabecillas criminales

Aislar a los líderes en el mar, bloquear sus comunicaciones, perseguir sus redes
El gobierno despliega una estrategia multifacética para romper el control criminal desde las cárceles.
Mark

¿Por qué el gobierno cree que mover a los cabecillas al mar va a cambiar algo? Pueden seguir dando órdenes desde una fragata igual que desde una celda.

Mimi

La diferencia está en el aislamiento físico. En tierra, los visitantes llegan, los abogados entran y salen, hay formas de pasar mensajes. En el mar, en una embarcación militar, ese acceso se reduce drásticamente. Es más difícil, no imposible.

Mark

Entonces es más sobre cortar las comunicaciones que sobre el lugar en sí.

Mimi

Exactamente. Por eso el gobierno está moviendo los inhibidores de señal a la Policía Nacional. El buque es el contenedor, pero el verdadero objetivo es silenciar a estos hombres.

Mark

¿Y los dos mil policías nuevos? ¿Eso es suficiente para una ciudad como Barranquilla?

Mimi

Es un refuerzo significativo, pero también es un reconocimiento de que el problema es más grande que lo que se puede resolver solo aislando a unos pocos líderes. Necesitan presencia en las calles, inteligencia, control de territorios.

Mark

¿Qué pasó en 2007 cuando lo intentaron antes?

Mimi

Funcionó lo suficiente como para que el gobierno lo recuerde ahora. Pero eso fue hace casi veinte años. Las estructuras criminales han evolucionado, se han fragmentado, se han multiplicado. No es el mismo juego.

  • Los líderes criminales siguen dirigiendo operaciones desde prisiones convencionales, usando teléfonos y redes internas que el Estado no ha logrado silenciar.
  • La situación de seguridad en Barranquilla y su área metropolitana ha alcanzado un punto crítico que obligó al gobierno a convocar un Consejo de Seguridad de emergencia.
  • El plan REMAS propone trasladar a los internos más peligrosos a embarcaciones oficiales de la Armada, replicando un modelo que ya se usó en 2007 con figuras como 'Macaco' y 'Don Diego'.
  • Dos mil policías graduados en inteligencia criminal, cincuenta miembros de Fuerzas Especiales y sesenta uniformados adicionales serán desplegados para cortar corredores estratégicos en el Atlántico.
  • El control de los inhibidores de señal pasará a la Policía Nacional para bloquear las comunicaciones ilícitas desde los penales, en coordinación con operadores de telefonía y el MinTIC.
  • La estrategia apuesta a aislar líderes en el mar, reforzar el territorio en tierra y perseguir judicialmente sus redes junto a la Fiscalía, configurando la respuesta estatal más articulada en años.

Frente a la persistente capacidad del crimen organizado para operar desde dentro de las prisiones, el gobierno colombiano ha resucitado una táctica de otra época: recluir a los cabecillas más peligrosos en buques de guerra, lejos de las redes que comandan. La estrategia REMAS, presentada en Barranquilla el 23 de agosto por el presidente De la Espriella, no es solo una medida de aislamiento físico, sino el reconocimiento de que los muros convencionales ya no bastan para contener el poder de quienes gobiernan el crimen desde una celda.

El gobierno colombiano ha diseñado una respuesta que evoca otra era: convertir buques oficiales en cárceles flotantes. La estrategia REMAS —Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad— busca aislar a los cabecillas criminales más peligrosos en embarcaciones de la Armada, cortando las líneas con las que dirigen sus organizaciones desde prisiones convencionales. El presidente Abelardo De la Espriella presentó la iniciativa el domingo 23 de agosto en Barranquilla, junto al ministro de Defensa Jorge Mora y comandantes de la fuerza pública.

No es la primera vez que Colombia recurre al mar como solución carcelaria. En 2007, fragatas sirvieron para recluir temporalmente a criminales de alto perfil, y el aislamiento marítimo demostró ser eficaz para interrumpir sus operaciones. Ahora, ante una crisis de seguridad aguda en Barranquilla y su área metropolitana, el gobierno retoma y amplía ese modelo, articulando al INPEC con la Armada en una red de contención diseñada para los reclusos de mayor peligrosidad.

Pero REMAS es solo una parte del plan. El ministro Mora anunció un 'plan de choque' que incluye dos mil policías graduados en investigación criminal e inteligencia —parte de ellos destinados a Barranquilla—, cincuenta miembros de Fuerzas Especiales del Ejército y sesenta uniformados adicionales para bloquear los corredores que conectan el Atlántico con otros departamentos.

El gobierno también apunta a cerrar el flujo de comunicaciones ilícitas desde los penales. Reclusos coordinan delitos y dan órdenes a sus estructuras externas a través de teléfonos móviles que el sistema no ha podido neutralizar. Para remediarlo, la operación de los inhibidores de señal pasará a la Policía Nacional, en coordinación con el Ministerio de Tecnologías de la Información y los operadores de telefonía. Además, se intensificará el trabajo conjunto con la Fiscalía para avanzar en investigaciones y acciones judiciales contra las redes criminales. Lo que emerge es una apuesta multifacética: aislar en el mar, reforzar en tierra, silenciar las comunicaciones y perseguir legalmente a quienes sostienen el crimen organizado desde adentro del sistema.

El gobierno nacional ha diseñado un plan que suena sacado de otra era: convertir buques de guerra en cárceles flotantes. La estrategia, bautizada como Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad (REMAS), busca aislar a los cabecillas criminales más peligrosos en embarcaciones oficiales, cortando así sus líneas de comunicación con las organizaciones que dirigen desde adentro de las prisiones convencionales. El presidente Abelardo De la Espriella presentó la iniciativa durante un Consejo de Seguridad realizado el domingo 23 de agosto en Barranquilla, acompañado por el ministro de Defensa Jorge Mora y comandantes de la fuerza pública.

La idea no es nueva. En 2007, el gobierno ya había recurrido a fragatas para recluir temporalmente a criminales de alto perfil como alias 'Macaco' y 'Don Diego', con resultados que justificaban el método: el aislamiento en el mar dificultaba que continuaran coordinando operaciones ilícitas. Ahora, enfrentado a una situación de seguridad crítica en Barranquilla y su área metropolitana, el gobierno ha decidido retomar y ampliar ese modelo. La propuesta articula las capacidades del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario con la Armada de Colombia, creando una red de contención diseñada específicamente para los reclusos que representan la mayor amenaza.

Pero REMAS es solo una pieza de un plan más amplio. El ministro Mora anunció un "plan de choque" que moviliza recursos significativos en toda la región. Dos mil nuevos policías se graduarán en especialidades de investigación criminal e inteligencia, y una porción de ellos será destinada directamente a Barranquilla para reforzar operaciones contra las estructuras criminales. A esto se suman cincuenta miembros de Fuerzas Especiales del Ejército que apoyarán labores de seguridad ciudadana en coordinación con la Policía Nacional. Otros sesenta uniformados serán desplegados específicamente para controlar y bloquear los corredores de movilidad estratégicos que conectan el Atlántico con otros departamentos, limitando así la capacidad de movimiento de las organizaciones delictivas.

El gobierno también ha identificado un problema crítico: las comunicaciones ilícitas que fluyen desde adentro de las cárceles. Reclusos coordinan delitos, dan órdenes a sus estructuras externas y mantienen el control de operaciones criminales a través de teléfonos móviles y otros canales. Para cerrar estas vías, el gobierno trasladará la operación de los sistemas inhibidores de señal a la Policía Nacional, trabajando en coordinación con el Ministerio de Tecnologías de la Información y los operadores de telefonía móvil. La intención es simple pero ambiciosa: bloquear completamente la capacidad de los internos para comunicarse con sus organizaciones.

El esfuerzo también incluye un componente de inteligencia y control territorial más amplio. Se reforzarán las capacidades de investigación criminal y se intensificará la presencia estatal en los municipios del área metropolitana. Finalmente, el gobierno anunció un trabajo más coordinado con la Fiscalía General de la Nación para avanzar en investigaciones y acciones judiciales contra los responsables de los hechos que afectan la seguridad en la región. Lo que emerge es una estrategia multifacética: aislar a los líderes en el mar, reforzar la presencia policial en tierra, bloquear sus comunicaciones y perseguir legalmente a sus redes. Si funciona, podría representar un cambio significativo en cómo el estado colombiano enfrenta el crimen organizado desde adentro del sistema penitenciario.

Aquí iniciamos, a partir de hoy, un plan de choque donde de manera articulada toda la institucionalidad nos vamos a comprometer a recuperar a Barranquilla y su área metropolitana
— Ministro de Defensa Jorge Mora
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