Gobernador de Sinaloa acusado de narcotráfico vuelve a pedir licencia tras presión política

Las acusaciones afectan directamente al gobernador y a nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, con implicaciones para la gobernanza estatal y seguridad regional.
El poder sin principios se vuelve arrogancia
La presidenta Sheinbaum rechazó implícitamente el regreso de Rocha sin mencionar su nombre.
Mark

¿Por qué un gobernador acusado de narcotráfico cree que puede simplemente regresar al cargo como si nada hubiera pasado?

Mimi

Porque la Fiscalía mexicana dijo que no había pruebas. Eso le dio cobertura legal, al menos en teoría. Pero la política no funciona solo con lo legal.

Mark

¿Qué cambió entre el viernes y el sábado?

Mimi

Nada cambió en los hechos. Lo que cambió fue que todos los que lo rodeaban —su presidenta, su partido, sus colegas gobernadores— decidieron simultáneamente que su presencia era un problema más grande que su ausencia.

Mark

¿Cree que las acusaciones estadounidenses son reales?

Mimi

Eso es lo que nadie sabe. Estados Unidos dice que sí. México dice que no hay pruebas. Rocha dice que es un ataque político. Lo que es claro es que nadie quería estar asociado con él.

Mark

¿Qué pasa ahora con la investigación?

Mimi

Sigue abierta. La Fiscalía mantiene sus carpetas. Estados Unidos sigue pidiendo que se aporte evidencia. Rocha sigue en licencia. Todo está en suspenso.

Mark

¿Es esta una victoria para alguien?

Mimi

No parece serlo. Rocha pierde credibilidad. Morena pierde coherencia. Sheinbaum tiene que lidiar con un gobernador problemático en un estado violento. Nadie gana.

  • Rocha Moya regresó al cargo el viernes convencido de que la Fiscalía mexicana lo había exonerado, pero ignoró que la acusación estadounidense seguía intacta y que su partido nunca había dado su visto bueno.
  • En cuestión de horas, la presidenta Sheinbaum, Morena, veintitrés gobernadores aliados y el líder de la bancada legislativa lo repudiaron públicamente con una coordinación que sugería una decisión política previa y deliberada.
  • La Secretaría de Gobernación contradijo directamente la narrativa de Rocha al confirmar que las investigaciones de la FGR permanecen abiertas, dejándolo sin el argumento central que justificaba su retorno.
  • Ante el aislamiento total, Rocha publicó en X su nueva solicitud de licencia indefinida acompañada de una frase que sonaba a rendición encubierta: 'Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo'.
  • El gobernador enfrenta ahora una segunda licencia con su mandato vigente hasta octubre de 2027, las acusaciones estadounidenses sin resolverse y su capital político prácticamente agotado.

En el estado mexicano de Sinaloa, el gobernador Rubén Rocha Moya protagoniza una de las crisis políticas más reveladoras del sexenio: acusado por Estados Unidos de vínculos con el Cartel de Sinaloa, regresó brevemente al cargo creyendo que una investigación inconclusa equivalía a una absolución política, solo para descubrir que el poder no se recupera por decreto cuando la confianza ya ha sido retirada. Su segunda solicitud de licencia, presentada menos de veinticuatro horas después de su retorno, ilustra cómo la legitimidad política es más frágil que cualquier cargo formal, y cómo incluso los aliados más cercanos pueden convertirse en los primeros en marcar distancia cuando el cálculo institucional así lo exige.

El sábado por la mañana, el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya volvió a solicitar licencia temporal indefinida al Congreso local, apenas un día después de haber anunciado su regreso al cargo. La presión que lo obligó a dar marcha atrás fue casi unánime: la presidenta Claudia Sheinbaum, su propio partido Morena y decenas de gobernadores aliados lo habían repudiado públicamente por anteponer, según ellos, sus ambiciones personales al interés nacional.

Rocha publicó en X la imagen de su solicitud junto a un mensaje que rezaba: 'Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo', una frase que sonaba a reconocimiento implícito de un error de cálculo. El gobernador había tomado licencia en mayo, tras ser acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de presuntos vínculos con Los Chapitos, la facción del Cartel de Sinaloa liderada por los hijos del 'Chapo' Guzmán. Cuando la FGR informó en julio que no contaba con pruebas para acreditar esas acusaciones, Rocha interpretó el resultado como una señal de que podía volver.

Pero el regreso duró apenas horas en términos políticos. Sheinbaum, sin mencionar su nombre, escribió que 'el poder sin principios se vuelve arrogancia' y que los cargos públicos son pasajeros mientras la responsabilidad ante la nación es eterna. La Secretaría de Gobernación desmintió a Rocha al confirmar que las investigaciones de la FGR siguen abiertas. Morena declaró que no había sido informado del retorno y que se deslindaba de esa decisión. Ricardo Monreal publicó un video pidiéndole que rectificara.

Veintitrés gobernadoras y gobernadores aliados firmaron un comunicado conjunto recordándole que 'la política es un ejercicio de congruencia' y que 'los proyectos personales no tienen cabida cuando se contrapesan con el bienestar de la nación'. Rocha, cuyo mandato concluye en octubre de 2027, enfrenta ahora una segunda licencia con las acusaciones estadounidenses aún vigentes y sin el respaldo político que alguna vez lo sostuvo.

Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, volvió a solicitar licencia el sábado por la mañana, menos de veinticuatro horas después de haber anunciado su regreso al cargo. La decisión llegó bajo una presión política casi asfixiante: la presidenta Claudia Sheinbaum, su propio partido Morena, y gobernadores aliados lo habían descalificado públicamente por anteponer lo que consideraban ambiciones personales sobre el interés nacional.

Rocha publicó en X una imagen de su solicitud dirigida al Congreso local sinaloense, en la que pedía licencia temporal indefinida por más de treinta días. El mensaje que acompañaba la solicitud rezaba: "Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo". Era una frase que parecía reconocer, implícitamente, que su decisión de regresar había sido un error de cálculo político.

La acusación que persigue a Rocha proviene de Estados Unidos. En abril, el Departamento de Justicia estadounidense lo señaló junto a nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa de presuntamente aliarse con el Cartel de Sinaloa —específicamente con Los Chapitos, la facción liderada por los hijos de Joaquín "Chapo" Guzmán— para importar cantidades masivas de narcóticos hacia territorio estadounidense. Rocha ha rechazado categóricamente estas acusaciones, argumentando que se trata de un ataque político contra Morena y la llamada "cuarta transformación".

La presidenta Sheinbaum no mencionó a Rocha por su nombre, pero su mensaje del sábado por la mañana fue inequívoco. "El poder sin principios se vuelve arrogancia", escribió. Luego agregó que ningún interés personal podía estar jamás por encima de los intereses del pueblo y la nación, y que los cargos públicos son "pasajeros" mientras que la responsabilidad ante la nación es "eterna". Cuando periodistas la cuestionaron cerca del mediodía, mientras inauguraba instalaciones agrarias en la Ciudad de México, Sheinbaum dijo que se enteró del retorno de Rocha por las redes sociales el viernes y que ampliaría sus comentarios el lunes en su conferencia diaria.

La distancia que el Gobierno de Sheinbaum marcó respecto a Rocha fue inmediata y deliberada. La Secretaría de Gobernación emitió un comunicado el viernes señalando que la decisión del gobernador era "de carácter personal" y que las investigaciones de la Fiscalía General de la República permanecían abiertas, contrario a lo que Rocha había afirmado antes de retomar funciones. Morena, el partido que lo postuló en las elecciones locales de 2021, fue aún más directo: emitió un comunicado diciendo que no estaba enterado del regreso y que "se deslindaba" de esa decisión. La bancada de Morena en el Senado calificó el retorno como "un acto personal e individual". Ricardo Monreal, líder de Morena en la Cámara de Diputados, publicó un video pidiéndole que rectificara.

Veintitrés gobernadoras y gobernadores de Morena y partidos aliados emitieron un comunicado conjunto diciendo que "los proyectos personales o de grupo no tienen cabida cuando se contrapesan con el bienestar de la nación". Le pidieron "madurez y responsabilidad", recordándole que "la política es un ejercicio de congruencia" y que "la desmesura y las decisiones de facción atentan contra los principios de honestidad y lealtad".

Rocha había tomado licencia temporal en mayo, poco después de que Estados Unidos lo acusara. Durante ese tiempo, se puso a disposición de la Fiscalía General de la República para ser investigado. A inicios de julio, la Fiscalía informó que no contaba con pruebas para acreditar las acusaciones estadounidenses. Eso fue lo que lo llevó a creer que podía regresar. Pero el regreso duró apenas un día en términos políticos útiles. Su mandato como gobernador debe concluir en octubre de 2027, pero ahora enfrenta una segunda licencia, esta vez con el respaldo tácito de prácticamente toda la estructura política que lo rodea.

Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación
— Presidenta Claudia Sheinbaum
Morena se deslinda de esta decisión
— Dirigencia nacional de Morena
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