Ganaderos del Caribe alertan sobre crisis por El Niño: pequeños productores enfrentan sequía y alza de costos

Miles de familias rurales del Caribe que dependen de la ganadería para subsistir enfrentarían pérdidas económicas significativas y posible inseguridad alimentaria.
El calor extremo nos está golpeando desde ahora y muchos campesinos no tuvieron tiempo de prepararse
Jorge Rodríguez, director ejecutivo de Asoganorte, describe cómo la crisis ya ha comenzado antes de que El Niño alcance su máxima intensidad.

Cerca de 5.120 pequeños ganaderos (80% de afectados) con menos de 50 reses enfrentan mayor vulnerabilidad económica ante prolongación del verano. Córdoba, Sucre, Bolívar y Atlántico ya reportan escasas precipitaciones, deterioro de pastizales y disminución de reservorios de agua.

  • 6.400 ganaderos de la región podrían verse afectados por El Niño
  • 5.120 pequeños productores (80% de afectados) poseen menos de 50 reses
  • Córdoba, Sucre, Bolívar y Atlántico ya reportan escasas precipitaciones y deterioro de pastizales
  • Leche y queso podrían aumentar entre 50% y 80% si la sequía reduce productividad

Ganaderos del Caribe colombiano advierten sobre crisis inminente por El Niño, con riesgo para 6.400 productores, especialmente pequeños ganaderos que enfrentarían sequía, alza de costos y posibles pérdidas de hasta 80% en productividad.

En los departamentos ganaderos del Caribe colombiano, la alarma crece ante la posibilidad de que El Niño se intensifique en los próximos meses. Los ganaderos de la región ya sienten el golpe del calor extremo y la escasez de agua, y temen que lo peor aún está por venir. Según la Asociación de Ganaderos de la Costa Norte, alrededor de 6.400 productores podrían enfrentar una de las temporadas más críticas de los últimos años, con consecuencias que se extenderían mucho más allá de las fincas.

La vulnerabilidad se concentra en los pequeños productores. Aproximadamente el 80 por ciento de los ganaderos afectados —unos 5.120 en total— poseen menos de 50 reses, lo que significa que tienen muy poco margen de maniobra económica para sobrevivir una sequía prolongada. Estos son hombres y mujeres sin los recursos de las grandes operaciones, sin la capacidad de invertir en infraestructura de riego o en reservas de alimento. Para ellos, una temporada seca no es un inconveniente administrativo; es una amenaza existencial.

Los departamentos de Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico y Magdalena ya muestran los signos de lo que se aproxima. Las lluvias han sido escasas durante semanas, los pastos se deterioran visiblemente, y los reservorios de agua disminuyen. Jorge Rodríguez, director ejecutivo de Asoganorte, explica que la crisis no espera a que El Niño alcance su máxima intensidad. El calor ya está aquí, golpeando a productores que no tuvieron tiempo de prepararse. Los animales comienzan a sufrir por falta de agua y alimento, y esa es apenas la primera ola del problema.

Lo que mantiene despiertos a los ganaderos es la perspectiva de un círculo vicioso. Si las temperaturas altas se prolongan, la disponibilidad de pasto caerá aún más. Los insumos básicos —suplementos alimenticios, sales mineralizadas, concentrados— subirán de precio en las próximas semanas. Algunos productores ya han comenzado a reducir sus rebaños en varios municipios del Caribe, vendiendo animales ahora porque temen no poder alimentarlos después. Es una decisión que duele, pero que parece inevitable.

El riesgo no se limita a la falta de agua y alimento. Las condiciones que crean sequía también crean incendios. Temperaturas altas, vientos fuertes y vegetación seca son la receta perfecta para emergencias rurales que pueden salirse de control rápidamente. El gremio ha hecho un llamado urgente para evitar quemas controladas o cualquier práctica que pueda desencadenar fuegos en potreros y parcelas. Las pérdidas, advierten, podrían ser incalculables.

La preocupación de los ganaderos trasciende sus propias fincas. Si la sequía reduce la productividad en el Caribe, los precios de productos básicos como la leche y el queso podrían aumentar entre el 50 y el 80 por ciento. Eso significa que familias urbanas que no tienen nada que ver con la ganadería terminarían pagando más en la canasta familiar. Es un efecto dominó que conecta el campo con la ciudad, la sequía con la inflación, la crisis rural con la seguridad alimentaria nacional.

Los gobiernos departamentales y los organismos de gestión del riesgo están atentos. Algunos productores han solicitado apoyo institucional para garantizar acceso a agua, asistencia técnica y programas de alimentación animal en las zonas más vulnerables. Pero mientras avanzan las alertas climáticas, los pequeños ganaderos del Caribe enfrentan una realidad incómoda: la combinación de temperaturas altas, costos crecientes y falta de apoyo podría golpear con fuerza la economía rural de una región donde miles de familias dependen directamente de la ganadería para subsistir.

El calor extremo nos está golpeando desde ahora y muchos campesinos no tuvieron tiempo suficiente para prepararse. Hay preocupación porque los animales empiezan a resentir la falta de agua y alimento.
— Jorge Rodríguez, director ejecutivo de Asoganorte
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué los pequeños ganaderos son tan vulnerables a un fenómeno como El Niño?

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Porque no tienen amortiguadores. Un ganadero grande puede invertir en sistemas de riego, almacenar alimento, esperar a que pasen las malas temporadas. Un pequeño productor con 30 o 40 reses vive al día. Si no llueve, no hay pasto. Si no hay pasto, los animales se mueren o hay que venderlos. No hay plan B.

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¿Cuál es el verdadero costo de esto para la región?

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No es solo lo que pierden los ganaderos. Es que cuando la producción cae, los precios suben. La leche, el queso, la carne. Eso afecta a cualquiera que compre comida en un mercado. Es una crisis que empieza en el campo pero termina en la mesa de las familias urbanas.

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¿Hay algo que los ganaderos puedan hacer ahora para prepararse?

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El gremio ha recomendado cosas prácticas: guardar agua en reservorios, hacer ensilaje para tener alimento almacenado, mejorar las prácticas de manejo en las fincas. Pero eso requiere dinero y tiempo que muchos no tienen. Algunos ya están vendiendo animales antes de que sea demasiado tarde.

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¿Qué tan probable es que El Niño se intensifique como temen?

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Las autoridades meteorológicas ya lo están advirtiendo. Dicen que el Caribe podría enfrentar una de las temporadas secas más intensas de los últimos años. No es especulación; es lo que los expertos están viendo en los datos.

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¿Qué pasa si el gobierno no actúa?

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Miles de familias rurales pierden sus medios de vida. Algunos venden todo. Otros se van a las ciudades. Y el resto intenta sobrevivir con menos. Es un desplazamiento silencioso que nadie cuenta como crisis, pero que lo es.

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