Gabriel Rolón: "En la vida siempre algo hay que perderse" para ser feliz

Apenas si podés ser un poco feliz por lo tuyo
Rolón describe la imposibilidad de alcanzar la plenitud total, ni siquiera en lo que elegimos para nosotros mismos.
Mark

¿Por qué Rolón insiste en que algo siempre debe perderse? ¿No suena eso a justificar la infelicidad?

Mimi

No es justificación, es descripción. Él está diciendo que la vida es un sistema de elecciones, y elegir una cosa significa no elegir otra. Es matemático, no moral.

Luke

Pero hay que ser cuidadosos aquí. ¿Rolón está hablando de renuncias inevitables o de la imposibilidad de satisfacer todos los deseos? Son cosas distintas. Una es estructural, la otra es sobre expectativas.

Mark

Entonces, ¿cuál es el punto práctico? ¿Cómo alguien vive mejor con esta idea?

Mimi

Creo que el punto es que si aceptas que no puedes tenerlo todo, dejas de gastar energía en la fantasía de tenerlo todo. Eso libera algo.

Luke

Cierto, pero Rolón también dice algo más oscuro: que ni siquiera vas a ser totalmente feliz en lo que elegiste. Eso no es solo sobre aceptar límites. Eso es sobre la insatisfacción como condición permanente.

Mark

¿Y eso es depresivo o es liberador?

Mimi

Depende de cómo lo recibas. Si lo ves como "nunca seré feliz", es depresivo. Si lo ves como "la felicidad no es un destino, es fragmentos", cambia todo.

Luke

Lo que me preocupa es que Rolón no distingue entre la renuncia que elegimos y la que nos imponen. Hay una diferencia entre no poder tener todo y no poder tener lo básico.

Mark

Buen punto. ¿Habla él de eso?

Mimi

No, en la columna no. Se mantiene en el nivel más abstracto, más universal.

Luke

Entonces hay un límite en lo que esta reflexión puede sostener. Es verdad para cierta experiencia de vida, pero no para todas.

  • Gabriel Rolón participó en el programa radial Perros de la Calle, transmitido por Urbana Play
  • Afirmó que la felicidad plena es inalcanzable y requiere aceptar renuncias inevitables
  • Señaló que las personas tienden a arrepentirse retrospectivamente de no haber valorado la felicidad en el momento preciso
  • Definió un vínculo saludable como aquel que mantiene el sufrimiento dentro de límites tolerables, no como aquel sin dolor

La felicidad requiere aceptar que algo siempre debe perderse; es imposible satisfacer todos los deseos propios y ajenos simultáneamente. Las personas tienden a arrepentirse retrospectivamente de no haber valorado la felicidad en el momento preciso en que ocurría.

El psicoanalista Gabriel Rolón analiza cómo la plenitud total es inalcanzable y que toda existencia implica renuncias inevitables para disfrutar de lo que se elige valorar.

Gabriel Rolón se sentó frente al micrófono del programa radial Persos de la Calle, que transmite por Urbana Play, con una idea incómoda pero necesaria: la felicidad plena no existe. El psicoanalista y escritor, reconocido por sus análisis sobre la condición humana, desarrolló durante su columna una reflexión sobre cómo vivimos atrapados en la ilusión de poder tenerlo todo, cuando en realidad cada elección nos obliga a renunciar a algo más.

La premisa central de su intervención fue directa: "En la vida siempre algo hay que perderse para disfrutar de lo que uno no se pierde". Rolón explicó que esta no es una tragedia, sino una característica fundamental de la existencia. El problema surge cuando las personas pretenden escapar de esta realidad, cuando creen que pueden satisfacer simultáneamente todos sus deseos y los de quienes las rodean. Esa pretensión, según el especialista, es lo que genera frustración y malestar.

Para Rolón, la dificultad no radica en aceptar que algo debe perderse, sino en comprender que esa pérdida es el precio de cualquier cosa que valga la pena. "Vos no podés disfrutar por todos, vos no podés ser feliz por los demás. Apenas si podés ser un poco feliz por lo tuyo, ni siquiera vas a ser totalmente feliz por lo tuyo", señaló durante el intercambio. Esta afirmación toca un punto delicado: la imposibilidad de ser completamente feliz ni siquiera en lo que elegimos para nosotros mismos. No se trata de pesimismo, sino de realismo sobre los límites inherentes a la experiencia humana.

El psicoanalista también abordó un fenómeno psicológico común: la tendencia a mirar el pasado con arrepentimiento. Las personas frecuentemente se reprocha a sí mismas no haber valorado la felicidad en el momento exacto en que ocurría. "Porque, como todo no se puede, vos mismo vas a decir en algún momento, cuando mires esto a la distancia: 'Yo tendría que haber sido más feliz en aquel momento'", advirtió. Este patrón refleja cómo la mente humana lucha constantemente contra la aceptación de sus propias limitaciones, siempre imaginando una versión alternativa donde todo fue mejor.

En el terreno de las relaciones interpersonales, Rolón reafirmó un concepto que desafía la idea romántica del amor sin dolor. Un vínculo saludable, según su perspectiva, no es aquel que evita el sufrimiento, sino el que mantiene ese sufrimiento dentro de límites tolerables. "El buen amor no es el que no te hace sufrir, es el que te lastima en el límite de lo soportable", enfatizó. Esta distinción es crucial: diferencia entre los vínculos tóxicos, que generan dolor destructivo, y los vínculos genuinos, que incluyen dolor pero dentro de márgenes que permiten el crecimiento y la convivencia.

La reflexión de Rolón invita a una aceptación más madura de la vida. No se trata de resignación, sino de claridad sobre qué significa ser humano. Cada decisión que tomamos cierra puertas mientras abre otras. Cada relación que cultivamos requiere que abandonemos otras posibilidades. Y cada momento de felicidad que experimentamos está construido sobre la renuncia a otras formas de vivir. Reconocer esto, según el psicoanalista, es el primer paso hacia una existencia menos angustiada, donde la felicidad no se busca como un estado permanente e ilimitado, sino como fragmentos valiosos que emergen precisamente porque aceptamos que no pueden serlo todo.

En la vida siempre algo hay que perderse para disfrutar de lo que uno no se pierde
— Gabriel Rolón
El buen amor no es el que no te hace sufrir, es el que te lastima en el límite de lo soportable
— Gabriel Rolón
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