Fundación Naturgy impulsa 'Sumando Energías por Valencia' para reconstruir tras la DANA

Más de 40.000 personas afectadas por la DANA reciben apoyo integral para recuperación material y emocional, restaurando dignidad y habitabilidad tras la tragedia.
Pasé de no tener nada a tener una nevera. Lo cambió todo.
Un vecino de Paiporta describe el impacto de la rehabilitación energética en su vida después de la DANA.
Mark

¿Por qué la eficiencia energética importa tanto en la recuperación después de un desastre como la DANA?

Mimi

Porque después de perderlo todo, la gente necesita recuperar lo básico: calor, luz, un refrigerador que funcione. Pero también porque la pobreza energética es una trampa. Si tu factura es insostenible, nunca terminas de recuperarte realmente.

Mark

Entonces esto no es solo sobre reparar casas rotas.

Mimi

No. Es sobre restaurar la dignidad. Cuando alguien que lo perdió todo recibe una ventana nueva, un aislamiento que mantiene el calor, eso cambia algo profundo. No es solo confort. Es la sensación de que alguien te ve, que importas.

Mark

¿Qué hace diferente este plan de otras iniciativas de reconstrucción?

Mimi

Que trabajó con 30 entidades sociales locales antes de diseñarlo. No fue algo pensado en una oficina. Fue construido escuchando a quienes conocen el territorio, a quienes ven a las personas todos los días.

Mark

¿Y la Escuela de Energía? ¿Eso no es solo educación técnica?

Mimi

Es más que eso. Es enseñar a la gente a entender su factura, a saber qué derechos tienen, a reconocer que merecen vivir sin estar constantemente asustados por el costo de la energía.

Mark

¿Cuál es el riesgo de un plan como este?

Mimi

Que se quede a mitad de camino. Que rehabilite 600 casas pero no cambie las estructuras que hacen que la gente sea vulnerable a la pobreza energética en primer lugar. Pero al menos está intentando tocar múltiples puntos a la vez: personas, educación, empleo, medio ambiente.

Mark

¿Qué significa para Valencia que esto continúe dos años después?

Mimi

Significa que no fue un desastre que se olvidó. Significa que hay gente trabajando para que la reconstrucción sea real, no solo cosmética.

  • Más de 40.000 personas siguen cargando con las secuelas materiales y emocionales de la DANA de octubre de 2024, muchas sin calefacción, sin electrodomésticos básicos ni facturas que puedan pagar.
  • La urgencia de la pobreza energética no admite demoras: cada invierno que pasa sin aislamiento ni climatización es una nueva herida sobre la anterior.
  • Fundación Naturgy moviliza a cerca de 30 entidades sociales locales para llegar donde el dolor es más hondo, instalando paneles solares, rehabilitando viviendas y formando a familias y técnicos.
  • Ya se han intervenido 173 viviendas y 162 más están en proceso, con la meta de alcanzar 600 antes de que termine 2026, a un coste de entre 3.000 y 5.000 euros por hogar.
  • Los ahorros generados por la energía solar en centros de atención vulnerable se reinvertirán en programas sociales, creando un ciclo que sostiene la recuperación más allá del impulso inicial.

Tras la devastación que la DANA dejó en la Comunidad Valenciana, la reconstrucción más verdadera no se mide en metros cuadrados reparados, sino en la dignidad que regresa a cada hogar. Fundación Naturgy ha desplegado 'Sumando Energías por Valencia', un plan que combina rehabilitación energética, formación y empleo para acompañar a más de 40.000 personas en su camino de vuelta a lo cotidiano. En un momento en que las instituciones y la sociedad civil buscan respuestas duraderas, esta iniciativa propone que reconstruir una casa es, ante todo, reconstruir una vida.

Cuando la DANA arrasó la Comunidad Valenciana en octubre de 2024, se llevó mucho más que paredes y muebles. Se llevó la sensación de que el hogar es un lugar seguro. Dos años después, la reconstrucción avanza, pero lo que las familias más necesitan no siempre se ve: calor en invierno, una nevera que funcione, una factura de luz que no las ahogue.

Para responder a esa necesidad concreta, Fundación Naturgy ha puesto en marcha 'Sumando Energías por Valencia', un plan articulado en cuatro ejes —apoyo directo, formación, empleo y recuperación ambiental— que aspira a beneficiar a más de 40.000 personas. Enrique Peña, vecino de Paiporta, resume con sencillez lo que supuso recibir ayuda: pasar de no tener nada a tener una nevera es, dice, 'un alivio muy grande'.

La Fundación ha rehabilitado ya 173 viviendas e interviene 162 más, con el objetivo de llegar a 600 antes de que acabe 2026. Cada actuación —aislamiento, carpinterías, climatización, instalaciones eléctricas— cuesta entre 3.000 y 5.000 euros y transforma de inmediato la habitabilidad del hogar. El trabajo se apoya en cerca de 30 entidades sociales locales que conocen el territorio y saben dónde está el dolor. Desde Cruz Roja hasta Fundación Amigó, sus voces coinciden: lo que se intenta devolver, más allá de las infraestructuras, es la dignidad de la persona.

El plan también instala paneles solares en 15 centros de atención a personas vulnerables, beneficiando a más de 1.000 personas, y financia la rehabilitación energética de sedes de ONGs dañadas por las inundaciones. La Escuela de Energía de la Fundación ha formado ya a más de 45.000 personas en consumo eficiente, y en los municipios afectados ha intensificado esa labor. Como señala una de las entidades colaboradoras, la eficiencia energética no es un lujo: es lo que convierte una vivienda en digna.

Mientras Valencia sigue reconstruyéndose, este trabajo avanza casa por casa, con la convicción de que una respuesta verdaderamente integral no termina cuando se repara una pared, sino cuando la persona que vive tras ella puede volver a sentirse en casa.

Dos años después de que la DANA arrasara la Comunidad Valenciana en octubre de 2024, el trabajo de reconstrucción sigue en marcha. No se trata solo de reparar casas o limpiar calles. Las personas que vivieron la tragedia necesitan algo más profundo: la certeza de que pueden volver a vivir con dignidad, con calefacción en invierno, con un refrigerador que funcione, con facturas de energía que no las asfixien.

Fundación Naturgy ha puesto en marcha Sumando Energías por Valencia, un plan que toca cuatro áreas clave: apoyo directo a las personas, educación, empleo y recuperación ambiental. El alcance es ambicioso: más de 40.000 personas se beneficiarán. Pero los números solo cuentan parte de la historia. Lo que importa es lo que sucede dentro de una casa cuando alguien que lo perdió todo recibe una ventana nueva, un aislamiento que mantiene el calor, electrodomésticos que funcionan.

Enrique Peña, vecino de Paiporta, describe lo que significó esta ayuda con una claridad que no necesita adornos. Su casa fue destruida de manera brutal. Pasó de no tener nada a tener, por ejemplo, una nevera. "Es un alivio muy grande", dice. "La ayuda de esta iniciativa lo cambió todo." Eso es lo que está en juego: no la rehabilitación como concepto abstracto, sino la posibilidad de que una familia tenga de nuevo lo básico.

La Fundación ha rehabilitado ya 173 viviendas y tiene 162 más en proceso. El objetivo es llegar a 600 antes de que termine 2026. Cada intervención cuesta entre 3.000 y 5.000 euros. Los trabajos incluyen aislamiento de puertas y ventanas, reparación de carpinterías, sistemas de climatización, instalaciones eléctricas y de gas. Son intervenciones que se hacen rápido, porque la pobreza energética no espera. El efecto es inmediato: las casas se vuelven más cálidas, más seguras, más habitables.

Pero la Fundación no trabaja sola. Ha colaborado con cerca de 30 entidades sociales locales que conocen el territorio, que saben dónde está el dolor. Sara Casas, de Cruz Roja Española, subraya lo esencial: hay que poner a las personas en el centro, hay que llegar y escuchar a las comunidades. Isabel Pérez-Cea, de Fundación Dasyc, lo ve claro: este tipo de ayudas van a hacer muchísimo bien. Francisco Carratalá, de Fundación Amigó, añade algo que va más allá de lo material: estas rehabilitaciones intentan devolver lo más importante que se perdió junto a las infraestructuras, que es la dignidad de la persona.

La iniciativa también instala paneles solares en unos 15 centros que atienden a personas vulnerables, beneficiando a más de 1.000 personas. Los ahorros que generen esa energía limpia pueden destinarse a expandir los programas de acción social. Además, Fundación Naturgy ha lanzado una convocatoria para rehabilitar energéticamente las sedes de las propias ONGs que fueron dañadas por las inundaciones. Siete proyectos serán financiados, impactando a casi 5.000 personas más.

La formación es otra pieza central. La Escuela de Energía de la Fundación ofrece talleres a familias vulnerables y a técnicos de servicios sociales. Ya ha formado a más de 45.000 personas en consumo eficiente y facturas energéticas. En los municipios afectados por la DANA, ha intensificado sus esfuerzos. Araceli Albiol, de Fundación Nova Feina, lo plantea así: la eficiencia energética no es un lujo, es lo que convierte una vivienda en digna. Es equipamientos, es aislamiento, es el bienestar de quienes viven en ella.

María Eugenia Coronado, directora general de Fundación Naturgy, describe el plan como algo construido a partir de 30 años de experiencia, pero puesto al servicio de esta comunidad específica, en este momento específico. No es un plan más. Es una propuesta integral que busca dejar huella, tanto en el territorio como en las personas. Acciones a corto y medio plazo, pero con visión de futuro. Mientras Valencia sigue reconstruyéndose, este trabajo continúa, casa por casa, persona por persona.

La ayuda de esta iniciativa lo cambió todo. Pasé de no tener nada a tener, por ejemplo, una nevera.
— Enrique Peña, afectado por la DANA en Paiporta
Estas rehabilitaciones intentan devolver lo más importante que se perdió junto a las infraestructuras, que es la dignidad de la persona.
— Francisco Carratalá, director de Fundación Amigó
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