En un país donde la ciencia avanza a menudo en silencio, la Fundación Bunge y Born eligió este año a tres químicos argentinos cuyos trabajos cruzan la frontera entre el laboratorio y la vida cotidiana: el diagnóstico renal en hospitales de baja complejidad, la detección de plomo en el Riachuelo, la memoria guardada en pinturas rupestres de Jujuy. El reconocimiento, que se entrega sin interrupciones desde 1964, recuerda que la investigación básica y la aplicación concreta no son caminos opuestos, sino el mismo camino recorrido con paciencia.
Fundación Bunge y Born premia a tres químicos argentinos por investigaciones de impacto
Entender la química del azufre para combatir bacterias resistentes
¿Por qué importa que estos premios sean para química específicamente este año?
Porque la química es la disciplina que nos permite entender cómo funciona la materia, cómo se transforma, cómo interactúa con la energía. Sin eso, no hay medicina, no hay tecnología, no hay soluciones a problemas ambientales.
Azzaroni tiene un dispositivo para detectar biomarcadores renales. ¿Qué cambia eso en la práctica?
Significa que un paciente en un centro pequeño, en una provincia, puede hacerse un diagnóstico sin tener que viajar a Buenos Aires. Es accesible, es portátil, es simple de usar. Eso es transferencia de conocimiento real.
Capdevila trabaja con azufre en bacterias. ¿Eso suena muy específico, no?
Lo es, pero lo específico es lo que permite lo general. Entender cómo las bacterias usan el azufre te abre puertas para combatir infecciones resistentes o para limpiar contaminación ambiental. Es la misma química, aplicada de formas distintas.
¿Y Tascon con sus métodos sin invasión?
Imagina poder analizar una pintura rupestre de 10.000 años sin tocarla, sin dañarla. O detectar contaminación en el aire analizando el olor de un árbol. Es ciencia que respeta lo que estudia.
¿Estos premios tienen peso internacional?
Sí. El jurado incluye gente de Yale, de universidades de Brasil. Y los galardonados anteriores incluyen a Luis Federico Leloir, que ganó el Nobel. No es un premio local que nadie conoce.
O Pulso
- Omar Azzaroni, Daiana Capdevila y Marcos Tascon fueron premiados por investigaciones que ya tienen consecuencias tangibles fuera del laboratorio, no solo publicaciones académicas.
- Un dispositivo portátil para detectar daño renal, validado en el Hospital San Martín de La Plata, amenaza con cambiar la forma en que pacientes de zonas alejadas reciben seguimiento médico.
- Los biosensores de Capdevila detectan plomo y arsénico en cuencas contaminadas y bacterias resistentes a antibióticos, dos urgencias sanitarias que Argentina comparte con gran parte del mundo en desarrollo.
- Las técnicas no invasivas de Tascon permiten leer el estado de degradación de fotografías históricas por su olor y fechar pinturas rupestres con diferencias de hasta 10.000 años, abriendo nuevas formas de preservar la memoria colectiva.
- La ceremonia de entrega está fijada para el 14 de septiembre en el Palacio Libertad, con un jurado que incluyó a científicos de Yale, San Pablo y varias universidades nacionales.
En un país donde la ciencia avanza a menudo en silencio, la Fundación Bunge y Born eligió este año a tres químicos argentinos cuyos trabajos cruzan la frontera entre el laboratorio y la vida cotidiana: el diagnóstico renal en hospitales de baja complejidad, la detección de plomo en el Riachuelo, la memoria guardada en pinturas rupestres de Jujuy. El reconocimiento, que se entrega sin interrupciones desde 1964, recuerda que la investigación básica y la aplicación concreta no son caminos opuestos, sino el mismo camino recorrido con paciencia.
La Fundación Bunge y Born anunció esta semana los ganadores de sus Premios Científicos 2026, con foco en química. Omar Azzaroni recibió el galardón principal; Daiana Capdevila y Marcos Tascon obtuvieron el Premio Estímulo, destinado a investigadores jóvenes con trayectoria ya consolidada.
Azzaroni, investigador superior del CONICET y profesor en la Universidad Nacional de La Plata, fue reconocido por su trabajo en nanotecnología, química de superficies y materia blanda. Su aporte más concreto es un dispositivo portátil para detectar biomarcadores renales, desarrollado junto a CONICET, la UNLP y una empresa con inversión extranjera, ya validado clínicamente en el Hospital San Martín de La Plata y en camino de aprobación regulatoria. El objetivo es llevar diagnóstico renal a centros de baja complejidad sin exigir traslados constantes a los pacientes.
Capdevila dirige el Laboratorio de Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas en la Fundación Instituto Leloir. Su investigación parte de entender cómo las bacterias perciben metales y compuestos con azufre, y de ese conocimiento construye biosensores para enfermedades infecciosas y para detectar contaminantes. Uno de sus desarrollos fue aplicado por ACUMAR en la cuenca Matanza Riachuelo para medir plomo; otro apunta al arsénico, cuya presencia natural en suelos y aguas de varias regiones argentinas supera los estándares internacionales.
Tascon, investigador adjunto del CONICET con formación posdoctoral en la Universidad de Waterloo, trabaja en espectrometría de masas y técnicas de microextracción. Sus herramientas permiten analizar muestras complejas con mínima invasión: monitoreó contaminantes en museos como el Histórico Nacional y el de Bellas Artes, desarrolló un método para evaluar el deterioro de fotografías históricas a partir de su olor, y fechó pinturas rupestres de Inca Cueva en Jujuy con diferencias de entre 1.700 y 10.000 años antes del presente.
El jurado 2026, presidido por Gerardo Burton de la UBA e integrado por especialistas de Yale, la Universidad Federal de ABC de San Pablo y universidades nacionales, seleccionó a los ganadores en un proceso anónimo para premiados y comunidad científica por igual. La entrega formal está prevista para el 14 de septiembre en el Palacio Libertad.
La Fundación Bunge y Born anunció a principios de esta semana los ganadores de sus Premios Científicos 2026, una distinción que este año reconoce trayectorias en química. Omar Azzaroni recibió el premio principal de la fundación, mientras que Daiana Capdevila y Marcos Tascon fueron distinguidos con el Premio Estímulo, una categoría dedicada a investigadores jóvenes que ya han dejado marca en sus disciplinas.
Azzaroni es doctor en Química por la Universidad Nacional de La Plata, investigador superior del CONICET y profesor titular en la Facultad de Ciencias Exactas de esa institución. Su trayectoria lo ha llevado a recibir el Premio Houssay, el Premio Konex y el Georg Forster Research Award de la Fundación Alexander von Humboldt. El jurado lo reconoció por sus contribuciones en ciencia de polímeros, química de superficies, materia blanda y nanotecnología, con énfasis en cómo esos desarrollos se han traducido en patentes y en la creación de una empresa de base tecnológica. Entre sus trabajos más relevantes figura un dispositivo argentino para detectar y medir biomarcadores renales, que ya fue validado clínicamente en el Hospital San Martín de La Plata y se encuentra en proceso de aprobación regulatoria. El dispositivo surgió de un convenio entre CONICET, la Universidad Nacional de La Plata y una empresa con inversión extranjera, con el objetivo de ofrecer una herramienta accesible, portátil y de fácil uso para centros de baja complejidad, permitiendo que pacientes con problemas renales reciban diagnóstico y seguimiento sin necesidad de traslados constantes a hospitales de mayor nivel.
Capdevila, investigadora independiente del CONICET y jefa del Laboratorio de Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas de la Fundación Instituto Leloir, fue reconocida por sus aportes en química estructural, bioquímica y bioinorgánica. Su investigación se enfoca en entender cómo las proteínas bacterianas miden la disponibilidad de metales y compuestos con azufre, conocimiento que aplica al desarrollo de biosensores y tests rápidos para enfermedades infecciosas. En 2019 ganó un concurso para dirigir un nuevo laboratorio en el Instituto Leloir y obtuvo un subsidio internacional de repatriación que le permitió incorporar equipamiento de última generación. Su equipo trabaja en dos líneas principales: una busca entender la química del azufre para desarrollar tratamientos contra bacterias resistentes a antibióticos o para favorecer bacterias benéficas; la otra aplica sus biosensores a la detección de contaminantes ambientales como plomo y arsénico. Uno de esos desarrollos tuvo aplicación a través de ACUMAR en la cuenca Matanza Riachuelo, enfocándose en la detección de plomo. El equipo también desarrolla soluciones locales para el arsénico, reconociendo que muchas regiones de Argentina presentan niveles naturales en suelo y fuentes de agua más altos que en gran parte del mundo.
Tascon, doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Nacional de La Plata e investigador adjunto del CONICET, fue distinguido por sus aportes en química analítica, ciencias de la separación y espectrometría de masas. Sus metodologías permiten analizar muestras complejas con mínima o nula invasividad, con aplicaciones que van desde diagnóstico biomédico hasta monitoreo ambiental y conservación del patrimonio cultural. Realizó formación posdoctoral en la Universidad de Waterloo en Canadá, especializándose en tecnologías de microextracción. Entre sus desarrollos figuran biosensores de baja invasividad para monitoreo de contaminantes ambientales y estudios sobre cómo los árboles actúan como barreras naturales contra la contaminación del aire. Esas herramientas fueron utilizadas en museos argentinos como el Museo Histórico Nacional y el Museo Nacional de Bellas Artes. Otro avance notable es un método sin invasión para el tratamiento de fotografías históricas, basado en el análisis del olor que desprende el material para determinar su estado de degradación y las condiciones ambientales. Sus análisis de micromuestras permitieron construir cronologías en pinturas rupestres de Inca Cueva en Jujuy, con diferencias fechadas entre 1700 y 10.000 años antes del presente.
La Fundación Bunge y Born conforma cada año un Comité de Selección y un jurado integrado por científicos nacionales e internacionales. El comité elabora una terna por categoría y el jurado define a los ganadores en un proceso donde tanto los premiados como el resto de la comunidad científica desconocen quiénes compiten. En 2026, el jurado fue presidido por Gerardo Burton de la Universidad de Buenos Aires e integrado por Mirta Aranguren de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Víctor Batista de Yale University, Guillermo Raúl Castro de la Universidad Federal de ABC de San Pablo y Héctor Casimiro Goicoechea de la Universidad Nacional del Litoral. La ceremonia de premiación está programada para el lunes 14 de septiembre a las 18 horas en la Sala Argentina del Palacio Libertad. El Premio Fundación Bunge y Born se entrega de manera ininterrumpida desde 1964, mientras que el Premio Estímulo comenzó a otorgarse en 2001 a investigadores jóvenes destacados en sus disciplinas.
Citações Notáveis
Sus trabajos han contribuido significativamente a consolidar nuevas líneas de investigación, posicionándolo como una referencia internacional en química de materiales blandos y nanotecnología— Jurado sobre Omar Azzaroni
La trayectoria del Dr. Tascon se distingue por la originalidad, calidad e impacto de sus contribuciones, con una línea de investigación propia reconocida internacionalmente— Jurado sobre Marcos Tascon