Francisco Bosa: «Canarias está al máximo nivel en cardiología intervencionista»

El paciente entra enfermo y sale tratado, muchas veces de forma definitiva
Bosa describe cómo la cardiología intervencionista transformó los procedimientos diagnósticos en tratamientos terapéuticos sin cirugía abierta.
Mark

¿Por qué cree que la cardiología intervencionista ha transformado tan radicalmente la medicina en las últimas décadas?

Mimi

Porque pasamos de simplemente ver el problema a poder tratarlo sin abrir el pecho. Un cateterismo que antes era solo diagnóstico ahora es terapéutico. El paciente entra enfermo y sale tratado, muchas veces de forma definitiva.

Mark

¿Y eso significa que los cirujanos cardíacos tienen menos trabajo?

Mimi

Exactamente. Muchas intervenciones que antes eran competencia del cirujano ahora las hacemos los cardiólogos intervencionistas. No es que desaparezca la cirugía, pero ha disminuido considerablemente porque podemos evitarla.

Mark

Hábleme del Levosimendán. ¿Qué lo hizo pensar que podría funcionar en infartos?

Mimi

Sabíamos que el fármaco funcionaba bien en insuficiencia cardíaca. Pero observamos algo paradójico: cuando abrimos la arteria en un infarto, el flujo de sangre causa daño adicional a las células. Pensamos: ¿y si usamos Levosimendán para proteger esas células?

Mark

¿Y funcionó?

Mimi

En nuestro estudio de ciento ochenta y siete pacientes, sí. El fármaco fue seguro y redujo el tamaño del infarto. Pero necesitamos más estudios, en más hospitales, con más pacientes, para estar seguros.

Mark

¿Cuál es el mayor reto que ve en Canarias respecto a la salud del corazón?

Mimi

No es la tecnología. Tenemos equipos de nivel europeo. El reto es la prevención. Tenemos demasiada obesidad, demasiada diabetes, demasiada hipertensión. Eso es lo que hay que cambiar.

Mark

¿Cree que la medicina moderna olvida algo importante?

Mimi

Sí. El Marañón decía que el médico cura con la ciencia y con la palabra. Tenemos que hablar con el paciente, explicarle qué le ocurre, ayudarle a entender. La tecnología es importante, pero la comunicación también.

  • Francisco Bosa se jubila en 2025 tras 50 años desde su licenciatura en medicina
  • Estudio Levocest: 187 pacientes con infarto agudo de miocardio en el HUC
  • Canarias tiene unidades de hemodinámica con cualificación para procedimientos de nivel europeo
  • El 87,5% de los infartos en España se tratan con angioplastia primaria
  • Canarias presenta alta prevalencia de obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión

Las técnicas mínimamente invasivas han transformado la cardiología, permitiendo que procedimientos diagnósticos se conviertan en terapéuticos sin necesidad de cirugía abierta. El estudio Levocest del doctor Bosa demostró que un fármaco cardioprotector puede reducir el tamaño del infarto agudo de miocardio cuando se administra tras angioplastia primaria.

El cardiólogo Francisco Bosa destaca que Canarias posee unidades de hemodinámica con cualificación para realizar todos los procedimientos intervencionistas cardiológicos del entorno europeo, incluyendo técnicas innovadoras como TAVI y cierre de orejuela.

Francisco Bosa Ojeda nació en Telde hace más de cinco décadas y eligió la medicina como profesión. Estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, se formó como residente en el Hospital Universitario de Canarias y luego buscó experiencia en hospitales tanto nacionales como internacionales. Cuando regresó a Canarias, se convirtió en una figura central de la cardiología local: primero como médico adjunto, luego como jefe de la Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista, y finalmente como jefe del Servicio de Cardiología desde 2017 hasta su jubilación en 2025. Este año marca el cincuenta aniversario de su licenciatura en medicina.

Lo que define la trayectoria de Bosa no es solo su posición administrativa, sino su contribución a una transformación radical en cómo se trata el corazón enfermo. Hace apenas cuarenta años, los cateterismos eran herramientas puramente diagnósticas. Los médicos introducían tubos delgados en las arterias para ver qué estaba mal, pero no podían hacer mucho más. Hoy, esos mismos procedimientos son terapéuticos. Los pacientes entran en la sala de hemodinámica no solo para que les diagnostiquen, sino para recibir tratamiento definitivo sin necesidad de abrir el pecho. La cardiología intervencionista nació de esta idea: usar catéteres introducidos por la muñeca o la ingle para diagnosticar y tratar enfermedades del corazón de forma mínimamente invasiva. Como resultado, muchas intervenciones que antes requerían cirujanos cardíacos ahora las realizan cardiólogos intervencionistas.

Los procedimientos más comunes hoy son la angioplastia coronaria con stents o balones farmacoactivos, generalmente accediendo por la arteria radial en la muñeca. Las nuevas técnicas de imagen, como la ecografía intravascular y la tomografía de coherencia óptica, han permitido colocar estos dispositivos con precisión milimétrica. Pero la innovación no se detiene ahí. El intervencionismo estructural ha abierto puertas completamente nuevas: el implante percutáneo de válvulas aórticas, la reparación de válvulas mitrales y tricúspides sin cirugía, el cierre de defectos cardíacos congénitos, y el cierre de la orejuela izquierda en pacientes con fibrilación auricular para prevenir accidentes cerebrovasculares. Canarias, según Bosa, está equipada para realizar todos estos procedimientos con personal médico y paramédico adecuadamente cualificado, al mismo nivel que hospitales del entorno europeo.

Más allá de la práctica clínica, Bosa ha sido investigador. Se doctoró en 1987, impartió cursos de doctorado, dirigió tesis doctorales y participó en proyectos de investigación públicos y privados. Ha publicado más de cien artículos en revistas científicas nacionales e internacionales y presentado más de doscientas comunicaciones en congresos. Es miembro de las sociedades Canaria y Española de Cardiología, fellow del American College de Cardiología y fellow de la Sociedad de Angiografía Vascular e Intervención. Desde 1987 fue profesor asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, y desde 2001 hasta 2024 fue responsable de la docencia de cardiología en esa facultad.

Su investigación más notable es el estudio Levocest, realizado con su equipo en el Hospital Universitario de Canarias. El trabajo partió de una observación paradójica: cuando se abre una arteria coronaria ocluida en un infarto agudo de miocardio, el restablecimiento del flujo sanguíneo causa un daño adicional a las células del corazón, conocido como daño por reperfusión. Este daño ocurre porque el músculo cardiaco acumula metabolitos anaerobios, sufre sobrecarga de sodio y potasio, y se produce inflamación, hemorragia y edema. Bosa y su equipo plantearon una hipótesis: ¿podría un fármaco llamado Levosimendán, conocido por mejorar la contractilidad del corazón y prevenir la muerte celular, reducir el tamaño del infarto si se administraba en las primeras veinticuatro horas después de la angioplastia primaria?

El ensayo clínico incluyó a ciento ochenta y siete pacientes consecutivos con infarto agudo de miocardio ingresados en el servicio de cardiología del HUC. Los pacientes fueron aleatorizados a recibir Levosimendán o placebo en las primeras veinticuatro horas tras la angioplastia primaria, mientras estaban en la Unidad de Coronarias. Los resultados, publicados en 2024 en la revista Catheterization and Cardiovascular Interventions, concluyeron que el fármaco podía usarse con seguridad en pacientes con infarto y que, además, reducía el tamaño del infarto. El trabajo recibió el premio a la mejor comunicación de estudios científicos en patología coronaria de la Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología en 2023. Sin embargo, Bosa reconoce que se necesitan estudios multicéntricos con más pacientes para confirmar estos hallazgos a mayor escala.

Canarias, sin embargo, enfrenta un desafío de salud pública. La comunidad autónoma ha presentado históricamente una carga elevada de enfermedad cardiovascular en comparación con otras regiones españolas. Bosa atribuye esto a varios factores: la alta prevalencia de obesidad en adultos y niños, la elevada tasa de diabetes tipo 2, la mayor frecuencia de hipertensión arterial, y circunstancias socioeconómicas que afectan la calidad de la alimentación, el acceso a medidas preventivas y el estilo de vida. Aunque Canarias cuenta con unidades de hemodinámica de nivel europeo capaces de tratar estos problemas una vez que surgen, la prevención sigue siendo la asignatura pendiente. El conocimiento en cardiología, reflexiona Bosa, se enriquece gracias a la combinación de investigación científica, avances tecnológicos y evaluación continua de resultados clínicos, pero sin olvidar la importancia de la comunicación con el paciente, de explicar qué le ocurre y encontrar la mejor manera de ayudarlo.

Desde aquellos cateterismos diagnósticos de finales de los años setenta a la práctica habitual actual va un abismo
— Dr. Francisco Bosa
El médico cura no solo con la ciencia sino también con la palabra
— Dr. Marañón, citado por Bosa
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