En las montañas del norte de Iraq, donde la historia de la violencia extremista aún no ha cerrado su último capítulo, combatientes de las Fuerzas de Movilización Popular volvieron a demostrar el lunes que la victoria declarada en 2017 sobre el Daesh fue un hito, no un final. El ataque repelido en Tuz Khurmatu es un recordatorio de que las derrotas territoriales rara vez extinguen las ideologías que las alimentan, y que la seguridad, en tierras tan marcadas por el conflicto, se conquista día a día, montaña a montaña.
FMP repele ataque del Daesh en el centro de Iraq
Células del grupo continúan activas años después de la victoria declarada
¿Por qué sigue siendo capaz el Daesh de lanzar ataques coordinados años después de su derrota territorial?
El grupo nunca fue completamente eliminado. Cuando Iraq declaró victoria en 2017, destruyó su estructura de control territorial, pero no erradicó la ideología ni las células dispersas. Esos combatientes se adaptaron, se dispersaron en montañas y desiertos, y pasaron a operar como una insurgencia de bajo nivel.
¿Qué significa que no haya bajas reportadas en este enfrentamiento?
Probablemente significa que el ataque fue contenido rápidamente. Las FMP respondieron con efectividad y los atacantes se retiraron antes de que el combate se intensificara. Pero también refleja que estos enfrentamientos tienden a ser breves y tácticos, no batallas prolongadas.
¿Cuál es el propósito real de las operaciones periódicas que mencionas?
Son principalmente defensivas. No se trata de conquistar territorio ni de derrotar al Daesh nuevamente, sino de mantenerlo disperso, debilitado, incapaz de concentrarse. Es una contención indefinida.
¿Qué tan seria es la amenaza actual comparada con 2014?
Incomparablemente menor. En 2014, el Daesh controlaba ciudades enteras y gobernaba millones de personas. Ahora son células aisladas. Pero precisamente porque son pequeños y móviles, son difíciles de eliminar completamente.
¿Por qué las FMP son el instrumento elegido para estas operaciones?
Porque fueron creadas específicamente para esto. Son más ágiles que el ejército regular, tienen conocimiento local, y están acostumbradas a operar en terreno difícil. Son la herramienta que Iraq desarrolló para esta guerra particular.
El Pulso
- Un grupo armado del Daesh atacó una posición militar en las montañas de Marsa Ali, desafiando la estabilidad de una región que lleva años intentando recuperarse.
- La 63.ª Brigada de las FMP respondió de inmediato y obligó a los militantes a retroceder hacia terreno accidentado, sin que el ataque lograra su objetivo.
- No se reportaron bajas en ninguno de los dos bandos, pero el incidente subraya que las células del grupo extremista siguen operativas en provincias del norte, oeste y este del país.
- Años después de la derrota territorial del Daesh, las fuerzas iraquíes mantienen operaciones periódicas de patrullaje e inteligencia para impedir que los remanentes se reorganicen.
- La persistencia de estos enfrentamientos confirma que la lucha contra el extremismo seguirá siendo una prioridad de seguridad para Iraq en el mediano plazo.
En las montañas del norte de Iraq, donde la historia de la violencia extremista aún no ha cerrado su último capítulo, combatientes de las Fuerzas de Movilización Popular volvieron a demostrar el lunes que la victoria declarada en 2017 sobre el Daesh fue un hito, no un final. El ataque repelido en Tuz Khurmatu es un recordatorio de que las derrotas territoriales rara vez extinguen las ideologías que las alimentan, y que la seguridad, en tierras tan marcadas por el conflicto, se conquista día a día, montaña a montaña.
El lunes, combatientes de la 63.ª Brigada de las Fuerzas de Movilización Popular iraquíes repelieron un ataque del Daesh en las montañas de Marsa Ali, en el distrito de Tuz Khurmatu, provincia de Salah al-Din. Según el comunicado oficial difundido por la Agencia de Noticias Iraquí, los militantes arremetieron contra una posición del regimiento de comandos de las FMP, pero fueron rechazados y obligados a retirarse hacia zonas de difícil acceso. No se reportaron bajas entre las fuerzas iraquíes ni entre los atacantes.
Las FMP fueron creadas en 2014 como respuesta urgente a la expansión territorial del Daesh, y formalmente integradas al ejército nacional en 2016. Su historia está ligada a los tres años de combates intensos que culminaron con la declaración oficial de victoria en diciembre de 2017, una victoria que, sin embargo, no clausuró la amenaza.
Células del grupo permanecen activas en varias provincias, operando desde refugios montañosos y desérticos y ejecutando ataques esporádicos contra objetivos militares y civiles. Frente a esta realidad, las fuerzas de seguridad iraquíes combinan patrullajes, inteligencia y respuestas rápidas para evitar que el Daesh recupere capacidad ofensiva. El enfrentamiento de Tuz Khurmatu es uno más en esa cadena, y su sola ocurrencia revela que la erradicación del extremismo en Iraq sigue siendo una tarea inconclusa.
En las montañas de Marsa Ali, en el distrito de Tuz Khurmatu, al este de la provincia de Salah al-Din, combatientes de la 63.ª Brigada de las Fuerzas de Movilización Popular iraquíes se enfrentaron el lunes a un grupo armado identificado como integrantes del Daesh. Según el comunicado de la brigada difundido a través de la Agencia de Noticias Iraquí, los militantes lanzaron un ataque contra una posición del regimiento de comandos de las FMP. Los efectivos respondieron de inmediato, entablando combate con los atacantes hasta obligarlos a retirarse hacia terreno más accidentado, sin que lograran alcanzar sus objetivos.
El enfrentamiento no dejó bajas reportadas entre las fuerzas iraquíes ni entre los atacantes, según la información oficial. El incidente representa uno más en la serie de operaciones defensivas que las fuerzas de seguridad iraquíes han mantenido de manera constante en los últimos años, particularmente en las provincias del norte, oeste y este del país.
Las Fuerzas de Movilización Popular constituyen una estructura militar y de seguridad que Iraq creó en 2014 específicamente para hacer frente a la amenaza del Daesh. Inicialmente una organización de respuesta rápida, fueron integradas formalmente en las fuerzas armadas nacionales en 2016, consolidando su papel como componente oficial de la defensa estatal. Su creación respondió a la necesidad urgente de contener la expansión territorial del grupo extremista que había capturado amplias zonas del país.
Iraq declaró oficialmente su victoria militar sobre el Daesh en diciembre de 2017, tras tres años de combates intensos que dejaron el país devastado. Sin embargo, esa declaración no significó el fin de la amenaza. Células del grupo terrorista permanecen activas en varias provincias, operando desde refugios en zonas montañosas y desérticas, realizando ataques esporádicos contra instalaciones militares y civiles. La capacidad del Daesh para mantener presencia operativa años después de su derrota territorial refleja la complejidad de la insurgencia en Iraq y la dificultad de erradicar completamente una organización que ha echado raíces profundas en la población.
Las fuerzas de seguridad iraquíes han respondido a esta realidad con operaciones periódicas diseñadas para perseguir a los remanentes del grupo y prevenir ataques coordinados. Estos operativos combinan patrullaje en zonas de riesgo, inteligencia sobre movimientos de células activas, y respuestas rápidas a incidentes como el de Tuz Khurmatu. El objetivo declarado es mantener la estabilidad y evitar que el Daesh logre reorganizarse o recuperar capacidad ofensiva significativa. El hecho de que tales enfrentamientos continúen ocurriendo sugiere que esta lucha contra los remanentes del extremismo seguirá siendo una prioridad de seguridad para Iraq en el mediano plazo.
Citas Notables
Los militantes huyeron hacia terreno accidentado sin conseguir sus objetivos— Comunicado de la 63.ª Brigada de las FMP