El acusado, que tenía 20 años cuando comenzaron los abusos, aprovechó su posición de autoridad como entrenador para cometer agresiones sexuales contra dos jugadoras menores de 16 años. Las víctimas declararon a puerta cerrada sobre los hechos ocurridos en un hotel durante un torneo, en el domicilio del acusado y tras conversaciones por WhatsApp que incluían peticiones de silencio.
Fiscalía pide 43 años de cárcel para entrenador que abusó de dos menores en L'Hospitalet
Ahora lo veo con otros ojos, dijo la víctima años después
¿Cómo es posible que un coordinador del club pidiera a una víctima que eliminara pruebas?
Según el testimonio, cuando la joven le contó al coordinador sobre los mensajes inapropiados, él le pidió que borrara la conversación. La joven hizo capturas de pantalla, así que las pruebas se preservaron, pero muestra cómo la institución no respondió adecuadamente.
Eso es grave, pero necesitamos ser precisos: sabemos que el coordinador pidió que eliminara la conversación. No sabemos si lo hizo deliberadamente para proteger al entrenador o si actuó por ignorancia sobre cómo manejar estos casos. La fuente no lo aclara.
¿Por qué el acusado negó solo los hechos de Comarruga pero admitió los demás?
Es una estrategia defensiva común. Admitir algunos hechos mientras se niegan otros puede parecer más creíble ante un tribunal. Pero en este caso, admitió las relaciones sexuales mientras argumentaba que hubo consentimiento, lo cual es legalmente imposible con menores de 16 años.
Correcto. Y es importante notar que él mismo reconoció que pidió silencio porque "el baloncesto era muy importante para él". Eso sugiere conciencia de culpa, pero la defensa probablemente lo interpretará como miedo a perder su carrera.
¿Qué tan común es este tipo de abuso en contextos deportivos?
El caso muestra un patrón clásico: un adulto en posición de autoridad, acceso a menores, comunicación privada por redes sociales, y luego presión para mantener el silencio. El entrenador aprovechó su rol para ganarse confianza.
La fuente no proporciona datos sobre prevalencia en el deporte. Sabemos que esto ocurrió en este club específico, pero no podemos generalizar sin más información. Lo que sí es claro es que el club no tenía protocolos adecuados para responder cuando se reveló.
¿Cuál es el siguiente paso en el juicio?
El proceso continuará a principios de abril, cuando se espera que la causa quede vista para sentencia. El tribunal habrá escuchado toda la evidencia y los testimonios de las víctimas, sus madres, y el acusado.
Exacto. La Fiscalía pide 43 años y seis meses, pero la sentencia final dependerá del tribunal. No sabemos cuál será el veredicto ni la pena que finalmente se imponga.
Le Pouls
- Entrenador de 20 años acusado de agredir sexualmente a dos menores entre marzo y julio de 2018
- Cuatro agresiones sexuales documentadas: una en hotel durante torneo, una en domicilio, dos visitas posteriores
- Fiscalía pide 43 años y seis meses de prisión
- Juicio en la sección 22 de la Audiencia de Barcelona, continuará a principios de abril
El acusado, que tenía 20 años cuando comenzaron los abusos, aprovechó su posición de autoridad como entrenador para cometer agresiones sexuales contra dos jugadoras menores de 16 años. Las víctimas declararon a puerta cerrada sobre los hechos ocurridos en un hotel durante un torneo, en el domicilio del acusado y tras conversaciones por WhatsApp que incluían peticiones de silencio.
La Fiscalía pide 43 años y medio de cárcel para un antiguo entrenador de baloncesto acusado de agredir sexualmente a dos menores de edad en cuatro ocasiones entre 2018 y 2021 en L'Hospitalet de Llobregat.
Un antiguo entrenador de baloncesto se enfrenta a una petición fiscal de 43 años y seis meses de prisión por haber agredido sexualmente a dos jugadoras menores de edad en cuatro ocasiones distintas entre marzo y julio de 2018. El juicio comenzó esta semana en la sección 22 de la Audiencia de Barcelona, con ambas víctimas declarando a puerta cerrada para proteger su intimidad.
Los hechos se remontan a cuando el acusado tenía apenas 20 años y ejercía como entrenador del equipo femenino del Centro Católico de L'Hospitalet de Llobregat. La Fiscalía sostiene que utilizó deliberadamente su posición de autoridad para satisfacer sus deseos sexuales, aprovechándose de la vulnerabilidad de las adolescentes. El primer incidente ocurrió durante la Semana Santa de 2018, cuando el equipo participaba en un torneo de baloncesto en Comarruga. Alojados en un hotel del municipio, el entrenador envió un mensaje de WhatsApp a una jugadora de catorce años pidiéndole que fuera a su habitación. Allí consumieron alcohol y, según consta en el escrito fiscal, la menor llegó a un estado de semiinconciencia que le impidió recordar lo sucedido hasta la mañana siguiente. Durante esa noche, el entrenador la penetró aprovechándose de su embriaguez, y a la mañana siguiente le pidió que no contara nada a nadie.
En junio del mismo año, el acusado agredió a otra jugadora del equipo, también de catorce años. Tras meses de conversaciones por WhatsApp, quedaron en el domicilio del entrenador y mantuvieron relaciones sexuales con penetración. En julio, cuando la primera víctima ya había cumplido quince años, acudió al domicilio del acusado en dos ocasiones más, y nuevamente mantuvieron relaciones sexuales con penetración tras intercambios previos por WhatsApp.
La investigación también reveló un patrón de comportamiento manipulador. En enero de 2021, el acusado envió un mensaje a una jugadora de entonces quince años preguntándole por qué no había ido a entrenar, algo que sabía porque formaban parte del mismo club. La joven testificó que le extrañó recibir mensajes suyos por la noche sobre temas ajenos al baloncesto, incluyendo preguntas sobre si tenía una relación amorosa o si estaba sola en casa, así como si sentía algo por él. El acusado le pidió que borrara las conversaciones porque podría "meterse en un lío". Cuando la joven contó lo sucedido al coordinador del club, este le pidió que eliminara la conversación, argumentando que "sería lo mejor". Años después, durante el juicio, la joven declaró: "Ahora lo veo con otros ojos".
Las madres de las víctimas ofrecieron testimonios desgarradores sobre el impacto de los abusos. La madre de una de ellas describió cómo su hija sentía "mucha angustia" cuando le contó lo que había pasado, y expresó su preocupación de que el entrenador "lo intentó con más niñas". La madre de la otra víctima, quien denunció tres agresiones, afirmó que su hija ha sufrido consecuencias psicológicas duraderas a raíz de aquellas situaciones.
Durante su declaración, el acusado negó haber mantenido relaciones sexuales en Comarruga, pero admitió las demás ocasiones, aunque insistió en que actuó con el consentimiento de ambas menores. Cuando se le preguntó por qué no quería que las víctimas hablaran de lo sucedido, reconoció que no deseaba que se supiera "porque el baloncesto era muy importante para él". El club apartó al hombre cuando tuvo conocimiento de los hechos, en una reunión en la que el denunciado dijo que no sabía "por qué lo había hecho". El proceso judicial continuará a principios de abril, cuando se espera que la causa quede vista para sentencia.
Citations marquantes
Vio que su comportamiento no era el adecuado; lo intentó con más niñas— Madre de una de las víctimas, durante el juicio
No quería que se supiera porque el baloncesto era muy importante para él— El acusado, explicando por qué pidió silencio a las víctimas