En el cruce entre dos sistemas judiciales y dos naciones, el fiscal peruano Germán Juárez defiende la soberanía de un proceso penal que condenó a Nadine Heredia y Ollanta Humala por corrupción. La anulación de pruebas ordenada por un magistrado brasileño el 10 de noviembre de 2025 no alcanza, según Juárez, a tocar una condena construida sobre acuerdos de colaboración eficaz suscritos en suelo peruano, bajo leyes peruanas. En el fondo de este litigio transfronterizo late una pregunta más antigua: ¿hasta dónde llega la soberanía de un Estado cuando la justicia de otro pretende redefinir lo que y
Fiscal Juárez: sentencia brasileña contra Nadine Heredia no afecta condena peruana
Los efectos de esa sentencia en Brasil no pueden surtir efectos en un proceso penal peruano
¿Por qué insiste tanto en que las decisiones brasileñas no tienen efecto aquí? ¿No hay algún tipo de reconocimiento mutuo entre sistemas judiciales?
Hay cooperación, sí, pero eso no significa que un juez brasileño pueda anular un proceso que ya terminó en Perú. Son jurisdicciones independientes. Lo que Juárez está diciendo es que Brasil no puede venir a reescribir lo que pasó en un tribunal peruano.
Pero si las pruebas vinieron de Odebrecht, ¿no es lógico que si Brasil las anula, pierdan validez en todas partes?
Ese es el argumento de la defensa. Pero Juárez sostiene que las pruebas no vinieron de investigaciones brasileñas. Vinieron de un acuerdo de colaboración que Odebrecht hizo directamente con Perú, bajo leyes peruanas. Son dos cosas distintas.
¿Y cree realmente que eso va a sostenerse cuando llegue a apelación?
Juárez dice que sí, que es difícil que logren anular las pruebas. Pero claramente la defensa va a intentarlo. Lo que está pasando es que hay dos sistemas judiciales tirando en direcciones opuestas.
¿Y si Lula está realmente detrás de esto, como sugiere Juárez?
Eso es especulación política. Lo que importa legalmente es si las pruebas fueron obtenidas correctamente en Perú. Pero sí, hay un trasfondo: si Lula está vinculado al dinero que llegó al partido de Humala, tiene razones para querer que esas pruebas desaparezcan.
Il Polso
- Un magistrado de la Corte Suprema de Brasil anuló el 10 de noviembre las pruebas recopiladas contra Nadine Heredia y prohibió su uso en cualquier cooperación judicial con Perú, sacudiendo el andamiaje del caso.
- Heredia, asilada en Brasil tras su condena, y Humala, preso en Perú, quedan en situaciones radicalmente distintas mientras sus defensas buscan capitalizar el fallo brasileño.
- El fiscal Juárez responde con una distinción técnica decisiva: las pruebas que sustentaron la condena nacieron de un acuerdo de colaboración eficaz peruano con Odebrecht, no de investigaciones brasileñas de Lava Jato.
- Juárez lee la maniobra judicial brasileña como un movimiento político destinado a proteger al presidente Lula da Silva, cuyo partido habría recibido tres millones de dólares canalizados clandestinamente al Partido Nacionalista peruano.
- La defensa de Humala prepara su apelación con el argumento brasileño como ariete, pero el fiscal considera que ningún juez peruano debería ceder su independencia ante una resolución extranjera.
En el cruce entre dos sistemas judiciales y dos naciones, el fiscal peruano Germán Juárez defiende la soberanía de un proceso penal que condenó a Nadine Heredia y Ollanta Humala por corrupción. La anulación de pruebas ordenada por un magistrado brasileño el 10 de noviembre de 2025 no alcanza, según Juárez, a tocar una condena construida sobre acuerdos de colaboración eficaz suscritos en suelo peruano, bajo leyes peruanas. En el fondo de este litigio transfronterizo late una pregunta más antigua: ¿hasta dónde llega la soberanía de un Estado cuando la justicia de otro pretende redefinir lo que ya fue juzgado?
El 10 de noviembre de 2025, el magistrado José Antonio Dias Toffoli, de la Corte Suprema de Brasil, anuló las pruebas recopiladas contra Nadine Heredia en el marco de las investigaciones por corrupción vinculadas a Odebrecht, y prohibió que esas evidencias se empleen en cualquier acto de cooperación judicial con Perú. La medida se suma a decisiones similares que Toffoli ya había extendido al expresidente Ollanta Humala y a otros acusados en casos derivados de la operación anticorrupción. Heredia, quien obtuvo asilo en Brasil después de ser condenada, se convierte así en beneficiaria directa del fallo.
El fiscal Germán Juárez Atoche, integrante del equipo especial de Lava Jato en Perú, salió al paso con firmeza. En declaraciones a Canal N, sostuvo que las resoluciones judiciales brasileñas carecen de toda relevancia legal en territorio peruano y que ningún juez peruano debería permitir que una decisión extranjera comprometa su independencia. Su argumento central descansa en una distinción técnica: las pruebas que condujeron a la sentencia condenatoria de Humala y Heredia no provienen de investigaciones brasileñas, sino de un acuerdo de colaboración eficaz suscrito directamente con Odebrecht en Perú, bajo legislación peruana. El equipo fiscal, subrayó, nunca solicitó información a Brasil ni dependió de la cooperación judicial brasileña.
Más allá de lo procesal, Juárez ofreció una lectura política del fallo: la anulación buscaría eliminar evidencia que compromete al presidente brasileño Lula da Silva, cuyo Partido de los Trabajadores habría recibido tres millones de dólares canalizados clandestinamente al Partido Nacionalista peruano, según quedó acreditado en el juicio. Anticipando los próximos movimientos, el fiscal advirtió que la defensa intentará usar el argumento brasileño en la apelación de la condena, aunque consideró difícil que logren anular pruebas construidas enteramente dentro del ordenamiento jurídico peruano. Humala permanece preso en Perú; Heredia, asilada al otro lado de la frontera. La batalla legal sigue abierta, pero Juárez sostiene que el fundamento de la condena permanece intacto.
El fiscal Germán Juárez Atoche, integrante del equipo especial que llevó adelante las investigaciones de Lava Jato en Perú, rechazó categóricamente que la anulación de pruebas contra Nadine Heredia ordenada por un juez brasileño tenga consecuencias para la condena que pesa sobre ella y su esposo, el expresidente Ollanta Humala, en territorio peruano.
La decisión llegó el 10 de noviembre cuando José Antonio Dias Toffoli, magistrado de la Corte Suprema de Brasil, anuló las evidencias recopiladas contra Heredia en las investigaciones por corrupción contra Odebrecht. El fallo también prohibió que esas pruebas se utilicen en cualquier acto de cooperación judicial con las autoridades peruanas. Heredia, quien recibió asilo en Brasil después de ser condenada, se beneficia ahora de una medida que Dias Toffoli ya había extendido a su esposo y a otros acusados en casos derivados de la operación anticorrupción.
Pero Juárez fue contundente en sus declaraciones a Canal N: las resoluciones judiciales brasileñas simplemente no pueden afectar procesos penales que ya concluyeron en Perú. Argumentó que aunque la decisión del magistrado brasileño podría tener validez dentro de Brasil, carece de toda relevancia legal en el territorio peruano. Enfatizó que ningún juez peruano debería permitir que una resolución extranjera comprometa su independencia judicial, un principio que consideró fundamental para la integridad del sistema.
El punto central de la defensa de Juárez descansa en una distinción técnica pero crucial: las pruebas utilizadas para condenar a Humala y Heredia no provinieron de investigaciones brasileñas de Lava Jato, sino de un acuerdo de colaboración eficaz suscrito directamente con Odebrecht en Perú, bajo leyes peruanas. Los documentos que la empresa proporcionó fueron presentados dentro de ese proceso de colaboración nacional, no remitidos por autoridades brasileñas. Juárez subrayó que el equipo fiscal nunca solicitó información a Brasil ni dependió de la cooperación judicial brasileña para fundamentar sus acusaciones.
Además, Juárez defendió la calidad del proceso penal que culminó en la condena. Aseguró que se respetó escrupulosamente el debido proceso, los derechos de defensa de los acusados y que todas las pruebas fueron debidamente actuadas y valoradas conforme a la ley. En su perspectiva, el juicio cumplió con todos los requisitos de legalidad exigibles.
El fiscal también ofreció una lectura política de la decisión brasileña. Sugirió que la intención detrás de la anulación de pruebas sería debilitar o derribar el proceso penal porque vincula directamente al presidente brasileño Lula da Silva. Según Juárez, quedó fehacientemente acreditado en el juicio que el Partido de los Trabajadores, cuyo representante es Lula, recibió tres millones de dólares que llegaron de manera clandestina al Partido Nacionalista peruano. La anulación de pruebas, en esta lectura, buscaría eliminar evidencia que compromete al mandatario brasileño actual.
Anticipando los próximos movimientos legales, Juárez advirtió que la defensa de Humala intentará incorporar el argumento brasileño en la apelación de la sentencia condenatoria. Sin embargo, consideró difícil que logren lograr la nulidad de las pruebas peruanas basándose en decisiones judiciales extranjeras. La batalla legal continúa, pero desde la perspectiva del fiscal, el fundamento de la condena permanece intacto e inamovible por lo que suceda al otro lado de la frontera.
Citazioni salienti
Los efectos de esa sentencia que se ha dado en Brasil no pueden surtir efectos en un proceso penal peruano— Fiscal Germán Juárez Atoche
Quedó fehacientemente acreditado que quien tiene vinculación con ese dinero que viene de manera clandestina al Partido Nacionalista es el Partido de los Trabajadores, cuyo representante es Lula da Silva— Fiscal Germán Juárez Atoche