Ferrovial abandona la venta de su planta solar ante la crisis del sector fotovoltaico

El negocio fotovoltaico vivió años dorados, pero ahora enfrenta un colapso
La crisis del sector solar en España ha obligado a grandes multinacionales a abandonar sus planes de venta de activos.
Mark

¿Por qué Ferrovial decidió entrar en el negocio solar hace una década?

Mimi

Era lógico en ese momento. Las constructoras españolas veían que la energía renovable era el futuro, y había dinero disponible. Ferrovial, como Acciona y ACS, pensó que diversificarse hacia infraestructuras energéticas era una forma inteligente de crecer.

Mark

¿Qué cambió entre 2024, cuando contrataron al banco para vender, y ahora?

Mimi

Todo. Los precios de la energía cayeron en picada. Cuando hay mucho sol y muchas plantas produciendo, el precio se desmorona. A veces llega a cero euros. Además, los tipos de interés subieron, lo que hace más caro financiar estos proyectos.

Mark

¿Y el Gobierno qué tiene que ver?

Mimi

Mucho. Las inversiones se hicieron bajo la promesa de que la fotovoltaica sería la apuesta principal. Pero después del apagón de 2025, el Gobierno cambió de dirección. Ahora apuesta por prolongar la energía nuclear. Eso deja sin mercado a la solar.

Mark

¿Esto afecta solo a Ferrovial?

Mimi

No. Grandes operadores como Iberdrola, Acciona y otros han tenido que cancelar ventas o vender a precios ridículos. Es una crisis sectorial. Algunos productores están pidiendo compensación o ayudas para instalar baterías que les permitan almacenar energía.

Mark

¿Qué significa esto para el futuro de la energía renovable en España?

Mimi

Que está en un punto de quiebre. Algunas empresas se retiran, como Ferrovial. Otras, como Acciona, siguen apostando fuerte. Todo depende de si el Gobierno mantiene su giro hacia la nuclear o si vuelve a priorizar las renovables.

  • El Berrocal, valorada en casi 50 millones de euros hace apenas dos años, ha perdido un millón en valor contable y ya no atrae compradores a ningún precio razonable.
  • Los precios de la electricidad fotovoltaica se acercan a cero en las horas de mayor producción, convirtiendo los activos solares en inversiones de rentabilidad incierta o negativa.
  • El giro nuclear del Gobierno —con la extensión de Almaraz hasta 2030— ha roto los compromisos implícitos sobre los que se diseñaron muchas inversiones renovables, generando malestar y reclamaciones en el sector.
  • Ferrovial no está sola: Iberdrola, Acciona, Lightsource BP y media docena de operadores más han cancelado ventas o cerrado transacciones muy por debajo de sus expectativas.
  • La industria se fractura entre quienes se retiran de la fotovoltaica y quienes, como Acciona o Repsol, mantienen planes ambiciosos de rotación de activos, apostando por un cambio de ciclo regulatorio.

En el ciclo eterno de las apuestas humanas sobre el futuro, Ferrovial ha decidido retirar su mano de la mesa: la planta solar El Berrocal, en Sevilla, ya no tiene comprador ni proceso activo de venta, dos años después de haberlo intentado. Lo que parecía una diversificación prudente hacia las energías renovables se ha convertido en un espejo de la crisis que atraviesa el sector fotovoltaico español, golpeado por precios energéticos en caída, tipos de interés al alza y un giro político hacia la energía nuclear. El caso de Ferrovial no es una excepción, sino el síntoma visible de una transformación más profunda en la forma en que España —y sus grandes empresas— conciben la transición energética.

Ferrovial ha abandonado la venta de su planta solar El Berrocal, en Sevilla, después de dos años de búsqueda infructuosa. La multinacional, que contrató al Banco Sabadell en 2024 para gestionar el proceso, reconoce ahora en su documentación para inversores que no existe ningún programa activo para encontrar comprador. El activo, con cerca de 50 megavatios de capacidad, ha tenido que ser deteriorado contablemente en un millón de euros por la caída de precios energéticos y la reducción de las estimaciones de producción futura.

Ferrovial adquirió El Berrocal al fondo Infrared a principios de la década, cuando las grandes constructoras españolas apostaban por diversificarse hacia las renovables. Durante años, la estrategia pareció acertada: los precios de la energía se dispararon tras la invasión de Ucrania y las valoraciones fotovoltaicas alcanzaron máximos históricos. Pero desde 2023 el panorama cambió de forma radical. Los precios se desplomaron, especialmente en las horas centrales del día, cuando la solar produce más y la electricidad llega a cotizarse cerca de cero euros. A eso se sumaron el encarecimiento de la financiación y el apagón de 2025, que aceleró un giro político hacia la energía nuclear.

La extensión de la vida útil de la central de Almaraz hasta 2030 ha reducido el espacio para la energía solar, sobre todo en Extremadura, y ha generado una profunda frustración entre los productores renovables, que denuncian el incumplimiento de compromisos regulatorios. Algunos reclaman compensaciones o ayudas para instalar baterías que mitiguen el curtailment, esas horas en las que la fotovoltaica no puede inyectar energía a la red.

Ferrovial no es un caso aislado. Empresas como FRW, Lightsource BP, Iberdrola, Acciona, Galp, Macquarie y Qualitas Energy han cancelado procesos de venta o cerrado transacciones muy por debajo de lo esperado. Para Ferrovial, sin embargo, el impacto es limitado: su negocio energético es marginal frente a su actividad principal en infraestructuras internacionales, como el proyecto de carreteras en Tennessee valorado en casi 7.900 millones de euros anunciado este mismo agosto. Mientras tanto, la industria se divide entre quienes se retiran de la fotovoltaica y quienes, como Acciona y Repsol, siguen apostando por un cambio de ciclo que devuelva la rentabilidad al sector.

Ferrovial ha decidido abandonar la búsqueda de comprador para su planta solar El Berrocal, ubicada en Sevilla, después de dos años intentando venderla. La decisión refleja el deterioro de un sector que hace poco parecía prometedor. La central, con una capacidad cercana a los 50 megavatios, había sido valorada en casi 50 millones de euros cuando la multinacional contrató al Banco Sabadell en 2024 para gestionar su venta. Ahora, la compañía cotizada en Estados Unidos reconoce en su documentación para inversores que el proceso no se ha completado y que ya no existe un programa activo para encontrar comprador.

El parque solar fue adquirido al fondo de infraestructuras Infrared a principios de la década, cuando Ferrovial decidió diversificarse hacia el negocio energético, siguiendo el ejemplo de otras grandes constructoras españolas como Acciona, Sacyr y ACS. Durante años, la apuesta parecía acertada. Los precios de la energía se dispararon tras la invasión de Ucrania, y las valoraciones de los activos fotovoltaicos alcanzaron máximos históricos. Pero a partir de 2023, el panorama cambió radicalmente.

La caída ha sido vertiginosa. Los precios de la energía se han desplomado, especialmente en las horas centrales del día cuando la fotovoltaica produce más. En esos momentos, la electricidad se cotiza cerca de cero euros. Simultáneamente, los tipos de interés han subido, encareciendo la financiación de estos proyectos. El apagón de 2025 aceleró un giro político hacia otras tecnologías, particularmente la energía nuclear. Ferrovial ha tenido que deteriorar contablemente el valor de El Berrocal en un millón de euros, justificando la reducción por la caída de precios a plazo y la menor estimación de producción futura.

La situación se ha vuelto más complicada con decisiones recientes del Gobierno. La extensión de la vida útil de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 reduce significativamente el espacio para la energía solar, especialmente en Extremadura. Productores de renovables denuncian que sus inversiones se hicieron sobre la base de compromisos electorales y regulatorios que ahora se están incumpliendo. Algunos reclaman compensaciones o ayudas para instalar baterías que resuelvan el problema del curtailment, esas horas en las que la fotovoltaica no puede inyectar energía a la red y no genera ingresos.

Ferrovial no está sola en esta situación. Empresas como FRW, Lightsource BP, Iberdrola, Acciona, Galp, Macquarie y Qualitas Energy han tenido que cancelar procesos de venta en los últimos dos años o cerrar transacciones a precios muy inferiores a los esperados. Es un fenómeno generalizado que refleja la magnitud de la crisis del sector.

Para Ferrovial, sin embargo, el golpe es menos severo. Su negocio energético representa solo una pequeña parte de su actividad total, que se concentra en infraestructuras y está fuertemente orientada hacia Estados Unidos y otros mercados internacionales. De hecho, fue precisamente este perfil más globalizado el que la llevó a cotizar en Wall Street. Este mismo agosto, la compañía anunció que un consorcio en el que participa desarrollará un proyecto de carreteras en Tennessee valorado en casi 7.900 millones de euros.

Otras compañías españolas mantienen una postura más agresiva. Repsol y Acciona siguen con planes ambiciosos de rotación de activos renovables. Acciona incluso no descarta vender el 100% de su filial Acciona Energía, cuya capitalización bursátil ronda los 7.000 millones de euros. La industria se divide entre quienes se retiran de la fotovoltaica y quienes apuestan por seguir adelante, esperando que las condiciones del mercado y la regulación cambien en su favor.

No se ha completado la venta y no existe ya un programa activo para encontrar un comprador
— Ferrovial, en documentación a inversores
La reducción del valor contable se produce como consecuencia de la caída de los precios de la energía a plazo y de la reducción de las estimaciones de producción
— Ferrovial, explicando la devaluación de El Berrocal
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