En un momento en que los precios erosionan el poder adquisitivo de millones de familias, la Reserva Federal de Estados Unidos recurrió el miércoles a su herramienta más contundente: elevar los tipos de interés en 0,75 puntos porcentuales, el mayor golpe monetario en casi treinta años. El gesto no es solo técnico —es una declaración de que la inflación, que en mayo tocó el 8,6%, ha dejado de ser tolerable. La institución advierte que este no será el último movimiento, sino el primero de una serie de ajustes que redefinirán el costo del dinero en la economía más grande del mundo.
Fed sube tipos de interés 0.75 puntos, el mayor aumento en 28 años
El comité está fuertemente comprometido con devolver la inflación al 2%
¿Por qué la Fed decidió hacer un aumento tan grande de una sola vez? ¿No hubiera sido mejor hacerlo gradualmente?
La inflación estaba fuera de control. El 8,6% en mayo fue el nivel más alto en 40 años. La Fed probablemente sintió que tenía que actuar con decisión para recuperar credibilidad y señalar que se toma en serio el problema.
Pero aquí hay que ser cuidadosos. El comunicado dice que espera hacer más subidas, pero no especifica cuántas ni cuándo. Eso es importante porque el mercado está especulando sobre si habrá otra de 0,75 en julio o si será más moderada.
¿Qué significa para la persona común que los tipos suban?
Significa que los préstamos se vuelven más caros. Las hipotecas, los créditos de auto, las tarjetas de crédito. El banco central está intentando frenar el gasto para que los precios dejen de subir tan rápido.
Aunque también hay que notar que la Fed está reduciendo su balance al mismo tiempo. Eso es deflacionario en sí mismo. Están apretando desde dos ángulos a la vez.
¿Cuándo fue la última vez que hicieron algo así?
En 1994, bajo Alan Greenspan. Hace casi 30 años. Eso te da una idea de cuán extraordinario es este momento.
Correcto, pero 1994 fue un contexto muy diferente. La economía estaba en expansión. Ahora hay preocupación de que estas subidas podrían llevar a una recesión. Eso no está confirmado en el comunicado, pero es el riesgo implícito.
¿Qué pasa con toda esa deuda que la Fed tiene?
La están vendiendo. Nueve mil millones de dólares en total. En julio y agosto venderán treinta mil millones en letras del Tesoro cada mes, y luego el doble a partir de septiembre.
Eso es importante porque significa que el dinero que la Fed inyectó en la economía durante la pandemia ahora se está retirando. Es un cambio de dirección completo.
Der Puls
- La inflación estadounidense llegó al 8,6% en mayo, su nivel más alto desde 1982, y el precio de la gasolina superó por primera vez los cinco dólares por galón, generando una presión política y social insostenible.
- La Fed respondió con una subida de 0,75 puntos, la más agresiva desde 1994, elevando la tasa oficial al rango de 1,5%-1,75% en lo que representa su tercer incremento desde marzo.
- El banco central no solo actúa sobre los tipos: también está reduciendo su cartera de nueve billones de dólares en deuda pública, con retiros mensuales que se duplicarán a partir de septiembre.
- La Junta de Gobernadores fue explícita: habrá más subidas, y el objetivo es devolver la inflación al 2%, una meta que hoy parece lejana pero que guía cada decisión del comité.
- La economía enfrenta ahora un período de dinero más caro, menor liquidez y vientos en contra que afectarán tanto al crédito como al consumo y la inversión.
En un momento en que los precios erosionan el poder adquisitivo de millones de familias, la Reserva Federal de Estados Unidos recurrió el miércoles a su herramienta más contundente: elevar los tipos de interés en 0,75 puntos porcentuales, el mayor golpe monetario en casi treinta años. El gesto no es solo técnico —es una declaración de que la inflación, que en mayo tocó el 8,6%, ha dejado de ser tolerable. La institución advierte que este no será el último movimiento, sino el primero de una serie de ajustes que redefinirán el costo del dinero en la economía más grande del mundo.
La Reserva Federal de Estados Unidos dio el miércoles su paso más audaz en casi tres décadas: subió su tasa de interés oficial en 0,75 puntos porcentuales, llevándola a un rango de entre 1,5% y 1,75%. Es el tercer incremento desde marzo y el mayor desde 1994, cuando Bill Clinton gobernaba y Alan Greenspan conducía el banco central. La señal es inequívoca: esto no termina aquí.
El detonante es una inflación fuera de control. En mayo, los precios al consumo subieron un 8,6% interanual, el nivel más alto en cuarenta años, impulsados sobre todo por el encarecimiento de la energía. El sábado previo al anuncio, la gasolina en las estaciones estadounidenses alcanzó los cinco dólares por galón por primera vez en la historia del país, una cifra que convirtió la crisis de precios en algo tangible para cualquier conductor.
La Fed no se limita a mover los tipos. También está deshaciendo su enorme cartera de deuda pública —cerca de nueve billones de dólares en letras del Tesoro y valores hipotecarios—. Entre junio y agosto retirará mensualmente 47.500 millones; a partir de septiembre, esa cifra se duplicará hasta los 95.000 millones. El proceso seguirá hasta que el banco central considere que las reservas han vuelto a niveles razonables.
En su comunicado, la institución fue directa: el comité está "fuertemente comprometido" con devolver la inflación al 2%. La distancia entre ese objetivo y el 8,6% actual define la magnitud del desafío. Lo que viene es un ciclo prolongado de dinero más caro, menor liquidez y una economía que deberá adaptarse a reglas del juego radicalmente distintas a las de la última década.
La Reserva Federal de Estados Unidos tomó una decisión drástica el miércoles: elevó su tasa de interés oficial en 0,75 puntos porcentuales, la mayor alza en casi tres décadas. El movimiento marca un giro agresivo en la política monetaria estadounidense, impulsado por una inflación que se ha salido de control.
Esta es la tercera vez que la Fed sube tipos desde que comenzó a endurecer su postura en marzo. Con el nuevo incremento, la tasa oficial se sitúa ahora en un rango de entre 1,5% y 1,75%. En su comunicado oficial tras dos días de reuniones, la Junta de Gobernadores dejó clara su intención: habrá más subidas por venir. No es un ajuste aislado, sino el inicio de un proceso más prolongado de endurecimiento monetario.
Para entender la magnitud de lo que acaba de ocurrir, hay que retroceder a 1994. Ese fue el último año en que la Fed realizó un movimiento de esta envergadura. En aquel entonces, Bill Clinton ocupaba la Casa Blanca y Alan Greenspan dirigía el banco central. Treinta años después, la economía enfrenta presiones inflacionarias que no se veían desde hace cuatro décadas.
La inflación estadounidense alcanzó el 8,6% en mayo, su nivel más alto desde 1982. Los precios de consumo se han disparado, impulsados principalmente por el encarecimiento de la energía. El viernes anterior al anuncio de la Fed, se conocieron estos números alarmantes. Un día después, el sábado, el precio de la gasolina en las estaciones de servicio estadounidenses llegó a los cinco dólares por galón, una cifra nunca antes registrada en la historia del país.
Más allá de las tasas de interés, la Fed también está actuando sobre su balance. El banco central acumula aproximadamente nueve mil millones de dólares en deuda pública estadounidense, principalmente en letras del Tesoro y valores respaldados por hipotecas. Ha comenzado a reducir esta cartera de manera sistemática. Durante junio, julio y agosto, se deshará de treinta mil millones en letras del Tesoro y diecisiete mil quinientos millones en valores hipotecarios cada mes. A partir de septiembre, esos números se duplicarán: sesenta mil millones y treinta y cinco mil millones respectivamente. El proceso continuará hasta que el banco central considere que ha alcanzado niveles que describe como "ligeramente por encima" de lo que considera reservas amplias.
En su comunicado, la Fed fue explícita sobre sus objetivos: "El comité está fuertemente comprometido con el objetivo de devolver la inflación al 2%". Ese es el norte que guía cada decisión. La tasa de 8,6% representa una desviación masiva de ese objetivo, y la institución está señalando que está dispuesta a tomar medidas extraordinarias para corregir el rumbo. Lo que viene es un período de tasas más altas, menos dinero en circulación, y una economía que enfrentará vientos más fuertes.
Bemerkenswerte Zitate
El comité está fuertemente comprometido con el objetivo de devolver la inflación al 2%— Reserva Federal de Estados Unidos