Familiares rinden homenaje a víctimas del terremoto de Venezuela dos meses después

Más de 6.509 personas fallecieron en el terremoto de junio en Venezuela, incluyendo a Gerardo Guedez, Mileidiz Guedez y Aiskel Rivas, entre otras víctimas.
Para que ellos sepan que siempre los vamos a recordar
Rosbel explica por qué regresó al terreno del Solymar dos meses después del terremoto.
Mark

¿Por qué crees que los familiares sintieron la necesidad de regresar exactamente dos meses después, en lugar de en otro momento?

Mimi

Porque hay algo en los hitos temporales que nos ayuda a procesar el duelo. Dos meses es lo suficientemente largo para que la realidad se haya asentado, pero lo suficientemente cercano para que el dolor siga siendo agudo. Es un momento para detenerse y reconocer que el tiempo ha pasado, que sus seres queridos siguen ausentes.

Mark

El terreno está completamente limpio ahora. ¿Crees que eso facilita o complica el duelo?

Mimi

Probablemente ambas cosas. Por un lado, ver el lugar despejado puede ser un cierre, una confirmación de que la búsqueda ha terminado. Pero también significa que no hay nada físico que tocar, nada que recordar visualmente más allá de la memoria. Solo tierra vacía.

Mark

Rosbel menciona que quiere que sus familiares "sepan que siempre los vamos a recordar". ¿A quién le está hablando realmente?

Mimi

A sí mismo, principalmente. A su pareja. A la comunidad que lo rodea. Pero también a los muertos, de alguna manera. Es una forma de mantener la conexión, de insistir en que la muerte no borra la relación. Las flores y las velas son un lenguaje cuando las palabras no alcanzan.

Mark

Más de 6.500 muertos. ¿Cómo se procesa una cifra así?

Mimi

No se procesa como cifra. Se procesa como Gerardo, Mileidiz y Aiskel. Se procesa como Rosbel de pie en un terreno vacío con una vela. La cifra es demasiado grande para la mente humana. Lo que la mente puede sostener es el rostro de una persona, el nombre de alguien que amabas.

Mark

¿Qué viene después de este homenaje?

Mimi

La vida sigue, pero diferente. Habrá más visitas a este lugar, más flores, más velas. Habrá reconstrucción física de edificios. Pero la reconstrucción emocional es más lenta, más silenciosa. Algunos nunca se recuperan completamente.

  • El terremoto del 24 de junio dejó más de 6.500 muertos en Venezuela, convirtiendo el colapso del edificio Solymar en uno de los episodios más devastadores de la tragedia.
  • Ocho semanas después, el solar donde se alzaba el Solymar está completamente despejado, pero el vacío físico no ha borrado el peso emocional que cargan quienes perdieron a sus seres queridos allí.
  • Familiares como Rosbel y Julio Carrillo regresaron al lugar para depositar flores y encender velas en memoria de Gerardo Guedez, Mileidiz Guedez y Aiskel Rivas, convirtiendo el terreno en un sitio informal de memoria colectiva.
  • Venezuela enfrenta ahora el largo desafío de reconstruir no solo infraestructura, sino también el tejido emocional de miles de familias que aún procesan una pérdida demasiado reciente.

Dos meses después de que un terremoto transformara para siempre el paisaje y el alma de Venezuela, los familiares de las víctimas regresaron al solar vacío donde se alzaba el edificio Solymar, en Caraballeda, no para buscar respuestas sino para ofrecer flores y velas a quienes ya no están. Con más de 6.509 muertos confirmados, el país enfrenta una doble reconstrucción: la de sus estructuras y la de sus corazones. En ese terreno despejado, el duelo colectivo encontró su forma más silenciosa y más humana.

En el sector Los Corales de Caraballeda, donde antes se alzaba el edificio Solymar, solo queda tierra vacía. Los escombros fueron removidos y los cuerpos recuperados en las ocho semanas transcurridas desde que el terremoto sacudió Venezuela el 24 de junio. Ahora, ese espacio guarda únicamente el silencio de una tragedia que cobró miles de vidas.

Este lunes, al cumplirse dos meses del sismo, familiares de los fallecidos regresaron al lugar. Rosbel y su pareja Julio Carrillo depositaron flores y encendieron velas en memoria de Gerardo Guedez, Mileidiz Guedez y Aiskel Rivas. "Venimos aquí para ponerles flores, encenderles una velita, porque es el lugar en donde ellos estaban", explicó Rosbel. "Para que ellos sepan que siempre los vamos a recordar."

El balance oficial de muertos por el terremoto ha superado los 6.509, una cifra que representa miles de historias personales de pérdida. El Solymar fue uno de los puntos más devastados del sismo, y su colapso marcó a quienes esperaron durante días noticias de sus seres queridos.

Lo ocurrido en Los Corales refleja una realidad más amplia: Venezuela enfrenta no solo la reconstrucción física, sino el desafío emocional de una nación en duelo. La recuperación será larga, medida no únicamente en estructuras levantadas, sino en la capacidad de aprender a vivir con la ausencia.

En el sector Los Corales de Caraballeda, donde antes se alzaba el edificio Solymar, no queda más que tierra vacía. El terreno ha sido completamente despejado en las ocho semanas transcurridas desde que el terremoto sacudió Venezuela el 24 de junio. Los escombros fueron removidos, los cuerpos recuperados, y ahora solo permanece el silencio de un espacio que fue testigo de una tragedia que cobró miles de vidas.

Este lunes, exactamente dos meses después del sismo, familiares de los fallecidos regresaron a ese lugar. No vinieron a buscar nada material. Vinieron a recordar. Rosbel y su pareja Julio Carrillo depositaron flores y encendieron velas en memoria de tres personas que murieron bajo los escombros del Solymar: Gerardo Guedez, Mileidiz Guedez y Aiskel Rivas. El gesto era simple pero cargado de peso. "Ya que se cumplen dos meses de su partida, venimos aquí para ponerles flores, encenderles una velita, porque es el lugar en donde ellos estaban. Para que ellos sepan que siempre los vamos a recordar", explicó Rosbel mientras realizaba el homenaje.

La reunión de este lunes en el terreno del Solymar fue parte de un proceso de duelo que continúa desplegándose en toda Venezuela. Según el último balance divulgado por las autoridades venezolanas, la cifra de muertos por el terremoto ha superado los 6.509. Esa cifra representa no solo números en un reporte oficial, sino miles de historias personales de pérdida, de familias que despertaron ese 24 de junio en un mundo completamente transformado.

El edificio Solymar se convirtió en uno de los puntos más devastados del sismo. Su colapso fue particularmente catastrófico, y la recuperación de los cuerpos fue un proceso largo y doloroso para las autoridades y para quienes esperaban noticias de sus seres queridos. Ahora, con el terreno limpio y despejado, el lugar se ha convertido en un sitio de memoria, un espacio donde los familiares pueden venir a procesar su duelo y mantener viva la memoria de quienes perdieron.

Lo que sucedió en Los Corales el lunes refleja una realidad más amplia: Venezuela enfrenta no solo la tarea inmediata de reconstrucción física, sino también el desafío emocional y psicológico de una nación en duelo. Los familiares continúan visitando los lugares donde perecieron sus seres queridos, depositando flores y velas, buscando formas de honrar a los muertos y procesar una pérdida que aún parece demasiado reciente, demasiado cruda. La recuperación de Venezuela será un proceso largo, medido no solo en estructuras reconstruidas sino en corazones que aprenden a vivir con la ausencia.

Ya que se cumplen dos meses de su partida, venimos aquí para ponerles flores, encenderles una velita, porque es el lugar en donde ellos estaban. Para que ellos sepan que siempre los vamos a recordar
— Rosbel, familiar de víctimas del terremoto
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