En el Hospital III de EsSalud Yanahuara, en Arequipa, una bebé prematura fue entregada por error a otra madre durante diez horas el 25 de marzo — una mujer portadora del VIH — sin que los padres fueran informados hasta ocho meses después. Lo que pudo haberse atendido con transparencia y cuidado inmediato se convirtió, por el silencio institucional, en una herida abierta que ningún resultado negativo ha podido cerrar del todo. Este caso no habla solo de un error médico, sino de la distancia que puede existir entre una institución y la humanidad de quienes confían en ella.
Familia en Arequipa vive con miedo tras descubrir que su bebé fue cambiada al nacer en EsSalud
Basta que exista una posibilidad, por pequeña que sea, para que el miedo no se vaya
¿Cómo es posible que una bebé sea intercambiada en un hospital y que los padres no se enteren durante ocho meses?
El intercambio ocurrió el 25 de marzo, pero nadie en EsSalud lo comunicó. La bebé fue cuidada diez horas por otra madre, y luego simplemente fue devuelta. Los padres se fueron a casa sin saber nada.
¿Y cuando la bebé fue internada diecinueve días después por problemas de tiroides? ¿Nadie mencionó el intercambio en ese momento?
No. Ese es precisamente el punto que más duele a la familia. Tuvieron una segunda oportunidad para informarles, y no lo hicieron.
¿Qué significa exactamente la "ventana inmunológica" que los especialistas mencionaron?
Es un período en el que el virus del VIH podría estar presente pero no detectarse en las pruebas. En bebés, ese período puede extenderse hasta diez años.
Pero las pruebas de la bebé han sido negativas, ¿verdad? ¿Cuántas pruebas se han realizado?
Sí, las pruebas iniciales de EsSalud fueron negativas, y los padres también se realizaron exámenes adicionales en clínicas privadas, todos negativos. Pero esa ventana inmunológica significa que la certeza definitiva podría tomar años.
¿Qué está haciendo EsSalud ahora para remediar la situación?
Hay procesos administrativos en marcha, y Susalud y la Defensoría del Pueblo están investigando. Pero para la familia, eso no elimina el miedo que viven cada día.
¿Ha habido alguna comunicación clara de EsSalud con los padres después de revelar la verdad?
Según la familia, EsSalud emitió un comunicado que hacía parecer que el problema estaba resuelto. Eso es lo que más molesta a los padres: el silencio y la falta de transparencia.
¿Hay alguna posibilidad de que la bebé haya sido contagiada?
Es remota, pero existe. Y esa posibilidad, aunque sea de una entre miles, es suficiente para que los padres vivan con miedo constante.
Il Polso
- Una bebé prematura fue entregada por error a una madre con VIH y cuidada por ella durante diez horas, sin que sus padres supieran nada durante ocho meses.
- La familia recibió la noticia devastadora en diciembre, convocada de urgencia al hospital sin ninguna explicación previa, y el impacto emocional fue inmediato e irreversible.
- Aunque las primeras pruebas de VIH resultaron negativas, especialistas advierten que la 'ventana inmunológica' puede extenderse hasta diez años en bebés, manteniendo viva la incertidumbre.
- La madre llora cada noche y el padre describe una vida paralizada por el miedo: no es solo el error lo que los destruye, sino el silencio y la frialdad con que EsSalud manejó el caso.
- Susalud y la Defensoría del Pueblo han abierto investigaciones, y EsSalud enfrenta procesos administrativos, pero ningún trámite devuelve a esta familia la tranquilidad que perdieron.
En el Hospital III de EsSalud Yanahuara, en Arequipa, una bebé prematura fue entregada por error a otra madre durante diez horas el 25 de marzo — una mujer portadora del VIH — sin que los padres fueran informados hasta ocho meses después. Lo que pudo haberse atendido con transparencia y cuidado inmediato se convirtió, por el silencio institucional, en una herida abierta que ningún resultado negativo ha podido cerrar del todo. Este caso no habla solo de un error médico, sino de la distancia que puede existir entre una institución y la humanidad de quienes confían en ella.
El 19 de marzo, en el Hospital III de EsSalud Yanahuara en Arequipa, una mujer que llamaremos Milagros dio a luz por cesárea a su tercera hija. La bebé nació prematura y fue trasladada a una incubadora. Una semana después, la familia se la llevó a casa. Nadie les dijo lo que había ocurrido el día anterior.
El 25 de marzo, el personal del hospital había entregado a la bebé a otra madre para que la cuidara y alimentara durante diez horas. Esa mujer vivía con VIH. Los padres no fueron informados. Semanas más tarde, la bebé fue reinternada por problemas de tiroides, y tampoco entonces nadie mencionó el intercambio. La familia siguió su vida sin saber la verdad.
Ocho meses después, el 10 de diciembre, el padre recibió una llamada urgente de EsSalud. Al llegar al hospital, encontraron a médicos y directivos reunidos. Fue allí donde les comunicaron lo sucedido. La madre lo describió con una sencillez que revelaba el trauma: 'Cuando me dijeron que a mi hijita la habían cambiado, me quedé en shock'.
EsSalud informó que las pruebas de VIH resultaron negativas, pero otros especialistas consultados por la familia les explicaron la existencia de una 'ventana inmunológica' que en bebés puede extenderse hasta diez años. Esa posibilidad remota es suficiente para que el miedo no desaparezca. 'Mi esposa llora todas las noches. Basta que exista una posibilidad, por pequeña que sea', dijo el padre.
Lo que más duele a la familia no es solo el error, sino el silencio. El comunicado institucional que pareció cerrar el caso como si nada hubiera pasado. Susalud y la Defensoría del Pueblo han iniciado investigaciones, y EsSalud enfrenta procesos administrativos. Pero para esta familia, cada prueba negativa es solo un alivio temporal, nunca la certeza que necesitan para recuperar la paz.
El 19 de marzo, en el Hospital III de EsSalud Yanahuara en Arequipa, una mujer que llamaremos Milagros dio a luz por cesárea a su tercera hija. La bebé nació prematura, alrededor de las 35 semanas de gestación, lo que obligó al personal médico a trasladarla a una incubadora. Durante una semana, la pequeña permaneció hospitalizada mientras sus padres esperaban el momento de llevarla a casa. El 26 de marzo llegó ese día. Nadie les dijo nada sobre lo que había sucedido el día anterior.
El 25 de marzo, el personal del hospital había cometido un error que cambiaría para siempre la vida de esta familia. La bebé fue entregada a otra madre para que la cuidara y alimentara durante diez horas. Esa mujer vivía con VIH. Los padres nunca fueron informados del intercambio. Cuando la pequeña fue dada de alta, se fueron a casa sin saber que su hija había estado expuesta a un riesgo de contagio que nadie les había comunicado. Pasaron los días. Pasaron las semanas. Diecinueve días después, la bebé tuvo que ser internada nuevamente, esta vez por problemas en la tiroides. Ni siquiera entonces alguien en EsSalud mencionó lo que había ocurrido. La familia continuó viviendo sus vidas, ignorante de la verdad.
Ocho meses después, el 10 de diciembre, todo cambió. Esteban, el padre, recibió una llamada urgente de EsSalud pidiéndole que llevara a su hija al hospital. No hubo explicaciones. Solo la orden de presentarse de inmediato. La pareja pensó que se trataba de algo relacionado con el hipotiroidismo que habían detectado en la bebé. Cuando la madre llegó al hospital, encontró una escena que no esperaba: varios médicos, especialistas y directivos reunidos esperándola. Fue entonces cuando le comunicaron, sin rodeos, la verdad devastadora. Su bebé había sido intercambiada al nacer. Había pasado horas con una mujer que no era su madre, una mujer que convivía con el VIH.
La madre describió el momento en una entrevista radial con una sencillez que revelaba el trauma: "Pensaba en el caso, pero ni idea que se trataba de mi hija. Cuando me dijeron 'a tu hijita las han cambiado', me quedé en shock". Desde ese instante, la vida de la familia se llenó de incertidumbre. EsSalud informó que las primeras pruebas de VIH realizadas a la bebé resultaron negativas. Pero los padres, angustiados, consultaron con otros especialistas. Estos les explicaron la existencia de una "ventana inmunológica", un período en el que el virus podría no manifestarse aún, especialmente en una lactante. Los padres se realizaron exámenes adicionales en clínicas privadas. Los resultados también fueron negativos. Pero la duda persiste.
Esteban explicó que los especialistas consultados les advirtieron que en bebés, el descarte definitivo puede tomar mucho tiempo, incluso hasta diez años. Esa posibilidad remota, aunque sea de una entre miles, es suficiente para robarles el sueño. "Mi esposa llora todas las noches. No se puede vivir así. Basta que exista una posibilidad, por pequeña que sea, para que el miedo no se vaya", dijo el padre con la voz quebrada. Lo que más duele a la familia no es solo el error médico en sí, sino el silencio que EsSalud ha mantenido. El tiempo perdido. El hecho de que nadie los alertara de inmediato. El comunicado frío que parecía cerrar el caso como si nada hubiera sucedido. "Eso es lo que más me molesta, que hagan ver como si no hubiera pasado nada", agregó la madre.
La Superintendencia de Servicios de Salud, Susalud, y la Defensoría del Pueblo han tomado conocimiento del caso y han iniciado investigaciones para determinar qué sucedió y cuáles fueron las consecuencias de este descuido. EsSalud enfrenta procesos administrativos en su interior. Pero para esta familia, los trámites y las investigaciones no alivian la angustia de vivir con una incertidumbre que podría extenderse durante años. Cada día es una espera, cada prueba negativa un alivio temporal, pero nunca la certeza definitiva que necesitan para recuperar la paz.
Citazioni salienti
Pensaba en el caso, pero ni idea que se trataba de mi hija. Cuando me dijeron 'a tu hijita las han cambiado', me quedé en shock— La madre, en entrevista radial
Mi esposa llora todas las noches. No se puede vivir así. Basta que exista una posibilidad, por pequeña que sea, para que el miedo no se vaya— Esteban, el padre