A finales de octubre de 2020, Estados Unidos alcanzó un umbral sombrío en su historia pandémica: más de 88.000 nuevos contagios en un solo día, una cifra que los epidemiólogos no veían como un pico, sino como el umbral de algo peor. Los expertos advertían que, sin medidas de mitigación urgentes, las muertes diarias podrían triplicarse para mediados de enero, convirtiendo el invierno en el capítulo más oscuro de una crisis que ya había cobrado más de 228.000 vidas. La humanidad, una vez más, se enfrentaba a la distancia entre lo que sabe y lo que está dispuesta a hacer.
Expertos advierten que muertes por covid-19 se triplicarán en enero en EE.UU.
Los próximos dos meses serán el período más difícil de toda la pandemia
¿Por qué octubre fue el momento en que los expertos decidieron sonar la alarma con tanta intensidad?
Porque vieron el patrón. Los casos se estaban duplicando cada semana, y el clima estaba cambiando. La gente se estaba moviendo hacia adentro, las reuniones se volvían inevitables. Era como ver una ola que sabes que va a golpear la costa.
Pero ya había habido muertes durante meses. ¿Qué hacía que enero fuera diferente?
La escala. No era solo que más gente se enfermaría. Era que los hospitales no tenían capacidad para ello. Imagina 2.250 muertes diarias en un país. Los sistemas de salud simplemente se romperían.
¿Los gobernadores realmente no sabían qué hacer?
Sabían. Pero estaban atrapados. Un toque de queda es impopular. Cerrar negocios es impopular. Y la gente estaba cansada. Murphy lo dijo claramente: no quería decirle a nadie que no podía ver a su familia en Acción de Gracias. Pero sabía que tenía que hacerlo.
¿Y esos mítines de campaña? ¿Realmente causaron brotes?
El análisis sugiere que sí, al menos en catorce condados. Pero es complicado. Algunos condados ya estaban en tendencia creciente. Lo que importa es que en un momento en que cada evento podía acelerar la propagación, se seguían realizando grandes reuniones.
¿Qué pasó después? ¿Se cumplieron esas proyecciones de 2.250 muertes diarias?
Sí, y peor. Enero fue devastador. Pero eso es otra historia.
Der Puls
- Con 88.521 casos en un solo día y un aumento del 82% en el último mes, la tercera ola de COVID-19 en EE.UU. no era una amenaza futura — ya había llegado.
- Nueve estados rompieron sus propios récords históricos de contagios en simultáneo, mientras más de 46.000 personas ocupaban camas hospitalarias en todo el país.
- Los modelos del Instituto de Métricas de la Universidad de Washington proyectaban 2.250 muertes diarias para enero y hasta 514.000 muertes acumuladas si los gobiernos no actuaban de inmediato.
- Desde Illinois hasta Nuevo México, los funcionarios comenzaban a imponer cierres nocturnos y restricciones de emergencia, mientras médicos advertían que sin intervención necesitarían hospitales de campaña para diciembre.
- Las reuniones privadas, la fatiga pandémica y la llegada del frío se identificaban como los motores del colapso, justo cuando se aproximaban las celebraciones de Halloween y el Día de Acción de Gracias.
A finales de octubre de 2020, Estados Unidos alcanzó un umbral sombrío en su historia pandémica: más de 88.000 nuevos contagios en un solo día, una cifra que los epidemiólogos no veían como un pico, sino como el umbral de algo peor. Los expertos advertían que, sin medidas de mitigación urgentes, las muertes diarias podrían triplicarse para mediados de enero, convirtiendo el invierno en el capítulo más oscuro de una crisis que ya había cobrado más de 228.000 vidas. La humanidad, una vez más, se enfrentaba a la distancia entre lo que sabe y lo que está dispuesta a hacer.
A finales de octubre de 2020, Estados Unidos registró 88.521 nuevos casos de COVID-19 en un solo día, superando cualquier cifra anterior y sumando más de 8,9 millones de contagios totales. Las muertes acumuladas superaban las 228.000, con 971 fallecidos solo ese jueves. Los expertos no veían señales de desaceleración.
El Dr. Scott Gottlieb advirtió que los dos meses siguientes serían los más difíciles de toda la pandemia. El Instituto de Métricas de la Universidad de Washington proyectaba que para mediados de enero las muertes diarias se triplicarían a 2.250, y que las muertes acumuladas podrían alcanzar 514.000 si los estados no reimplementaban mandatos de mitigación. Nueve estados —entre ellos Illinois, Michigan y Ohio— rompieron sus récords históricos de casos en un solo día.
Los sistemas hospitalarios ya cedían bajo la presión: más de 46.000 personas hospitalizadas, y casi todos los estados reportando incrementos en ingresos. En Nuevo México, el director médico de Presbyterian Healthcare Services describió una tasa de crecimiento del 5% diario como insostenible, advirtiendo que diciembre podría exigir hospitales de campaña. Nueva Jersey registró su cifra más alta desde mayo, y Florida superó los 800.000 casos totales.
Ante el avance imparable, los funcionarios comenzaron a actuar. Illinois anunció medidas de mitigación en nueve de sus once regiones. Nueva Jersey evaluaba un toque de queda estatal. Las autoridades de salud pedían cancelar las celebraciones de Halloween y desaconsejaban visitar asilos de ancianos en Acción de Gracias. El frío, la fatiga y las reuniones en espacios cerrados se señalaban como los principales aceleradores del contagio.
Un análisis de CNN sobre 17 mítines de campaña presidencial reveló que catorce de los dieciséis condados anfitriones mostraron mayores tasas de contagio un mes después del evento. Con 43 estados reportando incrementos semanales y solo dos con descensos, el país se adentraba en un invierno que los expertos temían sería catastrófico.
A finales de octubre de 2020, Estados Unidos estaba entrando en lo que los expertos llamaban el punto más crítico de la pandemia. El jueves de esa semana, los casos diarios de covid-19 alcanzaron una cifra sin precedentes: 88.521 nuevas infecciones reportadas. Era 9.540 casos más que el día anterior, y la tendencia no mostraba signos de desaceleración. En total, el país había superado los 8,9 millones de casos confirmados y contabilizaba al menos 228.677 muertes, con 971 de ellas ocurridas solo ese jueves.
Lo que preocupaba más a los epidemiólogos no era el presente inmediato, sino lo que vendría después. El Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington proyectaba que para mediados de enero, la cifra de muertes diarias se triplicaría a 2.250 personas. El Dr. Scott Gottlieb, excomisionado de la Administración de Drogas y Alimentos, fue directo en su advertencia: los próximos dos meses serían el período más difícil de toda la pandemia. El incremento en casos durante el mes anterior había sido del 82,68%, y solo en esa semana el país había sumado un récord de 536.131 infecciones. Nueve estados —Illinois, Indiana, Maine, Michigan, Minnesota, Nuevo México, Carolina del Norte, Dakota del Norte y Ohio— reportaron sus máximos históricos de casos en un solo día.
La situación se complicaba por factores estacionales y de comportamiento. El gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, atribuyó el aumento a la llegada del frío, la fatiga pandémica y las reuniones privadas en espacios cerrados. Nueva Jersey había registrado 2.089 casos el viernes, su cifra más alta desde mayo. Florida reportó 5.592 casos adicionales, llevando su total a más de 800.000. Solo California y Texas habían superado esa marca. En Nuevo México, el Dr. Jason Mitchell, director médico de Presbyterian Healthcare Services, describió la situación como una tasa de crecimiento insostenible, con un promedio de aumento del 5% diario. Si esa tendencia continuaba sin intervención, advirtió, para diciembre el estado necesitaría hospitales de campaña tipo MASH para manejar el volumen de pacientes.
Los sistemas hospitalarios ya estaban bajo presión extrema. Hasta ese jueves, más de 46.000 personas estaban hospitalizadas por covid-19, y todos menos 11 estados experimentaban incrementos en hospitalizaciones esa semana. El Instituto de Métricas proyectaba que en diciembre y enero, 18 estados verían sus unidades de cuidados intensivos bajo estrés extremo. Peor aún, si los gobiernos estatales no reaccionaban reimpulsando mandatos de mitigación, las muertes acumuladas podrían llegar a 514.000 para mediados de enero.
Los funcionarios de salud pública comenzaban a tomar medidas desesperadas. Illinois anunció que nueve de sus once regiones entrarían en medidas de mitigación por covid-19 debido a altas tasas de positividad. Nueva Jersey consideraba implementar un toque de queda estatal, aunque Murphy expresó su esperanza de no llegar a ese extremo. En Newark, los negocios no esenciales ya debían cerrar a las 8 p.m. Las autoridades de salud en Oregón, que había registrado 575 nuevos casos el jueves —un récord estatal—, instaban encarecidamente a los residentes a abandonar las tradicionales celebraciones de Halloween. Murphy fue más allá, pidiendo a los habitantes de Nueva Jersey que no visitaran asilos de ancianos para el Día de Acción de Gracias, reconociendo que el frío y los números crecientes hacían imposible mantener las tradiciones familiares.
Un análisis de CNN sobre 17 mítines de campaña de Trump realizados entre agosto y septiembre reveló un patrón inquietante. Catorce de los dieciséis condados anfitriones mostraron mayores tasas de nuevos casos de covid-19 un mes después del evento. En ocho de esos condados, las tasas de infección habían estado disminuyendo el mes anterior al mitin. En diez condados, las nuevas infecciones crecían más rápido que la tasa general del estado. Cuarenta y tres estados mostraban incrementos en casos comparados con la semana anterior, cinco se mantenían estables, y solo dos —Oklahoma y Louisiana— reportaban disminuciones. El país se aproximaba a un invierno que los expertos temían sería catastrófico.
Bemerkenswerte Zitate
Este es el punto más difícil de esta pandemia en este momento: los próximos dos meses. No podemos bajar la guardia ahora mismo.— Dr. Scott Gottlieb, excomisionado de la Administración de Drogas y Alimentos
Estamos en una tasa de crecimiento insostenible. Para diciembre, tendríamos tantos casos que estaríamos en tiendas de campaña MASH.— Dr. Jason Mitchell, director médico de Presbyterian Healthcare Services en Nuevo México