Europa registra más de 30.000 muertes por olas de calor desde junio

Más de 30.000 muertes adicionales registradas en Europa desde junio por olas de calor extremo, afectando principalmente a personas mayores de 75 años.
El cuerpo envejece y pierde su capacidad de resistir
Explicación de por qué las personas mayores de 75 años fueron las más afectadas por las olas de calor en Europa.
Mark

¿Por qué tardamos tanto en hablar de estas muertes? Treinta mil personas es una cifra enorme.

Mimi

Porque la muerte por calor es silenciosa. No hay un momento dramático. Una persona mayor se queda en casa, no puede dormir, su cuerpo se agota, y simplemente muere. No hay sangre, no hay accidente. Solo ausencia.

Mark

¿Y por qué los ancianos son tan vulnerables?

Mimi

El cuerpo envejece. Pierden la capacidad de sudar eficientemente, de regular la temperatura interna. Muchos toman medicamentos que interfieren con eso. Y a menudo viven solos, sin nadie que note que algo anda mal hasta que es demasiado tarde.

Mark

¿Esto es nuevo? ¿Nunca había pasado antes?

Mimi

Ha pasado, pero no así. Alemania no había visto cifras como estas desde que comenzó a llevar registros. Lo que cambió es la intensidad y la duración del calor. No es un día caluroso. Son semanas de temperaturas extremas sin alivio.

Mark

¿Qué significa para el futuro?

Mimi

Que esto volverá a suceder. Probablemente más seguido, más intenso. Los países europeos construyeron sus ciudades, sus casas, sus sistemas de salud asumiendo que el calor extremo era raro. Ahora es la norma.

  • La última semana de junio se convirtió en la más mortífera del verano europeo, con casi dieciséis mil muertes adicionales en apenas siete días.
  • Alemania bate su propio récord histórico con catorce mil fallecidos por calor desde 2016; Francia suma 7.300 y España 4.500, cifras que seguirán creciendo.
  • Los mayores de 75 años concentran la mayoría de las víctimas: ancianos solos, sin climatización, con medicamentos que dificultan regular su temperatura corporal.
  • Las nuevas olas de calor de julio y agosto aún no han sido completamente contabilizadas, lo que anticipa que el balance final del año podría ser el más alto jamás registrado.
  • Países pequeños como Bélgica y los Países Bajos también acumulan cifras alarmantes, revelando que ningún rincón del continente quedó a salvo del calor extremo.

En el verano de 2026, Europa ha contado más de treinta mil muertos que no deberían haber muerto: no por guerra ni por enfermedad, sino por el calor. EuroMomo, la plataforma que vigila la sobremortalidad en veintitrés países, documenta una cifra que ya supera cualquier precedente reciente, con Alemania, Francia y España como los epicentros de una tragedia que recae, sobre todo, en los hombros frágiles de los ancianos. El planeta calienta, los veranos se vuelven más letales, y los números provisionales de agosto advierten que aún no hemos visto el total definitivo de este verano.

Desde mediados de junio, Europa ha estado contando a sus muertos por calor. Más de treinta mil personas fallecieron por encima de lo esperado en apenas dos meses y medio, según EuroMomo, la plataforma que rastrea la sobremortalidad en veintitrés países. Las cifras son provisionales, pero ya son inequívocas: el verano de 2026 ha sido el más mortífero que los europeos hayan enfrentado.

La última semana de junio fue la más letal, con casi dieciséis mil muertes adicionales en siete días. La primera semana de julio le siguió de cerca con ocho mil más. Ambos picos coincidieron con olas de calor excepcionales que atravesaron el continente en medio de sequías generalizadas e incendios devastadores, todo enmarcado en el avance del calentamiento global.

Alemania encabeza el recuento con catorce mil muertos por calor hasta el 9 de agosto, un récord desde que existen estos registros en 2016. Francia contabilizó 7.300 fallecimientos entre finales de mayo y mediados de julio, y España registró cerca de 4.500 entre junio y agosto, su cifra más alta desde 2022. Países más pequeños como Bélgica, los Países Bajos, Austria y Portugal también acumularon pérdidas significativas en relación con su población.

Un patrón atraviesa todos estos números: los ancianos fueron las principales víctimas. Las personas mayores de 75 años representaron la mayoría de los fallecidos en cada país, no por golpes de calor instantáneos, sino por el estrés fisiológico sostenido que el cuerpo envejecido no pudo resistir. Ancianos solos, sin aire acondicionado, con medicamentos que dificultaban regular su temperatura: todos ellos enfrentaban un riesgo exponencial.

Las cifras seguirán aumentando. Las olas de calor de julio y agosto aún no han sido completamente procesadas, y algunos países ya advierten que el total de 2026 podría superar con creces cualquier año anterior.

Desde mediados de junio, Europa ha estado contabilizando los muertos. No de una guerra, no de una epidemia, sino del calor. Más de treinta mil personas adicionales han fallecido en el continente durante los últimos dos meses y medio, según los datos que recopila EuroMomo, la plataforma europea que rastrea la sobremortalidad analizando registros de veintitrés países. Las cifras son provisionales, pero ya son claras: el verano de 2026 ha sido mortífero de una manera que los europeos no habían experimentado antes.

La última semana de junio fue la más letal. En esos siete días, EuroMomo estima que murieron casi dieciséis mil personas por encima de lo que se esperaría en condiciones normales. La primera semana de julio le siguió de cerca, con alrededor de ocho mil muertes adicionales. Ambas semanas coincidieron con olas de calor excepcionales que barrieron el continente en un contexto de sequía generalizada e incendios devastadores, todo alimentado por el calentamiento global. El verano aún no había terminado cuando se alcanzaron estas cifras alarmantes.

Alemania, el país más poblado de la Unión Europea con ochenta y dos millones de habitantes, ha sido golpeado con particular dureza. Hasta el nueve de agosto, unas catorce mil personas murieron por causa del calor, un récord desde que comenzaron estos registros en dos mil dieciséis, según el Instituto Robert Koch. En Francia, la agencia nacional de salud contabilizó siete mil trescientas muertes durante los períodos de temperaturas altas entre finales de mayo y mediados de julio, aunque esa cifra aumentará cuando se procesen los datos de la nueva ola de calor que comenzó a finales de julio. España registró cerca de cuatro mil quinientas muertes atribuibles al calor entre el primero de junio y el diecinueve de agosto, la cifra más alta en este período desde dos mil veintidós. Agosto fue el mes más caluroso jamás registrado en el país, empatando con julio de dos mil veintidós.

Los países más pequeños también sufrieron pérdidas significativas. Bélgica, una nación tradicionalmente mejor preparada para enfrentar el frío que el calor, registró dos mil quinientas setenta muertes adicionales entre mediados de junio y mediados de julio, una cifra particularmente grave considerando su población. En Inglaterra, la Agencia de Seguridad Sanitaria estimó casi dos mil ochocientas muertes asociadas a las altas temperaturas en mayo y junio, aproximándose al récord anual de dos mil novecientos ochenta y cinco fallecimientos registrado en dos mil veintidós. Los Países Bajos contabilizaron novecientos sesenta y ocho muertes excesivas entre finales de junio y principios de julio. Austria registró trescientos noventa y cinco fallecimientos relacionados con el calor en junio, una cifra nunca antes alcanzada en ese mes según los datos disponibles. Portugal sumó más de seiscientas muertes adicionales entre mediados de junio y finales de julio.

Un patrón emerge de todos estos números: los ancianos fueron los más vulnerables. En cada país, las personas mayores de setenta y cinco años representaron la mayoría de las víctimas. No fueron muertes instantáneas de golpe de calor, sino el resultado de un estrés fisiológico sostenido que el cuerpo envejecido no pudo soportar. Los ancianos en viviendas sin aire acondicionado, los que tomaban medicamentos que afectaban su capacidad de regular la temperatura corporal, los que vivían solos sin nadie que verificara su bienestar: todos ellos enfrentaban un riesgo exponencial.

Las cifras que publica EuroMomo se irán refinando en las próximas semanas conforme lleguen más datos de los países europeos. Lo que significa es que el número total de muertes por calor probablemente seguirá aumentando. Además, la temporada de calor extremo no ha terminado. Nuevas olas de calor se registraron en julio y agosto que aún no se han contabilizado completamente en los balances finales. Algunos países ya advierten que el número de muertes para el conjunto del año dos mil veintiséis podría ser sustancialmente más elevado que cualquier año anterior.

El número de muertes para el conjunto del año 2026 podría ser sustancialmente más elevado debido a otros períodos de temperaturas altas registrados en julio y agosto que todavía no se han contabilizado
— Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHSA)
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