Estudio documenta la desaparición del 67% de anfibios en reserva colombiana por enfermedad fúngica

La pérdida de biodiversidad afecta a comunidades locales y ecosistemas dependientes de la diversidad de anfibios para el equilibrio ecológico.
De una comunidad extraordinariamente diversa a un sistema empobrecido y homogéneo
Cómo describió una investigadora el cambio radical en la reserva colombiana en cuatro décadas.
Mark

¿Por qué es tan importante que hayan podido comparar datos de hace 40 años? Parece que simplemente confirma lo que ya sabemos: los anfibios están desapareciendo.

Mimi

Porque sin esa comparación directa, nadie sabría que esto es un colapso. Si solo tuviéramos datos de 2021, veríamos 13 especies en un bosque y pensaríamos que es normal. La referencia histórica es lo que convierte números en una catástrofe.

Luke

Pero aquí hay un problema. El equipo de 1986 y el de 2021 ¿usaron exactamente los mismos métodos? ¿Buscaron en los mismos lugares? Porque si hay diferencias en cómo se hizo el muestreo, esos números del 67 por ciento podrían ser menos precisos de lo que parecen.

Mimi

El artículo dice que fue una repetición casi exacta del muestreo original. Eso sugiere que sí fueron muy cuidadosos, pero tienes razón en señalar que "casi exacta" no es lo mismo que perfecta.

Mark

¿Y cómo saben que es el hongo y no algo más? ¿Descartaron realmente la deforestación?

Mimi

El análisis no encontró relación entre la pérdida de especies y factores como cambios en el uso del suelo. Eso es importante porque La Planada es una reserva bien conservada. El hongo está presente incluso donde el bosque se ve intacto.

Luke

Pero eso no prueba que sea solo el hongo. Podría haber otros factores que no midieron. El cambio climático local, por ejemplo, es real: un grado más de temperatura, menos lluvia. ¿Cuánto de la extinción es por el hongo y cuánto por el estrés climático?

Mimi

Eso es lo que no sabemos con precisión. Probablemente sea una combinación. El hongo llegó en los años ochenta, pero el cambio climático se ha acelerado desde entonces. Podrían estar trabajando juntos.

Mark

¿Hay esperanza? ¿Pueden hacer algo al respecto?

Mimi

Algunas especies supervivientes podrían estar desarrollando resistencia. Si entienden cómo lo hacen, podrían diseñar mejores estrategias de conservación. Pero es investigación futura, no una solución inmediata.

Luke

Y mientras tanto, el hongo sigue propagándose a través de especies que conviven con él. Es un círculo que no saben cómo romper todavía.

  • De 39 especies catalogadas en 1986, solo 13 sobreviven hoy: familias enteras de anfibios han sido borradas del ecosistema andino colombiano en apenas cuatro décadas.
  • El culpable no es la deforestación sino el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, que persiste con una prevalencia del 30% incluso en bosques bien conservados, sin señales de degradación humana visible.
  • El aumento de un grado Celsius y la reducción de lluvias desde los años ochenta han creado condiciones que favorecen al patógeno mientras debilitan a sus víctimas, multiplicando el efecto devastador.
  • Especies supervivientes como Pristimantis laticlavius siguen portando y propagando el hongo, manteniendo la enfermedad activa dentro de las mismas poblaciones que lograron resistir.
  • Un rayo de esperanza emerge: algunas especies supervivientes podrían estar desarrollando resistencia al patógeno, abriendo nuevas líneas de investigación para estrategias de conservación más efectivas.

En los bosques nublados de los Andes colombianos, cuatro décadas de silencio científico ocultaron una catástrofe silenciosa: el 67% de las especies de anfibios de la Reserva Natural La Planada ha desaparecido, no por la mano visible de la deforestación, sino por la acción invisible de un hongo patógeno que continúa activo incluso donde el bosque permanece intacto. El estudio del MNCN-CSIC, posible gracias a un registro histórico de 1986, revela cómo la humanidad tiende a aceptar la degradación como normalidad cuando carece de memoria ecológica. En la pérdida de 26 especies —y de millones de años de historia evolutiva— se lee una advertencia sobre los límites de la conservación cuando se ignoran las enfermedades emergentes y el cambio climático.

Hace cuarenta años, un investigador recorrió un bosque nublado en los Andes colombianos y catalogó 39 especies de anfibios en la Reserva Natural La Planada. Cuando el mismo museo envió un equipo en 2021 y 2023 para repetir ese muestreo con métodos idénticos, encontró solo trece. El 67% había desaparecido. El estudio, publicado en Biodiversity and Conservation, documenta uno de los colapsos ecológicos más severos jamás registrados en un bosque tropical.

Lo más perturbador no es solo la cifra: familias enteras de anfibios se han llevado consigo millones de años de historia evolutiva y adaptaciones irrecuperables. Y la causa principal no fue la deforestación. Los investigadores identificaron al verdadero responsable: el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, que llegó a la reserva a finales de los años ochenta y continúa activo incluso en bosques bien conservados, con una prevalencia de infección del 30% en las especies supervivientes. La investigadora Claudio Lansac lo describió con claridad: pasaron de una comunidad extraordinariamente diversa a un sistema empobrecido y homogéneo.

Este hallazgo fue posible gracias a una circunstancia histórica singular. Patricia Burrowes había realizado el muestreo original en 1986, antes de que el conflicto armado colombiano cerrara la zona durante décadas. Sin ese registro, el colapso habría pasado desapercibido, absorbido por lo que los científicos llaman síndrome de referencia cambiante: la tendencia humana a aceptar estados degradados como normales por desconocer lo que existía antes.

El cambio climático agrava la crisis. Desde los años ochenta, la región ha experimentado un aumento de aproximadamente un grado Celsius y una reducción significativa de las lluvias, condiciones que favorecen al patógeno mientras estresan a los anfibios. Sin embargo, el estudio también abre una puerta: algunas especies supervivientes podrían estar desarrollando resistencia al hongo, ofreciendo pistas valiosas para diseñar estrategias de conservación que, por primera vez, integren seriamente el análisis de enfermedades emergentes.

Hace cuarenta años, un investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales recorrió un bosque nublado en los Andes colombianos y catalogó 39 especies de anfibios en la Reserva Natural La Planada. Cuando un equipo del mismo museo regresó en 2021 y 2023 para repetir ese mismo muestreo con la máxima precisión posible, encontró solo trece especies. El 67 por ciento había desaparecido.

Esta cifra no es un estimado ni una proyección. Es el resultado de comparar dos inventarios realizados en el mismo lugar, con métodos idénticos, separados por cuatro décadas. El estudio, publicado en la revista Biodiversity and Conservation, documenta uno de los colapsos ecológicos más severos jamás registrados en un ecosistema de bosque tropical. Lo que hace el hallazgo aún más inquietante es que no se trata solo de especies extintas localmente. Familias enteras de anfibios han desaparecido, llevándose consigo millones de años de historia evolutiva, estrategias de supervivencia únicas y adaptaciones que nunca volverán a existir.

La causa principal no es la que muchos podrían esperar. El análisis descartó la deforestación y la alteración del hábitat como factores determinantes. En cambio, los investigadores identificaron al culpable real: un hongo patógeno llamado Batrachochytrium dendrobatidis, responsable de una enfermedad conocida como quitridiomicosis. Este patógeno llegó a La Planada hacia finales de los años ochenta y ha estado diezmando poblaciones de anfibios en todo el planeta. Lo alarmante es que continúa activo incluso en bosques bien conservados, sin señales de degradación humana evidente. En las especies que aún sobreviven, los investigadores detectaron una prevalencia de infección del 30 por ciento.

Claudio Lansac, investigadora del museo, describió el escenario encontrado con palabras que reflejan la magnitud del cambio: pasaron de una comunidad extraordinariamente diversa a un sistema empobrecido y homogéneo. Esto significa algo más que números. Significa que donde antes había complejidad ecológica, ahora hay simplificación. Unas pocas especies dominan un espacio que antes era rico en formas de vida. La diversidad funcional del ecosistema se ha contraído drásticamente, reduciendo su capacidad para resistir cambios ambientales futuros.

Lo que permitió este descubrimiento fue una circunstancia histórica particular. Patricia Burrowes, co-directora del equipo actual, había realizado el muestreo original en 1986, antes de que el conflicto armado colombiano cerrara la zona al acceso científico durante décadas. Cuando finalmente fue posible regresar, el equipo pudo reconstruir con precisión cómo había cambiado la comunidad de anfibios a lo largo del tiempo. Sin ese registro histórico, el alcance de la pérdida habría pasado desapercibido. Existe un fenómeno conocido como síndrome de referencia cambiante, por el cual cada generación humana acepta estados degradados como normales simplemente porque no conoce lo que existía antes. Sin esa referencia de 1986, el ecosistema actual parecería poco diverso, pero nadie sabría que ha sufrido un colapso catastrófico.

El cambio climático está agravando la crisis. Desde los años ochenta, la región ha experimentado un aumento de aproximadamente un grado Celsius en la temperatura media y una reducción significativa de las precipitaciones. El calentamiento y la menor humedad probablemente han creado condiciones que favorecen al patógeno mientras estresan a los anfibios, multiplicando el efecto devastador de la enfermedad. Además, especies que aún son comunes, como Pristimantis laticlavius e Hyloscirtus alytolylax, portan el hongo y continúan propagándolo por todo el ecosistema, manteniendo la enfermedad activa incluso en las poblaciones supervivientes.

Pese a la gravedad de los datos, existe un rayo de esperanza. Algunas de las especies que han sobrevivido podrían estar desarrollando resistencia o tolerancia al patógeno. Este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación para entender mediante qué mecanismos ciertos organismos logran convivir con enfermedades emergentes. Ese conocimiento podría ser clave para diseñar estrategias de conservación más efectivas en el futuro. El estudio subraya la necesidad urgente de integrar el análisis de enfermedades en las estrategias de conservación, algo que ha sido históricamente ignorado. La comunidad de anfibios de La Planada, aunque empobrecida, puede enseñar al mundo cómo algunos organismos sobreviven a crisis que parecen irreversibles.

Nunca esperamos encontrar un escenario tan devastador. Hemos pasado de una comunidad extraordinariamente diversa a un sistema empobrecido y homogéneo.
— Claudia Lansac, investigadora del MNCN
Es alarmante el efecto de este hongo incluso en bosques bien conservados donde no hay señales de deforestación.
— Ignacio De la Riva, MNCN
Envie de l'histoire complète ? Lire l'original sur La Sexta Noticias ↗
Nous contacter FAQ