Estudio en ratones muestra que dieta cetogénica desarrolla más tumores en intestino delgado que dietas convencionales, sin relación con obesidad. El efecto se debe a cómo células madre intestinales metabolizan grasas mediante oxidación de ácidos grasos, activando proteínas PPAR que estimulan proliferación celular.
Estudio del MIT revela que dietas cetogénicas aumentan riesgo de cáncer en intestino delgado
Lo que puede ser beneficioso para un tejido puede ser perjudicial para otro
¿Por qué es sorprendente que la misma dieta tenga efectos opuestos en dos partes tan cercanas del intestino?
Porque desafía nuestra intuición sobre cómo funciona la nutrición. Esperaríamos que una dieta afectara todo el tracto digestivo de manera similar, pero el intestino delgado y el colon tienen biología muy distinta. Lo que es reparador en uno puede ser peligroso en el otro.
Los investigadores pensaban que los cuerpos cetónicos eran los responsables. ¿Qué cambió?
Los experimentos con ratones modificados genéticamente mostraron que esas moléculas no eran el factor determinante. El verdadero culpable era cómo las células madre metabolizaban la grasa mediante oxidación de ácidos grasos. Fue una sorpresa porque había mucho interés comercial y científico en los cuerpos cetónicos.
¿Qué significa que las proteínas PPAR estimulen la proliferación celular?
Significa que más células madre se dividen y se multiplican. Eso es bueno cuando necesitas reparar tejido dañado, pero malo cuando tienes demasiadas células activas, porque aumenta las probabilidades de que algunas muten y se conviertan en cáncer.
¿Esto significa que la dieta cetogénica es peligrosa para todos?
No necesariamente. Estos resultados son de ratones genéticamente predispuestos al cáncer intestinal. En humanos sin esa predisposición, los efectos podrían ser completamente distintos. Por eso insisten en que se necesitan estudios en personas reales.
¿Qué pasa con los suplementos de cetonas que se venden ahora?
Si los efectos dependen de cómo el cuerpo metaboliza la grasa dietética y no de los cuerpos cetónicos en sí, entonces esos suplementos no deberían reproducir ni el riesgo ni el beneficio observados en el estudio. Eso es importante para los consumidores que buscan los beneficios sin los riesgos.
¿Cuál es la pregunta más importante que queda sin responder?
Por qué la misma dieta produce consecuencias opuestas en dos regiones adyacentes del intestino. Eso es lo que los investigadores están intentando comprender ahora, y probablemente sea la clave para entender realmente cómo funciona la nutrición a nivel celular.
Der Puls
- Estudio del MIT publicado en Nature sobre dieta cetogénica y cáncer intestinal
- Ratones con dieta cetogénica desarrollaron más tumores en intestino delgado que con dieta convencional
- El efecto se debe al metabolismo de grasas mediante oxidación de ácidos grasos, no a cuerpos cetónicos
- La dieta protege contra cáncer de colon pero aumenta riesgo en intestino delgado
- Resultados limitados a modelos animales; se requieren estudios en humanos
Estudio en ratones muestra que dieta cetogénica desarrolla más tumores en intestino delgado que dietas convencionales, sin relación con obesidad. El efecto se debe a cómo células madre intestinales metabolizan grasas mediante oxidación de ácidos grasos, activando proteínas PPAR que estimulan proliferación celular.
Investigación del MIT revela que dietas cetogénicas protegen contra cáncer de colon pero aumentan riesgo de tumores en intestino delgado, debido al metabolismo de grasas y no a cuerpos cetónicos.
Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts acaban de publicar un hallazgo incómodo en la revista Nature: la dieta cetogénica, ese régimen de grasas altas y carbohidratos bajos que se ha vuelto popular en los últimos años, parece tener efectos radicalmente distintos dependiendo de dónde se mire en el tracto digestivo. Mientras protege contra el cáncer de colon, los datos sugieren que podría favorecer el desarrollo de tumores en el intestino delgado, al menos en modelos animales con predisposición genética a la enfermedad.
La dieta cetogénica nació en los años veinte como tratamiento para ciertos tipos de epilepsia. Su mecanismo es directo: al reducir drásticamente los carbohidratos, obliga al cuerpo a quemar grasa como combustible principal, generando en el proceso moléculas llamadas cuerpos cetónicos, entre ellas el β-hidroxibutirato. Estudios recientes habían sugerido que estos compuestos podrían ofrecer protección contra el cáncer de colon, lo que llevó a los investigadores del MIT a preguntarse si ese beneficio se extendía a otras regiones del sistema digestivo.
Para responder la pregunta, alimentaron a ratones genéticamente predispuestos a desarrollar cáncer intestinal con tres regímenes distintos: una dieta cetogénica, una dieta estándar, y una dieta rica en grasas y calorías. Los resultados fueron claros y sorprendentes. Los animales que recibieron la dieta cetogénica desarrollaron más tumores en el intestino delgado que aquellos que comieron según patrones convencionales. La incidencia fue comparable, e incluso superior en algunos casos, a la observada en ratones alimentados con la dieta obesogénica, a pesar de que los primeros no ganaron peso.
Lo más revelador fue descubrir qué estaba realmente sucediendo. Los investigadores esperaban que los cuerpos cetónicos fueran los culpables, pero los experimentos con ratones modificados genéticamente revelaron algo distinto. El efecto no provenía de esas moléculas, sino de cómo las células madre intestinales procesaban la grasa dietética mediante un proceso llamado oxidación de ácidos grasos. Este metabolismo activaba proteínas conocidas como PPAR, que estimulaban la proliferación de células madre en el intestino delgado. Aunque esta multiplicación celular es útil para reparar la mucosa después de una lesión, el exceso de células madre activas aumenta la probabilidad de que algunas sufran transformaciones cancerosas. Como explicó Omer Yilmaz, director de la Iniciativa de Células Madre del MIT y autor principal del trabajo, tener más células madre significa mejor capacidad de reparación, pero también mayor riesgo de que algunas se conviertan en tumores.
La paradoja se profundiza cuando se observa el colon. La misma dieta cetogénica continuó ejerciendo un efecto protector contra tumores en esa región, confirmando hallazgos previos de 2022. Sin embargo, el nuevo estudio cuestiona la explicación anterior: los cuerpos cetónicos no parecen ser responsables de ese beneficio tampoco. Yilmaz señaló que aunque había expectativas comerciales y científicas de que el β-hidroxibutirato fuera el agente protector, los experimentos revelaron que esas moléculas eran esencialmente espectadores metabólicos. La verdadera sorpresa residía en que la aceleración tumoral en el intestino delgado dependía enteramente de cómo las células madre procesaban la grasa dietética.
Es importante notar que todos estos resultados provienen de estudios en ratones y no pueden trasladarse directamente a humanos. Los autores subrayan esta limitación mientras avanzan hacia su siguiente pregunta: ¿por qué una misma dieta produce consecuencias opuestas en dos regiones tan próximas del intestino? Fangtao Chi, uno de los primeros autores del estudio, señaló que comprender esa contradicción es ahora el objetivo fundamental.
Hay una implicación práctica importante que emerge de estos hallazgos. Dado que los efectos dependen del metabolismo de grasas y no de los cuerpos cetónicos, los suplementos y bebidas con cetonas que actualmente se comercializan no deberían reproducir ni el aumento de riesgo en el intestino delgado ni el efecto protector en el colon. El trabajo cobra relevancia adicional porque la incidencia de tumores del intestino delgado ha aumentado en las últimas décadas, especialmente entre personas con enfermedades hereditarias como la poliposis adenomatosa familiar. Sin embargo, los investigadores insisten en que serán necesarios estudios en humanos para confirmar si estos hallazgos ocurren fuera del laboratorio.
Bemerkenswerte Zitate
Las dietas cetogénicas tienen efectos distintos en diferentes tejidos, incluso dentro del tracto gastrointestinal. Debemos ser muy cuidadosos al generalizar los efectos que estas dietas pueden tener.— Omer Yilmaz, director de la Iniciativa de Células Madre del MIT
Tener más células madre significa que el intestino delgado puede repararse mejor tras una lesión, pero la desventaja es que tener más células madre activas puede provocar la formación de tumores.— Omer Yilmaz