En Uruguay, la llegada de cada recién nacido al mundo trae consigo una pregunta antigua: ¿cómo proteger lo más frágil antes de que pueda protegerse a sí mismo? Este año, el país ha respondido con una estrategia de doble escudo contra el virus respiratorio sincicial, combinando la vacunación de embarazadas —que ya alcanza al 80% de las gestantes— con anticuerpos monoclonales directos para los bebés que no recibieron esa herencia inmunológica a tiempo. Es una apuesta que reconoce tanto el poder de la prevención masiva como la inevitabilidad de las excepciones, y que enfrenta el desafío persisten
Estrategia combinada de vacunación materna y anticuerpos protege recién nacidos contra VRS
Los anticuerpos maternos actúan como escudo temporal mientras el bebé madura
¿Por qué es tan crítico ese período de seis meses después del nacimiento?
Es cuando el bebé es más vulnerable. Su propio sistema inmunológico aún está en desarrollo, y el virus respiratorio sincicial puede causar infecciones graves en las vías respiratorias. Los anticuerpos maternos actúan como un escudo temporal mientras el bebé madura.
¿Qué pasa si una mujer se entera que está embarazada después de la semana 38?
Entonces pierde la ventana óptima. Por eso ampliaron el rango recientemente. Pero si llega muy tarde, el bebé nace sin esa protección materna, y ahí es donde entra el Nirsevimab, si está disponible para ella.
Mencionaste que el acceso al Nirsevimab no es universal. ¿Eso significa que algunos bebés quedan sin protección?
Exactamente. Las familias que pueden pagarlo acceden al medicamento. Las que no pueden, dependen de si entran en los grupos que el sistema considera prioritarios. Es una brecha real en la equidad de la protección.
¿Cómo sabe una familia si su bebé está en riesgo?
Eso es responsabilidad del equipo de salud. Si el bebé es prematuro, o si la madre no se vacunó, o si el parto fue muy rápido, el personal médico debe identificarlo y ofrecerle las opciones disponibles. Pero requiere que la familia comunique esos detalles.
¿Qué cambió este año para que se implementara esta estrategia ahora?
El aumento de casos graves en recién nacidos fue el catalizador. Vieron que la enfermedad estaba causando más hospitalizaciones, y decidieron que una sola herramienta no era suficiente. La combinación de vacunación materna generalizada más protección directa para los más vulnerables es más robusta.
O Pulso
- El virus respiratorio sincicial golpea con especial crueldad en los primeros seis meses de vida, cuando el sistema inmune del bebé aún no puede defenderse por sí solo.
- Uruguay alcanzó una cobertura del 80% en vacunación materna, pero el margen de diez días necesario entre la inyección y el parto deja expuestos a quienes llegan tarde o tienen partos prematuros.
- El anticuerpo monoclonal Nirsevimab actúa como red de seguridad para los recién nacidos que no recibieron protección materna, aunque su acceso gratuito está limitado a ciertos grupos.
- Las autoridades sanitarias amplían la ventana de vacunación y llaman a embarazadas y familias a consultar con sus equipos de salud antes de que sea demasiado tarde.
- Una brecha de acceso persiste: para familias fuera de los grupos priorizados, el Nirsevimab tiene costo, una inequidad que el sistema aún no ha logrado cerrar del todo.
En Uruguay, la llegada de cada recién nacido al mundo trae consigo una pregunta antigua: ¿cómo proteger lo más frágil antes de que pueda protegerse a sí mismo? Este año, el país ha respondido con una estrategia de doble escudo contra el virus respiratorio sincicial, combinando la vacunación de embarazadas —que ya alcanza al 80% de las gestantes— con anticuerpos monoclonales directos para los bebés que no recibieron esa herencia inmunológica a tiempo. Es una apuesta que reconoce tanto el poder de la prevención masiva como la inevitabilidad de las excepciones, y que enfrenta el desafío persistente de que no todos los niños nacen con el mismo acceso a la protección disponible.
Uruguay enfrenta este año al virus respiratorio sincicial con una estrategia de dos frentes: vacunar a las embarazadas para que sus anticuerpos crucen la placenta y protejan al bebé durante sus primeros seis meses, y administrar directamente el anticuerpo monoclonal Nirsevimab a los recién nacidos cuando esa protección materna no llega a tiempo o no es suficiente.
Nataly Rodríguez, directora de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, destacó que la vacunación en gestantes ha alcanzado una cobertura cercana al 80%, aplicándose preferentemente entre las semanas 32 y 38 de embarazo —una ventana que fue ampliada recientemente. Para que los anticuerpos maternos se transfieran al feto, deben pasar al menos diez días entre la vacuna y el parto, un margen que no siempre se cumple ante partos prematuros o vacunaciones tardías.
Ahí entra el segundo pilar: el Nirsevimab, que ofrece protección inmediata al recién nacido cuando la madre no se vacunó, cuando el parto adelantó los tiempos o cuando el bebé presenta factores de riesgo como la prematurez. Sin embargo, su acceso gratuito está restringido a determinados grupos, y para el resto de las familias el medicamento tiene costo, una brecha que las autoridades reconocen sin haber resuelto del todo.
El sistema funciona cuando la cobertura masiva y la identificación de casos particulares se complementan. Las autoridades hacen un llamado a las embarazadas para consultar con sus obstetras dentro de la ventana recomendada, y a las familias de bebés con factores de riesgo para informar a su equipo de salud y explorar las opciones disponibles. Uruguay avanza, pero con la conciencia de que no todos los recién nacidos llegan al mundo con el mismo acceso a las herramientas que podrían salvarles la vida.
Uruguay ha puesto en marcha este año una estrategia de dos frentes contra el virus respiratorio sincicial, una enfermedad que golpea con particular severidad a los recién nacidos y lactantes en sus primeros meses de vida. La apuesta combina la vacunación de mujeres embarazadas con la administración de anticuerpos monoclonales directos a los bebés cuando las circunstancias lo requieren, un enfoque que busca cerrar las brechas que dejan los casos en que la protección materna no llega a tiempo o no es suficiente.
Desde hace varios meses, hospitales públicos y sanatorios privados de todo el país han incorporado esta táctica dual. Nataly Rodríguez, directora de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, señaló que la vacunación en embarazadas ha alcanzado una cobertura cercana al 80 por ciento, un logro que ha resultado decisivo para blindar a los recién nacidos durante su período de mayor vulnerabilidad. El timing es preciso: la vacuna se administra preferentemente entre las semanas 32 y 38 de gestación, una ventana que fue ampliada recientemente para captar a más mujeres. El objetivo es que los anticuerpos maternos atraviesen la placenta y lleguen al feto, proporcionándole una defensa que durará aproximadamente seis meses después del nacimiento.
Pero la transmisión no es automática. Para que esa protección se transfiera efectivamente al recién nacido, deben mediar al menos diez días entre la inyección y el parto. Es un margen estrecho que no siempre se cumple: hay embarazadas que llegan tarde a la vacunación, hay partos prematuros, hay situaciones imprevistas. Por eso existe el segundo pilar de la estrategia.
Cuando la protección materna no está garantizada, entra en juego el Nirsevimab, un anticuerpo monoclonal que se administra directamente al recién nacido y ofrece protección inmediata. Se aplica en casos específicos: cuando la madre no logró vacunarse, cuando el parto ocurre antes de que ella haya desarrollado inmunidad suficiente, y cuando el bebé presenta condiciones que elevan el riesgo, como la prematurez. Sin embargo, su disponibilidad gratuita está limitada a determinados grupos poblacionales. Para otras familias, el medicamento tiene costo, lo que genera una brecha de acceso que las autoridades reconocen pero que aún no han cerrado completamente.
El impulso para esta estrategia combinada vino del aumento de casos de virus respiratorio sincicial registrado en niños pequeños y bebés durante los últimos tiempos. La enfermedad puede causar bronquiolitis y otras complicaciones respiratorias graves en lactantes, especialmente en aquellos menores de seis meses. La vacunación materna, al alcanzar esa cobertura del 80 por ciento, ha reducido significativamente la carga de enfermedad severa, pero no la elimina por completo.
Las autoridades ahora hacen un llamado a las embarazadas para que consulten con sus obstetras sobre la aplicación de la vacuna dentro de la ventana recomendada, y a las familias de recién nacidos con factores de riesgo para que informen al equipo de salud y evalúen la posibilidad de acceder a Nirsevimab u otras medidas de protección. Es un sistema que depende tanto de la cobertura masiva como de la identificación de casos particulares, un equilibrio que Uruguay intenta mantener mientras lidia con la realidad de que no todos los recién nacidos tienen el mismo acceso a todas las herramientas disponibles.
Citações Notáveis
La vacunación a embarazadas ha alcanzado una cobertura cercana al 80 por ciento en los últimos meses y ha sido clave para proteger a los bebés en sus primeros meses de vida— Nataly Rodríguez, directora de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública