Se acabó. Nuestra lucha es una lucha global
En Gotemburgo, la selección española femenina no solo disputó un partido de fútbol: protagonizó un acto de afirmación colectiva. Antes del pitido inicial, jugadoras de España y Suecia compartieron una pancarta que reclamaba condiciones dignas para su profesión, recordando que el deporte de alto nivel ocurre siempre dentro de una realidad social más amplia. La victoria llegó en el último suspiro —un penalti de Mariona Caldentey en el minuto 96— pero el mensaje que trascendió el marcador fue que estas atletas compiten por algo que va mucho más allá de los tres puntos.
- Las jugadoras de ambas selecciones interrumpieron el ritual previo al partido con una pancarta conjunta: 'Se acabó. Nuestra lucha es una lucha global', convirtiendo el estadio en escenario de reivindicación laboral.
- España estuvo al borde del empate durante largos minutos, con Suecia resistiendo y el tiempo consumiéndose sin que el marcador reflejara el dominio español.
- Caldentey transformó el penalti decisivo en el minuto 96, evitando la prórroga y sellando una victoria de 2-3 que mantiene a España en lo alto del grupo.
- Mientras tanto, Suiza cayó 0-1 ante Italia gracias a un gol de Arianna Caruso, quedando sin puntos y como colista del grupo de cara al próximo martes.
- España recibirá a una Suiza necesitada en Córdoba, con la clasificación aún abierta y la presión de sostener tanto el liderato deportivo como el peso de una lucha que no admite pausa.
En Gotemburgo, antes de que comenzara el partido, las jugadoras de España y Suecia salieron juntas al campo con una pancarta: 'Se acabó. Nuestra lucha es una lucha global'. No fue un gesto espontáneo, sino una declaración coordinada sobre las condiciones laborales del fútbol femenino, un recordatorio de que la competición ocurre dentro de una conversación más amplia sobre derechos, salarios y reconocimiento.
Athenea del Castillo resumió la tensión del momento con una frase sencilla: 'Por fin hemos vuelto a jugar, que es lo que todas queríamos'. Ese deseo genuino de competir coexistía con la necesidad de hacer visible una lucha que no puede esperar al final de la temporada.
El partido fue intenso y exigente. Suecia llegó a ponerse por delante, pero España, dirigida por Montse Tomé, no cedió. Cuando el tiempo parecía agotarse y la prórroga se asomaba como única salida, llegó el penalti. Caldentey no tembló: convirtió en el minuto 96 y transformó lo que pudo ser un empate en una victoria que mantiene a España entre los primeros del grupo.
En otro rincón de Europa, Suiza perdía 0-1 ante Italia gracias a un gol de Arianna Caruso en el minuto 64. Las suizas tuvieron ocasiones —una parada de Giuliani a Riesen y un remate de Pilgrim al poste en los últimos minutos— pero no fue suficiente. Suiza queda colista y sin puntos, y el próximo martes viajará a Córdoba para enfrentarse a España. Lo que quedó claro en Gotemburgo es que el fútbol femenino español no solo juega por puntos: juega por algo más.
En Gotemburgo, bajo el peso de una lucha que trasciende el terreno de juego, la selección española femenina arrancó un triunfo que no llegó hasta el último aliento. Mariona Caldentey convirtió un penalti en el minuto 96 para sellar una victoria de 2-3 contra Suecia en la Liga de Naciones, un resultado que habría sido dramático en cualquier contexto pero que adquirió dimensiones distintas por lo que sucedió antes del primer toque de balón.
Antes de que comenzara el partido, las jugadoras de ambas selecciones se presentaron juntas en el campo portando una pancarta que decía: "Se acabó. Nuestra lucha es una lucha global". El gesto unificado de españolas y suecas no era un acto espontáneo de camaradería deportiva, sino una declaración coordinada sobre las condiciones en las que estas atletas desarrollan su profesión. Mientras el fútbol femenino crece en visibilidad y en calidad de juego, la brecha entre lo que se ve en el terreno y lo que viven las jugadoras fuera de él sigue siendo abismal. Esa pancarta fue el recordatorio de que el partido que estaban a punto de jugar ocurría dentro de una conversación más amplia sobre derechos laborales, salarios y reconocimiento.
Athenea del Castillo, una de las protagonistas del encuentro, expresó el alivio de volver a la competición después de las tensiones previas: "Por fin hemos vuelto a jugar, que es lo que todas queríamos". La frase captura la complejidad del momento: el deseo genuino de competir, de demostrar el nivel del fútbol español, coexistiendo con la necesidad de hacer visible una lucha que no puede esperar a que termine la temporada.
El partido en sí fue una montaña rusa. Suecia llegó a ponerse por delante en el marcador, pero España no cedió. El equipo dirigido por Montse Tomé empujó constantemente, buscando la manera de romper la resistencia sueca. Y cuando parecía que el tiempo se agotaba, cuando la prórroga parecía inevitable, llegó el penalti. Caldentey no tembló. Convirtió desde los once metros en el minuto 96, transformando lo que pudo haber sido un empate en una victoria que mantiene a España en la lucha por los primeros lugares del grupo.
Mientras España celebraba en Gotemburgo, en otra parte de Europa se jugaba otro partido que definiría el panorama del grupo. Suiza, el próximo rival de las españolas, cayó 0-1 ante Italia en un encuentro donde la centrocampista Arianna Caruso, del Juventus, marcó el único gol en el minuto 64. Fue un tanto que llegó tras un centro desde la banda derecha, un balón que Caruso aprovechó en el área suiza para establecer la diferencia. Suiza tuvo sus oportunidades, especialmente una de Nadine Riesen en el primer tiempo que la portera italiana Laura Giuliani detuvo, y casi consigue el empate cuando Alayah Pilgrim estrelló un remate en el poste faltando siete minutos para el final. Pero no fue suficiente.
Esta derrota deja a Suiza en la última posición del grupo, sin puntos, mientras que Italia escolta a España en la clasificación. El próximo martes, Suiza viajará a Córdoba para enfrentarse nuevamente a España, esta vez como colista y con la necesidad de reaccionar. Italia, por su parte, recibirá a Suecia en Castel Di Sangro. Los próximos días definirán quién avanza en esta Liga de Naciones, pero lo que quedó claro en Gotemburgo es que el fútbol femenino español no solo juega por puntos. Juega por algo más.
Citações Notáveis
Por fin hemos vuelto a jugar, que es lo que todas queríamos— Athenea del Castillo
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¿Por qué era tan importante que ambas selecciones se unieran con esa pancarta antes del partido?
Porque el fútbol femenino vive una contradicción. Crece en calidad, atrae audiencias, pero las jugadoras siguen sin tener las condiciones que merecen. Esa pancarta fue decir: no podemos seguir fingiendo que esto es solo un partido.
¿Cómo afecta eso al rendimiento en el campo? ¿Juegan diferente cuando cargan con esa responsabilidad?
Es difícil saberlo. Lo que sí es claro es que España ganó. Caldentey metió ese penalti en el minuto 96 como si nada de lo demás importara. Pero después, cuando celebran, no es solo por los tres puntos.
Athenea del Castillo dijo que por fin volvían a jugar. ¿Qué significa eso exactamente?
Que antes de este partido había incertidumbre. Que la lucha por mejores condiciones casi impide que el fútbol siga. Cuando dice que por fin vuelven a jugar, está diciendo que lograron seguir adelante sin renunciar a sus reivindicaciones.
¿Y Suiza? Llega a Córdoba sin puntos, como colista.
Suiza no pudo sostener lo que mostró en el Mundial. Cayó ante Italia por un gol de Caruso, un error defensivo que les costó caro. Ahora llegan a enfrentarse a España en la peor posición posible.
¿Qué viene después de Córdoba?
Se define el grupo. Italia sigue a España en la clasificación. Si España gana a Suiza, prácticamente se asegura el paso. Pero todo esto ocurre dentro de una conversación que no termina cuando suena el silbato final.