Dieciséis años después de su primer título, España volvió a coronarse campeona del mundo al vencer a Argentina 1-0 en tiempo adicional, con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. El triunfo no fue solo un resultado deportivo: fue la confirmación de un relevo generacional, con jóvenes como Lamine Yamal heredando la antorcha de una era que Messi, a los 43 años, podría estar cerrando para siempre. El fútbol, como la historia, avanza en ciclos, y este domingo en la final mundial, un ciclo terminó y otro comenzó.
España se corona campeona mundial al vencer a Argentina 1-0 en tiempo adicional
Fuimos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota
¿Por qué tardó España tanto en volver a ganar un Mundial después de 2010?
No fue por falta de talento. Fue porque el fútbol cambió. Después de ganar en Sudáfrica, otros equipos aprendieron a defenderse contra el tiki-taka. España tuvo que reinventarse, y eso llevó tiempo.
¿Qué cambió esta vez?
La generación. Rodri, Yamal, Cubarsí. Jugadores que crecieron juntos en las categorías inferiores, que ya habían ganado la Eurocopa hace dos años. Sabían cómo ganar. Y Luis de la Fuente supo cuándo hacer los cambios correctos.
Messi perdió la Bota de Oro contra Mbappé. ¿Eso significa que su era terminó?
No significa que haya terminado. Significa que cambió. Mbappé marcó diez goles, Messi ocho. A los cuarenta y tres años, Messi sigue siendo uno de los mejores. Pero el fútbol se mueve hacia adelante, y Mbappé es el futuro.
¿Qué fue lo más significativo del partido?
El dominio español. No fue un partido cerrado donde Argentina tuvo oportunidades. España controló casi todo. Eso es lo que hace que esta victoria sea diferente. No fue suerte. Fue superioridad.
¿Volverá Messi a otro Mundial?
Nadie lo sabe. A los cuarenta y tres años, después de perder una final, es una pregunta legítima. Pero Messi nunca ha sido predecible. Lo único seguro es que si juega, seguirá siendo excepcional.
Le Pouls
- El partido estuvo a punto de llegar a los penales cuando Torres rompió el empate en el minuto 106, evitando una lotería y sellando el destino de España con un solo golpe de precisión.
- Messi, a los 43 años, buscó sin éxito los espacios que lo hicieron legendario, mientras la defensa española —liderada por un sereno Cubarsí— le negó sistemáticamente cualquier protagonismo.
- Rodri, ya dueño del Balón de Oro y la Champions, añadió el título mundial a su palmarés, siendo elegido mejor jugador del torneo en una actuación que consolidó su estatus como el centrocampista más completo de su generación.
- Mbappé terminó como máximo goleador histórico de los Mundiales con 22 goles, superando a Messi en una pugna que simbolizó el cambio de guardia en el fútbol mundial.
- En Madrid, las calles estallaron en celebración inmediata, con aficionados llorando y bailando en una euforia que prometía prolongarse mucho más allá de esa noche.
Dieciséis años después de su primer título, España volvió a coronarse campeona del mundo al vencer a Argentina 1-0 en tiempo adicional, con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. El triunfo no fue solo un resultado deportivo: fue la confirmación de un relevo generacional, con jóvenes como Lamine Yamal heredando la antorcha de una era que Messi, a los 43 años, podría estar cerrando para siempre. El fútbol, como la historia, avanza en ciclos, y este domingo en la final mundial, un ciclo terminó y otro comenzó.
Ferran Torres anotó en el minuto 106 y España se llevó la Copa del Mundo. El gol llegó cuando el partido parecía encaminarse a los penales y cuando la magia de Messi no había sido suficiente para romper una defensa española sin fisuras. Dieciséis años después de su primer título, la selección volvía a la cima del fútbol mundial.
El encuentro fue un ejercicio de control español. Argentina generó poco, y cuando lo intentó, encontró una muralla. Messi, a los 43 años, no halló los espacios que buscaba. Lionel Scaloni lo reconoció sin rodeos: sus rivales jugaron mejor. "Fuimos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota", dijo, agradeciendo el esfuerzo de su equipo.
Rodri fue el director de orquesta y recibió el premio al mejor jugador del torneo, sumando el Mundial a un palmarés que ya incluía el Balón de Oro, la Champions y la Eurocopa. A su alrededor brilló Lamine Yamal, con apenas diecinueve años, convertido en el tercer jugador más joven en disputar una final mundialista, solo por detrás de Pelé y Bergomi. Cubarsí, por su parte, fue una roca en defensa durante todo el torneo.
Mbappé se marchó con la Bota de Oro tras marcar diez goles en ocho partidos, superando a Messi en el duelo de goleadores históricos: 22 a 21. Era la imagen más nítida del relevo generacional que este Mundial certificó.
En Madrid, la celebración fue instantánea y desbordante. Luis de la Fuente recibió elogios por sus decisiones tácticas, especialmente la inclusión de Merino y Torres. Y mientras España festejaba una era ganada, el fútbol se preguntaba si Messi, a los 43 años, volvería a pisar un Mundial. Su posible despedida y el ascenso de Yamal resumían, en una sola noche, el paso del tiempo.
Ferran Torres anotó en el minuto 106 y España se llevó la Copa del Mundo. El gol llegó cuando el partido parecía encaminarse a los penales, cuando la magia de Messi no había sido suficiente para romper la defensa española. Fue el coronamiento de una selección que dominó casi todo lo que tocó durante noventa minutos de fútbol organizado, fuerte, sin fisuras. Dieciséis años después de su primer título mundial, España volvía a la cima.
El partido fue un ejercicio de control. Los españoles no permitieron que Argentina generara mucho, y cuando lo hizo, fue poco. Messi, a los 43 años, no encontró los espacios que buscaba. Su equipo llegó a la final tres años y medio después de ganar en Qatar, pero esta vez el resultado fue diferente. Lionel Scaloni, el entrenador argentino, lo reconoció sin rodeos después del partido: sus rivales jugaron mejor. "Fuimos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota", dijo, agradeciendo a su equipo por el esfuerzo.
Rodri fue el director de orquesta en el campo. El centrocampista español recibió el premio al mejor jugador del torneo, consolidando un palmarés que ya incluía el Balón de Oro, la Liga de Campeones, cuatro títulos de la Premier League y la Eurocopa. Ahora sumaba el Mundial. A su alrededor, España había construido un equipo joven pero experimentado. Lamine Yamal, con apenas diecinueve años y seis días, se convirtió en el tercer jugador más joven en jugar una final mundial, solo superado por Pelé en 1958 y Giuseppe Bergomi en 1982. El defensa Cubarsí fue uno de los destacados del torneo, maduro y sereno en cada intervención.
Kylian Mbappé terminó como máximo goleador con diez tantos en ocho partidos, ganando la Bota de Oro por segunda vez consecutiva. Superó a Messi en una pugna cerrada que reflejaba el cambio generacional en el fútbol. Mbappé es ahora el máximo goleador histórico de los Mundiales con veintidós goles, uno más que Messi. Solo Just Fontaine, con trece goles en 1958, y Sándor Kocsis, con once en 1954, han marcado más en un único torneo.
En Madrid, la celebración fue instantánea. Los aficionados lloraban de emoción mientras la música sonaba a todo volumen y las calles se llenaban de gente bailando. "¡Viva España!", coraban. Era una euforia sin igual, el tipo de fiesta que se prolongaría mucho más allá de esa noche. Luis de la Fuente, el entrenador, recibió elogios por sus cambios tácticos, especialmente la inclusión de Mikel Merino y Ferran Torres. Wayne Rooney, comentarista para la BBC, señaló que el técnico merecía todo el reconocimiento por lo que había logrado.
Pero la final también marcaba un punto de inflexión. Messi, después de demostrar una vez más que es uno de los mejores futbolistas de la historia, podría no volver a un Mundial a los cuarenta y tres años. Su hermano menor, Keyne, estaba en las gradas viendo a Lamine Yamal disfrutar de su primer título mundial. Era el cambio de guardia en el fútbol mundial, visible en cada acción del partido. España había ganado no solo un trofeo, sino una era. Chris Sutton, otro comentarista inglés, lo resumió bien: era bueno para el fútbol que hubiera ganado España, porque habría sido una farsa que Argentina se llevara la victoria después de cómo se desarrolló el encuentro.
Citations marquantes
Fuimos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota— Lionel Scaloni, entrenador de Argentina
Es la celebración de la continuidad, de un proceso. Ganar de esta manera sienta muy bien— Guillem Balague, periodista deportivo español