España entre el auge de centros de datos y el riesgo de burbuja especulativa

El empleo generado es reducido y muy cualificado, no masivo, según reconocen los líderes del sector.
Hay mucha gente que sin estar en este negocio se metió pensando que sería el mayor chollo del mundo
Fuentes del sector reconocen la especulación desenfrenada en torno a los centros de datos en España.
Mark

¿Por qué el Gobierno decidió intervenir ahora si el sector estaba creciendo?

Mimi

Porque la especulación se hizo insostenible. Gente sin experiencia en datos ni energía reservaba acceso a la red sin intención de construir, solo para vender ese acceso a otros. Mientras tanto, la capacidad real quedaba bloqueada.

Mark

¿Es realmente una burbuja o solo especulación?

Mimi

Depende de quién hables. El sector rechaza la palabra burbuja porque hay demanda real de infraestructura. Pero admiten que de los 10,5 gigavatios anunciados, solo 4,4 se construirán. Eso es especulación masiva.

Mark

¿Qué pasó en Irlanda que nos preocupa aquí?

Mimi

Irlanda fue pionera recibiendo centros de datos. Ahora consumen el 23% de toda su electricidad. Tuvieron que aprobar una moratoria. Aquí el problema es diferente: no es falta de generación sino de distribución de esa energía.

Mark

¿Entonces la solución es invertir en redes?

Mimi

Es parte de ella. El Gobierno desbloqueó 35 mil millones para eso. Pero también impuso fianzas de hasta 50 millones de euros para frenar a los especuladores que reservaban acceso sin construir nada.

Mark

¿Qué gana un pueblo como Flix con un centro de datos?

Mimi

150 empleos especializados. Pero eso es lo máximo. No son empleos masivos. Lo que gana es infraestructura digital que permite que la economía moderna funcione en su territorio.

Mark

¿Cuál es el riesgo real si esto colapsa?

Mimi

Que empresas sobreexpuestas al sector sufran pérdidas enormes si el mercado tecnológico cambia. Y que territorios como Aragón hayan transformado su geografía para una demanda que nunca se materializó.

  • Se anunciaron proyectos de 10,5 GW pero expertos estiman que solo 4,4 GW se ejecutarán realmente
  • La inversión anunciada ronda los 100.000 millones de euros, pero solo 1,2 GW están construidos o en construcción
  • En Irlanda, los centros de datos consumen el 23% de toda la electricidad del país
  • El Gobierno impuso fianzas de hasta 50 millones de euros para frenar especulación en acceso a la red
  • En Aragón, el consumo eléctrico podría multiplicarse por cuatro de aquí a 2035 solo por centros de datos proyectados

Se han anunciado proyectos para alcanzar 10,5 GW de capacidad, multiplicando por 18 la actual, pero expertos estiman que solo 4,4 GW se ejecutarán realmente. La energía es el principal cuello de botella: la red eléctrica está saturada y Red Eléctrica ya declaró nodos como susceptibles de concurso por saturación en Zaragoza.

España experimenta un auge en proyectos de centros de datos con inversiones anunciadas de 100.000 millones de euros, pero el sector reconoce especulación y el Gobierno acelera regulaciones ante saturación eléctrica y dudas sobre viabilidad real.

En julio pasado, una fábrica química abandonada en Flix, un pueblo de poco más de tres mil habitantes en Tarragona, recibió una segunda vida. La planta, que había cerrado sus puertas a finales de 2022 después de décadas vertiendo mercurio en sus alrededores, se transformaría en centro de datos. La empresa Submer anunció mil millones de euros para la reconversión, con la promesa de crear 150 empleos especializados. Es una historia que se repite en toda España, pero bajo una pregunta cada vez más incómoda: ¿es esto un boom legítimo o una burbuja especulativa disfrazada de progreso tecnológico?

Los números son vertiginosos. Según la consultora inmobiliaria CBRE, se han anunciado proyectos de centros de datos con capacidad para alcanzar 10,5 gigavatios entre España y Portugal. Eso significaría multiplicar por dieciocho la capacidad actual del país, equivalente a la potencia de diez centrales nucleares tradicionales o veintiséis millones de paneles solares funcionando a pleno rendimiento. La inversión requerida rondaría los cien mil millones de euros. Pero aquí comienza el desajuste. Elliot Zounon, responsable de centros de datos de CBRE en España, estima que de esos proyectos anunciados, solo alrededor de 4,4 gigavatios llegarán a construirse realmente. Merlin Properties, una de las grandes constructoras españolas metida de lleno en el negocio, coincide: no toda la capacidad anunciada se materializará en los plazos ni términos previstos. Hoy, apenas 1,2 gigavatios están construidos o en construcción.

La palabra burbuja flota sobre el sector como una sombra incómoda. La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, fue directa en marzo: es el propio sector el que considera que hay burbuja, aunque no lo llame así. El problema, explicó, radica en la brecha entre la capacidad anunciada y los permisos reales de acceso a la red eléctrica. Otros actores rechazan el término. Valentín Pinuaga, consejero delegado de Equinix, prefiere llamarlo especulación. Juan Santamaría, de ACS, pidió calma pero admitió que algunas empresas sufrirán si el mercado cambia de tendencia. Antonio Hernández, exdirector general de Política Energética, dice que muchos proyectos carecen de sustancia real. Y hay más: fuentes del sector reconocen que personas sin experiencia en datos o energía se han metido en el negocio pensando que sería el mayor negocio del mundo.

La energía es el verdadero cuello de botella. Red Eléctrica no puede ni desglosar cuántos megavatios solicitados corresponden realmente a centros de datos. Lo que sí existe es una saturación palpable. En Villanueva de Gállego, Zaragoza, donde Amazon tiene aprobación ambiental para seis centros de datos, Red Eléctrica ya declaró en 2024 el nudo como saturado. El precedente más citado es Irlanda, donde los centros de datos consumieron en 2025 el 23% de toda la electricidad del país, más que todos los hogares juntos. A finales de 2021, Irlanda aprobó una moratoria al desarrollo de nuevos centros por saturación eléctrica. Pinuaga argumenta que España no seguirá el camino irlandés porque el problema aquí no es de generación sino de distribución: se invirtió en producir energía pero no en las redes que la transportan. Por eso celebra que el Gobierno haya desbloqueado 35 mil millones de euros en inversión en red eléctrica hasta fin de década.

Pero hay otra capa de especulación. Pinuaga cuenta que ha solicitado acceso a potencia en Madrid para proyectos de cientos de millones de euros. Tres veces lo pidió, tres veces se lo negaron por falta de subestaciones. Mientras tanto, hay quien reserva acceso a la red durante cinco años sin intención de construir nada, esperando vender ese acceso a buen precio a quien sí quiera levantar un centro de datos. Mientras, la capacidad disponible queda bloqueada. El Gobierno decidió actuar. En marzo aprobó un decreto que impone una fianza por reservar acceso a la red mientras el proyecto no esté activo: alrededor de 160 euros por kilovatio hora en el tramo más alto. Para un centro de datos de 50 a 300 megavatios, la fianza rondaría entre 8 y 50 millones de euros. En junio endureció aún más los requisitos. El 31 de julio, la CNMC abrió una nueva vía: los centros de datos podrán conectarse sin capacidad firme disponible si aceptan reducir consumo en momentos de máxima tensión de la red.

La transformación territorial será profunda. Aragón es el caso más extremo. Un estudio publicado en Energy Policy estima que en el escenario más probable, el consumo eléctrico de la región podría multiplicarse por cuatro de aquí a 2035 solo por los centros de datos proyectados. El suelo necesario para paneles solares y molinos ocuparía entre el 5 y el 9% del territorio aragonés. El agua también preocupa. El sector insiste en que el consumo es prácticamente nulo con los nuevos sistemas de refrigeración cerrados, pero Amazon pidió en 2024 un 48% más de agua para sus tres centros en Aragón, aumentando de 36,4 a 53,9 millones de litros anuales por complejo, equivalente al consumo anual de 1.150 personas. Jorge Torrubia, investigador del estudio, señala que Aragón es muy calurosa y eso no se ha considerado suficientemente. Pinuaga matiza que algunos centros sí consumen agua, pero con el tiempo el consumo será residual.

La velocidad de este crecimiento tiene nombres legales. En Aragón se llama Proyecto de Interés General, en Extremadura PREMIA, en Castilla-La Mancha Proyectos de Singular Interés. Son instrumentos que reducen burocracia y permiten incluso cambiar la clasificación urbanística del suelo. Una investigación conjunta de Investigate Europe, EL PAÍS, The Guardian y Le Monde reveló en abril que Microsoft y Amazon presionaron en Bruselas para extender a Europa el modelo de ventanilla única de Aragón. ¿Qué gana España con esto? El empleo es reducido y muy cualificado, reconoce Pinuaga. No son batallones de gente. Pero es la única forma de sostener el ritmo de vida actual. La economía digital requiere infraestructura que la soporte. Sin centros de datos, dice, podríamos vivir, pero sería una vida muy diferente a la que tenemos hoy.

Es el propio sector el que considera que hay una burbuja, aunque no lo llame así
— Sara Aagesen, ministra de Transición Ecológica
La economía digital ocurre cuando tienes infraestructura que la soporta. Podríamos vivir sin centros de datos, pero tendríamos una vida muy diferente
— Valentín Pinuaga, consejero delegado de Equinix
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