España confía en liderar la IA, pero el 95% de empresas aún no obtiene valor

El verdadero desafío no es experimentar, sino llevar la IA del laboratorio a la realidad
Julia Bernal, directora de Red Hat en España, identifica dónde se quiebra la cadena entre ambición e implementación.
Mark

¿Por qué España es tan optimista sobre IA si el 95% de sus empresas no obtiene valor?

Mimi

Porque el optimismo y la realidad operativa son cosas diferentes. Los directivos ven el potencial global, pero en el día a día sus organizaciones no saben cómo escalar los pilotos.

Luke

Pero espera, ¿ese 95% viene de Red Hat o es una cifra del MIT? Porque si es del MIT, es un dato global, no específico de España.

Mimi

Tienes razón. Red Hat dice que el 95% de las organizaciones españolas no genera valor. El MIT dice que el 95% de proyectos de IA generativa globalmente no ha producido retorno medible. Son números similares pero de fuentes diferentes.

Mark

¿Y qué significa exactamente "no obtiene valor"? ¿No hay retorno financiero, o no hay retorno medible?

Mimi

Ambas cosas. Las empresas invierten pero no ven resultados claros. No saben si la IA está mejorando realmente sus operaciones o si es solo un gasto.

Luke

El estudio dice que el 32% cita "ausencia de valor comercial claro o retorno de inversión". Eso es un tercio, no el 95%. El 95% es que no está generando valor para el cliente. Son cosas distintas.

Mimi

Exacto. El 95% no está generando valor para el cliente. Pero hay múltiples barreras: infraestructura, talento, integración con sistemas existentes. No es un solo problema.

Mark

¿Entonces España necesita más dinero, más gente, o mejor estrategia?

Mimi

Las tres cosas. Pero lo más urgente es talento. El 85% reconoce una brecha crítica en competencias de IA. Sin gente que sepa hacer esto, el dinero no sirve.

Luke

Y el 98% experimenta "IA en la sombra". Eso sugiere que hay gente usando IA, solo que sin autorización ni gobernanza. Entonces el problema no es solo talento, es también control.

Mimi

Exacto. Las empresas no saben qué está pasando con IA dentro de sus propias organizaciones. Eso es un problema de gobernanza, no de capacidad.

  • El 99% de directivos españoles cree que el país es o será potencia global en IA en tres años
  • El 95% de organizaciones españolas no obtiene valor tangible de sus inversiones en IA
  • El 85% reconoce una brecha crítica en competencias de IA especializada
  • El 52% cita falta de infraestructura informática como principal barrera
  • El 98% experimenta 'IA en la sombra', uso no autorizado de herramientas de IA por empleados

El 99% de directivos españoles cree que el país es o será potencia global en IA en tres años, igualando a Alemania y Suecia en optimismo. Las barreras estructurales incluyen falta de infraestructura (52%), ausencia de estrategia gubernamental (49%) y brecha crítica de talento especializado (85%).

España se posiciona entre los países europeos más optimistas sobre inteligencia artificial, pero el 95% de sus empresas aún no obtiene valor tangible de sus inversiones, según estudios de Red Hat y el MIT.

España se ve a sí misma como una potencia emergente en inteligencia artificial. El 99% de sus directivos e ingenieros cree que el país ya es, o será en tres años, una potencia global en la materia. Ese optimismo la sitúa al nivel de Alemania, Suecia y Países Bajos, entre las naciones más confiadas de Europa. Pero hay un problema que ninguna cantidad de confianza resuelve: el 95% de las organizaciones españolas admite que todavía no está obteniendo valor real de lo que ha invertido en IA.

Este contraste entre ambición y resultados emerge de un estudio internacional de Red Hat que examina cómo las empresas españolas están navegando la revolución de la inteligencia artificial. Julia Bernal, directora general de Red Hat en España, lo expresó con claridad esta semana: el verdadero desafío no es experimentar con IA, sino llevar esos experimentos desde el laboratorio a soluciones que funcionen en producción. Las barreras que identifica son las que aparecen precisamente en ese salto: integración con sistemas que ya existen, seguridad, y la búsqueda de un retorno de inversión que sea claro y medible.

Las empresas españolas planean aumentar su inversión en IA un 20% de aquí a 2026, una cifra que coloca al país entre los más dinámicos de Europa. Pero esa inversión choca contra obstáculos estructurales concretos. El 52% de las empresas señala la falta de infraestructura informática como el principal freno. Le sigue la ausencia de una política y estrategia gubernamental adecuada, mencionada por el 49%, y la financiación pública limitada, citada por el 44%. Estos no son problemas de confianza o visión; son problemas de recursos y de arquitectura.

La escasez de talento especializado agrava el cuadro. Por segundo año consecutivo, la inteligencia artificial encabeza la lista de brechas de habilidades urgentes en España. El 85% de los encuestados reconoce una brecha crítica en competencias de IA. Esa brecha es específica: el 53% la sitúa en la conexión entre datos corporativos y modelos de IA, el 51% en la capacidad de usar eficazmente las funcionalidades de IA, y el 42% en la formación de negocio necesaria para aprovecharla. No es que falten ingenieros; es que faltan personas que sepan hacer que la IA funcione dentro de una organización real.

Un fenómeno adicional complica el panorama: el 98% de las empresas españolas experimenta lo que se conoce como "IA en la sombra", el uso no autorizado de herramientas de inteligencia artificial por parte de los empleados. Bernal lo interpreta como un signo dual: demuestra tanto el interés creciente como la falta de gobernanza sobre su aplicación. El problema ya no es qué modelo de IA usar, sino cómo construir una plataforma tecnológica que permita a las empresas hacerlo con seguridad sólida, escalabilidad y rentabilidad.

La integración con sistemas existentes sigue siendo un obstáculo concreto, mencionado por el 37% de los responsables tecnológicos. Las preocupaciones sobre privacidad y seguridad de datos aparecen en el 36%, y la ausencia de un valor comercial claro o retorno de inversión en el 32%. La consecuencia es que muchas iniciativas de IA quedan atrapadas en fase experimental sin llegar a escalarse dentro de las organizaciones. El 88% de las empresas considera necesario adaptar su estrategia de nube a los nuevos escenarios de IA, mientras que el 71% identifica la soberanía digital como una barrera importante para la adopción.

Este patrón español no es aislado. El MIT, en un estudio reciente, estima que el 95% de los proyectos de IA generativa en empresas no ha producido ningún retorno medible, a pesar de inversiones globales que rondan los 40.000 millones de dólares. El MIT identifica una "brecha de aprendizaje organizativo" que impide escalar los pilotos y transformar la experimentación en valor real, concentrando los avances en sectores tecnológicos y dejando atrás industrias como la financiera o la manufacturera. El Banco de España ofrece una fotografía similar: solo una de cada cinco empresas españolas utiliza hoy sistemas de inteligencia artificial, en su mayoría en fases iniciales o experimentales. Las barreras son casi idénticas: falta de talento, costes elevados e indisponibilidad de datos relevantes. España tiene la confianza, pero aún no ha encontrado la manera de convertirla en resultados.

El verdadero desafío no radica en experimentar, sino en llevar una idea de un piloto a una solución lista para producción
— Julia Bernal, directora general de Red Hat en España
Ya no se trata de qué modelo de IA usar, sino de cómo construir una plataforma tecnológica que permita a las empresas hacerlo con una postura de seguridad más sólida, con mayor escalabilidad y de manera más rentable
— Julia Bernal, directora general de Red Hat en España
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