España alerta sobre chikungunya, virus del Nilo y fiebre de Crimea-Congo transmitidos por insectos

En 2025 se registraron cinco fallecimientos por virus del Nilo Occidental en España, además de casos confirmados de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo que requieren hospitalización en unidades de alto riesgo.
El mosquito tigre es la chispa potencial en un depósito de gasolina
España registra casos importados de chikungunya y dengue, pero el riesgo de transmisión local crece con la expansión del vector.
Mark

¿Por qué estos virus que parecían lejanos están llegando ahora a España?

Mimi

Porque el mundo se ha hecho más pequeño y más cálido. Los mosquitos que transmiten estas enfermedades se expanden hacia el norte con cada grado que sube la temperatura. Y los viajeros llevan el virus en su sangre.

Mark

Pero dijiste que todos los casos de chikungunya y dengue eran importados. ¿Eso es bueno o malo?

Mimi

Es un respiro temporal. Significa que no hay transmisión local aún. Pero es como vivir al lado de un depósito de gasolina: mientras no haya chispa, estamos seguros. El mosquito tigre es la chispa potencial.

Mark

¿Y el virus del Nilo? Ese parece diferente.

Mimi

Sí. En 2025 tuvimos 45 casos autóctonos y cinco muertes. Este año solo tres casos. Pero eso no significa que desapareció. Significa que está ahí, en los mosquitos de Sevilla y Almería, esperando.

Mark

¿Qué debería hacer alguien que viaja a un lugar de riesgo?

Mimi

Consultar con un médico especializado cuatro u ocho semanas antes. Pero la mayoría no lo hace. Viajan, se infectan, regresan. Y si el mosquito tigre está aquí, el ciclo comienza.

Mark

¿Es la vacunación la solución?

Mimi

Es parte de ella. Pero en América Latina, donde estas enfermedades son endémicas, la cobertura de vacunación es baja. Eso es lo que mantiene despierto a los expertos por las noches.

  • Un hombre de 46 años en Ciudad Real fue hospitalizado de urgencia en una unidad de alto riesgo en Madrid tras confirmarse un caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, enfermedad transmitida por garrapatas con alta letalidad.
  • España acumula 108 casos de chikungunya y 124 de dengue en lo que va de 2026, todos importados, pero el mosquito tigre ya establecido en el país convierte cada viajero infectado en una mecha potencial.
  • El virus del Nilo Occidental dejó cinco muertos y 45 casos autóctonos en 2025; aunque 2026 registra solo tres casos hasta ahora, los epidemiólogos advierten que la calma es frágil y temporal.
  • La OMS contabilizó 1,6 millones de casos de dengue y más de 700 muertes en el primer semestre de 2026, mientras el cambio climático y los viajes internacionales aceleran la expansión de los vectores.
  • El Ministerio de Sanidad y expertos en medicina del viajero urgen a consultar con especialistas entre cuatro y ocho semanas antes de viajar a zonas de riesgo, lamentando que muchos lo hacen sin ninguna preparación sanitaria.

En el corazón del verano, España contempla cómo enfermedades que antes llegaban solo en los relatos de viajeros comienzan a instalarse en su propio suelo. El mosquito tigre, las garrapatas y los flujos incesantes de personas entre continentes tejen una red invisible que convierte cada picadura en un eslabón potencial de transmisión. Las autoridades sanitarias documentan casos de chikungunya, dengue, virus del Nilo Occidental y fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, recordándonos que las fronteras epidemiológicas se disuelven con el mismo ritmo que el clima se transforma.

A finales de julio de 2026, el Ministerio de Sanidad español había documentado 108 casos de chikungunya y 124 de dengue, todos procedentes del extranjero. La ausencia de casos autóctonos no era garantía de seguridad: el mosquito tigre lleva años asentado en España, y cualquier viajero infectado picado por uno de estos insectos podría desencadenar una cadena de contagio local.

La alarma se intensificó cuando Castilla-La Mancha confirmó un caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en un hombre de 46 años de Ciudad Real. El paciente fue trasladado de inmediato a la Unidad de Enfermedades Infecciosas de Alto Riesgo del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla en Madrid. Este virus, propagado por garrapatas del género Hyalomma, añadía una dimensión distinta a la amenaza, pero igualmente grave para los epidemiólogos.

El virus del Nilo Occidental completaba un panorama sombrío. En 2025 había dejado 45 casos autóctonos y cinco muertes en España; en 2026 se confirmaron tres casos humanos en Alicante y Sevilla, además de detecciones del virus en poblaciones de mosquitos. La reducción de cifras no era motivo de alivio, sino una pausa que podía romperse en cualquier momento.

A escala global, la OMS registró 1,6 millones de casos de dengue y más de 700 muertes entre enero y junio de 2026. El organismo calificó el riesgo mundial de chikungunya como moderado pero creciente, impulsado por el cambio climático, la expansión del mosquito Aedes y los flujos de viajeros internacionales.

Ante este escenario, Alfonso Rodríguez Morales, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero, lamentaba que muchas personas partan sin evaluar los riesgos sanitarios ni buscar orientación médica. Recordaba que la pandemia de covid debería haber enseñado cómo las enfermedades viajan con las personas y cuán decisiva es la vacunación. El Ministerio de Sanidad, por su parte, recomendaba consultar con especialistas entre cuatro y ocho semanas antes de viajar a zonas de riesgo, subrayando que incluso una consulta el mismo día de salida puede marcar la diferencia. España se encuentra en una encrucijada donde el clima, la movilidad global y la biología de los insectos convergen de formas cada vez más impredecibles.

A finales de julio, España enfrentaba un panorama sanitario cada vez más complejo marcado por la llegada de enfermedades transmitidas por insectos que hasta hace poco eran consideradas exóticas. El Ministerio de Sanidad había documentado 108 casos de chikungunya y 124 de dengue en el territorio nacional hasta el 19 de julio, todos ellos procedentes del extranjero. Aunque ninguno de estos casos se había originado dentro del país, la amenaza latente era innegable: la presencia establecida del mosquito tigre significaba que cualquier viajero infectado que fuera picado podría desencadenar una cadena de transmisión local.

La situación se tornó más urgente cuando las autoridades de Castilla-La Mancha confirmaron un caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en un hombre de 46 años residente en Ciudad Real. El paciente fue trasladado de inmediato a la Unidad de Enfermedades Infecciosas de Alto Riesgo del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla en Madrid, un traslado que subrayaba la gravedad de la enfermedad. Este virus, transmitido por garrapatas del género Hyalomma, representaba una amenaza diferente a la de los mosquitos, pero igualmente preocupante para los epidemiólogos.

El virus del Nilo Occidental pintaba un cuadro aún más sombrío cuando se comparaba con el año anterior. En 2026, se habían confirmado tres casos humanos: uno en Alicante y dos en Sevilla, además de detecciones del virus en poblaciones de mosquitos en Sevilla y Almería. Pero 2025 había dejado cicatrices más profundas: 45 casos autóctonos y cinco muertes. La disminución de casos en 2026 no era motivo de celebración, sino una pausa que podría romperse en cualquier momento.

La Organización Mundial de la Salud había evaluado el riesgo global de chikungunya como moderado en su informe de mayo de 2026, pero esa clasificación enmascaraba una tendencia preocupante. Los grandes brotes recientes, la expansión continua de los mosquitos Aedes, el cambio climático y los flujos constantes de viajeros internacionales creaban las condiciones perfectas para una propagación acelerada. En cuanto al dengue, la situación global era alarmante: entre enero y junio de 2026, la OMS había registrado 1,6 millones de casos y más de 700 muertes. Aunque América concentraba el 81 por ciento de los casos, países asiáticos como Indonesia, Sri Lanka, Malasia, India y Camboya también reportaban cifras elevadas.

Ante este escenario, el Ministerio de Sanidad insistía en que cualquier persona que planeara viajar a zonas de riesgo debería consultar con especialistas en medicina del viajero entre cuatro y ocho semanas antes de partir. Incluso los viajeros de última hora podían beneficiarse de una consulta, aunque fuera el mismo día de salida. Alfonso Rodríguez Morales, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero, lamentaba que muchas personas viajaran sin evaluar los riesgos sanitarios ni buscar orientación médica experta. Señalaba que existen vacunas recomendadas, aunque no obligatorias, y que la prevención sanitaria era fundamental.

Rodríguez Morales reflexionaba sobre cómo la pandemia de covid debería haber dejado una lección duradera: la comprensión de cómo las enfermedades se movilizan a través de los viajes y la importancia crítica de la vacunación en la prevención. En América Latina, la cobertura de vacunación contra la fiebre amarilla seguía siendo preocupantemente baja, un problema que exigía una educación sanitaria más robusta y sostenida.

El Ministerio de Sanidad, bajo la dirección de Mónica García, había documentado los principales vectores de transmisión: caracoles acuáticos que propagan esquistosomiasis, moscas negras responsables de oncocercosis, y pulgas que transmiten peste. Entre los mosquitos, los del género Aedes eran especialmente versátiles, capaces de transmitir dengue, fiebre del Valle del Rift, fiebre amarilla, chikungunya y zika. Los Anopheles transmitían paludismo y filariasis linfática, mientras que los Culex podían portar encefalitis japonesa y virus del Nilo Occidental. Las garrapatas, por su parte, eran vectores de Crimea-Congo, enfermedad de Lyme, fiebre recurrente y varias enfermedades rickettsiales. La red de transmisión era compleja y multifacética, y España se encontraba en el centro de una encrucijada epidemiológica donde el cambio climático, la movilidad global y la biología de los insectos convergían de formas cada vez más impredecibles.

La prevención sanitaria es fundamental, y existen vacunas recomendadas aunque no sean obligatorias
— Alfonso Rodríguez Morales, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero
Tras la pandemia de covid, deberíamos tener más conciencia sobre cómo las enfermedades se movilizan a través de los viajes y el impacto crítico de la vacunación
— Alfonso Rodríguez Morales
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