En Argentina, siete de cada diez muertes responden a enfermedades que, en muchos casos, podrían prevenirse o controlarse: las enfermedades no transmisibles causaron el 69,1% de los 376.405 fallecimientos registrados en 2024, según datos oficiales del Ministerio de Salud. Las dolencias cardiovasculares encabezan este peso silencioso desde hace casi tres décadas, seguidas por el cáncer y las afecciones renales. El mapa de la mortalidad no es uniforme: entre Misiones y Jujuy existe una brecha de casi el doble en las tasas ajustadas, revelando que el lugar donde se nace sigue siendo, en parte, una
Enfermedades no transmisibles causan 7 de cada 10 muertes en Argentina
Casi 260.000 argentinos mueren cada año por condiciones que podrían haberse evitado
¿Por qué importa que el 69% de las muertes sean por enfermedades no transmisibles? ¿No siempre ha sido así?
Importa porque estas enfermedades son, en gran medida, prevenibles. No son como una infección que te golpea sin aviso. Son el resultado de años de factores de riesgo: dieta, sedentarismo, estrés, acceso a atención médica. El 69% significa que casi 260.000 argentinos mueren cada año por condiciones que podrían haberse evitado o controlado mejor.
Pero el boletín dice que la mortalidad disminuye 1,2% anualmente. ¿Eso es progreso real o apenas un cambio estadístico?
Es progreso, aunque leve. Significa que algo está funcionando. Pero con casi 376.000 muertes en 2024, el cambio es incremental.
¿Por qué Misiones tiene casi el doble de muertes que Jujuy?
Eso es lo preocupante. Las diferencias provinciales sugieren desigualdades profundas en acceso a salud, prevención y control de factores de riesgo. Misiones está en 603,2 por cada 100.000 habitantes; Jujuy en 305,5.
Pero esos números están ajustados por edad, ¿verdad? Entonces no es que Misiones tenga una población más vieja.
Exacto. El ajuste elimina ese sesgo. La diferencia es real y probablemente refleja acceso desigual a servicios de salud, educación sobre prevención, y capacidad de controlar la hipertensión, el colesterol y otros factores de riesgo.
¿Qué es lo más sorprendente de estos datos?
Que la insuficiencia cardíaca cause una de cada cuatro muertes cardiovasculares, y que afecte más a las mujeres que a los hombres. Es un dato que se mantiene constante desde años previos.
¿Pero sabemos por qué las mujeres tienen tasas más altas de insuficiencia cardíaca?
El boletín no lo explica. Solo presenta los números. Podría estar relacionado con cómo se diagnostica, cómo se trata, o diferencias biológicas reales. Eso requeriría investigación adicional.
¿Qué deberíamos estar mirando ahora?
Las provincias con tasas más altas, como Misiones, Chaco y Formosa. Si queremos reducir esa mortalidad, tenemos que entender qué está pasando allí y por qué la Ciudad de Buenos Aires logra tasas tan inferiores.
Il Polso
- Casi 260.000 personas mueren cada año en Argentina por enfermedades crónicas que en muchos casos son prevenibles, una cifra que convierte a las ENT en la principal emergencia silenciosa del sistema de salud.
- Las enfermedades cardiovasculares concentran el 40,4% de esas muertes, con la insuficiencia cardíaca como protagonista, afectando de manera desproporcionada a las mujeres mayores de 65 años.
- La geografía agrava la inequidad: Misiones duplica casi la tasa de mortalidad de Jujuy, exponiendo abismos en el acceso a prevención y atención médica entre provincias.
- La mortalidad por ENT desciende un 1,2% anual en promedio, una señal débil pero real de que algunas intervenciones están surtiendo efecto, aunque insuficiente frente a la magnitud del problema.
- Tres jurisdicciones clave —Buenos Aires, la Ciudad y Entre Ríos— aún no entregaron sus datos de 2025, dejando incompleto el panorama nacional y dificultando la respuesta oportuna.
En Argentina, siete de cada diez muertes responden a enfermedades que, en muchos casos, podrían prevenirse o controlarse: las enfermedades no transmisibles causaron el 69,1% de los 376.405 fallecimientos registrados en 2024, según datos oficiales del Ministerio de Salud. Las dolencias cardiovasculares encabezan este peso silencioso desde hace casi tres décadas, seguidas por el cáncer y las afecciones renales. El mapa de la mortalidad no es uniforme: entre Misiones y Jujuy existe una brecha de casi el doble en las tasas ajustadas, revelando que el lugar donde se nace sigue siendo, en parte, una sentencia sobre cómo se muere.
En Argentina, siete de cada diez muertes tienen un origen que podría prevenirse o controlarse. Los datos oficiales del Ministerio de Salud correspondientes a 2024 confirman que las enfermedades no transmisibles —cardiovasculares, cáncer, diabetes y afecciones renales— fueron responsables del 69,1% de los 376.405 fallecimientos del año. Este patrón se mantiene sin interrupciones desde 1997, con la única excepción del período en que el Covid-19 alteró temporalmente las estadísticas.
Las enfermedades del corazón lideran la lista con el 40,4% de las muertes por ENT. Dentro de ese grupo, la insuficiencia cardíaca provoca una de cada cuatro muertes cardiovasculares, y afecta más a las mujeres (27,5%) que a los varones (22,8%). En los hombres predominan las isquemias, mientras que en las mujeres la insuficiencia cardíaca ocupa el primer lugar. El cáncer causa el 23% de las muertes por ENT, seguido por la enfermedad renal (3,7%), la diabetes (3,4%) y las patologías respiratorias crónicas (2,4%).
La edad también traza fronteras claras: hasta los 34 años, las lesiones son la principal causa de muerte; entre los 35 y 64, los tumores toman el liderazgo; recién a partir de los 65 las enfermedades cardiovasculares dominan el cuadro. A partir de los 50, los hombres mueren más que las mujeres por enfermedades crónicas, aunque la reducción anual de mortalidad es levemente mayor en ellos.
El territorio dibuja un mapa profundamente desigual. Ajustadas por edad, las tasas de mortalidad van de 305,5 por cada 100.000 habitantes en Jujuy a 603,2 en Misiones —casi el doble—, seguida por Chaco, San Luis y Formosa. La Ciudad de Buenos Aires registra 315,7, y la tasa nacional promedio se sitúa en 561,6 por cada 100.000.
El nuevo Boletín de Mortalidad por ENT del Ministerio documenta una disminución anual promedio del 1,2%, señal de que algunas intervenciones funcionan. Sin embargo, con casi 260.000 muertes anuales atribuibles a enfermedades en gran parte prevenibles, el desafío sigue siendo monumental. Tres provincias —Buenos Aires, la Ciudad y Entre Ríos— aún no entregaron sus datos de 2025, lo que impide cerrar el panorama nacional de ese año.
En Argentina, siete de cada diez muertes tienen un origen que podría prevenirse o controlarse. Así lo revelan los datos oficiales que el Ministerio de Salud acaba de difundir: durante 2024, las enfermedades no transmisibles —cardiovasculares, cáncer, diabetes, afecciones renales— fueron responsables del 69,1% de los 376.405 fallecimientos registrados en el país. Este patrón no es nuevo. Desde 1997, estas dolencias crónicas dominan las estadísticas de mortalidad argentina, con la única excepción del período en que el Covid-19 alteró temporalmente el panorama.
Las enfermedades del corazón encabezan esta lista letal. Representan el 40,4% de todas las muertes por enfermedades no transmisibles, una proporción que refleja décadas de tendencia constante. Dentro de este grupo, la insuficiencia cardíaca —cuando el corazón pierde su capacidad de bombear sangre adecuadamente— causa una de cada cuatro muertes cardiovasculares. Las obstrucciones vasculares, conocidas como isquemias, ocupan el segundo lugar, seguidas por los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades hipertensivas. El cáncer, por su parte, provoca el 23% de las muertes por enfermedades no transmisibles, dejando atrás a la enfermedad renal (3,7%), la diabetes (3,4%) y las patologías respiratorias crónicas (2,4%).
Los números varían según el sexo. En los hombres prevalecen las isquemias, que representan el 25,2% de sus muertes cardiovasculares, seguidas por la insuficiencia cardíaca con el 22,8%. En las mujeres, el orden se invierte: la insuficiencia cardíaca lidera con el 27,5%, mientras que las isquemias ocupan el segundo lugar con el 18,3%. Los accidentes cerebrovasculares mantienen posiciones similares en ambos sexos —alrededor del 17% en hombres y 16,5% en mujeres—, al igual que las enfermedades hipertensivas, que afectan ligeramente más a las mujeres. A partir de los 50 años, los hombres mueren más que las mujeres por enfermedades crónicas, aunque la disminución anual de la mortalidad es levemente superior en ellos (1,4%) que en ellas (1%).
La geografía del país dibuja un mapa desigual de mortalidad. Cuando se ajustan los datos por edad para eliminar sesgos demográficos, las tasas de muerte por enfermedades no transmisibles oscilan entre 305,5 por cada 100.000 habitantes en Jujuy y 603,2 en Misiones. Esta diferencia de casi el doble refleja disparidades profundas en el acceso a la salud, la prevención y el control de factores de riesgo. Misiones encabeza la lista de provincias con mayor mortalidad, seguida por Chaco (489,2 por cada 100.000), San Luis (475,1) y Formosa (465,7). En el extremo opuesto, la Ciudad de Buenos Aires registra 315,7 por cada 100.000 habitantes, y Chubut 348. La tasa nacional promedio se sitúa en 561,6 por cada 100.000 habitantes.
La edad determina qué enfermedades matan. Entre los 1 y 34 años, las lesiones ocupan el primer lugar. Entre los 35 y 64 años, los tumores se convierten en la principal causa de muerte. Recién a partir de los 65 años, las enfermedades cardiovasculares toman el liderazgo. Este cambio refleja cómo el riesgo se acumula con el tiempo y cómo diferentes etapas de la vida enfrentan amenazas distintas.
El Ministerio de Salud actualizó estos datos a partir de las estadísticas vitales de 2024, el último año con información completa disponible. Tres jurisdicciones —la provincia de Buenos Aires, la Ciudad y Entre Ríos— aún no han entregado sus datos para 2025, lo que impide cerrar las estadísticas nacionales de ese año. El análisis forma parte del nuevo Boletín de Mortalidad por Enfermedades No Transmisibles, que documenta una disminución anual promedio de la mortalidad del 1,2% en la población general. Aunque el descenso es leve, sugiere que algunas intervenciones están funcionando. Sin embargo, con casi 260.000 muertes anuales atribuibles a enfermedades que en muchos casos son prevenibles o controlables, el desafío de salud pública sigue siendo monumental.
Citazioni salienti
Las enfermedades cerebrovasculares y las hipertensivas mantienen posiciones similares en ambos sexos— Ministerio de Salud de la Nación