En los márgenes de una ciudad transformada por el tiempo y la especulación, dos actores de generaciones distintas se reencuentran en un escenario para explorar qué significa rebelarse de verdad. 'Verborrea', la nueva obra de Pablo Remón, usa el punk de los noventa como espejo para interrogar el presente: quién hereda genuinamente una actitud de resistencia y quién simplemente se apropia de su estética para invertir su sentido. La pregunta no es solo musical ni teatral; es una pregunta sobre la memoria, la educación y el tipo de mundo que cada generación decide construir o destruir.
Elejalde y Cámara reviven el punk en escena: «Recuperar el franquismo no es contestación»
Recuperar los 40 años oscuros del franquismo no es contestación punk
¿Por qué Elejalde se enfada tanto cuando habla de la ultraderecha y el punk? ¿Es solo una cuestión de definiciones?
No, es que para él el punk tiene una dirección moral clara. Es gente que quiere mejorar el mundo, que sueña con una utopía. Lo contrario es simplemente retrógrado.
Pero ¿cómo sabemos que eso es lo que el punk "era" en los noventa? ¿Lo dice Elejalde porque lo vivió, o porque es lo que cree que debería haber sido?
Entiendo. Entonces, ¿por qué estos dos actores vuelven al teatro ahora, después de años en cine?
Porque Remón les ofrece algo que el cine comercial no les da. Cámara dice que solo le llegaban propuestas bonitas pero en las que no se veía a sí mismo.
Aunque hay que notar que Cámara acaba de ganar un premio importante en cine. Así que no es que el cine le haya fallado completamente.
¿Qué significa que el punk sea una "actitud vital que atraviesa épocas"?
Que no es solo música de los noventa. Elejalde ve a Teresa de Jesús o Fray Luis de León como punkis también, gente que se rebelaba contra lo establecido.
Eso es una lectura muy generosa de la historia. No sabemos si Remón o Elejalde creen realmente eso o si es una forma de elevar la obra por encima de lo anecdótico.
¿Hay algo que no sepamos sobre por qué estos dos actores funcionan tan bien juntos?
La complicidad es evidente. Ya trabajaron juntos en Vania x Vania. Parecen hermanos de verdad, según la nota.
Pero eso es observación, no explicación. No sabemos qué es lo que Remón ve en ellos, o si simplemente es que se llevan bien y eso se nota en escena.
The Pulse
- La ultraderecha española se ha apropiado del lenguaje punk como forma de contestación, y Elejalde lo denuncia como una perversión que confunde rebeldía con reacción.
- Dos actores de 52 y 59 años ensayan en Matadero Madrid la historia de una banda ficticia de los noventa, pero el dolor y la nostalgia que emergen son completamente reales.
- El punk de la obra no se queda en los garitos: Remón lo conecta con Teresa de Jesús, Fernando de Rojas y Fray Luis de León, elevándolo a actitud vital que atraviesa siglos.
- Cámara y Elejalde encarnan además un cambio de paradigma en la industria española: la barrera entre teatro y cine se ha roto, y Javier Bardem debutará en los escenarios este otoño.
- Bajo la camioneta destartalada que preside el escenario late una pregunta sin respuesta fácil: ¿qué queda de la mejor época de tu vida cuando el mundo que la hizo posible ha desaparecido?
En los márgenes de una ciudad transformada por el tiempo y la especulación, dos actores de generaciones distintas se reencuentran en un escenario para explorar qué significa rebelarse de verdad. 'Verborrea', la nueva obra de Pablo Remón, usa el punk de los noventa como espejo para interrogar el presente: quién hereda genuinamente una actitud de resistencia y quién simplemente se apropia de su estética para invertir su sentido. La pregunta no es solo musical ni teatral; es una pregunta sobre la memoria, la educación y el tipo de mundo que cada generación decide construir o destruir.
Los garitos punk del centro de Madrid han migrado a la periferia, empujados por la especulación como tantas otras cosas vivas. En Matadero Madrid, Israel Elejalde y Javier Cámara ensayan 'Verborrea', la nueva obra de Pablo Remón sobre dos hermanos que formaron una banda en los noventa. El reparto lo completan Marta Nieto y Emilio Tomé, y el estreno llega este jueves.
Elejalde, de 52 años, vivió aquella época con sus propias contradicciones: era heavy pero escuchaba a Mecano a escondidas para que su pandilla no lo descubriera. Cámara, de 59, observaba desde la barrera una energía que le parecía demasiado violenta, hasta que comprendió que detrás de los gritos había una fragilidad extrema. 'Necesitaban ponerse violentos porque no les escuchaban', reflexiona.
En la obra, los hermanos crecen bajo la sombra del Valle de los Caídos y un padre franquista. El personaje de Elejalde conversa con Robe Iniesta de Extremoduro y llega a una conclusión que expande el punk más allá de la música: Fernando de Rojas, Teresa de Jesús y Fray Luis de León eran también punkis, una actitud vital que atraviesa generaciones.
Esa conclusión choca frontalmente con la ultraderecha que hoy se proclama antisistema. Elejalde no tiene dudas: el punk sueña con mejorar el mundo, no con recuperar una sociedad patriarcal de vencidos y vencedores. 'Es un enorme fracaso de la educación de este país que haya gente que crea que recuperar los 40 años oscuros del franquismo sea una forma de contestación punk'.
Fuera del escenario, ambos actores representan un modelo nuevo: alternar teatro y cine sin miedo ni prejuicios. Cámara recuerda los recelos cuando las estrellas de cine se acercaban a los escenarios, algo impensable en Londres o Nueva York. Elejalde añade que la barrera ya se está rompiendo en España: Javier Bardem debutará en el teatro este otoño. Sobre el escenario de Matadero, una camioneta destartalada condensa toda esa nostalgia. Y el personaje de Cámara la resume en una sola frase: 'La mejor época de mi vida fue cuando, de niño, me echaba las siestas con mi madre'.
Los garitos punk que alguna vez palpitaron en el centro de Madrid han migrado hacia la periferia, desplazados por la especulación inmobiliaria como tantas otras cosas vivas en la ciudad. En una sala contigua al escenario de Matadero Madrid, Israel Elejalde y Javier Cámara ensayan la historia de dos hermanos que formaron una banda llamada Verborrea en los noventa. La obra, también titulada Verborrea, es del dramaturgo y director Pablo Remón, y se estrena este jueves con un reparto que completan Marta Nieto y Emilio Tomé. Aunque la trama es ficción, el contexto es totalmente reconocible para quienes fueron jóvenes en aquellas décadas: una época en la que el punk era mucho más que música, era un movimiento de reacción, de lucha, de rechazo frontal a la sociedad tradicional.
Elejalde, de 52 años, vivió aquellos años como testigo directo, aunque con sus propias contradicciones. "Yo era heavy, pero tenía una gran contradicción: me gustaba Mecano. Iba a sus conciertos sin decírselo a mi pandilla, a escondidas, porque me hubieran matado", bromea. Cámara, de 59 años, recuerda su posición más desde la barrera: era espectador de aquella energía brutal que le resultaba demasiado violenta, pero con el tiempo comprendió que detrás de las palabrotas y la agresión había una fragilidad y sensibilidad extrema. "Necesitaban gritar, necesitaban ponerse violentos porque no les escuchaban", reflexiona.
La obra de Remón sitúa a los hermanos criados en el Valle de los Caídos, bajo la sombra de un padre franquista cuyo eco retumba durante toda la función. El personaje de Elejalde, Segis, tiene una conversación con Robe Iniesta de Extremoduro, músico que encarnaba aquellos valores aunque no fuera estrictamente punk. Tras el encuentro, Segis se pregunta qué significa ser punk, y llega a una conclusión que eleva el movimiento más allá de lo musical: Fernando de Rojas, Teresa de Jesús, Fray Luis de León, todos ellos eran punkis en definitiva, una actitud vital que atraviesa épocas y generaciones.
Pero ¿qué hubiera pensado Robe de esa ultraderecha que hoy se proclama antisistema y que algunos denominan "el nuevo punk"? Elejalde se revuelve ante la pregunta. El punk, sostiene, se mueve en los márgenes, es gente que sueña con una utopía y lucha para mejorar el mundo. Lo otro es un movimiento retrógrado que intenta recuperar una sociedad de vencidos y vencedores, patriarcal, donde el servilismo lo ocupa todo. "Han sido inteligentes al apropiarse de esa palabra, pero eso no es punk, eso es querer cambiar el mundo para hacerlo peor. Es un enorme fracaso de la educación de este país que haya gente que crea que recuperar los 40 años oscuros del franquismo sea una forma de contestación punk".
Esta entrevista se desarrolla días antes de que Cámara viaje a San Sebastián para recoger la Concha de Plata a la mejor interpretación de reparto por su papel en Cinco minutos, dirigida por Javier Ruiz Caldera. El actor pasó años alejado de los escenarios, absorbido por el cine y la televisión, hasta que conoció a Pablo Remón y tuvo una corazonada. Cuando Remón lo llamó para Los farsantes en 2022, Cámara aceptó sin haber leído la obra, algo que enfadó a su representante pero que resultó acertado: el elenco incluía a Bárbara Lennie, Francesco Carril y Nuría Mencía. Eso era garantía. Los farsantes fue un éxito, y más aún Vania x Vania en 2024, una doble versión del clásico de Chéjov donde coincidió con Elejalde.
Ambos actores representan un nuevo modelo que no tiene miedo a alternar escenarios con pantallas, algo impensable hace una década. Elejalde recuerda llegar a sus primeros rodajes y escuchar al director decirle: "Oye, di las cosas normal, ¡eh! No como en el teatro". "¿Cómo que normal? ¿Hace cuántos años que no vas al teatro?", pensaba. El teatro se ha modernizado, igual que el cine y la televisión. Esa barrera se ha roto. Cámara, por su parte, sintió muchos prejuicios cuando pasó del cine al teatro. "Cuando uno de cine se pasaba al teatro, mucha gente decía: 'Ya verás, este que se ha creído'. Pero tú vas a Londres o Nueva York y ves que los teatros, tanto públicos como privados, están llenos de estrellas de cine". Elejalde añade que eso también está cambiando: Javier Bardem va a debutar en el teatro este otoño.
Sobre el escenario de Matadero, una camioneta destartalada contiene toda la nostalgia y el dolor de una etapa de esplendor punk devorada por el tiempo. El personaje de Cámara resume el viaje en una frase cargada de pólvora: "La mejor época de mi vida fue cuando, de niño, me echaba las siestas con mi madre".
Notable Quotes
El punk se mueve en los márgenes, es gente que sueña con una utopía y que lucha para mejorar el mundo. Lo otro es un movimiento retrógrado que simplemente intenta recuperar una sociedad de vencidos y vencedores.— Israel Elejalde
Cuando uno de cine se pasaba al teatro, mucha gente decía: 'Ya verás, este que se ha creído'. Pero tú vas a Londres o Nueva York y ves que los teatros están llenos de estrellas de cine.— Javier Cámara