El Virgen del Rocío prepara su unidad de máximo aislamiento ante la alerta de hantavirus

Si se transmite, puede poner en riesgo la vida del sanitario
El director de Enfermedades Infecciosas explica por qué la protección del personal es clave en estas unidades de máximo aislamiento.

Sevilla cuenta con una de las siete Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) de España, ubicada en el Virgen del Rocío desde 2014. La unidad dispone de presión negativa, filtros HEPA, esclusas de seguridad y protocolos estrictos, operada por 50 profesionales que trabajan voluntariamente con formación continua.

  • Sevilla alberga una de las siete UATAN de España, ubicada en el Virgen del Rocío desde 2014
  • La unidad dispone de presión negativa, filtros HEPA, esclusas de seguridad y es operada por 50 profesionales voluntarios
  • Ha sido activada para casos de ébola sospechoso, Covid-19 y fiebre hemorrágica Crimea-Congo confirmada en 2024
  • España es el único país de Europa sin especialidad MIR reconocida en Enfermedades Infecciosas

El Hospital Virgen del Rocío alberga una de las siete UATAN de España, infraestructuras de máximo aislamiento activadas ante el brote de hantavirus en un crucero antártico. La unidad, creada en 2014 durante la crisis del ébola, está lista para recibir casos derivados por Sanidad.

Un crucero atrapado en aguas antárticas con un brote de hantavirus a bordo ha vuelto a encender las luces sobre las instalaciones más secretas y especializadas del sistema sanitario español. En Sevilla, el Hospital Universitario Virgen del Rocío alberga una de las siete Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel que existen en todo el país, espacios diseñados para contener infecciones devastadoras, altamente contagiosas y sin cura conocida. Esta semana, mientras el mundo observa la situación en el MV Hondius, los equipos del Virgen del Rocío han comenzado los preparativos por si el Ministerio de Sanidad necesitara derivar algún caso hacia Sevilla.

La unidad sevillana es una de las pocas en España. Las otras seis se distribuyen entre Madrid, que cuenta con dos—una en el Instituto Carlos III y otra en el Hospital Gómez-Ulla—, Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana y Canarias. Barcelona dispone de tres camas en su unidad del Hospital Clínic. Sevilla funciona habitualmente con una sola cama de máxima complejidad, activada cuando surge la amenaza de virus hemorrágicos o patógenos de riesgo biológico extremo. La infraestructura nació en 2014, durante la crisis mundial del ébola, aunque el hospital ya había inaugurado un área de aislamiento especial años antes, en 2006, para enfermedades respiratorias transmisibles de alto riesgo.

José Miguel Cisneros, director de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Virgen del Rocío, recuerda cómo aquella alarma internacional llevó a la decisión de preparar hospitales españoles. Dos misioneros infectados llegaron a España desde África occidental, y la sociedad vivía en pánico. La unidad sevillana se localiza en la sexta planta del Hospital General, al final del pasillo del área de Enfermedades Infecciosas. Desde su creación ha permanecido operativa y ha sido utilizada en varias ocasiones críticas: primero para una sanitaria con sospecha de ébola tras regresar de Sierra Leona—caso que se descartó—, luego durante la pandemia de Covid-19 cuando el primer paciente sospechoso en Andalucía fue trasladado allí, y en 2024 para el primer caso andaluz confirmado de fiebre hemorrágica Crimea-Congo, una enfermedad transmitida por garrapatas con elevada mortalidad.

La habitación funciona como una fortaleza biológica. Dispone de presión negativa que impide que el aire potencialmente contaminado escape hacia el exterior. Filtros HEPA limpian el aire con máxima eficiencia. Las ventanas y puertas permanecen perfectamente selladas. Existen sistemas de monitorización que permiten observar al paciente desde fuera de la habitación, y esclusas de seguridad donde el personal coloca y retira sus equipos de protección. Los protocolos son extremadamente estrictos. Cisneros subraya que aunque el hantavirus tiene una capacidad de transmisión muy inferior a la del coronavirus—"si esto fuera coronavirus, todo el barco estaría infectado"—, sí existe contagio entre personas en contactos estrechos y prolongados, lo que exige que estos pacientes sean atendidos en unidades de máxima seguridad.

La protección del personal es fundamental. "Aquí no hablamos de una gripe; si se transmite, puede poner en riesgo la vida del sanitario", explica Cisneros. La unidad funciona gracias a un equipo multidisciplinar de alrededor de 50 profesionales—médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, personal de limpieza y especialistas de UCI—que trabajan de forma voluntaria y reciben formación continua. Se entrenan específicamente en cómo ponerse y quitarse el equipo de protección de manera correcta, cómo coordinarse en las entradas y salidas, y cómo atender a pacientes en estado extremadamente grave.

Actualmente, la habitación se utiliza para otros pacientes infecciosos, como casos de tuberculosis activa, pero puede reactivarse de forma inmediata si surge la necesidad. El funcionamiento de las siete UATAN españolas está coordinado a nivel nacional. Si hubiera múltiples pacientes, se distribuirían uno en cada unidad. El Virgen del Rocío ya está haciendo todas las preparaciones para ofrecerla al ministerio si aparecieran nuevos casos derivados del brote antártico.

Cisneros aprovecha además para reclamar algo que lleva años esperando: la creación definitiva de la especialidad MIR de Enfermedades Infecciosas. "España sigue siendo el único país de Europa sin esta especialidad reconocida", lamenta. Llevan cuatro años esperando desde que un real decreto permitió crearla. Mientras en otros países europeos los pacientes son tratados por infectólogos con formación reglada específica, en España muchos profesionales deben formarse de manera autodidacta. "Nosotros seguimos haciendo nuestro trabajo y atendiendo a estos pacientes, pero esperamos que la administración haga también el suyo", concluye.

Si esto fuera coronavirus, todo el barco estaría infectado. No tiene nada que ver. Pero precisamente porque existe transmisión entre personas, estos pacientes deben atenderse en unidades de alta seguridad.
— José Miguel Cisneros, director de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Virgen del Rocío
España sigue siendo el único país de Europa sin esta especialidad reconocida. Llevamos cuatro años esperando después del real decreto que permitía crearla.
— José Miguel Cisneros
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué una unidad como esta necesita estar tan blindada si el hantavirus no se transmite como el coronavirus?

Model

Porque aunque la transmisión es limitada, cuando ocurre entre personas en contacto estrecho y prolongado, el virus puede ser mortal. No es sobre el número de contagios; es sobre las consecuencias si uno ocurre.

Inventor

¿Cuántas veces ha tenido que activarse realmente esta unidad desde 2014?

Model

Pocas veces, pero cada una ha sido crítica. Un caso sospechoso de ébola, el primer paciente de Covid en Andalucía, un caso confirmado de Crimea-Congo. La mayoría del tiempo está lista pero inactiva, esperando.

Inventor

¿Qué significa que 50 personas trabajen allí voluntariamente?

Model

Significa que nadie está obligado. Estos profesionales eligen exponerse a los patógenos más peligrosos del mundo porque creen que es necesario. Reciben formación continua, pero el riesgo es real.

Inventor

¿Por qué España no tiene una especialidad MIR en Enfermedades Infecciosas?

Model

Es una anomalía europea. Mientras otros países forman infectólogos de manera reglada, aquí muchos aprenden solos. Llevamos años pidiendo que se reconozca oficialmente.

Inventor

Si llegara un caso de hantavirus a Sevilla, ¿cuánto tiempo tardarían en activar la unidad?

Model

Inmediatamente. Está diseñada para reactivarse en cuestión de horas. El equipo ya conoce los protocolos. Lo que falta es que el ministerio haga el derivación.

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