En el umbral entre la atrocidad y el olvido, decenas de mujeres israelíes sufrieron violaciones sistemáticas durante el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, un crimen documentado con testimonios desgarradores que, sin embargo, encontró un silencio casi unánime en las instituciones internacionales de derechos humanos y entre políticos progresistas occidentales. Lo que este silencio revela no es solo una falla burocrática, sino una pregunta más antigua y más incómoda: ¿a quién le pertenece la protección de la dignidad humana, y quién decide cuándo aplicarla?
El silencio selectivo sobre violaciones: por qué se minimizaron los abusos sexuales de Hamas
Las víctimas fueron silenciadas dos veces: primero por Hamas, después por el silencio institucional
¿Por qué crees que estas organizaciones de derechos humanos tardaron tanto en responder, o simplemente no respondieron?
El patrón sugiere que hay una jerarquía invisible de cuyas víctimas merecen atención. Cuando la víctima es israelí, el silencio se vuelve selectivo.
Pero tenemos que ser cuidadosos aquí. ¿Tenemos declaraciones públicas de Human Rights Watch o Amnistía explicando por qué no cubrieron esto? ¿O estamos infiriendo silencio de la ausencia de cobertura?
Es una buena pregunta. Lo que sabemos es que ONU Mujeres tardó ocho semanas. Eso es un hecho. El resto es el patrón que emerge cuando comparas cómo respondieron a otras atrocidades.
¿Y los políticos progresistas? ¿Jayapal estaba siendo equilibrada o evasiva?
Ella misma lo demostró. Cuando se le preguntó directamente sobre las violaciones de Hamas, cambió el tema a Israel. Bash tuvo que insistir tres veces.
Aunque justo es decir que Jayapal sí condenó a Hamas al principio. La pregunta es si "equilibrio" es una excusa legítima para no hablar específicamente de un crimen específico.
¿Entonces el problema es que nadie está diciendo que las violaciones de Hamas estén bien?
No. El problema es que cuando las víctimas son judías, el impulso es inmediato a contextualizar, a equilibrar, a cambiar de tema. Con otras víctimas, ese impulso no aparece.
Eso es lo que el artículo afirma. Pero necesitamos ser honesto: ¿tenemos datos sobre cómo estas organizaciones respondieron a violaciones en otros conflictos? ¿O es una comparación implícita?
Es implícita. Pero el contraste con Gaza es claro: docenas de comunicados sobre la guerra, ninguno sobre las violaciones.
¿Y eso qué significa para las víctimas ahora?
Significa que su trauma fue documentado pero no legitimado por las instituciones que supuestamente existen para proteger a las mujeres.
Il Polso
- Supervivientes y trabajadores de emergencia describieron ante la ONU escenas de mutilación genital, violaciones en grupo y cuerpos irreconocibles, testimonios que exigían una respuesta urgente del mundo.
- ONU Mujeres tardó ocho semanas en emitir una declaración vaga; Human Rights Watch publicó decenas de comunicados sobre Gaza sin mencionar las violaciones; Amnistía Internacional guardó silencio total.
- La congresista Pramila Jayapal, confrontada en vivo por CNN, reconoció las violaciones brevemente y de inmediato desvió la conversación hacia Israel, dejando sin respuesta la pregunta sobre Hamas.
- La profesora Yifat Bitton denunció que las víctimas fueron 'silenciadas dos veces': primero por sus agresores, y luego por las mismas organizaciones creadas para defenderlas.
- El senador Chuck Schumer vinculó este patrón con el antisemitismo histórico, evocando la advertencia de Abba Eban sobre el doble rasero que persigue a los judíos a través de los siglos.
En el umbral entre la atrocidad y el olvido, decenas de mujeres israelíes sufrieron violaciones sistemáticas durante el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, un crimen documentado con testimonios desgarradores que, sin embargo, encontró un silencio casi unánime en las instituciones internacionales de derechos humanos y entre políticos progresistas occidentales. Lo que este silencio revela no es solo una falla burocrática, sino una pregunta más antigua y más incómoda: ¿a quién le pertenece la protección de la dignidad humana, y quién decide cuándo aplicarla?
El 7 de octubre de 2023, el ataque de Hamas contra Israel dejó, entre sus atrocidades documentadas, un patrón de violaciones sexuales sistemáticas contra mujeres israelíes. En los meses siguientes, ese capítulo específico del horror fue tratado con un silencio llamativo por parte de organismos internacionales y figuras políticas progresistas.
La tensión se hizo visible cuando la periodista Dana Bash, de CNN, preguntó a la congresista demócrata Pramila Jayapal por qué tantas voces progresistas habían evitado condenar explícitamente las violaciones cometidas por Hamas. Jayapal las condenó brevemente, pero de inmediato pivotó hacia críticas a Israel. Al ser presionada, respondió que era necesario ser "equilibrado" e incluir también los agravios contra palestinos, esquivando la pregunta original sin responderla.
En una conferencia en la sede de la ONU en Nueva York, los testimonios fueron devastadores. Una oficial de la policía israelí citó a un sobreviviente de la masacre de Nova describiendo cuerpos mutilados y víctimas con la pelvis rota. Una reservista del ejército relató haber encontrado en la morgue indicios de mutilación genital deliberada. Un paramédico de ZAKA describió mujeres con objetos clavados en sus cuerpos, tan brutalizadas que no podían ser identificadas.
Pese a ello, las instituciones diseñadas para proteger a las mujeres respondieron con indiferencia o tardanza. ONU Mujeres esperó ocho semanas para emitir una declaración superficial. Human Rights Watch publicó decenas de comunicados sobre la guerra sin mencionar las violaciones. Amnistía Internacional no publicó nada identificable al respecto. La Organización Nacional de Mujeres, al condenar "la violación como arma de guerra", omitió mencionar a Hamas.
La profesora Yifat Bitton resumió la paradoja con precisión: las víctimas habían sido silenciadas dos veces. El senador Chuck Schumer conectó este patrón con lo que llamó "el aguijón de la doble moral", recordando la advertencia del diplomático israelí Abba Eban sobre los estándares distintos que históricamente se aplican a los judíos. El artículo concluye con una constatación amarga: los principios que el mundo proclama universales —escuchar a toda víctima, no condicionar ninguna condena— parecen suspenderse cuando las víctimas son israelíes.
El 7 de octubre de 2023, Hamas lanzó un ataque masivo contra Israel que dejó miles de muertos. Entre las atrocidades documentadas estuvieron violaciones sexuales sistemáticas contra mujeres israelíes. Pero en los meses siguientes, ese aspecto del ataque recibió una cobertura notablemente escasa de parte de políticos progresistas occidentales y organizaciones internacionales de derechos humanos.
La brecha se hizo evidente en una entrevista televisiva cuando Dana Bash, de CNN, preguntó a la diputada demócrata Pramila Jayapal por qué tantas mujeres progresistas habían guardado silencio sobre los informes de violaciones generalizadas. Jayapal condenó brevemente lo que hizo Hamas, pero inmediatamente pivotó hacia la condena de Israel. Cuando Bash insistió en que estaba preguntando específicamente sobre Hamas, Jayapal respondió que ya había contestado, añadiendo que aunque la violación era "horrible", ocurre en situaciones de guerra y que era necesario ser "equilibrado" e incluir también los ultrajes contra palestinos. La respuesta fue un ejercicio de evasión que dejó sin respuesta la pregunta original.
Días después, en una conferencia en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, supervivientes y trabajadores de emergencia israelíes ofrecieron testimonios gráficos de lo que habían presenciado. Yael Richert, superintendente jefe de la policía nacional israelí, citó a un superviviente de la masacre de Nova rave describiendo escenas de cuerpos mutilados, mujeres sin ropa, y víctimas con la pelvis rota por violaciones repetidas. Una superviviente no identificada relató haber visto a una mujer siendo violada repetidamente mientras era pasada entre atacantes. Shari Mendes, arquitecta y reservista del ejército que ayudó a identificar cadáveres en la morgue militar, describió mutilación sistemática de rostros femeninos y lo que parecía ser una mutilación genital deliberada de un grupo de víctimas. Simcha Greinman, trabajador médico de urgencias de ZAKA, los equipos voluntarios de rescate israelíes, relató haber encontrado mujeres desnudas con objetos clavados en sus órganos femeninos y cuerpos tan brutalizados que no podían ser identificados.
Los testimonios fueron contundentes y específicos. Pero lo que sucedió después fue aún más revelador que los ataques mismos: el silencio de las instituciones que supuestamente existen para proteger a las mujeres. ONU Mujeres, el organismo de las Naciones Unidas con mandato de velar por los derechos de las mujeres en todo el mundo, tardó ocho semanas en emitir una declaración superficial diciendo que estaba "alarmada" por los informes de atrocidades de género. Human Rights Watch, que mantiene una página dedicada a los derechos de la mujer, publicó docenas de comunicados sobre la guerra en Gaza sin mencionar una sola palabra sobre las violaciones. Amnistía Internacional no publicó nada identificable sobre el tema en su sitio web. La Organización Nacional de Mujeres condenó los ataques del 7 de octubre el mismo día en que ocurrieron, pero cuando emitió un comunicado la semana pasada condenando "la violación como arma de guerra", no mencionó a Hamas.
Yifat Bitton, profesora de Derecho israelí, señaló que las víctimas habían sido "silenciadas dos veces": primero por Hamas el 7 de octubre, y después por el silencio de las propias organizaciones de la ONU a las que se confió el mandato de protegerlas. Había indicios claros de abusos sexuales desde los primeros momentos del ataque, y a mediados de noviembre había informes fidedignos de agresiones sexuales generalizadas. Aun así, la respuesta institucional fue lenta, superficial o inexistente.
El senador demócrata Chuck Schumer abordó el patrón en un discurso reciente, hablando del "aguijón de la doble moral" que dijo está en la raíz del antisemitismo. Recordó una anécdota de Abba Eban, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Israel, quien enfrentó a manifestantes de izquierda en Harvard diciendo: "Hemos vivido con el doble rasero a lo largo de los siglos. Siempre hay cosas que los judíos no podían hacer". A eso se puede añadir hoy: toda víctima de violencia sexual debe ser escuchada; ninguna condena de violación debe ir acompañada de calificativos; el silencio es violencia. Pero no cuando se trata de judíos.
Citazioni salienti
Parece como si la mutilación de los rostros de estas mujeres fuera un objetivo en sus asesinatos— Shari Mendes, arquitecta y reservista del ejército que identificó cadáveres
Las víctimas habían sido silenciadas dos veces: primero por Hamas, el 7 de octubre, y después por el silencio de las propias organizaciones de la ONU— Yifat Bitton, profesora de Derecho israelí