El peso sigue cayendo, y no hay señal clara de que vaya a detenerse
En las calles de La Habana, lejos de los registros oficiales, el peso cubano ha llegado esta semana a un umbral que pocos imaginaban posible: 500 unidades por cada dólar. Este mínimo histórico no es un accidente sino la culminación de seis años de erosión sostenida, agravada ahora por presiones externas que cortan el suministro de petróleo venezolano y endurecen el cerco estadounidense. La moneda de un pueblo es también el termómetro de su esperanza, y en Cuba ese termómetro sigue descendiendo.
- El peso cubano cayó un 15% solo en lo que va de 2026, tocando los 500 por dólar en el mercado informal, un nivel nunca antes registrado.
- Seis años de escasez crónica, inflación desbocada, apagones de días y colapso productivo han erosionado la confianza de los cubanos en su propia moneda.
- Washington endureció las restricciones petroleras y bloqueó los envíos de crudo venezolano, cortando una de las pocas arterias que aún alimentaban la economía de la isla.
- El Banco Central ha respondido con sucesivos ajustes cambiarios —24, 120, 410 y ahora 455 pesos por dólar— pero cada nueva tasa oficial es superada casi de inmediato por la realidad de la calle.
- La brecha de casi 50 pesos entre el tipo de cambio oficial flotante y el informal revela una desconfianza estructural que ningún decreto bancario ha logrado cerrar.
Esta semana, en los mercados informales de La Habana donde los cubanos cambian dinero lejos del Estado, el peso tocó un mínimo histórico: 500 unidades por dólar. La cifra la publica El Toque, el medio independiente cuya cotización es la que realmente orienta a economistas, comerciantes y ciudadanos de a pie. En lo que va de 2026, la moneda ya ha perdido el 15% de su valor frente al dólar.
Este desplome no surge de la nada. Es el resultado de seis años de crisis sostenida: escasez de productos básicos, inflación galopante, caída de la producción y apagones que se extienden por días. A eso se suma ahora la presión de Washington, que ha endurecido sus restricciones sobre el petróleo que llega a la isla y ha bloqueado los envíos de crudo venezolano que durante años sostuvieron la economía cubana.
El deterioro se aceleró tras el fracaso de la llamada Tarea Ordenamiento en 2021, una reforma monetaria que pretendía eliminar la doble moneda. Desde entonces, el Banco Central ha intentado responder con sucesivos ajustes: una tasa oficial de 24 pesos por dólar en 2021, luego 120 pesos para personas físicas en 2022, y en diciembre de 2024 un tercer tipo de cambio flotante que arrancó en 410 pesos y esta semana llegó a 455.
Aun así, esa tasa oficial está casi 50 pesos por debajo de lo que se cotiza en la calle. La brecha entre lo que el Estado declara y lo que el mercado exige refleja una desconfianza profunda y una desesperación creciente. Cada ajuste llega tarde, cada nueva tasa es rebasada por la realidad. Con las restricciones petroleras, el bloqueo sobre Venezuela y las medidas directas contra La Habana convergiendo al mismo tiempo, no hay señal clara de que la caída del peso vaya a detenerse.
El peso cubano tocó fondo esta semana. En las calles de La Habana, en los mercados informales donde los cubanos cambian dinero lejos de los ojos del Estado, la moneda local se depreció hasta alcanzar 500 unidades por cada dólar estadounidense. Es un mínimo histórico, según reportó el medio independiente El Toque, que publica diariamente la cotización que realmente importa en Cuba: la que usan los economistas, los comerciantes, la gente común que necesita saber cuánto vale su dinero.
La caída ha sido vertiginosa. En lo que va de 2026, el peso ha perdido el 15% de su valor frente al dólar. Pero esta cifra de esta semana no surge de la nada. Es el resultado de seis años de crisis económica sostenida, un período durante el cual Cuba ha enfrentado escasez crónica de productos básicos, inflación galopante, desplome de la producción y apagones que duran días. A esto se suma ahora una presión externa creciente: Washington ha endurecido sus restricciones sobre el petróleo que llega a la isla, y ha bloqueado los envíos de crudo venezolano que durante años fueron la sangre de la economía cubana.
La depreciación del peso en el mercado informal comenzó hace años, específicamente después del fracaso de la llamada Tarea Ordenamiento en 2021, una reforma monetaria que pretendía eliminar la doble moneda que había caracterizado la economía cubana. Desde entonces, el deterioro ha sido constante, pero se aceleró en los últimos meses. El régimen y el Banco Central de Cuba han intentado responder ajustando las tasas de cambio oficiales, pero sus esfuerzos han quedado rezagados frente a la realidad del mercado.
La arquitectura de tipos de cambio en Cuba se ha vuelto cada vez más compleja. En 2021, el gobierno fijó una tasa oficial de 24 pesos por dólar. Un año después, en agosto de 2022, esa tasa quedó reservada solo para empresas, mientras que se creó una nueva de 120 pesos para personas físicas y pequeños negocios. Luego, en diciembre de 2024, con la economía en recesión y la brecha entre el mercado oficial e informal ya insostenible, el Banco Central implementó un tercer tipo de cambio, este de carácter flotante, que comenzó en 410 pesos por dólar. Esta semana ese tipo de cambio oficial llegó a 455 pesos.
Pero incluso esa tasa oficial flotante está muy por debajo de los 500 pesos que se cotizan en la calle. La diferencia entre lo que el Estado dice que vale el dólar y lo que realmente vale en el mercado es ahora de casi 50 pesos, una brecha que refleja la desconfianza profunda en la moneda local y la desesperación de quienes necesitan divisas. Cada ajuste que hace el Banco Central llega tarde, cada nueva tasa oficial es rebasada rápidamente por la realidad económica. La incertidumbre que rodea a Cuba es ahora casi total: las restricciones petroleras estadounidenses, el bloqueo naval sobre Venezuela que impide que el crudo llegue a la isla, las medidas directas de Washington contra La Habana. Todo converge en una sola dirección: el peso sigue cayendo, y no hay señal clara de que vaya a detenerse.
Notable Quotes
El medio independiente El Toque reportó este nuevo valor tras una caída del 15% en lo que va del año respecto al dólar— Reportes de El Toque
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué importa tanto que el peso llegue a 500 por dólar? Es solo un número.
Porque ese número es el pulso de la economía. Cuando la moneda se deprecia así, significa que nadie confía en ella. Los cubanos están usando dólares para todo lo que pueden, porque saben que el peso pierde valor cada día.
¿Y por qué el mercado informal cotiza tan diferente del tipo de cambio oficial?
Porque el oficial es ficción. El gobierno fija precios que no reflejan la realidad. En la calle, donde la gente realmente compra y vende, el dólar cuesta mucho más. Es la diferencia entre lo que el Estado quiere que sea verdad y lo que es verdad.
¿Qué significa esto para una persona común en Cuba?
Significa que su dinero vale menos cada semana. Si tienes pesos, estás perdiendo poder adquisitivo constantemente. Si necesitas comprar algo importado, te cuesta cada vez más. Y si no tienes acceso a dólares, estás atrapado.
¿Cuándo comenzó realmente este problema?
Formalmente en 2021, cuando intentaron eliminar la doble moneda. Pero la crisis económica lleva seis años. El peso ha estado cayendo desde entonces, y ahora las presiones externas, el bloqueo petrolero, todo eso está acelerando el colapso.
¿Puede el Banco Central detener esto?
No parece probable. Cada vez que ajustan la tasa oficial, el mercado informal la supera en semanas. Es como intentar sostener una presa que ya está rota.