El oro sube por debilitamiento del dólar, pero la Fed limita ganancias

El dólar débil impulsa, pero las tasas altas frenan
La tensión que define el mercado del oro en octubre de 2022, atrapado entre dos fuerzas opuestas.
Mark

¿Por qué el dólar débil ayuda al oro si ambos son activos estadounidenses?

Mimi

Porque el oro se cotiza en dólares en los mercados globales. Cuando el dólar se debilita, los compradores extranjeros necesitan menos de su propia moneda para comprar la misma cantidad de oro. Es como si el precio bajara sin que realmente baje.

Luke

Pero ese efecto fue mínimo el lunes, ¿verdad? El oro subió solo 0.2%.

Mimi

Exacto. Eso es lo importante de la historia. El dólar débil debería haber impulsado más ganancias, pero la Fed las estaba sofocando.

Mark

¿Cómo sofoca la Fed el precio del oro?

Mimi

Cuando suben las tasas de interés, el oro se vuelve menos atractivo. No paga intereses. Entonces los inversores prefieren bonos o depósitos que sí generan rendimiento.

Luke

Pero espera, ¿la Fed realmente subió las tasas el lunes? ¿O solo el mercado esperaba que lo hiciera?

Mimi

Solo esperaba. La Fed ya había subido 75 puntos básicos en septiembre. El lunes, la segunda funcionaria de la Fed respaldó públicamente mantener tasas altas por más tiempo.

Mark

¿Y eso fue suficiente para frenar las ganancias del oro?

Mimi

Parece que sí. El analista Norman dijo explícitamente que las expectativas de nuevas alzas estaban limitando las ganancias.

Luke

Pero eso es una opinión de un analista, no un hecho confirmado. ¿Hay otras razones por las que el oro no subió más?

Mimi

Posiblemente. El oro ya había caído más del 8% en el trimestre anterior. Quizás el mercado simplemente estaba cansado.

Mark

¿Qué pasa ahora?

Mimi

Todo depende de los datos de nóminas y PMI que llegan el viernes. Si muestran debilidad, la Fed podría frenar sus aumentos, y el oro podría recuperarse.

  • El oro sube apenas un 0.2% mientras el dólar cede terreno, una victoria pequeña que llega después de su peor trimestre desde 2021.
  • La Reserva Federal actúa como techo invisible: cada señal de nuevas alzas de tasas recorta el atractivo de un metal que no paga intereses ni dividendos.
  • La segunda funcionaria de mayor rango en la Fed reforzó el viernes el mensaje de tasas altas por tiempo prolongado, enfriando cualquier entusiasmo alcista.
  • La plata lidera entre los metales preciosos con una subida del 2.1%, mientras el paladio y el platino también avanzan, mostrando un mercado de metales más matizado que el titular del oro.
  • El viernes próximo, los datos de nóminas no agrícolas y el PMI manufacturero decidirán si la Fed tiene razón para seguir apretando o si la economía ya da señales de ceder.

En los mercados globales del lunes, el oro encontró un respiro momentáneo en la debilidad del dólar, ese eterno barómetro de la confianza en el sistema financiero estadounidense. Sin embargo, la sombra de la Reserva Federal —con su determinación de enfriar la inflación a costa de encarecer el dinero— recordó a los inversores que el metal precioso navega hoy entre dos corrientes opuestas. El resultado fue una ganancia modesta, casi cautelosa, que refleja la incertidumbre de un mundo que aún no sabe si el remedio contra la inflación será más doloroso que la enfermedad misma.

El lunes, el oro avanzaba modestamente en los mercados globales: el metal spot ganaba un 0.2% para situarse en US$ 1,662.40 la onza, mientras los futuros estadounidenses permanecían casi sin cambios en US$ 1,672.30. El motor del movimiento era un dólar que cedía 0.3%, abaratando los lingotes para los compradores extranjeros y devolviendo algo de vida a un activo que había sufrido su peor trimestre desde marzo de 2021, con caídas superiores al 8% entre julio y septiembre.

Pero el optimismo tenía un techo bien definido. El analista independiente Ross Norman señalaba que, aunque la corrección del dólar ofrecía impulso, las expectativas de nuevas alzas de tasas por parte de la Reserva Federal frenaban las ganancias. El dilema era claro: un dólar débil favorece al oro, pero tasas más altas encarecen el costo de mantener un activo sin rendimiento. La Fed ya había subido su tasa de política en 75 puntos básicos por tercera vez consecutiva en septiembre, y su segunda funcionaria de mayor rango había respaldado públicamente la estrategia de mantener tasas elevadas durante un período prolongado.

Entre los demás metales preciosos, la plata destacaba con una subida del 2.1% hasta US$ 19.40 la onza, mientras el platino avanzaba 0.6% y el paladio saltaba 1.3%.

La mirada de los mercados apuntaba ya al viernes, cuando se publicarían los datos de nóminas no agrícolas y varias lecturas del PMI manufacturero. Esas cifras podrían redefinir el escenario: señales de debilidad económica podrían moderar la agresividad de la Fed y dar alas al oro; datos sólidos, en cambio, confirmarían que el banco central tiene margen —y razones— para seguir endureciendo su política monetaria.

El lunes, los precios del oro avanzaban en los mercados globales, impulsados por un dólar que perdía terreno frente a otras monedas. El oro spot cotizaba con una ganancia de 0.2%, alcanzando los US$ 1,662.40 la onza a las 08:52 GMT, mientras que los futuros estadounidenses se mantenían prácticamente sin cambios en US$ 1,672.30. El debilitamiento del dólar, que caía 0.3% en ese momento, hacía que los lingotes resultaran más accesibles para los compradores extranjeros, quienes necesitaban menos moneda extranjera para adquirir el metal precioso.

Pero la euforia tenía límites claros. Ross Norman, analista independiente, explicaba que aunque la corrección del dólar había proporcionado cierto impulso al oro, las expectativas de nuevos aumentos en las tasas de interés estadounidenses estaban frenando las ganancias. El mercado vivía una tensión: por un lado, un dólar débil favorecía la demanda de oro; por el otro, la perspectiva de tasas más altas hacía que mantener un activo sin rendimiento resultara cada vez más costoso para los inversores.

Esa presión venía directamente de la Reserva Federal. El viernes anterior, la segunda funcionaria de mayor rango en la Fed había respaldado públicamente el plan del banco central de mantener tasas de interés elevadas durante un período prolongado, una estrategia diseñada para contener la inflación. En septiembre, la Fed había elevado su tasa de política en 75 puntos básicos, el tercero de estos aumentos consecutivos de ese tamaño, y había señalado que vendrían más subidas importantes antes de que terminara el año.

El oro es particularmente vulnerable a estos movimientos. Cuando las tasas de interés suben, el costo de oportunidad de mantener oro —un metal que no genera intereses ni dividendos— se vuelve más atractivo comparado con otros activos. Los inversores pueden obtener rendimiento en bonos o depósitos, lo que hace que el oro pierda brillo. Los números lo confirmaban: durante el trimestre de julio a septiembre, los precios de los lingotes habían caído más del 8%, marcando su peor desempeño trimestral desde finales de marzo de 2021.

Mientras tanto, otros metales preciosos mostraban movimientos mixtos. La plata spot subía con más fuerza, ganando 2.1% para cotizar en US$ 19.40 la onza. El platino avanzaba 0.6% hasta US$ 864.13, y el paladio saltaba 1.3% para alcanzar US$ 2,184.91 la onza.

De cara al futuro, los mercados tenían la vista puesta en dos eventos económicos clave. El viernes se publicarían los datos de nóminas no agrícolas de Estados Unidos, un indicador fundamental para entender la fortaleza del mercado laboral estadounidense. Además, llegarían múltiples lecturas del PMI manufacturero, que ofrecerían pistas sobre la salud de la economía mundial. Estos números podrían inclinar la balanza: si mostraban debilidad económica, podrían aliviar las presiones inflacionarias y hacer que la Fed moderara su agresividad en las tasas, lo que beneficiaría al oro. Si, por el contrario, confirmaban una economía resiliente, la Fed probablemente seguiría adelante con sus aumentos.

La corrección del dólar estadounidense sin duda le ha dado impulso al oro, pero las expectativas de nuevas alzas en tasas están limitando esas ganancias
— Ross Norman, analista independiente
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