El matemático iraní Shayan Oveis Gharan gana la Medalla Abacus 2026 en EE UU

Investigadores iraníes enfrentan restricciones de viaje que les impiden participar en congresos internacionales; ciudadanos iraníes no pueden obtener visados para EE UU bajo prohibiciones de Trump.
A veces hago el cálculo de cuánto de mis impuestos ha ido a los bombardeos
Oveis Gharan reflexiona sobre la tensión de vivir en Estados Unidos mientras su país de origen sufre ataques aéreos.
Mark

¿Cómo es vivir en un lugar donde pagas impuestos que financian bombardeos en tu país de origen?

Mimi

Es frustrante en un nivel que es difícil de explicar. No es solo política abstracta. Hice las cuentas: entre mil y dos mil dólares de lo que pago cada año van a eso. Llamé a mis senadores. Pero ¿qué más puedo hacer?

Mark

¿Por qué no te fuiste a Europa?

Mimi

Mi esposa dice que ya emigramos una vez. Que es muy difícil hacerlo de nuevo. Y tiene razón. Cuando llegamos aquí, ganábamos 2.000 dólares al mes y después de impuestos y alquiler nos quedaban 200 para todo lo demás.

Mark

Pero ahora tienes éxito, reconocimiento internacional. ¿Eso cambia algo?

Mimi

Cambia muchas cosas. Mi esposa fundó una empresa, yo soy catedrático. Pero sigue habiendo cosas muy complicadas. Y lo que me preocupa ahora es mis estudiantes. Cuatro de cinco premiados este año somos inmigrantes. ¿Seguirá siendo así?

Mark

¿Qué significa para ti que iraníes en redes sociales se alegraran con tu premio?

Mimi

Eso me hizo muy feliz. La gente ha estado sufriendo: problemas económicos, guerra, todo. Que se alegraran aunque fuera por unos minutos... eso importa.

Mark

¿Crees que tu trabajo en el problema del viajante es útil?

Mimi

Sí, tiene aplicaciones directas. Pero lo que realmente me atrae es la belleza de la matemática. Cuando era estudiante en Irán, creía que la ciencia debía ser útil. Mi director de tesis me puso a trabajar en problemas abiertos muy difíciles y nada útiles. Poco a poco encontré la belleza en esa abstracción.

Mark

¿Qué hubiera pasado si tu esposa no te hubiera insistido en venir a Estados Unidos?

Mimi

No lo sé. Emigrar no es fácil. Dejas a tu familia, empiezas de cero. Pero ella insistió. Mi hermana también me animó desde Stanford. Sin eso, probablemente seguiría en Irán.

  • Shayan Oveis Gharan, nacido en Isfahán hace 34 años, ganó la Medalla Abacus 2026
  • Mejoró un algoritmo para el problema del viajante sin resolver desde 1976, con aplicaciones en logística y diseño electrónico
  • Cuatro de cinco investigadores menores de 40 años premiados este año en matemáticas son inmigrantes
  • Ciudadanos iraníes no pueden obtener visados para Estados Unidos bajo prohibiciones de viaje actuales

Oveis Gharan mejoró un problema matemático clásico sin resolver desde 1976, con aplicaciones en logística y diseño electrónico. Cuatro de cinco premiados menores de 40 años en matemáticas este año son inmigrantes trabajando en instituciones estadounidenses.

Shayan Oveis Gharan, nacido en Irán, recibe la Medalla Abacus 2026 por sus contribuciones a algoritmos. Reflexiona sobre ser inmigrante en EE UU mientras su país de origen sufre bombardeos.

Shayan Oveis Gharan recibió el verano pasado la Medalla Abacus 2026, el reconocimiento más importante del mundo para un científico de la computación menor de 40 años. Nació en Isfahán hace 34 años, estudió ingeniería informática en la Universidad Sharif de Teherán, se doctoró en Stanford, completó un posdoctorado en Berkeley, y hoy es catedrático en la Universidad de Washington en Seattle. La ceremonia tuvo lugar el 23 de julio en el Congreso Internacional de Matemáticos, donde también se entregaron las Medallas Fields a otros cuatro investigadores menores de 40 años: el chino Yu Deng, el estadounidense John Pardon, el ruso Jacob Tsimerman y la china Hong Wang, tercera mujer en ganar ese premio. Salvo Tsimerman, que trabaja en la Universidad de Toronto, todos desarrollan sus carreras en instituciones estadounidenses.

El premio reconoce las contribuciones fundamentales de Oveis Gharan a la teoría de algoritmos. Su trabajo más destacado, realizado junto con su antiguo estudiante Nathan Klein, mejoró la mejor aproximación conocida al problema del viajante, un desafío clásico de optimización que llevaba sin mejorarse desde 1976. Este problema tiene aplicaciones prácticas inmediatas: optimizar rutas de reparto de paquetes, emparejar conductores con pasajeros en aplicaciones de transporte, diseñar circuitos electrónicos y secuenciar ADN. También colaboró con Nima Anari para resolver varias conjeturas abiertas sobre cadenas de Markov, herramientas fundamentales para simular sistemas complejos con usos que van desde la física estadística hasta el aprendizaje automático.

Oveis Gharan comenzó a trabajar en el problema del viajante siendo estudiante de doctorado alrededor de 2010, cuando su director de tesis le sugirió abordarlo. Inicialmente le pareció abrumador enfrentarse a un problema en el que habían fracasado tantas mentes brillantes. Él y su equipo desarrollaron un algoritmo que utilizaba técnicas nuevas de probabilidad pensadas para otro problema distinto, pero que parecía encajar bien con el del viajante. Sin embargo, solo lograron demostrar su efectividad para casos especiales. Pasó una década aprendiendo más matemática antes de retomar el trabajo alrededor de 2017 con Nathan Klein. En 2020 atacaron finalmente el problema general. El resultado fue modesto pero significativo: una pequeña mejora sobre lo que existía, aunque Oveis Gharan cree que el límite correcto debería ser aún menor y que más investigadores están intentando mejorarlo.

Lo que hace notable este premio va más allá de los logros matemáticos. Cuatro de los cinco investigadores menores de 40 años premiados este año en las categorías Fields y Abacus son inmigrantes, y muchos trabajan en Estados Unidos. Oveis Gharan expresó preocupación sobre si esta tendencia continuará, dado el clima político actual. Su trayectoria personal refleja las tensiones de ser un científico iraní trabajando en Estados Unidos. Llegó al país con su esposa, quien también tenía apoyo financiero inicial y luego entró en un programa de doctorado en informática. Como estudiantes ganaban unos 2.000 dólares al mes; después de impuestos y alquiler, apenas les quedaban 200 dólares para vivir. Su esposa es ahora directora de tecnología de NovoEd, una empresa de educación online que fundó, y él es catedrático en la Universidad de Washington.

Pero la tensión entre Estados Unidos e Irán permea su vida cotidiana de formas que van más allá de lo académico. Explicó que el país en el que vive y al que paga impuestos está bombardeando a sus compatriotas iraníes. Hizo un cálculo: conoce cuánto paga de impuestos y el presupuesto del Gobierno, y estima que entre mil y dos mil dólares de lo que paga anualmente van destinados a esos bombardeos. Llamó a sus senadores para expresar su oposición, pero se siente impotente. Ha considerado mudarse a Europa con su esposa, pero ella señala que ya emigraron una vez y que hacerlo nuevamente sería muy difícil.

A pesar de estas complejidades, el premio tiene un significado profundo para él. Muchos medios iraníes cubrieron la noticia, y pudo leer comentarios en redes sociales de iraníes que se alegraban. Eso lo hizo feliz: que la gente que ha estado sufriendo durante el último año, enfrentando problemas económicos, guerra y otras dificultades, pudiera alegrarse aunque fuera por unos minutos. Insiste en que quiere que la gente recuerde no solo la política que ha enfrentado a su país de origen y al que desarrolla su carrera, sino también la belleza de las matemáticas que surgen al abordar un problema tan cotidiano como el del viajante, y la alegría de haber podido devolver esa belleza a su gente.

La situación se complica aún más por las políticas migratorias actuales. Existe una prohibición de viaje que excluye a unos 30 o 40 países, cuyos ciudadanos no pueden obtener bajo ninguna circunstancia un visado para Estados Unidos. Irán es uno de ellos. Oveis Gharan no conoce a nadie de Irán que haya podido asistir al Congreso Internacional de Matemáticos. Miles de matemáticos firmaron una petición para trasladar el congreso fuera de Estados Unidos por el clima político del país. Para Oveis Gharan, es solo un congreso, pero él vive aquí, y cada día siente como si el gobierno sacara una política nueva para hacerle la vida más difícil a él y a sus estudiantes.

Este año, cuatro de los cinco premiados menores de 40 años éramos inmigrantes, y muchos trabajamos en Estados Unidos. No sé si eso seguirá siendo así dentro de unos años, si el país sigue por este camino.
— Shayan Oveis Gharan
Muchos iraníes se alegraron con la noticia. Eso me hizo feliz: que la gente que ha estado sufriendo este último año se alegrara aunque fuera por unos minutos.
— Shayan Oveis Gharan
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