El IPC cae al 3,2% en abril por la bajada de la electricidad pese al alza de carburantes

La electricidad cede, pero los combustibles siguen presionando
Refleja la tensión central de abril: alivio en energía, pero presión persistente en carburantes por la crisis en Oriente Medio.

En abril, la inflación española encontró un momento de alivio: el IPC descendió al 3,2% interanual, dos décimas menos que en marzo, gracias sobre todo a la caída del precio de la electricidad. Sin embargo, este respiro convive con tensiones persistentes en los carburantes —agitados por el conflicto en Oriente Medio— y con una cesta de la compra que sigue pesando sobre las economías domésticas. Es el retrato de una estabilización frágil, donde las políticas públicas contienen el golpe pero no lo eliminan.

  • La electricidad baja y arrastra consigo la inflación general, ofreciendo a las familias españolas el primer alivio real en meses.
  • Los carburantes siguen disparados por la guerra en Irán y la tensión en el Estrecho de Ormuz, amenazando con revertir cualquier mejora.
  • Huevos al 14,7% más caros, carne de ternera un 13,3% por encima del año pasado: la compra diaria sigue siendo un esfuerzo para millones de hogares.
  • El Gobierno defiende que su 'escudo renovable' evitó que los carburantes subieran casi un 29%, moderando la inflación en más de 16 puntos porcentuales.
  • A partir del 1 de junio comenzarán a retirarse algunas rebajas fiscales en electricidad y gas, mientras las ayudas a carburantes se prolongan hasta finales de ese mes.

La inflación española cerró abril en el 3,2% interanual, dos décimas por debajo del dato de marzo, según los datos definitivos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. El principal motor del descenso fue la caída en el precio de la electricidad, que compensó parcialmente la presión al alza de los combustibles, encarecidos por la tensión geopolítica en Oriente Medio y el conflicto en el Estrecho de Ormuz.

La cesta de la compra, sin embargo, sigue siendo una carga pesada. Los huevos acumulan una subida del 14,7% en el último año, la carne de ternera un 13,3%, y las legumbres y hortalizas frescas subieron un 5% en apenas un mes. Solo las frutas ofrecieron alivio, con una bajada del 2,5%. La inflación subyacente también mejoró ligeramente, situándose en el 2,8%, mientras que el IPC armonizado europeo se coloca en el 3,5%.

Desde el Ministerio de Economía, el ministro Carlos Cuerpo atribuye parte de estos resultados al paquete anticrisis del Gobierno. Según el departamento, sin las medidas vigentes la inflación de los carburantes habría alcanzado el 28,9% en abril; las intervenciones lograron moderarla en más de 16 puntos porcentuales.

El escenario que se abre ahora es de retirada gradual de ayudas. A partir del 1 de junio, el Gobierno comenzará a eliminar algunas rebajas fiscales sobre la electricidad y el gas, tras registrar descensos del 4,3% y el 9,6% respectivamente. Las medidas sobre carburantes se mantendrán hasta el 30 de junio, al seguir superando el umbral del 15% fijado en el decreto anticrisis. Otras ayudas, como el bono social eléctrico y los apoyos a agricultores y transportistas, continuarán vigentes. La moderación avanza, pero con cautela: la electricidad cede, los combustibles presionan, y los alimentos básicos siguen golpeando el bolsillo familiar.

La inflación española encontró un respiro en abril. El Índice de Precios al Consumo bajó dos décimas respecto a marzo, cerrando el mes en el 3,2% según los datos definitivos que el Instituto Nacional de Estadística publicó esta semana. El descenso fue impulsado principalmente por la caída en el precio de la electricidad, un alivio que contrasta con la presión alcista que siguen ejerciendo los combustibles, cuyos precios se han disparado por la tensión geopolítica en Oriente Medio y el conflicto en el Estrecho de Ormuz.

Esta moderación llega después de un repunte fuerte en marzo, y el INE señala que la electricidad ha sido el factor clave para contener la inflación durante el mes. También influyó que los paquetes turísticos subieron menos que en el mismo período del año anterior. Sin embargo, la cesta de la compra sigue siendo un dolor de cabeza para las familias. Los huevos se han encarecido un 14,7% en el último año, aunque con una subida más contenida en abril. La carne de ternera acumula un incremento interanual del 13,3%, mientras que las legumbres y hortalizas frescas subieron un 5% en apenas un mes. Las frutas fueron la excepción, bajando un 2,5%.

Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa se atribuyen parte de estos buenos resultados al llamado escudo renovable y al paquete de respuesta que el Gobierno puso en marcha para contener el impacto de la crisis energética. Según el departamento dirigido por el ministro Carlos Cuerpo, las medidas están cumpliendo su objetivo de amortiguar el golpe de la guerra sobre la inflación y el poder adquisitivo de los hogares. El ministerio sostiene que sin estas intervenciones, la inflación de los carburantes hubiera alcanzado el 28,9% en abril, pero las medidas han conseguido moderarla en más de 16 puntos porcentuales.

La inflación subyacente, que excluye alimentos frescos y productos energéticos, también mostró mejora, bajando una décima hasta el 2,8%. En términos mensuales, el IPC subió un 0,4%, encadenando ya tres meses consecutivos al alza, aunque mucho más moderado que el 1,2% registrado en marzo. El IPC armonizado, utilizado para comparar la evolución de precios entre países europeos, se sitúa en el 3,5% interanual.

Ahora bien, el Gobierno comienza a retirar algunas de las ayudas que implementó durante la crisis. Las medidas fiscales sobre los carburantes se mantendrán hasta el 30 de junio, ya que su subida anual sigue superando el umbral del 15% fijado en el decreto anticrisis. Sin embargo, el Ministerio de Economía ya ha anunciado que empezará a retirar algunas rebajas fiscales vinculadas a la electricidad y al gas a partir del 1 de junio, después de que ambos suministros registraran descensos del 4,3% y del 9,6%, respectivamente. El ministerio ve en esto una confirmación de la capacidad del sistema energético español para absorber shocks externos, gracias a su apuesta por las energías renovables.

Otras ayudas seguirán vigentes, como los descuentos reforzados del bono social eléctrico y las medidas de apoyo a agricultores y transportistas. El panorama es, pues, de moderación gradual, pero con advertencias claras: mientras la electricidad cede, los combustibles siguen presionando, y los alimentos básicos permanecen en niveles elevados que afectan directamente al bolsillo de las familias.

El plan de respuesta está cumpliendo su objetivo principal: amortiguar el impacto de la guerra sobre la inflación y el poder adquisitivo de los hogares
— Ministerio de Economía, Comercio y Empresa
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué baja la inflación si los carburantes siguen subiendo?

Model

Porque la electricidad bajó más de lo que subieron los combustibles. Es como una balanza: un lado pesa más que el otro en este mes.

Inventor

¿Y eso de que sin las medidas del Gobierno la inflación de carburantes sería del 28,9%? ¿Cómo se calcula eso?

Model

Es un ejercicio contrafáctico. El Gobierno dice: si no hubiéramos puesto impuestos bajos en los combustibles, el precio habría subido mucho más. Así que la diferencia entre lo que subió realmente y lo que hubiera subido es el efecto de sus medidas.

Inventor

Pero entonces, ¿por qué retiran las ayudas en junio?

Model

Porque la electricidad y el gas ya están bajando. El Gobierno considera que la crisis energética está cediendo, así que empieza a normalizar. Pero mantiene los apoyos en carburantes porque siguen subiendo.

Inventor

¿Qué pasa con los huevos y la carne?

Model

Siguen caros. Los huevos subieron 14,7% en un año, la carne de ternera 13,3%. Eso es lo que la gente ve en el supermercado cada semana. La inflación oficial baja, pero la lista de la compra sigue siendo cara.

Inventor

¿Hay algo que haya bajado de verdad?

Model

Las frutas bajaron un 2,5%. Y los paquetes turísticos subieron menos que el año anterior. Pero son excepciones. Lo normal es que todo siga caro.

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