En un martes marcado por la ansiedad colectiva de los mercados, el Ibex 35 cerró su cuarta jornada consecutiva en rojo, descendiendo hasta los 8.066,4 puntos —su nivel más bajo desde marzo— mientras Europa entera contenía el aliento ante la inminente decisión de la Reserva Federal estadounidense sobre los tipos de interés. La inflación, que en Estados Unidos alcanzó en mayo su cota más alta desde 1981, ha recordado a inversores y bancos centrales que el precio del dinero fácil aún no ha sido pagado del todo. En este momento de incertidumbre compartida, los mercados no caen por pánico, sino por
El Ibex cae a mínimos de tres meses ante la incertidumbre por la subida de tipos de la Fed
La incertidumbre sobre la Fed borró las ganancias iniciales
¿Por qué cayó tanto el Ibex si la sesión comenzó con optimismo?
Porque durante la jornada se impuso la preocupación por lo que haría la Fed con los tipos. Eso borró las ganancias iniciales.
Pero ¿cuánto de esa caída fue por la Fed y cuánto por otros factores? El artículo menciona el anuncio del BCE la semana anterior, pero no cuantifica su impacto.
¿Qué tan grave es que la inflación estadounidense haya llegado al 8,6%?
Es el nivel más alto desde 1981. Sugiere que los bancos centrales tendrán que mantener el endurecimiento monetario durante más tiempo, lo que asusta a los inversores.
Cierto, pero el artículo no explica por qué eso asusta específicamente a los mercados europeos. ¿Es porque suben los tipos globales, o porque eso ralentiza el crecimiento?
¿El Banco de Inglaterra está en una posición difícil?
Sí. Tiene que luchar contra la inflación, pero el desempleo crece y los salarios se ralentizan. Cualquier movimiento de la Fed podría forzarlo a actuar.
El artículo dice que "podría verse arrastrada", pero no especifica si ya ha señalado que subirá tipos o si aún está deliberando.
¿Qué significa que España colocara letras por debajo del rango previsto?
Que los inversores tienen menos apetito por la deuda española en este momento. Aunque logró mejores condiciones a corto plazo, tuvo que pagar más a largo plazo.
Pero ¿es eso una señal de alarma o solo una fluctuación normal? El artículo no lo contextualiza.
Le Pouls
- El Ibex 35 tocó los 8.000 puntos durante la sesión, su suelo más profundo en tres meses, arrastrando consigo a las principales bolsas europeas en una jornada de ventas generalizadas.
- La chispa del desplome fue la incertidumbre sobre la Fed: los analistas barajaban una subida de tipos de entre 50 y 100 puntos básicos, un abanico demasiado amplio para que los mercados pudieran respirar tranquilos.
- El dato de inflación estadounidense del viernes anterior —un 8,6% en mayo, el más alto desde 1981— actuó como combustible, sugiriendo que el endurecimiento monetario podría ser más largo y doloroso de lo previsto.
- La prima de riesgo española se disparó hasta los 134 puntos básicos y el Tesoro tuvo que renunciar a la rentabilidad negativa en sus letras a nueve meses, señal de que los inversores exigen más por asumir riesgo.
- Mientras la renta variable se hundía, el petróleo subía y el euro se fortalecía frente al dólar, dibujando el mapa clásico de la aversión al riesgo: huida del crecimiento, refugio en lo tangible.
- Todo apunta al miércoles: la decisión de la Fed será el veredicto que los mercados llevan días temiendo y esperando a partes iguales.
En un martes marcado por la ansiedad colectiva de los mercados, el Ibex 35 cerró su cuarta jornada consecutiva en rojo, descendiendo hasta los 8.066,4 puntos —su nivel más bajo desde marzo— mientras Europa entera contenía el aliento ante la inminente decisión de la Reserva Federal estadounidense sobre los tipos de interés. La inflación, que en Estados Unidos alcanzó en mayo su cota más alta desde 1981, ha recordado a inversores y bancos centrales que el precio del dinero fácil aún no ha sido pagado del todo. En este momento de incertidumbre compartida, los mercados no caen por pánico, sino por la vieja y humana incomodidad de no saber lo que viene.
El martes 14 de junio, el Ibex 35 cerró con una caída del 1,43%, situándose en 8.066,4 puntos tras tocar brevemente los 8.000 durante la sesión —su nivel más bajo desde el 10 de marzo—. Era la cuarta jornada consecutiva de pérdidas, y la prima de riesgo española se disparó hasta los 134 puntos básicos, mientras el bono a diez años exigía un interés del 3,106%.
La jornada había comenzado con una apertura positiva, pero la incertidumbre sobre la Reserva Federal lo torció todo. Los mercados esperaban para el miércoles el anuncio de una subida de tipos que podría oscilar entre 50 y 100 puntos básicos, y esa horquilla tan amplia fue suficiente para sembrar el nerviosismo. París, Fráncfort, Milán y Londres también cedieron terreno, aunque con menor intensidad que el índice español.
Detrás de la tensión había un dato que había sacudido a los inversores el viernes anterior: la inflación en Estados Unidos había subido al 8,6% en mayo, su nivel más alto desde diciembre de 1981, superando las previsiones del mercado. El incremento mensual del 1% era especialmente inquietante. Esos números apuntaban a que el endurecimiento monetario podría prolongarse más de lo que muchos habían anticipado.
Europa, por su parte, ya cargaba con sus propias tensiones. El BCE había anunciado su intención de subir tipos la semana anterior, y el Banco de Inglaterra se enfrentaba el jueves a un dilema entre la inflación persistente y el enfriamiento del mercado laboral británico. En España, el Tesoro colocó letras por debajo del rango previsto y tuvo que abandonar la rentabilidad negativa a nueve meses.
Mientras la renta variable caía, el petróleo subía —el Brent rozó los 124 dólares— y el euro se apreciaba frente al dólar, comportándose como activo refugio. Los expertos advertían de que ni Europa ni Estados Unidos habían alcanzado aún el techo de la inflación. La decisión de la Fed el miércoles sería, en ese contexto, mucho más que un dato técnico: el catalizador que marcaría el tono de los mercados en los días siguientes.
El Ibex 35 cerró el martes 14 de junio en caída libre, perdiendo un 1,43% para situarse en 8.066,4 puntos. Era la cuarta jornada consecutiva de pérdidas, y el índice había tocado los 8.000 puntos durante la sesión, alcanzando su nivel más bajo desde el 10 de marzo. La mayoría de valores cerraron en negativo, mientras la prima de riesgo española se disparaba hasta los 134 puntos básicos y el bono a diez años exigía un interés del 3,106%.
La caída llegó a pesar de una apertura positiva. Lo que hundió los mercados fue la incertidumbre sobre lo que haría la Reserva Federal de Estados Unidos con los tipos de interés. Los analistas esperaban un anuncio para el miércoles, tras la segunda fase de la reunión de política monetaria, y las estimaciones apuntaban a un aumento que podría oscilar entre 50 y 100 puntos básicos. Esa incertidumbre se propagó por toda Europa. París cedió un 1,20%, Fráncfort un 0,91%, Milán un 0,32% y Londres un 0,25%.
La presión venía de lejos. El viernes anterior, Estados Unidos había publicado datos de inflación que asustaron a los inversores: la inflación había vuelto a subir al 8,6% en mayo, por encima del 8,3% que esperaba el mercado y el nivel más alto desde diciembre de 1981. El incremento mensual del 1% era especialmente preocupante, pues solo se había superado tres veces en lo que iba de siglo. Esos números sugerían que el endurecimiento de la política monetaria podría prolongarse durante más tiempo del que muchos habían anticipado.
Europa ya estaba nerviosa por sus propios bancos centrales. El Banco Central Europeo había anunciado la semana anterior su intención de subir tipos, y el Banco de Inglaterra estaba a punto de revelar su postura el jueves. El banco británico se enfrentaba a un dilema: la inflación seguía presionando, pero el desempleo crecía y los salarios se ralentizaban en Reino Unido. Cualquier movimiento de la Fed podría forzar su mano.
En España, el Tesoro Público colocó 1.795,6 millones de euros en letras a tres y nueve meses el martes, por debajo del rango medio previsto. Aunque logró cobrar menos a los inversores a tres meses, tuvo que abandonar la rentabilidad negativa a nueve meses, señal de que los inversores exigían más compensación por el riesgo.
Los precios de la energía subieron mientras los mercados de renta variable se desplomaban. El barril de crudo Brent, referencia para Europa, alcanzó los 124,04 dólares con un ascenso del 1,46%, mientras que el WTI, referencia para Estados Unidos, subió un 1,58% hasta los 122,48 dólares. El euro se fortaleció frente al dólar, situándose en 1,0415, actuando como activo refugio en un entorno de creciente aversión al riesgo. Los expertos señalaban que ni Europa ni Estados Unidos habían alcanzado aún el techo de inflación, lo que presionaba tanto a los bancos centrales como al crecimiento económico.
La decisión de la Fed el miércoles sería el catalizador que determinaría la confianza de los mercados en los próximos días. Hasta entonces, la incertidumbre seguiría pesando sobre los inversores.
Citations marquantes
La decisión de la Fed sobre la subida de tipos afectará en gran medida a la confianza de los mercados— Análisis de mercado