El Fondo Monetario Internacional advierte que la economía estadounidense navegará aguas turbulentas en los próximos años: la inflación repuntará al 3,6% en 2026 antes de ceder lentamente, presionada por conflictos geopolíticos que encarecen el petróleo y por una revolución tecnológica que calienta la demanda. El organismo mantiene el crecimiento en 2,3%, pero reconoce que la estabilidad descansa sobre cimientos frágiles, en un momento políticamente delicado para la administración Trump.
El FMI advierte de repunte inflacionario en EE.UU. en 2026 por energía e IA
La inflación tarda en asentarse sobre cimientos intrínsecamente volátiles
¿Por qué el FMI cree que la inflación va a subir justo ahora, cuando llevamos años intentando bajarla?
Principalmente por dos cosas que están fuera del control tradicional de los bancos centrales. Los precios del petróleo se han disparado por los conflictos en Oriente Medio, y al mismo tiempo hay una inversión masiva en inteligencia artificial que está presionando la demanda de energía, construcción y trabajadores especializados.
Pero espera, ¿cuánto de ese aumento de inflación es realmente por la IA? El FMI dice que sus efectos sobre la inflación subyacente son "limitados por ahora". Eso suena a que todavía no saben bien cuál es el impacto real.
Tienes razón. El FMI es cauteloso. Dice que podría extenderse en economías que operan cerca de su capacidad, pero los datos agregados de productividad no muestran mucho impacto medible todavía.
¿Y si todo sale mal? ¿Cuáles son los peores escenarios?
El FMI calcula un 30% de probabilidad de que la inflación supere el 4% en 2027, y una recesión suave también tiene un 30% de probabilidad. En un escenario de corrección de mercado, las acciones caen un 20% y el PIB queda casi 2 puntos por debajo de lo esperado.
Pero de nuevo, son simulaciones, no pronósticos. Y el 30% significa que hay un 70% de probabilidad de que no ocurra. El escenario base del FMI sigue siendo de crecimiento del 2,3% en ambos años.
¿Qué puede hacer la Reserva Federal ante esto?
El FMI dice que los bancos centrales deben reaccionar si la inflación se contagia a las expectativas o a los salarios. Si el crecimiento se debilita mucho, podrían hacer recortes graduales de tipos, pero por ahora la presión es principalmente por energía e inversión en IA, no por demanda interna descontrolada.
Lo que es importante notar es que Estados Unidos es exportador neto de energía, así que no sufre tanto como otras economías. Oriente Medio y Asia Central se contraerán un 0,3% en 2026 por estos mismos precios altos del petróleo.
Der Puls
- La inflación subyacente no regresará al objetivo del 2% hasta mediados de 2028, un horizonte que se aleja y que complica la hoja de ruta de la Reserva Federal.
- Los ataques hutíes a la infraestructura saudí han disparado el precio del crudo a casi 96 dólares por barril, convirtiendo la geopolítica en el motor más difícil de domar.
- La inversión masiva en inteligencia artificial presiona la demanda de energía, mano de obra especializada y bienes de capital, añadiendo una segunda fuente de calor inflacionario.
- El FMI estima una probabilidad del 30% de que la inflación supere el 4% en 2027 y una probabilidad similar de recesión suave si los escenarios adversos se materializan.
- A pesar de las turbulencias, el consumo privado y la tecnología sostienen un crecimiento del 2,3%, y el hecho de ser exportador neto de energía amortigua el golpe para EE.UU.
El Fondo Monetario Internacional advierte que la economía estadounidense navegará aguas turbulentas en los próximos años: la inflación repuntará al 3,6% en 2026 antes de ceder lentamente, presionada por conflictos geopolíticos que encarecen el petróleo y por una revolución tecnológica que calienta la demanda. El organismo mantiene el crecimiento en 2,3%, pero reconoce que la estabilidad descansa sobre cimientos frágiles, en un momento políticamente delicado para la administración Trump.
El Fondo Monetario Internacional presentó esta semana sus proyecciones económicas globales con un mensaje incómodo para Washington: la inflación estadounidense subirá antes de bajar, impulsada por fuerzas que la política monetaria tradicional no puede controlar fácilmente. El informe llega en el peor momento para Donald Trump, que enfrenta sus números de popularidad más bajos a semanas de las elecciones de medio término.
El FMI proyecta una inflación general del 3,6% en 2026, dos décimas por encima de lo estimado hace seis meses, con una inflación subyacente que no regresará al objetivo del 2% hasta mediados de 2028. Para 2027, el descenso al 2,8% será gradual y frágil. Dos factores explican este panorama: los conflictos en Oriente Medio y Ucrania han elevado el precio del petróleo a casi 96 dólares por barril, un salto de cerca del 50% respecto a 2025; y el auge de la inversión en inteligencia artificial está presionando la demanda de energía, construcción y mano de obra especializada.
Los escenarios de riesgo son considerables. Existe un 30% de probabilidad de que la inflación supere el 4% en 2027, y una probabilidad similar de recesión suave si el crecimiento cae por debajo del 1%. El organismo también modeló una corrección bursátil del 20% que dejaría el PIB 1,8 puntos por debajo del escenario base en 2028, y un escenario donde los proveedores asiáticos no satisfacen la demanda de IA, lo que elevaría la inflación y los tipos de interés.
Sin embargo, el FMI mantiene el crecimiento estadounidense en 2,3% para 2026 y 2027, apoyado en el consumo privado, la política fiscal y la inversión tecnológica. EE.UU. se beneficia además de ser exportador neto de energía, lo que amortigua el impacto del petróleo caro. La inteligencia artificial emerge como contrapeso a los vientos geopolíticos, aunque su impulso está concentrado: EE.UU. y China acaparan más del 75% de las importaciones de hardware de IA. El FMI advierte que los datos agregados aún muestran poco impacto medible en la productividad, y su escenario base no contempla un salto transformador en ese frente.
El Fondo Monetario Internacional presentó esta semana sus últimas proyecciones económicas globales, y el mensaje para Estados Unidos es incómodo: la inflación repuntará antes de ceder, impulsada por dos fuerzas que escapan en buena medida al control de la política monetaria tradicional. Para Donald Trump, que enfrenta sus peores números de popularidad a menos de un mes de las elecciones de medio término, el informe llega en el peor momento posible.
Según el FMI, la inflación general estadounidense alcanzará el 3,6% este año, dos décimas por encima de lo que el organismo proyectaba hace apenas seis meses. Más preocupante aún es la inflación subyacente, esa medida que los bancos centrales usan para detectar tendencias de fondo al filtrar los movimientos más volátiles de alimentos y combustibles. El FMI no espera que regrese al objetivo del 2% hasta mediados de 2028, un horizonte que se extiende considerablemente. Para 2027, la inflación general bajará al 2,8%, pero ese descenso será gradual y frágil.
Dos factores principales explican este panorama inflacionario. El primero es la energía. Los conflictos en Oriente Medio y Ucrania han mantenido los precios del petróleo elevados, y los recientes ataques de los hutíes contra la infraestructura petrolera saudí han intensificado la presión. El FMI asume un precio promedio de 95,74 dólares por barril este año, comparado con 67,74 en 2025. Ese salto de casi 50% en los precios del crudo es el principal culpable del repunte inflacionario global, que el organismo proyecta subirá del 4,1% al 4,7%. El segundo factor es menos tradicional pero igualmente potente: el auge de la inversión en inteligencia artificial está presionando la demanda de bienes de capital, construcción, energía y mano de obra especializada. Por ahora, sus efectos sobre la inflación subyacente son limitados, pero el FMI advierte que podrían extenderse en economías que operan cerca de su capacidad máxima.
El escenario base del Fondo asume que el estrecho de Ormuz reabrirá en marzo de 2027 y que las condiciones previas a la guerra se restablecerán esencialmente hacia octubre de ese año. Pero los peores escenarios son más sombríos. Las simulaciones del FMI muestran que existe una probabilidad del 30% de que la inflación general estadounidense supere el 4% en 2027, frente al 20% que calculaba en abril. La probabilidad de una recesión suave, con el crecimiento cayendo por debajo del 1% en 2027 a partir del cuarto trimestre de 2026, también ronda el 30%, considerable aunque menor que el 35% anterior. Estas cifras son probabilidades de modelos, no pronósticos, pero ilustran la volatilidad que el organismo percibe.
A pesar de estas presiones inflacionarias, el FMI mantiene sus proyecciones de crecimiento estadounidense en 2,3% tanto para 2026 como para 2027, revisando al alza la cifra de 2027 en dos décimas. El organismo atribuye esta fortaleza principalmente al consumo privado, la política fiscal y la inversión tecnológica. En el segundo trimestre de este año, el PIB avanzó a un ritmo anualizado del 2,2%, por debajo del 2,5% del primer trimestre, pero aún dentro de lo que el FMI considera un desempeño sólido. Estados Unidos, además, se beneficia de ser exportador neto de energía, lo que amortigua el impacto directo de los precios altos del petróleo en su producción, a diferencia de economías en Oriente Medio y Asia Central, que el FMI proyecta se contraerán un 0,3% en 2026.
La inteligencia artificial emerge como el otro pilar fundamental del crecimiento estadounidense. El FMI la describe como una fuerza que compensa los vientos en contra geopolíticos, pero subraya que su impulso está altamente concentrado: Estados Unidos y China acaparan más del 75% de las importaciones netas de hardware de IA en 2025 y el 57% de los centros de datos construidos desde 2024. Sin embargo, el organismo es cauteloso respecto a su impacto real en la productividad. Los datos agregados muestran poco impacto medible hasta ahora, aunque las revisiones a la baja del empleo estadounidense junto a un PIB sólido podrían ser un indicio temprano de que la IA está impulsando la productividad. Su escenario base asume que el ciclo tecnológico se modera y no incluye un salto de productividad transformador.
El FMI también modeló varios escenarios alternativos. En uno de corrección de mercado, las acciones estadounidenses caen un 20% en 2026, el consumo se contrae con fuerza y el PIB queda 1,8 puntos porcentuales por debajo del escenario base en 2028. En otro, donde los proveedores asiáticos no logran satisfacer la demanda de IA, la inflación estadounidense sube 0,4 puntos hacia 2028 y los tipos de interés suben 0,7 puntos porcentuales. En un escenario favorable, el PIB sería 0,4% mayor en 2027 y 1,3% en 2031. El FMI pide a los bancos centrales que reaccionen si la inflación se contagia a las expectativas o a los salarios, y admite que un debilitamiento notable del crecimiento podría abrir la puerta a recortes graduales de tipos.
En conjunto, el FMI describe una economía mundial dividida y vulnerable a dos direcciones de riesgo: una guerra en Oriente Medio prolongada que exacerbaría la presión inflacionaria, y un giro brusco en las expectativas sobre la IA que podría frenar el impulso tecnológico. Para Estados Unidos, eso se traduce en un crecimiento estable apoyado en la tecnología pero una inflación que tarda en asentarse, todo sobre unos cimientos intrínsecamente volátiles.
Bemerkenswerte Zitate
El FMI describe la IA como una fuerza que compensa los vientos en contra geopolíticos, pero subraya que su impulso está altamente concentrado en Estados Unidos y China— Fondo Monetario Internacional
Los bancos centrales deben reaccionar si la inflación se contagia a las expectativas o a los salarios— Fondo Monetario Internacional