Hoy, mientras millones de personas alzan la vista para compartir el silencio de un eclipse solar, el cielo de este verano ya ha sido oscurecido muchas más veces por el humo de incendios forestales. El artículo sitúa ambos fenómenos frente a frente: uno nos recuerda la pequeñez humana ante el cosmos; el otro, nuestra responsabilidad ante la Tierra. La diferencia esencial es que el segundo eclipse —el del humo— no es inevitable, sino el resultado de decisiones colectivas que aún podemos cambiar.
El eclipse solar reafirma nuestra humanidad, pero el humo de incendios oscurece el cielo
Technology