Las imágenes generadas por IA crean expectativas irreales en pacientes que creen que resultados imposibles son alcanzables mediante cirugía. El intrusismo médico y la banalización de procedimientos estéticos representan riesgos mayores que la competencia profesional legítima.
El doctor Mañero advierte sobre la IA en estética: pacientes llegan con fotos imposibles de lograr
Somos la primera línea de defensa ante la IA y la desinformación
¿Por qué cree que los pacientes aceptan tan fácilmente las imágenes imposibles que genera la IA?
Porque se ven a sí mismos en esa imagen y la desean. Es psicología pura. Si tu reflejo digital es perfecto, quieres serlo también. El problema es que la IA no respeta la arquitectura del rostro humano.
¿Cuál es la diferencia entre traer la foto de una actriz y traer una imagen generada por IA?
Con la actriz, el paciente entiende que esos rasgos funcionan juntos en una persona real. Con la IA, vienen con características que nunca han existido en la naturaleza. Es como pedir que violes las leyes de la geometría facial.
¿Se siente responsable de decir que no?
Completamente. Hasta que haya legislación, somos la primera línea de defensa. Si no frenamos lo que es imposible, estamos alimentando la dismorfia corporal.
¿Qué le preocupa más: la IA o el intrusismo médico?
El intrusismo es el peor enemigo. Una mujer murió por una lipoescultura hecha por alguien sin cualificación. Eso es irreversible. La IA al menos te deja vivo.
¿Cómo explica que en África una de cada seis mujeres muera en el parto mientras aquí se operan los veinte años?
Es el contraste más brutal que veo en mi carrera. Allá es una ruleta rusa. Aquí es vanidad. Y yo opero en ambos mundos.
Il Polso
- Iván Mañero tiene 25 años de experiencia en cirugía plástica y fundó IM Clinic en 1999
- Los pacientes llegan con imágenes retocadas por IA que son quirúrgicamente imposibles de lograr
- La primera intervención estética se adelanta ahora a los 20 años, impulsada por redes sociales
- En África, una de cada seis mujeres muere por complicaciones del embarazo
Las imágenes generadas por IA crean expectativas irreales en pacientes que creen que resultados imposibles son alcanzables mediante cirugía. El intrusismo médico y la banalización de procedimientos estéticos representan riesgos mayores que la competencia profesional legítima.
El cirujano plástico Iván Mañero advierte sobre los peligros de la IA en estética: pacientes llegan con imágenes retocadas digitalmente que son quirúrgicamente imposibles de lograr, generando dismorfia corporal y desafíos éticos.
Iván Mañero lleva veinticinco años operando. Su madre era enfermera, y de niño solía esperarla en los pasillos del hospital, donde algo despertó en él una curiosidad por la medicina que nunca lo abandonaría. Estudió en centros de excelencia en Estados Unidos, Reino Unido y Brasil, perfeccionando técnicas de cirugía estética y reconstructiva. En 1999 fundó IM Clinic, uno de los hospitales más avanzados de Europa, donde además forma a residentes. Pero en los últimos años, algo ha cambiado en su consulta, y no necesariamente para mejor.
Los pacientes llegan ahora con fotografías de sí mismos que no existen. Son imágenes retocadas por inteligencia artificial, versiones imposibles de lograr quirúrgicamente. Donde antes traían la foto de una actriz famosa como referencia—algo que Mañero podía trabajar, porque entendía que los rasgos funcionan dentro de una arquitectura facial coherente—ahora traen pómulos que la naturaleza nunca creó, mentones que desafían la geometría del rostro humano. El cirujano ha tenido que aprender a decir que no con contundencia. "Eso nos está llevando a cambiar nuestras propias conductas con los pacientes, porque vienen creyendo que eso es posible", explica. Y si alguien se ve a sí mismo mucho mejor en esa imagen digital, quiere serlo.
Mañero cree que la belleza no es un constructo cultural sino biológico. Es, en sus palabras, "el marketing de la procreación". La naturaleza la usa para señalar salud, simetría y capacidad reproductiva. Los recién nacidos ya muestran preferencia por los rostros atractivos. Pero mientras antes la cirugía estética se escondía, ahora se exhibe con orgullo. En Estados Unidos vio gente que acudía a cenas con los puntos del lifting todavía puestos, sin reparo alguno, porque operarse se había convertido en un marcador de estatus. Esa normalización anglosajona ha llegado a España. Verse mejor, incluso gracias al bisturí, forma parte del autocuidado.
Lo que más lo ha sorprendido a lo largo de su carrera es el poder transformador de una intervención. "Es algo increíble, verdaderamente transformador", dice. Ve cómo cambia el estado de ánimo de una persona, cómo mejora su forma de relacionarse con los demás, con la pareja, consigo misma. Su ánimo, su optimismo, hasta su salud. Pero existe el lado opuesto: la dismorfia corporal, cuando la obsesión con defectos físicos percibidos se vuelve patológica. Y la inteligencia artificial está alimentando eso.
Mañero se ve a sí mismo como la primera línea de defensa del paciente. "Hasta que desde la política se actúe con legislación, somos el primer nivel de defensa ante la IA, las redes sociales y la desinformación", dice. Critica la banalización de los procedimientos estéticos, la falta de límites éticos. Lo fundamental es buscar un médico titulado con especialidad en cirugía plástica, reconstructiva y estética. El intrusismo es el peor enemigo del paciente. La Ley Sara respondió a la tragedia de una mujer de treinta y nueve años que murió tras sufrir graves daños en múltiples órganos durante una lipoescultura realizada por alguien sin cualificación.
Su paciente medio es una mujer. Hay dos picos claros. Uno es la menopausia, cuando el cuerpo femenino experimenta un deterioro importante por la caída de estrógenos. Las mujeres se ven envejecer muy rápido en el espejo mientras su cabeza sigue siendo joven y activa. El otro pico, algo más joven, responde a las secuelas de los embarazos. La naturaleza dotó a la mujer de más belleza porque es la que más invierte biológicamente en la reproducción. Cuando ese período termina y ven afectado el pecho o la tripa, acuden a la consulta.
Pero fuera del confort de la clínica occidental, la visión de Mañero es mucho más cruda. En África, donde opera regularmente a través de su fundación, una de cada seis mujeres muere por causa del embarazo. Es una ruleta rusa. Este contraste es brutal: mientras en Occidente las mujeres buscan perfeccionar su apariencia después de la maternidad, en otros continentes la maternidad sigue siendo una amenaza mortal. Los datos muestran que la primera intervención estética se adelanta ahora a la década de los veinte años, impulsada por las redes sociales. Jóvenes piden rellenos de ácido hialurónico o neuromoduladores. Mañero insiste en que son los cirujanos quienes deben frenar lo que no se necesita. "Si una chica de veinte años empieza a ponerse productos de forma continuada, su envejecimiento va a ser horrible por lo que eso le va a generar a largo plazo". Nunca antes en la historia de la humanidad el ser humano se había expuesto tanto a estas presiones. Las redes sociales han sido el punto de inflexión en la cirugía plástica.
Citazioni salienti
Una intervención puede cambiar tanto el estado de ánimo de una persona. Es algo increíble, verdaderamente transformador.— Dr. Iván Mañero
Hasta que desde la política se actúe con legislación, somos el primer nivel de defensa del paciente ante la IA, las redes sociales y la desinformación.— Dr. Iván Mañero