La disponibilidad en el mercado al contado se está volviendo más limitada
El cobre, metal que pulsa al ritmo de la industria global, alcanzó el martes su precio más alto en tres semanas en la Bolsa de Metales de Londres, cerrando en 13.638 dólares por tonelada. Detrás del movimiento convergen fuerzas dispares pero complementarias: una China que exporta con vigor renovado, inventarios que menguan en los mercados al contado, un dólar debilitado por datos de inflación más suaves de lo esperado, y el fantasma de un conflicto en Oriente Medio que amenaza el azufre necesario para extraer el propio metal. En este cruce de señales económicas y geopolíticas, el cobre se convierte una vez más en espejo de las tensiones que moldean el orden material del mundo.
- El cobre sube 0,7% en Londres y 1,1% en Shanghái, marcando máximos de tres semanas ante una demanda china que despierta tras meses de letargo.
- Las primas por cobre inmediato se dispararon a 215 yuanes por tonelada —desde cero a finales de junio—, señal de que el metal físico escasea y los compradores compiten por lo poco disponible.
- La inflación estadounidense se desaceleró más de lo previsto, debilitando el dólar y abaratando el cobre para compradores en otras divisas, lo que amplifica la presión alcista sobre los precios.
- El conflicto con Irán reaviva el temor a una interrupción del suministro de azufre del Golfo Pérsico, insumo sin el cual el proceso de lixiviación del cobre —y la producción de níquel— podría verse gravemente comprometido.
- Los mercados navegan entre fundamentos económicos que mejoran y riesgos geopolíticos que se acumulan, dejando abierta la puerta a nuevas alzas si cualquiera de los dos frentes se intensifica.
El martes, el cobre cerró en 13.638 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, su nivel más alto desde el 22 de junio, con un avance del 0,7% que refleja una confluencia inusual de señales alcistas. En Shanghái, el contrato más activo subió 1,1% hasta los 104.390 yuanes, confirmando que el movimiento no es un fenómeno aislado sino una tendencia que atraviesa los principales mercados del mundo.
El motor más visible es China. Las exportaciones del gigante asiático registraron en junio su mejor desempeño en cuatro meses, lo que sugiere que la demanda de metales —adormecida durante buena parte del año— está recuperando pulso. Esa recuperación se refleja con nitidez en las primas del mercado al contado: el sobreprecio que los compradores pagan por obtener cobre de inmediato saltó a 215 yuanes por tonelada, frente a cero apenas dos semanas antes, alcanzando su cota más alta desde finales de febrero. Para Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING, la combinación de exportaciones sólidas y condiciones físicas más ajustadas explica buena parte del impulso reciente.
A ese factor se suma la debilidad del dólar. Los datos de inflación al consumo en Estados Unidos se desaceleraron más de lo esperado en junio, erosionando la moneda estadounidense y haciendo que el cobre —cotizado en dólares— resulte más accesible para compradores que operan en otras divisas. El efecto es casi automático: más demanda potencial, más presión sobre los precios.
Pero la sombra más inquietante proviene de Oriente Medio. La escalada del conflicto con Irán ha reavivado el temor a interrupciones en el suministro de azufre del Golfo Pérsico, componente esencial del ácido sulfúrico que se emplea en la lixiviación del cobre. Una ruptura en esa cadena no solo afectaría la producción del metal rojo, sino también la del níquel y otros metales industriales. Es esa combinación —fundamentos económicos que mejoran y riesgos geopolíticos que se acumulan— la que deja a los mercados mirando hacia arriba, conscientes de que cualquier nueva perturbación podría empujar los precios aún más lejos.
El cobre tocó su precio más alto en tres semanas el martes, impulsado por una confluencia de factores que van desde señales de demanda más robusta en China hasta la debilidad del dólar estadounidense y la creciente preocupación por interrupciones en el suministro global. El contrato de referencia a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres cerró en 13.638 dólares por tonelada métrica, un avance de 0,7% que lo llevó a máximos no vistos desde el 22 de junio, cuando alcanzó los 13.708,50 dólares.
La fortaleza del cobre refleja un cambio en las condiciones del mercado físico. Las exportaciones chinas, el mayor consumidor mundial de metales, registraron su mejor desempeño en cuatro meses durante junio, señal de que la demanda se está recuperando después de meses de debilidad. Simultáneamente, los inventarios en las bolsas de futuros han caído, lo que ha generado una escasez relativa en los mercados al contado. La prima que los compradores pagan por obtener cobre inmediato en lugar de futuro subió a 215 yuanes por tonelada el lunes, comparado con cero a finales de junio, alcanzando su nivel más alto desde finales de febrero. Esto sugiere que la disponibilidad física está cada vez más restringida.
Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING, observó que el cobre está encontrando apoyo en esta combinación de datos de exportación sólidos y el endurecimiento de las condiciones del mercado físico. En Shanghái, el contrato más negociado subió 1,1% a 104.390 yuanes por tonelada, reflejando el mismo movimiento alcista que se ve en Londres. El aumento de las primas chinas y la caída de los inventarios en las bolsas sugieren que la disponibilidad en el mercado al contado se está volviendo más limitada, añadió Manthey.
Otro factor que ha impulsado los precios es la debilidad del dólar estadounidense. Los datos de inflación al consumo en Estados Unidos se desaceleraron más de lo previsto en junio, lo que ha debilitado la moneda estadounidense. Dado que el cobre se cotiza en dólares, una moneda más débil hace que el metal sea más barato para los compradores que utilizan otras divisas, lo que típicamente aumenta la demanda global y presiona los precios al alza.
Pero quizás el factor más preocupante para los mercados es la escalada de tensiones en Oriente Medio. El conflicto con Irán ha reavivado las preocupaciones sobre el suministro de azufre del Golfo Pérsico, un insumo crítico para la industria del cobre. El ácido sulfúrico se utiliza en el proceso de lixiviación del cobre, el método mediante el cual se extrae el metal de sus minerales. Una interrupción en el suministro de azufre podría afectar no solo la producción de cobre, sino también la de níquel y otras cadenas de suministro de metales. Esta preocupación geopolítica se suma a los fundamentos económicos más sólidos, creando un entorno donde los precios del cobre tienen espacio para seguir subiendo si las tensiones se intensifican o si la demanda china continúa mejorando.
Notable Quotes
El cobre está encontrando apoyo en una combinación de sólidos datos de exportación chinos y el endurecimiento de las condiciones del mercado físico— Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING
El aumento de las primas chinas y la caída de los inventarios en las bolsas sugieren que la disponibilidad en el mercado al contado se está volviendo más limitada— Ewa Manthey, ING
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el cobre sube cuando China exporta más? ¿No debería bajar si hay más oferta?
No es tan simple. China exporta más porque su economía está mejorando, lo que significa que también está consumiendo más cobre internamente. Las exportaciones fuertes son una señal de que la demanda global se está recuperando, no de que haya exceso de oferta.
Entiendo. Pero mencionas que los inventarios están cayendo. ¿Eso no es lo opuesto a lo que esperarías si la demanda fuera débil?
Exactamente. Los inventarios bajos significan que el mercado está consumiendo cobre más rápido de lo que se está produciendo o importando. Eso es lo que crea esa prima que mencioné, ese sobreprecio que los compradores pagan por tener cobre ahora en lugar de esperar.
¿Y el dólar débil? ¿Cómo afecta eso a alguien que compra cobre en yuanes o euros?
Si el dólar se debilita, el cobre se vuelve más barato para ellos. Un comprador en Europa o Asia puede obtener más cobre con la misma cantidad de su moneda. Eso aumenta la demanda y presiona los precios hacia arriba.
Ahora, sobre Oriente Medio. ¿Cuán real es el riesgo del azufre? ¿Podría realmente interrumpirse el suministro?
Es un riesgo genuino. El azufre es esencial para extraer cobre de sus minerales. Si los ataques o las tensiones interrumpen el transporte desde el Golfo, los productores de cobre tendrían que ralentizar la producción o buscar azufre en otros lugares, lo que sería más caro y lento.
Entonces el precio del cobre refleja tanto lo que está pasando hoy como lo que podría pasar mañana.
Sí. Los mercados de metales son así. Reaccionan a los datos actuales, pero también incorporan la incertidumbre sobre lo que viene. El cobre está subiendo porque la demanda es real ahora, pero también porque el mercado está asignando un precio a los riesgos que ve adelante.