El 95% de pacientes reportó síntomas entre 3-12 meses antes del diagnóstico, pero médicos los atribuyeron a otras afecciones como síndrome del intestino irritable o estrés. La medicina dispone de herramientas terapéuticas avanzadas (cirugía, quimioterapia, terapia dirigida) que permiten cronificar el tumor, pero el gran desafío sigue siendo la detección temprana.
El cáncer de ovario no es silencioso: simplemente no lo escuchamos
El problema no es que sea silencioso, es que no lo escuchamos
¿Por qué María tuvo suerte si le detectaron el cáncer en estadio III avanzado?
Porque pudo operarse. Tres de cada cuatro pacientes llegan en fases avanzadas, pero el tumor de María aún se podía extirpar completamente. Eso es lo que marca la diferencia entre una operación curativa y una paliativa.
Pero si el 95% de las pacientes reportó síntomas meses antes, ¿por qué nadie lo detectó?
Porque los síntomas son tan vagos que los médicos los atribuyen a otras cosas. Hinchazón, molestias abdominales, saciedad rápida. Cualquiera tiene eso. El problema no es que el cáncer sea silencioso, es que cuando habla, nadie lo escucha.
¿Entonces no hay forma de detectarlo temprano?
No hay cribado que funcione. Intentaron con ecografía y marcadores en sangre en 200.000 mujeres británicas, pero aunque detectó tumores más pequeños, no salvó más vidas. Es frustrante porque el pronóstico cambiaría completamente si lo atrapáramos localmente.
¿Cuál es la diferencia en supervivencia?
Del 90% si está localizado al 40% si está diseminado. Es un abismo. Por eso los médicos dicen que la verdadera revolución será conseguir diagnosticarlo antes, no encontrar mejores tratamientos.
Pero ustedes tienen mejores tratamientos ahora, ¿verdad?
Sí. Cirugía agresiva, quimioterapia, terapias dirigidas. Algunos pacientes con ciertos subtipos moleculares logran no recaer a los cinco años. Eso es lo más parecido a la curación que tenemos. Pero llega tarde si el tumor ya ha contaminado todo el abdomen.
¿Qué espera María ahora?
Quimioterapia para eliminar las células microscópicas que quedaron. Y esperanza. Participó en estudios clínicos porque sabe que la investigación es lo que puede cambiar el futuro para otras mujeres como ella.
O Pulso
- Tres de cada cuatro casos se detectan en fases avanzadas
- El 95% de pacientes reportó síntomas 3-12 meses antes del diagnóstico
- Supervivencia a cinco años: 40% en tumores diseminados, 90% en localizados
- Se esperan más de 3.700 nuevos casos en 2026 en España
- No existe cribado efectivo ni biomarcadores de diagnóstico temprano
El 95% de pacientes reportó síntomas entre 3-12 meses antes del diagnóstico, pero médicos los atribuyeron a otras afecciones como síndrome del intestino irritable o estrés. La medicina dispone de herramientas terapéuticas avanzadas (cirugía, quimioterapia, terapia dirigida) que permiten cronificar el tumor, pero el gran desafío sigue siendo la detección temprana.
Tres de cada cuatro casos de cáncer de ovario se detectan en fases avanzadas debido a síntomas inespecíficos y la falta de pruebas de cribado, aunque expertos advierten que el tumor no es silencioso sino desatendido.
María entra en el quirófano con 51 años y un diagnóstico que llegó casi por casualidad. Hace pocos días le detectaron cáncer de ovario en estadio III avanzado, lo que significa que el tumor se ha escapado del órgano pero aún puede extirparse. Mientras espera en una cama a metros de la sala de operaciones del Hospital Vall d'Hebron en Barcelona, sonríe y dice que ha tenido suerte. Todo comenzó después de una caminata larga: sintió un peso en la pelvis que le pareció extraño. Tres días de malestar, nada que le impidiera vivir, pero lo suficiente para ir al médico. Una ecografía reveló la enfermedad.
En el quirófano, el ginecólogo oncólogo José Luis Sánchez Iglesias busca meticulosamente cada rastro de tumor en el abdomen de María. El cáncer de ovario crece en la cavidad abdominal y la cirugía es fundamental: hay que localizar y extirpar cada fragmento, incluso fuera del órgano original. Los trozos de tumor aparecen como minúsculas manchitas blancas. Sánchez Iglesias identifica la carcinomatosis, células malignas diseminadas por la pared abdominal, y extirpa un puntito blanquecino sobre la vejiga. La operación durará cuatro horas. El análisis posterior confirmará que han logrado eliminar todo el tumor visible. Es la mejor noticia posible antes de la quimioterapia.
Lo que le sucedió a María no es excepcional. Tres de cada cuatro casos de cáncer de ovario se detectan cuando la enfermedad ya se ha extendido. Gemma Mancebo, jefa de Ginecología y Obstetricia del Hospital del Mar, lo llama su gran frustración. El tumor crece en una cavidad muy amplia y puede expandirse durante un tiempo indeterminado sin síntomas evidentes. Cuando es pequeño, no interfiere con otros órganos y produce síntomas tan vagos que casi nadie los nota: hinchazón, saciedad rápida, molestias abdominales. Nada específico. Como dice Mancebo, ¿a quién no le ha pasado esto? El cáncer de ovario no es frecuente, así que si empiezas con estos síntomas, lo normal es pensar en algo digestivo. Pero hay que estar preparado para pensar en el cáncer de ovario.
Antonio González, director del Departamento de Oncología Médica de la Universidad de Navarra, coincide en que estas molestias vagas e imprecisas retrasan el diagnóstico. Lo que recomiendan es que si una mujer tiene síntomas abdominales, urinarios o digestivos que son nuevos, persisten pese al tratamiento y no tienen explicación, consulte. Pero aquí está el problema central: históricamente se ha llamado al cáncer de ovario el asesino silencioso. La oncóloga Elizabeth Comen critica este mito en su libro. Cita una encuesta de la ginecóloga Barbara Goff a 1.700 pacientes: el 95% reportó síntomas perceptibles entre tres y doce meses antes del diagnóstico. Pero cuando preguntaron qué les dijeron sus médicos, el 15% escuchó que era síndrome del intestino irritable, el 12% estrés, el 9% gastritis, el 6% estreñimiento, el 6% depresión. Al 30% le dieron tratamiento para otra afección. Al 13% le dijeron que no tenía nada. Comen lo resume así: el problema no es que el cáncer de ovario sea silencioso, es que no lo escuchamos.
El gran desafío es la detección precoz, pero hoy no existe cribado ni biomarcadores de diagnóstico temprano. Un estudio británico con 200.000 mujeres probó ecografía transvaginal y detección de marcadores tumorales en sangre, pero aunque detectó tumores en fases más tempranas, no redujo la mortalidad. Mancebo lamenta que estemos lejos de encontrar cómo detectar el cáncer precozmente. A lo sumo pueden monitorizar de cerca a pacientes con mutaciones que predisponen al cáncer, como alteraciones en el gen BRCA o síndrome de Lynch, pero estas apenas representan el 20% de los casos.
La medicina tiene cada vez más armas terapéuticas. Sánchez Iglesias opera cánceres de ovario cada martes, a veces muy extendidos con implantes tumorales por todo el abdomen, en la pleura, ganglios torácicos, bazo, vesícula. Son cirugías de cinco a ocho horas donde extirpa muchos órganos y luego reconstruye las vías digestiva y urinaria. El objetivo es que no quede tumor visible. Hay que encontrar el equilibrio entre la agresividad quirúrgica, las complicaciones y el tumor residual. Como dice Sánchez Iglesias, si no tienes atrevimiento, el tumor te gana. Después viene la quimioterapia para barrer las células malignas microscópicas que el ojo del cirujano no alcanza. En este tumor, cirugía y quimioterapia no pueden ir independientes.
Según la Sociedad Española de Oncología Médica, se esperan más de 3.700 nuevos casos en 2026. La supervivencia a cinco años es del 40%. Pero hay esperanza. González señala que el diagnóstico molecular es clave para entender la enfermedad. Ya hay tratamientos dirigidos a alteraciones genómicas concretas usados como terapias de mantenimiento. Algunos pacientes con ciertos subtipos moleculares siguen sin recaer a los cinco años. Si no recaen después del quinto año, la probabilidad de que siga así es muy alta. Aunque el 80% del tipo seroso, el más frecuente, recae en una mediana de 23 meses, hay pacientes que pueden someterse a cirugía nuevamente, combinada con más quimioterapia o ensayos clínicos. El equipo de Sánchez Iglesias ha hecho segundas, terceras e incluso cuartas cirugías en algunos casos.
María vuelve a hablar un mes después de la operación, una semana antes de empezar quimioterapia. Le transmitieron un mensaje esperanzador: habían eliminado todos los tumores visibles. El siguiente paso era tratar la enfermedad microscópica que pudiera quedar, algo para lo que la quimioterapia es imprescindible. Se ofreció a participar en estudios tras la operación sin dudarlo. Como paciente, le tranquiliza saber que se sigue investigando para mejorar los tratamientos y, ojalá, conseguir que en el futuro este y otros cánceres tengan mejores opciones de curación. La verdadera revolución, dice Mancebo, será conseguir diagnosticarlo antes, porque el pronóstico cambia drásticamente cuando los tumores son localizados: la supervivencia sube al 90%.
Citações Notáveis
El gran caballo de batalla es la detección precoz— Gemma Mancebo, jefa de Ginecología del Hospital del Mar
Si no tienes atrevimiento quirúrgico, el tumor te gana a ti— José Luis Sánchez Iglesias, ginecólogo oncólogo del Hospital Vall d'Hebron