Heinz von Foerster y colaboradores proyectaron datos demográficos históricos en una ecuación que predecía población infinita el 13 de noviembre de 2026, coincidiendo con el cumpleaños del físico. El modelo fue criticado por extrapolar matemáticamente un absurdo físico, aunque algunas de sus proyecciones resultaron más precisas que las de demógrafos contemporáneos durante ciertos períodos.
El 13 de noviembre de 2026: cuando una ecuación matemática predijo lo imposible
Morirían aplastados, no de hambre
¿Por qué un físico estaba haciendo predicciones demográficas en primer lugar? Eso parece fuera de su área.
Exacto. Von Foerster y sus colaboradores vinieron de la física y las matemáticas, no de la demografía. Vieron datos históricos de población y pensaron: podemos modelar esto con una ecuación. Y funcionó... durante un tiempo.
¿Funcionó en qué sentido? ¿Predijo bien la población real?
Durante ciertos períodos, sí. Una revisión de 1990 mostró que algunas de sus proyecciones fueron más precisas que las de demógrafos profesionales contemporáneos. Pero eso no significa que la singularidad de 2026 fuera real.
Entonces, ¿cuál era el punto de publicar algo que sabían que era absurdo?
Creo que era deliberado. Von Foerster usaba lenguaje exagerado a propósito. Quería mostrar qué pasaba si extrapolas indefinidamente una tendencia sin considerar los límites del mundo real.
Pero la gente no siempre entiende eso. La predicción circuló por décadas como si fuera una advertencia real.
Verdad. Y fue criticada inmediatamente. Marvin Shinbrot la llamó "demasiado ridícula para comentarlo".
¿Entonces por qué la gente sigue hablando de ella?
Porque tiene una fecha exacta. El 13 de noviembre de 2026. Eso es pegajoso. Es más fácil recordar una predicción específica que entender por qué una ecuación matemática no puede describir la realidad humana.
Y además, von Foerster eligió su propio cumpleaños. Eso probablemente fue un chiste, pero le dio un aire de autoridad que no merecía.
¿Qué pasó con la población real?
Siguió su propio camino. Los países se industrializaron, las tasas de natalidad cayeron, y ahora proyectamos que la población alcanzará un máximo de unos 10.000 millones en los años 2080. Nada de infinito.
The Pulse
- Heinz von Foerster publicó en Science en 1960 un modelo que predecía singularidad poblacional el 13 de noviembre de 2026
- La ecuación extrapolaba datos demográficos históricos desde la época de Jesucristo hasta 1958
- Marvin Shinbrot criticó duramente el método en 1961 como "inadmisible uso de las matemáticas"
- Una revisión de 1990 mostró que algunas proyecciones de Foerster fueron más precisas que las de demógrafos contemporáneos durante ciertos períodos
- La población mundial real alcanzará máximo de aproximadamente 10.000 millones en los años 2080
Heinz von Foerster y colaboradores proyectaron datos demográficos históricos en una ecuación que predecía población infinita el 13 de noviembre de 2026, coincidiendo con el cumpleaños del físico. El modelo fue criticado por extrapolar matemáticamente un absurdo físico, aunque algunas de sus proyecciones resultaron más precisas que las de demógrafos contemporáneos durante ciertos períodos.
Un modelo matemático de 1960 predijo una singularidad poblacional para el 13 de noviembre de 2026, fecha que ahora despierta curiosidad científica aunque la demografía real ha seguido otro camino.
En 1960, un físico llamado Heinz von Foerster y sus colaboradores hicieron algo que parecía científicamente riguroso pero que terminó siendo una lección sobre los peligros de extrapolar demasiado lejos. Publicaron en Science un análisis del crecimiento poblacional mundial que partía de datos históricos remontándose hasta la época de Jesucristo, pasando por 1958. Cuando proyectaron esa tendencia hacia adelante usando una ecuación matemática, descubrieron algo extraño: la curva no simplemente seguía subiendo. Se comportaba de forma cada vez más acelerada, hasta que llegaba a un punto donde dejaba de tener sentido físico.
Ese punto era una singularidad matemática. La ecuación predecía que la población mundial tendería hacia el infinito en 2026, con un margen de aproximadamente cinco años. Los investigadores fueron aún más específicos: fijaron la fecha exacta en el 13 de noviembre de 2026. Probablemente no fue casualidad que eligieran ese día en particular. Era el cumpleaños de von Foerster. La precisión burlona de la predicción—una fecha concreta, un número exacto—le dio un aire de autoridad que la haría circular por décadas.
Von Foerster no creía realmente que la población se volviera infinita. Sabía que estaba describiendo un absurdo. En una entrevista con la revista Time, explicó que si el crecimiento representado por su ecuación pudiera mantenerse sin cambios, llegaría un momento en el que la población alcanzaría el infinito y "la inteligente población se aniquila a sí misma". No morirían de hambre, bromeó. Morirían aplastados. La propia formulación hacía visible lo ridículo del ejercicio: era una forma de demostrar que extrapolar indefinidamente una tendencia puede llevarte a conclusiones que desafían la realidad física.
La reacción fue inmediata y áspera. En 1961, el investigador Marvin Shinbrot atacó el método con dureza, argumentando que el planteamiento era "demasiado ridículo para comentarlo si no fuera un ejemplo tan destacado del uso inadmisible de las matemáticas para apuntalar una conclusión manifiestamente absurda". El problema era que los autores venían principalmente de la física y las matemáticas, no de la demografía. Estaban jugando con números de población como si fueran variables en una ecuación pura, sin considerar los mecanismos sociales y económicos que realmente controlan el crecimiento humano.
Pero aquí es donde la historia se complica. Una revisión realizada en 1990 descubrió que durante ciertos períodos, algunas de las proyecciones de Foerster habían sido más precisas que las de varios demógrafos profesionales de su época. Eso no hacía que la singularidad de 2026 fuera una predicción válida—seguía siendo un absurdo matemático—pero mostraba que el modelo había capturado algo real sobre cómo se comportaba el crecimiento poblacional en una fase específica. Los propios autores habían dejado una pista sobre los límites de su ecuación. Cuando la usaron para extrapolar hacia el pasado y calcular cuándo habría aparecido un hipotético "Adán", obtuvieron una fecha de hace 200.000 millones de años. Eso era incompatible incluso con las estimaciones astronómicas de la época, y mucho más con lo que sabemos hoy: la Tierra tiene poco más de 4.500 millones de años. El ejemplo demostraba claramente que una fórmula puede ajustarse perfectamente a ciertos datos y aun así producir cifras completamente absurdas cuando la extiendes fuera del rango donde es válida.
La realidad demográfica tomó un camino completamente diferente. A medida que los países se industrializaron y aumentó el nivel de vida, las tasas de natalidad comenzaron a caer. Ese cambio rompió uno de los supuestos fundamentales que permitía que el modelo de von Foerster funcionara: la idea de que el crecimiento acelerado continuaría indefinidamente. Según estimaciones de Naciones Unidas de 2025, la población mundial ronda los 8.200 millones de personas. Las proyecciones actuales sugieren que la población global alcanzará su máximo durante la década de 2080, alrededor de los 10.000 millones de habitantes. Nada de infinito. Nada de singularidad. Solo una curva que sube, se aplana y eventualmente baja. El 13 de noviembre de 2026 llegará y pasará como cualquier otro día, con la población mundial siguiendo su trayectoria real, completamente ajena a la predicción matemática que von Foerster hizo hace más de seis décadas.
Notable Quotes
Por razones obvias, el 13 de noviembre de 2026 será llamado día del juicio final, ya que es en esa fecha cuando la población llega al infinito y la inteligente población se aniquila a sí misma. Nuestros tataranietos no morirán de hambre. Morirán aplastados.— Heinz von Foerster, en entrevista con la revista Time
El planteamiento era demasiado ridículo para comentarlo si no fuera un ejemplo tan destacado del uso inadmisible de las matemáticas para apuntalar una conclusión manifiestamente absurda.— Marvin Shinbrot, crítica del modelo en 1961