En un momento en que la guerra en Ucrania acumula meses de destrucción y acusaciones cruzadas, Washington contempla dar un paso sin precedentes: clasificar a Rusia como Estado patrocinador del terrorismo. La medida, estudiada junto a nuevas sanciones, respondería al argumento de que los ataques rusos contra civiles trascienden la lógica de la guerra convencional. Mientras tanto, el bombardeo de una cárcel en Donbás donde murieron al menos 40 prisioneros de guerra ucranianos recuerda que, en medio de los debates diplomáticos, el costo humano del conflicto sigue creciendo.
EE.UU. estudia declarar a Rusia como Estado patrocinador del terrorismo
¿Si alguien bombardeara un hospital, no sería terrorismo?
¿Por qué Estados Unidos necesita estudiar esto? ¿No es obvio si Rusia está atacando civiles?
La designación como Estado patrocinador del terrorismo tiene criterios legales específicos. No es suficiente con que haya ataques contra civiles; el Departamento de Estado debe determinar si hay un patrón de apoyo a organizaciones terroristas designadas. Es una categoría legal muy particular.
Entonces Zelensky está pidiendo algo que requiere más que evidencia de bombardeos.
Exacto. Zelensky argumenta que los ataques sistemáticos contra civiles son terrorismo por definición. Pero para Washington, es una cuestión de cómo encaja eso en la arquitectura legal de sanciones que ya existe.
¿Qué cambia si Estados Unidos lo declara así?
Abre la puerta a sanciones más severas y aislamiento diplomático más profundo. Pero también es una declaración política: que Estados Unidos ve esto no como guerra convencional sino como algo fundamentalmente diferente.
¿Y el bombardeo de la cárcel? ¿Eso acelera la decisión?
Probablemente. Cada incidente como ese refuerza el argumento de Zelensky. Pero también genera confusión porque ambos lados acusa al otro. La verdad sobre quién bombardeó qué importa menos que el hecho de que hay 40 muertos.
¿Qué pasa si Estados Unidos no lo declara?
Zelensky seguirá pidiendo que lo hagan, y la brecha entre lo que Ucrania quiere que el mundo vea y lo que Washington está dispuesto a formalizar seguirá siendo un punto de fricción.
O Pulso
- Washington evalúa una designación que rompería décadas de precedente diplomático con Moscú, señalando que la invasión de Ucrania ha cruzado una línea que las sanciones ordinarias no alcanzan a nombrar.
- Zelensky presiona a los aliados occidentales con una pregunta incómoda: si los mismos ataques ocurrieran en Dallas o Dresde, ¿dudarían en llamarlos terrorismo?
- El bombardeo de la cárcel de Olenivka, con al menos 40 prisioneros de guerra ucranianos muertos, desató una disputa feroz sobre responsabilidad: Ucrania acusa a Rusia, Rusia acusa a Ucrania.
- La niebla de acusaciones cruzadas sobre crímenes de guerra oscurece la verdad de incidentes concretos, mientras civiles y prisioneros siguen pagando el precio más alto.
- Si la designación se concreta, sus implicaciones irían mucho más allá de las sanciones económicas, redefiniendo la naturaleza misma de la relación entre Estados Unidos y Rusia.
En un momento en que la guerra en Ucrania acumula meses de destrucción y acusaciones cruzadas, Washington contempla dar un paso sin precedentes: clasificar a Rusia como Estado patrocinador del terrorismo. La medida, estudiada junto a nuevas sanciones, respondería al argumento de que los ataques rusos contra civiles trascienden la lógica de la guerra convencional. Mientras tanto, el bombardeo de una cárcel en Donbás donde murieron al menos 40 prisioneros de guerra ucranianos recuerda que, en medio de los debates diplomáticos, el costo humano del conflicto sigue creciendo.
La portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, confirmó el viernes que Estados Unidos evalúa si designar a Rusia como Estado patrocinador del terrorismo, una medida que forma parte de un paquete más amplio de sanciones contra el Kremlin. La decisión requiere que el Departamento de Estado analice criterios específicos, pero el hecho de que se considere revela hasta dónde ha llegado la tensión entre Washington y Moscú tras meses de guerra.
El presidente ucraniano Volodimir Zelensky ha impulsado esta clasificación desde hace tiempo, argumentando que los ataques rusos contra civiles no tienen parangón. Su argumento es directo: si Rusia lanzara misiles contra un hospital en Dallas o Dresde, nadie dudaría en llamarlo terrorismo. Para Zelensky, la designación no es un gesto simbólico sino una exigencia de coherencia internacional.
En ese mismo contexto, Ucrania acusó a Rusia de bombardear una cárcel en Olenivka, en el Donbás controlado por separatistas prorrusos, matando a al menos 40 prisioneros de guerra ucranianos. El canciller Dmytro Kuleba calificó el ataque de crimen de guerra. Rusia y los separatistas reconocieron las muertes, pero culparon al ejército ucraniano del bombardeo, acusación que Kiev rechazó categóricamente, señalando que Moscú utiliza esas imputaciones para encubrir sus propias torturas y ejecuciones.
La disputa sobre la cárcel ilustra el patrón que define esta guerra: acusaciones cruzadas, verdades atrapadas en la niebla del conflicto y un costo humano que no cesa. Que Washington considere una designación formal de Estado patrocinador del terrorismo sugiere que ya no ve los ataques rusos como actos de guerra convencionales. De concretarse, sería un paso sin precedentes con consecuencias que superarían con creces el ámbito de las sanciones económicas.
En la Casa Blanca, la portavoz Karine Jean-Pierre confirmó el viernes que Estados Unidos está evaluando si designar a Rusia como Estado patrocinador del terrorismo. La medida se estudia como parte de un paquete más amplio de sanciones contra el Kremlin en respuesta a la invasión de Ucrania. Aunque la decisión requiere que el Departamento de Estado analice criterios específicos, la consideración misma señala hasta dónde ha llegado la tensión diplomática entre Washington y Moscú después de meses de guerra.
La propuesta no es nueva. El presidente ucraniano Volodimir Zelensky ha pedido repetidamente a los aliados occidentales que tomen este paso, argumentando que los ataques rusos contra civiles no tienen precedente. En un comunicado de mediados de julio, Zelensky planteó la pregunta de forma directa: si Rusia lanzara misiles contra un centro médico en Dallas o Dresden, ¿cómo se llamaría eso sino terrorismo? Su punto era que ningún otro país se permite destruir ciudades pacíficas con fuego de artillería y misiles de crucero día tras día. Para Zelensky, la designación no es un gesto simbólico sino una cuestión de coherencia internacional.
La evaluación estadounidense ocurre en un contexto de acusaciones cruzadas sobre crímenes de guerra. El viernes, Ucrania acusó a Rusia de bombardear una cárcel en Olenivka, en la región de Donbás controlada por separatistas respaldados por Moscú. Según el ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Dmytro Kuleba, el ataque fue un crimen de guerra que mató a decenas de prisioneros de guerra ucranianos que estaban detenidos allí. Rusia y los separatistas reportaron al menos 40 muertos, pero culparon al ejército ucraniano del bombardeo.
Ucrania rechazó categóricamente esa acusación. El Estado Mayor ucraniano afirmó que sus fuerzas armadas adhieren plenamente a los principios del derecho internacional humanitario y nunca han bombardeado infraestructuras civiles, especialmente lugares donde podrían estar prisioneros de guerra. Según Ucrania, Rusia está usando la acusación como parte de una estrategia más amplia: culpar a Kiev de crímenes de guerra mientras encubre sus propias torturas y ejecuciones de prisioneros.
La disputa sobre quién fue responsable del ataque a la cárcel refleja el patrón más amplio de la guerra. Ambos bandos acusan al otro de violar el derecho internacional, y la verdad sobre incidentes específicos a menudo queda atrapada en la niebla del conflicto. Lo que está claro es que civiles y prisioneros de guerra están muriendo, y las acusaciones de terrorismo y crímenes de guerra se multiplican. La consideración estadounidense de una designación formal de Estado patrocinador del terrorismo sugiere que Washington ve los ataques rusos no como actos de guerra convencionales sino como algo que cruza una línea diferente. Si se concreta, sería un paso sin precedentes en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, con implicaciones que van más allá de las sanciones económicas.
Citações Notáveis
Lo estamos estudiando junto con una serie de otras propuestas para imponer más costes a Rusia. Esto requiere una determinación por parte del Departamento de Estado sobre criterios específicos.— Karine Jean-Pierre, portavoz de la Casa Blanca
Rusia cometió otro horrendo crimen de guerra al bombardear un centro penitenciario en la región ocupada de Olenivka donde mantenía retenidos a prisioneros de guerra ucranianos.— Dmytro Kuleba, ministro ucraniano de Relaciones Exteriores