EE.UU. e Irán intensifican ataques mientras negociaciones sobre armas nucleares se estancan

Los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en el Líbano continúan generando combates activos, aunque el artículo no especifica cifras de bajas o desplazamientos.
Cada ataque cruzado parece alejar más la posibilidad de un acuerdo
Mientras militares y diplomáticos actúan en direcciones opuestas, la brecha entre Washington y Teherán se profundiza.
Mark

¿Por qué Estados Unidos decidió atacar primero si ambos lados dicen estar negociando?

Mimi

Porque Irán derribó un dron estadounidense. Pero la pregunta real es si eso justifica una tercera oleada de ataques en una semana, o si cada golpe simplemente prepara el terreno para el siguiente.

Mark

¿Qué quiere decir Irán cuando insiste en que el Líbano debe estar incluido en cualquier acuerdo?

Mimi

Que Teherán no puede permitirse abandonar a Hezbollah. Si firma un acuerdo nuclear sin resolver el Líbano, pierde su principal aliado en la región y su influencia se desmorona.

Mark

Trump dice que Irán ha aceptado no tener armas nucleares. ¿Por qué entonces no hay acuerdo?

Mimi

Porque aceptar en principio no es lo mismo que aceptar los términos. Irán quiere 12.000 millones de dólares desbloqueados primero. Trump quiere garantías verificables. Y ambos desconfían profundamente del otro.

Mark

¿Qué importancia tiene el estrecho de Ormuz en todo esto?

Mimi

Es por donde pasa un tercio del petróleo mundial. Si Irán lo cierra o cobra peajes, la economía global se tambalea. Por eso Trump lo menciona constantemente.

Mark

¿Puede Israel seguir ampliando su ofensiva en el Líbano mientras todo esto sucede?

Mimi

Está sucediendo ahora. Netanyahu capturó Beaufort y lo llamó un cambio dramático. Cada victoria israelí en el Líbano debilita la posición de Irán en las negociaciones, pero también la endurece.

Mark

¿Cuál es el escenario más probable en las próximas semanas?

Mimi

Más ataques cruzados, más declaraciones públicas de ambos lados, y negociaciones que avanzan en milímetros mientras el Líbano arde. A menos que alguien ceda significativamente, esto no termina pronto.

  • EE.UU. ejecutó la tercera oleada de ataques contra radares e instalaciones iraníes en una semana
  • Irán exige la liberación de 12.000 millones de dólares en activos congelados antes de negociaciones nucleares sustanciales
  • Una tregua formal entre Israel y Hezbollah entró en vigor el 17 de abril pero ninguna parte la respeta plenamente
  • Israel capturó el castillo medieval de Beaufort en el Líbano, que Netanyahu calificó como "un cambio dramático"

EE.UU. realizó ataques de autodefensa contra radares y centros de drones iraníes; Irán respondió atacando una base aérea estadounidense en represalia. Las negociaciones sobre el programa nuclear iraní permanecen estancadas por desacuerdos sobre armas nucleares, activos congelados y control del estrecho de Ormuz.

EE.UU. e Irán ejecutaron nuevos ataques cruzados en medio del colapso de negociaciones nucleares, mientras Israel amplía su ofensiva contra Hezbollah en el Líbano, elevando la tensión regional.

A lunes por la mañana, cuando los funcionarios estadounidenses anunciaban nuevos ataques contra instalaciones iraníes, la frágil tregua que había sostenido la región durante semanas se desmoronaba un poco más. Estados Unidos e Irán habían intercambiado golpes militares durante el fin de semana: el ejército estadounidense ejecutó operaciones que describió como de "autodefensa" contra radares y centros de control de drones en el sur de Irán, la tercera oleada de este tipo en poco más de una semana, en respuesta al derribo de un dron MQ-1. Horas después, la Guardia Revolucionaria iraní anunció que había atacado una base aérea estadounidense en represalia, aunque sin revelar su ubicación exacta. Kuwait reportó que sus sistemas de defensa aérea habían interceptado misiles y drones hostiles, aunque tampoco identificó su procedencia.

Esta escalada militar no ocurría en el vacío. Mientras Estados Unidos e Irán se golpeaban mutuamente, Israel ampliaba su ofensiva en el Líbano contra Hezbollah, el grupo respaldado por Teherán, complicando aún más un panorama ya frágil. El gobierno libanés acusó a Israel de aplicar una "política de tierra arrasada", y aunque una tregua formal entre Israel y Hezbollah había entrado en vigor el 17 de abril, ninguna de las partes la respetaba plenamente. La captura del castillo medieval de Beaufort, una posición estratégica, llevó al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a calificarla como "un cambio dramático". El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia para ese mismo lunes.

Las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán, que habían estado en marcha durante semanas, se encontraban completamente estancadas. El presidente Donald Trump había enviado el sábado una nueva propuesta con condiciones más exigentes, aunque sus detalles permanecían en secreto. Trump reiteró públicamente que sus prioridades eran impedir que Irán obtuviera armas nucleares y garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz, la vía crítica para el suministro mundial de petróleo. "La única garantía que tengo que tener es que no habrá armas nucleares. Han aceptado eso, y fue muy interesante", declaró en una entrevista con Fox News, y luego escribió en Truth Social que el acuerdo propuesto "establece, muy claramente, que Irán no tendrá un arma nuclear".

Desde Teherán llegaron respuestas cautelosas pero firmes. Mohammad Bagher Ghalibaf, el principal negociador iraní, declaró que "no aprobaremos ningún acuerdo hasta estar seguros de que se han respetado los derechos del pueblo iraní". El ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi fue más directo: "hasta que se alcance una conclusión clara... todo lo que se dice ahora es especulación". Los iraníes presentaban sus propias condiciones no negociables: la liberación de 12.000 millones de dólares en activos congelados antes de iniciar negociaciones sustanciales sobre el programa nuclear, y el rechazo categórico a las declaraciones de Trump sobre una eventual destrucción de las reservas iraníes de uranio enriquecido, que calificaron de "infundadas".

El desacuerdo sobre el programa nuclear era solo una parte del conflicto. Irán ha sostenido durante años que su programa tiene fines exclusivamente civiles, mientras que Estados Unidos y sus aliados occidentales consideran que podría estar orientado al desarrollo de armamento nuclear. Este punto de fricción se había agudizado después de que Estados Unidos e Israel lanzaran en febrero ataques aéreos y con misiles que eliminaron a gran parte de la cúpula dirigente de la República Islámica.

Otro punto de desacuerdo giraba en torno al estrecho de Ormuz. Trump afirmó que, en el marco de un eventual acuerdo, Irán no cobraría "ningún peaje" a los barcos que transitaran por la zona. Sin embargo, la agencia iraní Fars citó fuentes que aseguraron que "no existe tal cláusula". El legislador Alireza Salimi anunció que el Parlamento iraní estudiaría próximamente un plan sobre la "gestión y soberanía" del estrecho que incluiría el cobro de "tasas administrativas".

Lo que hacía más complejo todo el panorama era que Teherán insistía en que cualquier acuerdo de paz debía incluir la situación en el Líbano, donde los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah persistían sin resolución. La agencia Tasnim informó que los intercambios sobre el texto de las negociaciones continuaban y que ambas partes presentaban modificaciones de manera regular, pero los desacuerdos sustanciales permanecían. Mientras los diplomáticos negociaban en salas cerradas, los militares seguían disparando en el terreno, y cada ataque cruzado parecía alejar más la posibilidad de un acuerdo que pusiera fin a la guerra y reabriera una de las rutas comerciales más críticas del mundo.

No aprobaremos ningún acuerdo hasta estar seguros de que se han respetado los derechos del pueblo iraní
— Mohammad Bagher Ghalibaf, principal negociador iraní
La única garantía que tengo que tener es que no habrá armas nucleares
— Donald Trump, presidente de Estados Unidos
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