En el antiguo cruce de civilizaciones que es Oriente Medio, dos potencias han entrado en un ritmo de golpe y contragolpe que recuerda a los ciclos más oscuros de la historia moderna. En menos de dos días, Estados Unidos ha atacado dos veces a Irán, y Teherán ha respondido con misiles sobre suelo jordano y bareiní, convirtiendo a aliados que no eligieron esta disputa en escenarios de una guerra que no es la suya. La pregunta que pende sobre la región no es si habrá más violencia, sino si alguna de las partes tiene la voluntad —o la sabiduría— de detener el ciclo antes de que se vuelva irreversi
EE.UU. ataca Irán por segunda vez en 48 horas; régimen responde contra Jordania
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