En un momento en que la inteligencia artificial ha comenzado a infiltrarse en los espacios más solemnes del razonamiento humano, Ecuador propone trazar una línea clara dentro de sus tribunales: la tecnología puede asistir, pero nunca juzgar. La legisladora Mónica Salazar presentó ante la Asamblea Nacional un proyecto de reforma al Código Orgánico de la Función Judicial que busca ser el primer marco legal específico para el uso de IA en el sistema judicial latinoamericano. La propuesta no cierra la puerta a la innovación, sino que la encuadra en un principio antiguo: quien firma una decisión, l
Ecuador propone regular la IA en justicia con límites y sanciones disciplinarias
La responsabilidad profesional no desaparece por usar máquinas
¿Por qué Ecuador necesita una ley específica para esto? ¿No bastaba con las reglas que ya existen sobre responsabilidad profesional?
Porque la inteligencia artificial es diferente. Genera información que parece confiable pero puede estar completamente inventada. Los jueces y abogados necesitaban saber exactamente cuándo pueden usarla y qué tienen que verificar.
Pero la ley solo dice que tienen que verificar. ¿Cómo verifica un juez si la información de una IA es correcta si no es experto en esa área? ¿Quién controla que realmente lo hizo?
Esa es la razón de las sanciones disciplinarias. Si un juez usa información de IA sin verificarla y eso causa un error, enfrenta consecuencias profesionales graves.
¿Entonces la ley confía en que los jueces van a hacer el trabajo de verificación?
Confía, pero también castiga si no lo hacen. Y es importante que la responsabilidad siga siendo del juez, no de la máquina.
El proyecto dice que los abogados también tienen que verificar. Pero ¿qué pasa si un abogado usa IA para redactar un escrito y la IA comete un error que el abogado no detecta? ¿Es responsable el abogado o la IA?
Es responsable el abogado. Eso es lo central: quien firma es quien responde.
¿Y si la IA genera información falsa de manera sistemática? ¿Quién responsabiliza a la empresa que la creó?
Eso no está en el proyecto. La reforma solo regula a quienes usan la IA dentro del sistema judicial ecuatoriano, no a los fabricantes de las herramientas.
Der Puls
- La expansión global de herramientas de IA generativa entre abogados y jueces ha producido escritos con jurisprudencia inventada, encendiendo alarmas sobre la urgencia de establecer reglas antes de que el daño sea mayor.
- El proyecto convierte en falta grave el uso de información generada por IA sin verificar su veracidad, extendiendo esa responsabilidad a jueces, fiscales, defensores públicos y abogados por igual.
- La reforma traza una frontera explícita: la IA puede buscar jurisprudencia y organizar expedientes, pero evaluar pruebas, interpretar normas y emitir resoluciones seguirá siendo competencia exclusiva de los jueces.
- Ecuador aspira a convertirse en referente regional al equilibrar innovación tecnológica con principios de transparencia, trazabilidad, prevención de sesgos y supervisión humana permanente.
- El debate de fondo que abre esta propuesta es filosófico tanto como jurídico: ¿puede delegarse en un algoritmo alguna parte del acto de hacer justicia, o ese acto exige siempre una conciencia que responda por él?
En un momento en que la inteligencia artificial ha comenzado a infiltrarse en los espacios más solemnes del razonamiento humano, Ecuador propone trazar una línea clara dentro de sus tribunales: la tecnología puede asistir, pero nunca juzgar. La legisladora Mónica Salazar presentó ante la Asamblea Nacional un proyecto de reforma al Código Orgánico de la Función Judicial que busca ser el primer marco legal específico para el uso de IA en el sistema judicial latinoamericano. La propuesta no cierra la puerta a la innovación, sino que la encuadra en un principio antiguo: quien firma una decisión, la sostiene con su criterio y su nombre.
Ecuador está a punto de convertirse en uno de los primeros países de América Latina en establecer reglas claras sobre el uso de inteligencia artificial dentro de los juzgados. La legisladora Mónica Salazar presentó ante la Asamblea Nacional un proyecto de reforma al Código Orgánico de la Función Judicial que crearía el primer marco legal específico para estas herramientas en el sistema judicial ecuatoriano. La iniciativa parte de un principio central: la IA puede servir como apoyo, nunca como sustituto del criterio humano.
Bajo esa lógica, el proyecto permite que la tecnología facilite tareas operativas —buscar jurisprudencia, clasificar expedientes, procesar grandes volúmenes de información— pero excluye de su alcance funciones esenciales como evaluar pruebas, interpretar normas o emitir decisiones judiciales. Esas actividades seguirían siendo competencia exclusiva de jueces y tribunales, quienes conservan plena responsabilidad por todo lo que firmen, independientemente de si usaron herramientas automatizadas para elaborarlo.
El corazón de la reforma es un nuevo régimen disciplinario: incorporar información generada por IA sin verificar previamente su veracidad, pertinencia y actualidad constituiría una falta grave. Esta obligación alcanza a jueces, fiscales, defensores públicos, servidores judiciales y también a los abogados, quienes no podrán presentar escritos elaborados con IA si la información puede inducir a error a las autoridades judiciales.
La propuesta llega en un contexto global en que tribunales de distintos países han detectado escritos con citas de jurisprudencia inexistente generadas por plataformas de IA, reabriendo el debate sobre la necesidad de control sin frenar la innovación. Ecuador no busca prohibir estas herramientas, sino encuadrarlas en principios de transparencia, trazabilidad, prevención de sesgos algorítmicos y rendición de cuentas. La reforma reconoce que la tecnología llegó para quedarse en los juzgados, pero bajo condiciones que preserven lo que hace que la justicia sea justicia: el criterio humano y la responsabilidad personal.
Ecuador está a punto de convertirse en uno de los primeros países de América Latina en establecer reglas claras sobre cómo la inteligencia artificial puede usarse dentro de los juzgados. Un proyecto de reforma al Código Orgánico de la Función Judicial, presentado ante la Asamblea Nacional por la legisladora Mónica Salazar, propone crear el primer marco legal específico para estas herramientas en el sistema judicial ecuatoriano. La iniciativa reconoce que la IA ha llegado a espacios que históricamente fueron dominio exclusivo del análisis humano, y busca aprovechar esa capacidad sin permitir que reemplace las decisiones que corresponden a quienes administran justicia.
La propuesta parte de un principio fundamental: la inteligencia artificial puede servir como apoyo, nunca como sustituto. Bajo esta lógica, cualquier trabajo realizado con asistencia tecnológica debe permanecer bajo supervisión humana, y quien lo firme sigue siendo completamente responsable de su contenido. El proyecto reconoce explícitamente que estas herramientas pueden facilitar tareas operativas como buscar jurisprudencia, clasificar expedientes, organizar documentos o procesar grandes volúmenes de información. Pero deja fuera de su alcance funciones que considera esenciales: evaluar pruebas, interpretar normas, motivar resoluciones y emitir decisiones judiciales. Esas actividades seguirían siendo competencia exclusiva de jueces y tribunales.
El corazón de la reforma es un nuevo régimen de responsabilidades. El proyecto incorpora una falta grave en el régimen disciplinario de la Función Judicial: utilizar herramientas de inteligencia artificial e incorporar información generada por ellas sin verificar previamente su veracidad, pertinencia y actualidad cuando eso pueda afectar el ejercicio de las funciones o inducir a error. Esta prohibición alcanza a jueces, fiscales, defensores públicos y servidores judiciales. Todos ellos seguirían siendo plenamente responsables por las actuaciones que firmen, incluso si usaron inteligencia artificial para elaborar providencias, informes o resoluciones.
La reforma también extiende esa obligación a los abogados. El proyecto modifica las disposiciones sobre el ejercicio de la abogacía para establecer que los profesionales del derecho no pueden presentar escritos judiciales elaborados con información producida por inteligencia artificial sin verificar previamente su exactitud cuando esa información pueda inducir a error a las autoridades judiciales. De esta manera, la responsabilidad profesional no desaparece por haber usado herramientas automatizadas para elaborar argumentos o documentos.
Más allá del régimen disciplinario, la iniciativa incorpora una serie de principios que orientarían el uso de inteligencia artificial dentro de la Función Judicial. Entre ellos figuran el control humano permanente sobre cualquier sistema automatizado, la transparencia respecto del uso de estas tecnologías, la protección de datos personales, la confidencialidad de la información procesal, la prevención de sesgos algorítmicos, la seguridad informática, la trazabilidad de las actuaciones y la obligación de rendición de cuentas de quienes empleen estos sistemas.
Esta propuesta llega en un momento en que plataformas de inteligencia artificial generativa se han extendido entre profesionales del derecho en todo el mundo. En distintos países, tribunales y organismos judiciales han debido emitir recomendaciones y protocolos después de detectar escritos judiciales que contenían citas de jurisprudencia inexistente o información incorrecta generada por estas herramientas. Esos casos reabrieron el debate sobre la necesidad de establecer mecanismos de control sin impedir la innovación tecnológica.
En Ecuador, el proyecto busca precisamente fijar ese equilibrio. No prohíbe el uso de inteligencia artificial ni limita el acceso a nuevas tecnologías. En cambio, establece que su utilización deberá respetar principios de transparencia, confiabilidad y supervisión humana, preservando la independencia de los jueces y la seguridad jurídica de los procesos. La reforma reconoce que la tecnología llegó para quedarse en los juzgados, pero bajo condiciones que protejan lo que hace que la justicia sea justicia: el criterio humano, la responsabilidad personal y la verificación de lo que se afirma.
Bemerkenswerte Zitate
La inteligencia artificial podrá servir como herramienta de apoyo, pero nunca reemplazar el razonamiento jurídico ni la toma de decisiones que corresponden exclusivamente a los operadores de justicia— Proyecto de reforma al Código Orgánico de la Función Judicial