Una sentencia de 2021 ordenó retirar mecheros en 18 meses, pero la mayoría permanece activo o fue ocultado mediante encapsulamiento. La combustión libera más de 250 sustancias tóxicas que afectan poblaciones hasta 10 km de distancia y contaminan agua, aire y suelo.
Ecuador: niñas demandantes denuncian incumplimiento de sentencia sobre mecheros petroleros
Hasta el día de hoy no vemos la eliminación
¿Por qué una demanda de menores? ¿Qué las hizo actuar cuando otros no lo hicieron?
Porque vivían en el epicentro del daño. No era una abstracción ambiental para ellas; era el aire que respiraban cada mañana, el agua que bebían, la tierra donde jugaban. A veces la urgencia viene de quien no tiene opción de ignorarla.
La sentencia fue en 2021. Estamos en 2026. ¿Cómo es posible que nada haya cambiado en cinco años?
Cambió algo, pero de forma que casi no se ve. Algunos mecheros fueron encapsulados, trasladados, ocultados. En los papeles del Estado, desaparecieron. En la realidad, siguen ardiendo o fueron movidos a otro lugar donde la gente también respira el humo.
¿Qué significa realmente esa combustión de gas? ¿Por qué no pueden simplemente apagarla?
Es gas que sale de los pozos petroleros. Quemarlo es más barato que capturarlo o tratarlo. Más de doscientas cincuenta sustancias tóxicas en cada llama. Eso baja con la lluvia, contamina el agua subterránea, mata los microorganismos del suelo. Es un costo que pagan las comunidades, no las petroleras.
¿Leonela siente que ganó o que perdió con esa sentencia?
Ganó un papel que dice que tiene razón. Pero sigue creciendo rodeada de mecheros. Eso es una victoria que se parece más a una derrota en cámara lenta.
¿Qué espera ahora?
Que la Corte Constitucional convoque una audiencia de seguimiento. Que alguien obligue al Estado a cumplir lo que ya prometió. Que antes de que Leonela sea adulta, al menos vea que algo cambió.
Der Puls
- Sentencia de 2021 ordenó retirar mecheros en 18 meses; cinco años después, la mayoría permanece activo
- La combustión libera más de 250 sustancias tóxicas que afectan poblaciones hasta 10 km de distancia
- Leonela Moncayo, ahora de 16 años, fue una de las nueve menores que impulsó la demanda original
- Acción de incumplimiento pendiente ante la Corte Constitucional; organizaciones esperan audiencia de seguimiento
Una sentencia de 2021 ordenó retirar mecheros en 18 meses, pero la mayoría permanece activo o fue ocultado mediante encapsulamiento. La combustión libera más de 250 sustancias tóxicas que afectan poblaciones hasta 10 km de distancia y contaminan agua, aire y suelo.
Cinco años después de una sentencia favorable, los mecheros petroleros en la Amazonía ecuatoriana siguen activos cerca de poblaciones. Leonela Moncayo y otras menores demandantes denuncian el incumplimiento estatal y los efectos tóxicos en agua, aire y tierra.
En la estación petrolera de Parahuacu, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, las llamas siguen ardiendo. Leonela Moncayo, ahora de dieciséis años, se detiene frente a los mecheros —esas estructuras que queman gas residual— y recuerda por qué, hace cinco años, ella y ocho menores más decidieron demandar al Estado. El calor es tan intenso que parece estar dentro de una olla a presión. El humo, el ruido y las llamas forman parte del paisaje cotidiano de Parahuacu, en la provincia de Sucumbíos, pero para Moncayo y sus compañeras demandantes, ese paisaje representa un incumplimiento que pesa cada día más.
La demanda que impulsaron terminó en una sentencia favorable en 2021. El tribunal fue claro: el Estado había vulnerado el derecho a un ambiente sano y a la salud de las comunidades amazónicas. Ordenó retirar los mecheros ubicados cerca de centros poblados en dieciocho meses. Cinco años después, Moncayo denuncia que ni siquiera la mitad de esos mecheros ha sido eliminada. Algunos, asegura, fueron tapados, encapsulados u ocultados, y luego contabilizados como si hubieran desaparecido. "Hasta el día de hoy no vemos la eliminación", dice a pocos metros de las llamas de Parahuacu.
Los efectos de estas instalaciones van mucho más allá del resplandor que acompaña las noches amazónicas. La quema permanente del gas libera contaminantes que regresan con la lluvia y afectan las fuentes de agua que las comunidades utilizan para beber y vivir. La contaminación también alcanza el suelo, dañando los organismos del subsuelo que mantienen la fertilidad de la tierra. Moncayo explica que el aire contaminado que respiran los seres humanos, los animales y toda la naturaleza de la región sigue siendo afectado día tras día. Las organizaciones que apoyan a las demandantes aseguran que la combustión libera más de doscientas cincuenta sustancias tóxicas, y que sus efectos pueden alcanzar poblaciones ubicadas hasta diez kilómetros de distancia.
En mayo pasado, colectivos como Guerreras por la Amazonía y la Unión de Afectados por Texaco-Chevron entregaron miles de firmas de una campaña internacional al Ministerio de Ambiente y Energía, exigiendo el cierre de los mecheros. Pero la respuesta estatal ha sido lenta. Existe una acción de incumplimiento pendiente ante la Corte Constitucional, y las organizaciones esperan que el máximo tribunal convoque una audiencia de seguimiento para obligar al cumplimiento de la sentencia de 2021.
Para quienes como Leonela crecieron junto a los campos petroleros, el fuego de los mecheros es una constante cuya toxicidad llega al aire que respiran, al agua que consumen y a la tierra que habitan. La sentencia fue clara hace cinco años. El incumplimiento es evidente hoy. Lo que queda por ver es si la Corte Constitucional actuará antes de que otra generación crezca bajo el humo de Parahuacu.
Bemerkenswerte Zitate
Lo que estamos reclamando es el incumplimiento de esta sentencia— Leonela Moncayo, demandante
Impactan muy fuerte tanto en el agua, en el aire y hasta en tierra— Leonela Moncayo, sobre los efectos de los mecheros